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Horatio Nelson

Horatio Nelson, primer Vizconde Nelson, primer Duque de Bronté, KB (Burnham Thorpe, Inglaterra; 29 de septiembre de 1758 – Cabo de Trafalgar, España; 21 de octubre de 1805), conocido también como almirante Nelson, uno de los marinos más célebres de la historia.

Destacó durante las Guerras Napoleónicas y obtuvo su mayor victoria en la célebre batalla de Trafalgar que perdió la vida.

Poseía los títulos de duque de Bronte en el Reino de Nápoles (1799); vizconde Nelson y barón del Nilo y de Burnham Thorpe (1798), y barón del Nilo y de Hilborough (1801) en Inglaterra; caballero de la Orden del Baño (1797) y vicealmirante de la Marina Real Británica (1801).

Su juventud
Horatio Nelson nació en Burnham Thorpe, Inglaterra. Hijo del reverendo Edmund Nelson y Catherine Suckling Nelson. Perdió a su madre a los nueve años. Aprendió a navegar en los estuarios de Norfolk e ingresó en la Marina Británica a los doce años. Su carrera naval comenzó el 1 de enero de 1771, en el buque de guerra Raissonable, bajo el mando de su tío materno.

En 1777 pasó a ser teniente de navío, destinado en las Indias Occidentales. Durante este período luchó en el ejército británico en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.

A los 20 años, en junio de 1779, ascendió al cargo de capitán, al mando de su primera fragata, Hitchenbroke que participó en la desastrosa expedición a San Juan contra las posesiones españolas en Centroamérica.

La leyenda del gran marino
En 1781 tomó parte en una batalla contra la fortaleza española del Castillo de la Inmaculada Concepción, a orillas del río San Juan en Nicaragua. Ganó la batalla, pero su debilitada salud por el cólera hizo que tuviera que regresar a Jamaica casi sin vida y después a Inglaterra por más de un año. Finalmente volvió al servicio naval y se le asignó la Albemarle, en la que continuó luchando contra los rebeldes americanos hasta el fin oficial de la guerra en 1783.

En 1784, Nelson tomó el cargo de la nave Boreas, de 28 cañones. Durante el desenlace de la guerra de independencia estadounidense, no se permitía a las naves de ese país (consideradas ahora extranjeras) comerciar con las colonias británicas en el Mar Caribe. Esta regla no agradó ni a las colonias ni a los estadounidenses, y Nelson fue asignado cerca de Antigua para asegurar el bloqueo de las naves.

Tras el arresto de cuatro naves norteamericanas cerca de Nevis, Nelson fue demandado por sus capitanes por arresto ilegal. Éstos tenían el favor de los comerciantes de Nevis, por lo que Nelson podía ser llevado a prisión y tuvo que ser aislado en Boreas por ocho meses. Tras este tiempo, durante el que Nelson había conocido a Fanny Nesbit, una viuda natural de Nevis, que sería su esposa más tarde, la justicia se pronunció a su favor.

Contrajo matrimonio el 11 de marzo de 1787, al final de su destino en el Caribe. A partir de 1789 vivió a medio sueldo durante años, hasta que la Revolución Francesa comenzó a desbordar los límites de Francia y volvió a ser llamado a su destino. Con el Agamemnon, de 64 cañones, comenzó en 1793 una serie de batallas y combates que le asegurarían un lugar en la historia.

Fue destinado primeramente en el Mediterráneo, en una base cerca del reino de Nápoles. En 1794 recibió un disparo en la cara durante una operación conjunta en Calvi, Córcega, lo que le costó la visión del ojo derecho. El izquierdo sufrió del peso adicional y Nelson fue perdiendo lentamente la vista hasta su muerte. En ocasiones utilizaría un parche en el ojo izquierdo para protegerlo. En 1796, el mando de la flota del Mediterráneo pasó a manos de Sir John Jervis, y Nelson fue su comodoro.

