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Biografía de Diego de Almagro

(Almagro, España, 1475 - Cuzco, actual Perú, 1538) Conquistador español, descubridor de Chile. Los orígenes de Diego de Almagro son inciertos. Parece que fue hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérréz, razón por la que adoptó el nombre de su ciudad natal como apellido.

En 1514 se enroló en la expedición a Panamá de Pedro Arias Dávila. Posteriormente, al tener noticia de los rumores sobre las riquezas que albergaba el Imperio de los incas, unió sus fuerzas con Francisco Pizarro en dos expediciones de conquista que resultaron un fracaso.

Contando con una autorización real obtenida un año antes, en 1530 Francisco Pizarro emprendió en solitario una nueva expedición que le llevaría, tras aprovechar hábilmente las disensiones entre el soberano inca Atahualpa y su hermanastro Huáscar, a la conquista del Imperio Inca.

Los éxitos de Pizarro en Perú movieron a Diego de Almagro a solicitar el permiso real para emprender, por cuenta propia, la conquista de nuevos territorios, lo que le fue inicialmente denegado; no obstante, cuando llegó a Perú, en 1533, lo hizo con un título de igual importancia que el de Pizarro, lo cual causó fricciones entre ambos.

Tras repartirse el tesoro de Atahualpa y ejecutarlo, partieron hacia Cuzco y tomaron la ciudad. La intromisión de Pedro de Alvarado se resolvió con el pago de una indemnización a éste y su retirada, con lo que se evitó un conflicto.

Almagro se dedicó a partir de entonces a la exploración de los territorios del sur del Imperio Inca, en el actual Chile, hasta el valle de Aconcagua. En 1535, el emperador Carlos V lo recompensó con la gobernación de Nueva Toledo, al sur de Perú, y el título de adelantado en las tierras más allá del lago Titicaca.

A su regreso a Perú, en 1537, Almagro ocupó la ciudad de Cuzco, por considerar que pertenecía a su gobernación. Este hecho suscitó un sangriento enfrentamiento entre almagristas y pizarristas que concluyó con la victoria de los hermanos Pizarro en la batalla de las Salinas, en abril de 1538. Hecho prisionero, Almagro fue ejecutado el mes de julio de ese mismo año.

Fuente(s): biografiasyvidas.com
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La resistencia Inca frente a la presencia española

La conquista europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas peruanas, como tradicionalmente y erróneamente se ha sostenido que en la tarde sangrienta del 26 de julio de 1533, con la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, había caído el imperio del Tahuantinsuyo, en realidad, ese hecho sólo fue la terminación del inca quiteño Atahualpa, el imperio cayó realmente décadas más tarde.

En este contexto, la finalidad del presente ensayo es fundamentar mediante datos históricos, las principales luchas que libraron los indígenas contra los invasores, después de una tensa resistencia que fue la reacción de rechazo y oposición que liberaron los hombres andinos contra los españoles y su cultura occidental que pretendían implantarla utilizando mecanismos de dominación y explotación sobre un pueblo fiel a sus raíces y a sus costumbres ancestrales.

Esa resistencia costo muchas vidas, pero resalto el valor de un pueblo que se resistía a ser sometido, y quería recuperar lo suyo, que luchaba contra la pólvora, el hierro, el arcabuz y sobre todo contra sus propios hermanos que fueron hábilmente engañados por los españoles, quienes aparecieron como dioses, ofreciendo autonomía y privilegios, pero que reaccionaron ante tal situación, como lo explicaremos en el proceso de resistencia, donde distinguimos dos formas, una de tipo militar o bélica y otra de tipo ideológica

La resistencia militar andina tiene tres fases
, la primera se da, desde un inicio, logrando sus más heroicas hazañas, cuando los generales de Atahualpa, que ofrecieron dura resistencia ante los españoles, se organizaron con la intención de reconquistar el Tahuantinsuyo, siendo uno de ellos Rumiñahui, como manifiesta Juan José Vega que “Mucho costo a España vencerlo y antes de rendirse prefirió perderse en la inmensidad de la selva, tras matar a sus trescientas mujeres, a las cuales se resigno a entregar a la lascivia de los cristianos. Poco después lo quemaron vivo”.

Así también los generales Calcuchimac y Apo Quisquis, que fueron capturados y cruelmente asesinados, poniendo fin al primer intento de resistencia andina; así el historiador Andrade Reimiers, recordando esta tragedia, recuerda al Dr. Edmundo Guillén, dice que el quinto cristiano surgió sobre las cenizas de estos famosos héroes.