El 14 de febrero de 1797, Nelson fue responsable en gran medida de la victoria en la batalla del Cabo de San Vicente, en el extremo sudoccidental de la Península Ibérica. Entre los días 3 y 7 de julio, Nelson participó en el ataque contra Cádiz estando al mando de las tropas que debían desembarcar en la Caletea para apresar la misma escuadra contra la que se había batido en San Vicente. En esta ocasión, Nelson fue finalmente derrotado por las fuerzas españolas.

El 25 de julio del mismo año, durante una expedición infructuosa a Santa Cruz de Tenerife, recibió un disparo de cañón durante la batalla, concretamente de un arma conocida popularmente como «El tigre» que hoy se conserva como pieza de museo, en el codo derecho y perdió la mitad inferior del brazo. Este fallido intento de ocupación de la más grande de las Islas Canarias fue su única derrota. El general Gutiérrez (Aranda de Duero 1729 - Santa Cruz de Tenerife 1799) estaba encargado de defender esta isla.

Al año siguiente, Nelson fue de nuevo responsable de la victoria sobre los franceses en la batalla del Nilo, el 1 de agosto de 1798. Como resultado, terminó la ambición de Napoleón de llevar la guerra a la India, entonces parte del Imperio Británico. Las fuerzas napoleónicas en Egipto se quedaron sin apoyo y el mismo Napoleón tuvo que regresar oculto a Francia. Nelson recibió el título de Barón Nelson del Nilo (lo que no le pareció suficiente, ya que sir John Jervis había recibido el título de conde de San Vicente por su participación en dicha batalla, pero el gobierno británico insistió en que un oficial, no comandante en jefe, no podía recibir un título nobiliario superior al de barón).

Más tarde rescató a la familia real napolitana de una invasión francesa en diciembre. Por entonces se enamoró de Emma Hamilton, la joven esposa de un embajador británico en Nápoles. Se convirtió en su amante y volvió a Inglaterra, donde vivió con ella abiertamente. Finalmente tuvieron una hija, Horatia.
En julio de 1799 ayudó en la reconquista de Nápoles y recibió el título de duque de Bronte por el rey napolitano. Fue llamado de vuelta a Inglaterra por sus problemas personales y la decepción que causó su conducta profesional, pero el conocimiento público de sus relaciones con Lady Hamilton acabó haciendo que el Almirantazgo lo devolviese al mar para que se mantuviera alejado de ella.

El 2 de abril de 1801 participó en la Primera Batalla de Copenhague, que acabó anulando a la flota danesa, para romper la neutralidad que Dinamarca, Suecia y Rusia tenían en las Guerras Napoleónicas, aunque el acto no fue bien aceptado por algunos. De hecho, Nelson recibió la orden de detener la batalla por su comandante sir Hyde Parker. En un famoso incidente, sin embargo, aseguró que no pudo ver las banderas que comunicaban la orden, llevando intencionadamente el telescopio a su ojo ciego.

En mayo se convirtió en comandante en jefe en el mar Báltico y recibió el título de vizconde Nelson del Nilo por la corona británica. Mientras tanto, Napoleón reunía fuerzas para invadir Inglaterra y Nelson fue colocado al mando de la defensa del Canal de la Mancha para prevenir la invasión de las tropas francesas.

En agosto de 1801, por órdenes del almirantazgo, fuerzas de Nelson atacaron el puerto francés de Boulogne para destruir una gran agrupación de pequeñas embarcaciones que supuestamente se estarían reuniendo para una invasión, sin embargo, el ataque fue repelido, sufriendo Nelson considerables pérdidas.

El 22 de octubre, se firmó un armisticio entre británicos y franceses (Tratado de Amiens), y Nelson, con una salud precaria, se retiró a Inglaterra, donde se alojó con sir William y lady Hamilton.

La batalla de Trafalgar

La «paz de Amiens» no duró mucho y Nelson fue nombrado comandante en jefe del Mediterráneo. Le fue asignado el buque HMS Victory y se unió al bloqueo de Tolón, Francia, tras lo que no volvió a poner pie en tierra firme por más de dos años, hasta que su salud le forzó retirarse a Merton, Inglaterra.

Tras sólo dos meses, el 13 de septiembre de 1805, fue llamado a luchar contra las flotas francesa y española, que se habían aliado y tomado refugio en el puerto de Cádiz. El 21 de octubre de 1805, Nelson luchó en la que sería su última batalla, la batalla de Trafalgar. Napoleón Bonaparte había reunido fuerzas una vez más para invadir las Islas Británicas. El día 19 de octubre, las flotas francesa y española dejaron Cádiz, y Nelson, con 27 naves se enfrentó a las 33 naves aliadas.

Poco antes de comenzar la batalla, Nelson envió uno de sus últimos mensajes codificados a la flota. Concretamente, el penúltimo mensaje enviado antes de entablar combate fue el de England expects that every man will do his duty (Inglaterra espera que todo hombre cumplirá con su deber). Dada la trascendencia de la batalla, y el hecho de la muerte de Nelson, la frase quedó inmortalizada dentro del acervo popular británico, habiendo sido citada, parafraseada y referenciada en numerosas ocasiones hasta el día de hoy.1
Nelson colocó sus barcos en varias líneas, para que a cada lado de un buque francés pasaran dos ingleses. Esa fue una de las causas de la victoria inglesa.

Tras inutilizar al buque francés Bucentaure, el Victory se enfrentó al Redoutable. El Redoutable atacó al Victory y Nelson resultó mortalmente herido. Una bala de mosquete, disparada por un tirador desde las cofas del Redoutable, alcanzó al Almirante, ingresando por su brazo izquierdo, atravesando un pulmón y alojándose finalmente en una vértebra.

Nelson cayó en la cubierta sobre la que previamente se había esparcido arena para que estuviera menos resbaladiza. «Por fin han acabado conmigo», dijo el almirante al capitán del Victory, Hardy, cuando lo llevaron a la cabina. «Me han atravesado la columna vertebral.»

Para evitar que la tripulación se desmoralizara, se cubrió con un pañuelo la cara de Nelson cuando fue llevado bajo cubierta. Una vez allí, se le acostó y el cirujano rápidamente dictaminó que el almirante tenía razón y que no se podía hacer nada por su vida.

La batalla continuó durante tres horas más. El moribundo Nelson fue informado de que 14 barcos enemigos habían arriado bandera y a cambio no se había perdido un solo navío británico. Murió sabiendo que había logrado su mayor victoria. Sus últimas palabras fueron: "Gracias a Dios, he cumplido con mi deber." y a continuación "Beber, beber. Abanico, abanico. Frotar, frotar. Perdió la conciencia y fue declarado muerto a las 16.30 horas. El Victory fue entonces remolcado a Gibraltar, con el cuerpo de Nelson a bordo, conservado en un barril de coñac. Su cuerpo fue enviado a Londres y enterrado en la catedral de San Pablo.

Tras su muerte, Nelson alcanzó una celebridad que sólo el duque de Marlborough y el duque de Wellington han logrado tener en la historia británica.

La monumental columna de Nelson y la plaza de Trafalgar, donde está situada, son lugares destacados en Londres hasta el día de hoy.

Sin embargo, el monumento a Nelson en Dublín, Irlanda, fue destruido por una bomba que hizo explosión a las 2:00 de la mañana del 8 de Marzo de 1966, por un grupo de terroristas pertenecientes al I.R.A., episodio en el cual no salió herida persona alguna, dado que la idea era precisamente acabar con la estatua.

Extraido en Wikipedia 
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El Santísima Trinidad (navío)

El Santísima Trinidad (oficialmente Nuestra Señora de la Santísima Trinidad)
fue un navío español de 136 cañones en un principio, ampliados hasta 140 con posterioridad, el más grande de su época, siendo el único barco de cuatro puentes, por el que recibiría el sobrenombre de El Escorial de los mares.