La segunda fase de reconquista lo constituye
: la reacción de Manco Inca, monarca elegido por Francisco Pizarro para poderse entender con tantos y tan diferentes pueblos que no aceptaban su presencia. Este, en un principio pareció acceder a las propuestas de los extranjeros, pero en su fuero interno siempre abrigó la esperanza de expulsarles de sus tierras, iniciando una verdadera guerra de reconquista, como la llama Edmundo Guillén y la sostuvieron los núcleos incaicos cuzqueños, incluso aquellos que un primer momento prestaron ingenuo apoyo a los españoles, como es el caso de Manco Inca, pues poco tardó en tomar conciencia, vio venir lentamente el desengaño, observando en los españoles una conducta aberrante (violaciones, robos, torturas, saqueos, humillaciones y asesinatos), del respeto pasaron al vejamen como lo refiere Juan José Vega y del cinismo a la burla y él propio Inca pasó a ser víctima de tales afrentas.

Por lo que se las ingenió para escapar de su cautiverio, engaño a Hernando Pizarro, quien lo dejo ir tras el ofrecimiento de traerle una estatua de oro del tamaño de un hombre, reuniendo secretamente a los orejones deplorando ante ellos haber servido a los españoles en el aniquilamiento de los generales atahuallpistas; y los exhortó a desatar la guerra total por recuperar la autonomía pronunciando un discurso que bien puede inscribirse como el primer documento de la lucha libertaria del Perú, testimonio que fue publicado por el cronista español, Pedro de Cieza de León. Manco Inca sometió a los conquistadores españoles a un persistente y eficaz acoso que en un momento hizo peligrar la conquista del Perú.

El momento cumbre de esta etapa histórica, se centra en el cerco del Cuzco, la capital imperial, cuando los ejércitos incas logran aislar a los conquistadores en la sierra central del país. Se lleva entonces a cabo un combate calle por calle, cerro por cerro, en el que perecen, entre otros, Juan, hermano menor del conquistador Francisco Pizarro. Desde Lima, donde se encontraba asimismo Francisco y un grupo de españoles en la recién fundada ciudad, enfrentados a las huestes de Quispe Tito, General inca, parten cuatro expediciones rumbo al Cuzco con el fin de auxiliar a los sitiados.

La resistencia de Manco Inca se debilita después de la batalla de Sacsayhuamán, las tropas indias cercaron la ciudad en cuatro oportunidades, después de 11 meses de luchas, se ven obligados a retirarse al Vilcabamba, iniciándose así la tercera fase: "La resistencia de Vilcabamba", llamada así a la presencia de una parte de la elite incaica en esta región del Cuzco que se afincó buscando restablecer la organización incaica.

Los incas de Vilcabamba(1536 y 1572), se consideraban legítimos herederos de Huayna Cápac y en algunos casos establecieron negociaciones con los primeros gobernantes coloniales del Perú, estos fueron: Manco Inca Yupanqui, Sayri Tupac Inca Titu Cusi Yupanqui Túpac Amaru I, a la muerte del último inca, la resistencia incaica del siglo XVI perdió allí su cabeza más importante, al mismo tiempo que empezaba a correr con fuerza el mito de Inkarri y se difundía toda la simbología utópica evocación de un Tahuantinsuyo armonioso, ubérrimo ideal concerniente al retorno de los incas. (Burga 1988:117-120).

Otra forma de resistencia andina es la ideológica o religiosa, es donde los naturales se resisten a la imposición que pretende hacer asimilar creencias o un tipo de religión extraña a la suya, asimismo, se da un rechazo a los patrones culturales foráneos, tuvo su máximo desarrollo en la década sesenta del siglo XVI, siendo los movimientos más importantes con características religiosas el Taki Onqoy (enfermedad del baile y del canto-1565), que según Manuel Burga “el nombre se originó a consecuencias de las sacudidas y convulsiones que experimentaban los seguidores de este movimiento de salvación reconversos de manera milagrosa a la cultura de los indígenas y romper con los usos de los blancos……” y el movimiento Yanahuara (naturista-1569), que pretendieron seguir rindiendo culto a los dioses andinos, creyendo además que en un tiempo no muy lejano, las huacas y los líderes ancestrales resucitarían y significaría la instauración de un nuevo orden y el restablecimiento del Tahuantinsuyo.