Diseño y construcción

La artillería de la que disponían sus baterías tras la última reforma de 1803 era de 136 piezas, incrementadas a 140 poco antes de la batalla de Trafalgar con el embarque de 4 obuses de a 4 libras (32 de a 36 libras, 34 de a 24, 36 de a 12, 12 de a 8, 16 obuses de a 24, 4 de a 4 y 6 esmeriles), llegando, pues, a convertirse en el barco más grande y artillado de su tiempo.

La Armada Española dispuso de 237 navíos de línea botados entre 1687 y 1853. Sólo trece de ellos disponían de tres puentes con artillería de 100 a 120 cañones (como el Santa Ana o el mismo Santísima Trinidad). El resto de ellos era de dos puentes que tenían entre 50 y 80 cañones.
Planos del Santísima Trinidad antes de ser convertido a cuatro puentes.

En octubre de 1769 fue botado en los astilleros de La Habana el navío que por Real Orden recibiría el nombre de Santísima Trinidad, cuyas dimensiones eran las siguientes:

* Eslora 213 pies de Burgos y 8 pulgadas (61,40 m)
* Quilla 182 pies y 5 pulgadas (52,72 m),
* Manga 57 pies y 9 pulgadas (16,59 m),
* Puntal 28 pies y 11 pulgadas (8,31 m)
* Arqueo 4.902 toneladas (7.443,69 m3)
* Lastre de 1.546 quintales (71,12 tn).

Costo de fábrica: 40.000 ducados españoles.

Además la madera fue transportada hacia La Habana desde el poblado de San Jerónimo por el estero Vertientes en la provincia de Camagüey, hoy municipio Florida. Se utilizaron maderas preciosas, como caoba, júcaro y caguairán.

Después de ser probado en alta mar, se dieron cuenta de que sufría de varios inconvenientes, que fueron corregidos en los astilleros de Ferrol y Cádiz. Tales fueron las modificaciones ejecutadas, que se convirtió en el único navío del mundo que contaba cuatro puentes. Pasó a tener las siguientes dimensiones:

* Eslora 220 y 6 pulgadas (63,36 m),
* Quilla limpia 188 pies (54,02 m),
* Manga 58 (16,67 m),
* Puntal 28 y 9 pulgadas (8,26 m),
* Plan 29 pies y 10 pulgadas (8,57 m),
* Calado a popa 29 pies y 7 pulgadas (8,50 m)
* Calado a proa 27 pies (7,76 m)
* Arqueo: 4.902 toneladas (7.443,69 m3)
* Lastre: 20.000 quintales (920 tn)
* La tripulación y guarnición era de 1.071 plazas y 25 criados.

Historial

En julio de 1779, España declaró la guerra a Gran Bretaña junto a Francia en apoyo a las colonias norteamericanas en su Guerra de la Independencia. El Santísima Trinidad fue el buque insignia de la flota española y tomó parte en las operaciones en el canal de la Mancha a finales del verano de ese año. En 1780, participó en la captura de un convoy inglés de 55 buques. En 1782 fue incorporado a la escuadra del Mediterráneo y participó en la batalla del cabo de Espartel.
El Infante don Pelayo acude al rescate del Santisima Trinidad en la Batalla del Cabo de San Vicente del 14 de febrero de 1797

Se lo recuerda sobre todo por su trágico final en la batalla de Trafalgar (1805). Estuvo en aquella ocasión bajo las órdenes del jefe de escuadra Baltasar Hidalgo de Cisneros, y con Francisco Javier de Uriarte y Borja como Capitán de Bandera. Tras una dura lucha fue capturado por los ingleses en muy malas condiciones, con más de 200 muertos y 100 heridos. Los ingleses pusieron todo su empeño en salvarlo y llevarlo al puerto inglés de Gibraltar, siendo remolcado por las fragatas HMS Naiade y HMS Phoebe. Sin embargo, finalmente se hundiría el 24 de octubre a unas 25 ó 28 millas al sur de Cádiz.

Símbolo del final del poderío español en los mares, la mayor arma de guerra de su época permanece ahora en el fondo del mar. Sus piezas de artillería fueron extraídas e instaladas en la entrada del Panteón de Marinos Ilustres situado en el Arsenal de la Carraca en San Fernando (Cádiz).


Extraido en Wikipedia

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La batalla de Trafalgar



La batalla de Trafalgar tuvo lugar el 21 de octubre de 1805, frente al cabo de Trafalgar (provincia de Cádiz), en la que se enfrentaron las escuadras aliadas de Francia y España, al mando del vicealmirante francés Pierre Villeneuve, bajo cuyo mando estaba por parte española el teniente general del mar Federico Gravina, contra la armada británica al mando del vicealmirante Lord Horatio Nelson.

Trasfondo histórico

La reciente alianza entre Carlos IV de España y Napoleón I de Francia, merced a los tratados San Ildefonso (1796) y Aranjuez (1800) firmados con la anterior República Francesa y por el interés de la recuperación de Gibraltar, obligaba a España no sólo a contribuir económicamente a las guerras de Napoleón, sino a poner a disposición de éste la armada real para combatir a la flota inglesa que amenazaba las posesiones francesas del Caribe.
HMS Victory, único barco que se conserva de esta batalla, hoy convertido en museo.

Dado que la intención última que perseguía Napoleón al querer anular a la flota inglesa era abrirse camino para una futura invasión de las Islas Británicas, se urdió un elaborado plan para distraer a la marina inglesa mientras se efectuaban los preparativos de dicha invasión. Al tiempo que las numerosas tropas de infantería francesas se agrupaban en Boulogne-sur-Mer a la espera de transporte marítimo, la escuadra francesa al mando de Villeneuve se uniría con la española, iniciando una acción sobre las posesiones inglesas del Caribe que tenían como finalidad atraer al afamado almirante Nelson a la zona, alejándolo del Canal de la Mancha. Al llegar Nelson a la isla de Antigua a primeros de junio de 1805, la escuadra combinada abandonó el Caribe y puso rumbo a la costa atlántica francesa.

Sin embargo, la acción emprendida por el almirante Robert Calder en la batalla del Cabo Finisterre el 22 de julio hizo desistir a Villeneuve de continuar hacia aguas del Mar Cantábrico, donde pensaba que podría ser vencido por los refuerzos ingleses. De este modo, la escuadra que Napoleón esperaba ansiosamente para iniciar la invasión dio la vuelta y tras unas reparaciones en el puerto de La Coruña, terminó refugiándose en Cádiz.
Conmemoración del 200 aniversario de la Batalla de Trafalgar. Escrito de Benito Pérez Galdós.
Cabo Trafalgar, en sus cercanías aconteció la batalla de Trafalgar.


Visto desde una perspectiva histórica, es posible que esta retirada le sirviera a Napoleón para continuar en el poder, ya que es dudoso que, de haber embarcado a su Grande Armée hacia Inglaterra, hubiera podido resistir a la combinación de las fuerzas austriacas y rusas que estaban preparando el ataque y a las que, con este ejército, venció en una acción casi sorpresiva en Austerlitz, por lo que, sea la suerte o la casualidad, la posterior derrota que la flota combinada sufriría en Trafalgar afianzaría la posición de Napoleón en el continente.

Aunque subyugar a su gran rival, Inglaterra, hubiera servido como un gran espaldarazo a sus planes europeos, y todo un cambio de rumbo estratégico del continente. Quizás incluso anular a rusos y austriacos,los cuales dependían del suministro marítimo británico, dado el bloqueo continental. Con la flota franco-española atracada en el puerto de Cádiz, Napoleón cambió de estrategia y ordenó que se dirigieran a apoyar el bloqueo de Nápoles, al tiempo que enviaba un sustituto para Villeneuve, que había caído en desgracia a ojos del Emperador. A pesar de que la combinación de ambas flotas representaba una fuerza de combate considerable, las auténticas condiciones de esta armada (al menos de su parte española) dejaban mucho que desear



Estado de la flota española

El navío Santísima Trinidad, construido en los astilleros de La Habana; comandado por Francisco Javier de Uriarte y Borja y el general Baltasar Hidalgo de Cisneros. Fue desarbolado, apresado y hundido.