Fuente(s): pronafcaphistoriageografiaperu.ws.com
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La civilización Mochica del Perú

La civilización Mochica del Perú
La cultura Mochica, también llamada cultura Moche, se desarrolló en la costa norte del Perú durante los siglos I y VII d. de C. Esta civilización precolombina fue contemporánea a la cultura Nazca que ocupó la costa sur del Perú.

Geográficamente los Mochica se sitúan entre los valles de la Libertad, Lambayeque y Ancash.

Investigaciones recientes apuntan a que dominaron dos grandes regiones separadas por el desierto de Paiján, espacios diferentes, uno al norte y otro al sur, que no impidieron , como demuestran sus restos arqueológicos, que compartieran la misma identidad cultural.

La sociedad Mochica era muy jerarquizada, rendían culto al Sol, a la Luna y a otros dioses, especialmente al feroz Sia Paec. No existía un gobierno central, sino que era una confederación de señoríos guerreros bajo un régimen teocrático-militar donde gobernaba un curaca considerado semidivino.

Los moche eran extraordinarios ingenieros hidráulicos, en todos los territorios que ocuparon realizaron grandes obras de irrigación: canales, acueductos y represas que llevaban el agua de los ríos hasta sus tierras de cultivo. De este modo fueron capaces de transformar la enorme franja desértica peruana en una excelente zona agrícola, productora de maíz, yuca, patata, chirimoya, papaya y cacahuete.

También fueron excelentes navieros, fabricando los llamados “caballitos de totora”, embarcaciones de pesca, además hicieron otras embarcaciones mayores con las que alcanzaron lejanos territorios que sometieron por la fuerza.

Aunque las piezas que más nos asombran son los pequeños útiles de cerámica que han llegado hasta nuestros días, vasijas-retrato de gran realismo y cuencos en colores rojo, naranja y a veces también negro humo, que representan escenas de la vida cotidiana o imágenes relacionadas con sus mitos y ceremonias.

Entre los años 600 y 700 d. de C. la cultura Mochica desapareció misteriosamente, aunque todo apunta a que treinta años de sequía, seguidos de fuertes inundaciones provocadas por la corriente del Niño, y a continuación la invasión del imperio Huari de Ayacucho, fueron los responsables.

A mediados del siglo XX, el arqueólogo peruano Rafael Larco Hoyle recuperó su memoria con la publicación de numerosas investigaciones sobre ellos.

Fuente(s): historiageneral.com
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Biografía de Vicente de Valverde


Fue un noble y religioso español de la Orden de los Dominicos que participó en la colonización de América junto a su pariente Francisco Pizarro, predicando el Evangelio, y fue conocido por haber bautizado, entre otros, al emperador Inca Atahualpa.

Fue el primer obispo del Cuzco, y por ello el de toda Sudamérica, por ser Cuzco el primer obispado creado en ella.

Nacido en la villa de Oropesa (actual provincia de Toledo) fue hijo de Francisco de Valverde, noble natural de Trujillo y pariente de Francisco Pizarro, y de Ana Álvarez de Toledo, hermana de Fernando Álvarez de Toledo y Herrera, IV señor de Oropesa, por lo que fue su sobrino. Su hermano mayor fue Francisco de Valverde y Álvarez de Toledo, que sirvió en las guerras de Nápoles a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba «el Gran Capitán», y posteriormente acompañó a Francisco Pizarro en la conquista del Perú, quedando allí establecido dando origen a una de las familias más importantes e influyentes en la historia de Perú.

En el año 1515 fue enviado a la Universidad de Salamanca, donde se encontraba en 1523 cuando ingresó en la Orden de los Dominicos, en el en el convento de San Esteban de la misma ciudad, profesando con votos solemnes al año siguiente, de manos del prior Juan Hurtado de Mendoza, confesor de Carlos I de España y arzobispo electo de Granada y Toledo.

De inmediato pasó al colegio de San Gregorio, en Valladolid, cuyos estatutos juró el 17 de septiembre de 1524, donde estudió teología y tuvo como condiscípulo a Bartolomé de Carranza. Tuvo por maestros a Diego Astudillo y a Francisco de Vitoria, llegado de París y a quien escuchará los años 1524-1526. Allí también entró en contacto pleno con las ideas de Bartolomé de las Casas.