La reciente epidemia de fiebre amarilla que había azotado Andalucía poco antes dejó a las naves sin una cantidad suficiente de tripulantes, por lo que muchos de los marineros fueron sido reclutados en una apresurada y obligada leva. Por otro lado, el estado mismo de los buques era lamentable, tanto que algunos capitanes españoles habían sufragado de su bolsillo las reparaciones y la pintura de sus barcos para no quedar deshonrados ante los capitanes franceses. Hacía más de 50 años que no se actualizaba la flota de guerra, que si bien se mantenía en pie como para intentar defender el Imperio, ya no estaba en condiciones de sostener un combate a gran escala y contra la más moderna de las flotas.
Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Tal como el general Mazarredo comentaría: «...llenamos los buques de una porción de ancianos, de achacosos, de enfermos e inútiles para la mar», palabras que serían refrendadas por el mayor general don Antonio de Escaño cuando escribió en su Informe sobre la Escuadra del Mediterráneo: «Esta escuadra hará vestir de luto a la Nación en caso de un combate, labrando la afrenta del que tenga la desventura de mandarla», de forma que, como puede observarse, la impresión de los oficiales de la flota española antes de la batalla era ya de por sí muy pesimista.

Incluso los altos mandos españoles habían expresado las nulas posibilidades en un enfrentamiento directo contra la flota inglesa, y propusieron una estrategia de esperar en el puerto el paso del invierno, a la par que la flota inglesa podía verse debilitada en la mar mientras los bloqueaban y soportaban las tormentas que pudieran surgir. Lamentablemente, Villeneuve que, como se ha comentado, había caído en desgracia ante el Emperador, buscaba recuperar la confianza perdida con una gran victoria, con lo que forzó el entablar batalla.


Estado de la flota inglesa

Por otro lado, la escuadra inglesa al mando del almirante Nelson estaba compuesta por marineros profesionales, casi todos con varios años de mar y amplia experiencia en combate. De hecho, eran los mismos marineros y buques que habían puesto en jaque a Francia y a España en varias ocasiones como en la Batalla del Cabo de San Vicente, en la Batalla del Nilo o en la ya comentada del Cabo Finisterre. Además se encontraba comandada por un almirante que se había convertido por méritos propios en toda una leyenda en Inglaterra y en el resto de Europa.

Horatio Nelson se había batido con éxito contra los daneses en Copenhague, contra los franceses en Aboukir, afianzó la posición de fuerza inglesa en el Mediterráneo y condujo el bloqueo contra Cádiz. A pesar de que el número de buques ingleses era menor que el de la flota combinada franco-española, la superioridad en cadencia de tiro y en capacidad de maniobra que le otorgaba su experta marinería la convertían en una fuerza insuperable para los espléndidos pero mal conservados y peor dotados buques españoles.


Sin embargo, y ante las órdenes del almirante Villeneuve de partir a pesar de los consejos de los comandantes españoles Cosme de Churruca y Federico Gravina, que opinaban que no era prudente hacerlo, la flota franco-española partió de Cádiz el 19 de octubre, encontrándose finalmente ambas flotas al amanecer del día 21 a pocas millas frente al Cabo de Trafalgar.

Orden de batallaOrden de batalla a las 12:00 horas

La flota aliada estaba compuesta por 33 navíos y la inglesa por 27 navíos.

* La flota francesa constaba de los siguientes navíos: Bucentaure, Formidable, Neptune, Indomptable, Algésiras, Plutón, Mont-Blanc, Intrépide, Swiftsure, Aigle, Scipion, Duguay-Trouin, Berwick, Argonaute, Achille, Redoutable, Fougueux y Héros.

* La española: Santísima Trinidad, capitaneado por Francisco Javier de Uriarte y Borja, navío Príncipe de Asturias, Santa Ana, Rayo, Neptuno, Argonauta, Bahama, Montañés, San Agustín, San Ildefonso, San Juan Nepomuceno, Monarca, San Francisco de Asís, San Justo, y San Leandro.

* La británica: Britannia, Royal Sovereign, HMS Victory, Dreadnought, Neptune, Prince, Temerarie, Tonnant, Achilles, Ajax, Belleisle, Bellerophon, Colosossus, Conqueror, Defence, Defiance, Leviathan, Mars, Minotaur, Orion, Revenge, Spartiate, Swiftsure, Thunderer, Africa, Agamemnon y Polyphemus.

La batalla
Batalla de Trafalgar, J. M. W. Turner (1806).
P.C.S. de Villeneuve, almirante francés encargado de dirigir la flota franco-española.

La flota inglesa, al mando de Nelson, atacó en forma de dos columnas paralelas a la línea en perpendicular formada por Villeneuve, lo que le permitió cortar la línea de batalla enemiga y rodear a varios de los mayores buques enemigos con hasta cuatro o cinco de sus barcos. En un día de vientos flojos, la flota combinada navegaba a sotavento, lo que también daba la ventaja a los ingleses y, para colmo de desdichas, Villeneuve dio la orden de virar hacia el noreste para poner rumbo a Cádiz en cuanto tuvo constancia de la presencia de la flota inglesa. El cuerpo español no estaba de acuerdo en esto. Villeneuve intentaba huir casi sin prestar batalla, cuando la flota combinada franco-española era superior en cuanto a navíos que la inglesa. El ataque de Nelson desorganizó completamente la línea; consiguiendo la división de ésta en dos. Esto permitió a la escuadra de Nelson capturar a los barcos franceses y españoles, cortar la línea y batirles con artillería por proa y popa, los puntos más vulnerables de este tipo de embarcaciones.

Muerte de Lord Nelson

El combate empezó al mediodía, cuando un cañonazo de un navío de la retaguardia de la combinada disparó contra el Royal Sovereign que mandaba Collingwood. Casi una hora y media después de empezar el combate, Horatio Nelson muere, alcanzado por un tirador del Redoutable. Villeneuve ordena al contralmirante Dumanoir dirigirse hacia el centro de la batalla; pero éste en un acto de cobardía huye con su barco, el Formidable, junto a tres más, el Mont-Blanc mandado por Lavillesgris; el Duguay-Trouin mandado por Touffet y el Scipion mandado por Berenguer. Estos cuatro barcos huídos (todos franceses) fueron apresados por la flota británica doce días después de la Batalla de Trafalgar, cuando intentaban ganar la costa francesa a la altura de Cabo Ortegal.


Derrota de españoles y franceses

En el espacio de dos horas, la mayoría de los navíos más importantes de la flota franco-española ya se habían rendido y ya no disparaban sus cañones. En este tiempo, Gravina, había sido herido y más tarde encontraron la muerte Alcalá Galiano en el Bahama y Cosme Damián Churruca en el San Juan Nepomuceno. Los comandantes quedaban la mayoría heridos, así como sus segundos. Casi al final del propio combate (hacia las 6 p.m.) el navío francés Achille del capitán Deniéport explotó. El motivo fue que se incendió la santabárbara.

A las seis y media de la tarde se finalizó el combate, quedando la combinada franco-española aniquilada en todos los sentidos. La mayoría de los barcos españoles y franceses que habían sido apresados por la flota británica fueron llevados a Gibraltar. Esa noche se desató una tormenta; algunos barcos no pudieron aguantar, como el Santísima Trinidad que se hundió con los heridos; otros pudieron llegar a las costas del Golfo de Cádiz.
El navío de línea Victory durante la batalla.


Los líderes muertos en combate

A pesar de saberse vencidos de antemano, y conocedores de su inferior posición táctica, los capitanes y las tripulaciones españolas y francesas se batieron con auténtica heroicidad durante horas contra un enemigo claramente superior, de tal forma que en algunas ocasiones ni siquiera quedó un oficial que rindiera el navío tras la batalla, puesto que muchos de ellos terminaron muriendo o fueron gravemente heridos en la cubierta superior, donde se encontraban a tiro de metralla de las carronadas y de los tiradores apostados en los palos de los buques enemigos. En Trafalgar murieron entre muchos otros, Cosme de Churruca alcanzado por un disparo de cañón en una pierna, Luis Pérez del Camino Llarena, Dionisio Alcalá Galiano y Francisco Alcedo y Bustamante. El vicealmirante Federico Gravina y Nápoli moriría meses más tarde a causa de las heridas sufridas en esta batalla.


Cuthbert Collingwood, que estuvo al mando del bando inglés tras la muerte de Nelson (m. 1810).

449 muertos
1.214 heridos 4.480 muertos, 2.250 heridos, 7.000 prisioneros, 22 barcos capturados/perdidos

Francia perdió doce de sus dieciocho barcos, con unos 3.300 muertos, más 1.200 heridos y unos 500 presos por los ingleses. Sólo un tercio de los 15.000 franceses participantes en la batalla volvieron un día a Francia. Inglaterra sufrió en Trafalgar 450 muertos (entre los que, aparte de Nelson, estaban trece de sus mejores oficiales), con 1.250 heridos. Un coste significativo en una victoria que, desde luego, consolidó el liderazgo incuestionable de la armada británica en todos los mares. Para los españoles, Trafalgar fue una derrota dura que pronto adquirió connotaciones trascendentes. Los efectos trágicos fueron bien patentes. España perdió diez de los quince barcos con los que luchó, con un total de 1.022 muertos, 2.500 heridos y unos 2.500 presos, del total de 12.000 españoles intervinientes en la batalla.

Un tirador de la cofa del Redoutable, comandado por el capitán Jean-Jaques de Lucas, acabó con la vida del almirante inglés Nelson durante el transcurso de la batalla al combatir el almirante con todas sus insignias y honores cosidos en su casaca y ser fácilmente distinguible del resto.

Consecuencias de la batalla

Esta batalla dio al traste con la intención de los franceses de invadir, o al menos bloquear, por mar a Inglaterra (tal y como el lord del Almirantazgo inglés John Jervis había dicho con sorna en 1801: «Yo no digo que los franceses de Napoleón no vayan a venir, pero desde luego, no vendrán por mar») y supone el comienzo del poderío naval inglés, que ostentará durante un siglo.


http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a3/Horatio_Lord_Nelson.jpg
Villeneuve fue enviado preso a Inglaterra, pero fue puesto en libertad bajo palabra. Volvió a Francia en 1806. El 22 de abril de 1806 se le encontró muerto en su habitación del Hotel de Patrie en Rennes, apuñalado en el pecho seis veces. Se informó que Villeneuve se había suicidado y se le enterró sin ceremonia alguna. Probablemente fuera víctima de una ejecución extrajudicial ordenada por Napoleón o por elementos de su gobierno para evitar el bochornoso espectáculo de un juicio y posterior ejecución de un almirante derrotado en la capital del imperio.

Esta contienda naval no significó en absoluto la destrucción de la armada española, ya que de los aproximadamente 15 navíos españoles que combatieron, fueron menos de 7 los hundidos y la flota de guerra hispana contaba con 45 navíos de tres puentes que se pudrieron literalmente en los puertos españoles durante la Guerra de Independencia. Esa fue la verdadera lápida de los barcos españoles. La batalla, aunque hubiera sido una victoria franco-española, no hubiera tenido trascendencia en la guerra contra Inglaterra, ya que los ingleses hubieran podido rearmarse y llevar a las inmediaciones de Cádiz otra flota igual o superior (los ingleses tenían una armada de poco más de 100 navíos de línea) a la de Nelson y la escuadra combinada pese a vencer se hubiera visto obligada a repararse en Cádiz.

Con todo, la batalla de Trafalgar supuso para los británicos el dominio absoluto de los mares no sólo durante las campañas napoleónicas, sino también para la práctica totalidad del s. XIX. No en vano está dedicada a Trafalgar la plaza más importante de la ciudad de Londres; curiosamente, Leganés también tiene una calle dedicada a esta gran derrota española.

extraido en wikipedia
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