Acompañó a su pariente Francisco Pizarro a la conquista del Perú, predicando el Evangelio, y bautizó al inca Atahualpa antes de ser ejecutado, y protagonizó el famoso episodio con la Biblia. Cuenta la leyenda, que Atahualpa escondió la mayor parte de su tesoro en algún lugar desconocido, pero nunca se ha encontrado, ni por los españoles ni por las generaciones posteriores. Ésta leyenda está recogida en un libro, del que existen muy pocos ejemplares, llamado El derrotero Valverde.


Cuando se instituyó la ciudad de Cuzco como sede del primer obispado de aquellos inmensos territorios, por real cédula del 8 de enero de 1537, fue nombrado primer obispo el 8 de septiembre de 1538. Ese mismo año comenzaron las obras de la que sería catedral de Cuzco. El obispado de Cuzco se extendía desde la actual Nicaragua hasta Tierra de Fuego.

Vivió en Cuzco la mayor parte de su vida como obispo, residiendo en el palacio de los Marqueses de San Juan de Buenavista, uno de los edificios más notables de Cuzco y del Perú. En uno de sus viajes, cuando se dirigía a Centroamérica, fue capturado por un grupo de nativos de la isla de Puna, donde le torturaron y dieron muerte en represalia por sus intentos de predicarles la religión cristiana.

En 1563, el Virrey del Perú, conde de Nieva, ordenó fundar la villa de Valverde, en honor a esta familia, aunque a partir de 1640 pasó a llamarse Ica, nombre que conserva en la actualidad.

Pablo Neruda dedicó un poema a Atahualpa que aunque está novelado habla de algunos personajes mencionados:

En Cajamarca empezó la agonía. El joven Atahualpa, estambre azul, árbol insigne, escuchó al viento traer rumor de acero. Era un confuso brillo y temblor desde la costa, un galope increíble -piafar y poderío- de hierro y hierro entre la hierba. Llegaron los adelantados. El Inca salió de la música rodeado por los señores. Las visitas de otro planeta, sudadas y barbudas, iban a hacer la reverencia. El capellán Valverde, corazón traidor, chacal podrido, adelanta un extraño objeto, un trozo de cesto, un fruto tal vez de aquel planeta de donde vienen los caballos. Atahualpa lo toma.

No conoce de qué se trata: no brilla, no suena, y lo deja caer sonriendo. "Muerte, venganza, matad, que os absuelvo", grita el chacal de la cruz asesina. El trueno acude hacia los bandoleros. Nuestra sangre en su cuna es derramada. Los príncipes rodean como un coro al Inca, en la hora agonizante. Diez mil peruanos caen bajo cruces y espadas, la sangre moja las vestiduras de Atahualpa. Pizarro, el cerdo cruel de Extremadura hace amarrar los delicados brazos del Inca. La noche ha descendido sobre el Perú como una brasa negra.

Fuente: VicentedeValverde
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El Legado de los Incas

machu pichu ruinasEl legado de las antiguas culturas andinas, como la Chavín, Paracas, Huari, Tiahuanaco y otros, fue la base sobre la que el Imperio de los Incas desarrollaron una civilización agraria y teocrática que, a pesar de su poder y extensión, no pudo resistir el avance de los conquistadores españoles.

El imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud .

incasLa palabra Inca que significa "jefe", "Príncipe". Los conquistadores españoles llamaron a los nativos de la "gente de los Incas" e ignora el nombre que se dio. Los Incas no tenían sistema de escritura, no hay registros históricos más extensos. Su pasado fue reconstruida a través de las leyendas transmitidas por tradición oral. Los primeros hechos se refieren a la figura legendaria del primer gobernante, Manco Cápac I, que se estableció con su familia en el valle del Cuzco y dominó las personas que viven allí a finales del siglo XII. Manco Capac fue sucedido por Sinchi Roca, y Mayta Cápac Yupanqui Lhoque. Con este último, en el siglo IV, en el momento de gran sequía en los Andes centrales, se inició la anexión de los valles que rodean a la tierra de los Incas.

Las ganancias se han consolidado con la destreza militar del soberano Capac Yupanqui, Inca Roca, Huacac Yahu y especialmente Viracocha. Los territorios ocupados se han convertido en control de las guarniciones y los incas los funcionarios. El imperio se organizó la unificación política con el pueblo ex trabajadores por cuenta propia, que continuó disfrutando de una relativa libertad. Se mantuvieron las tradiciones y costumbres locales, pero se impuso elementos de cohesión, como el idioma, la religión (adoración del Sol) y los impuestos.

sobre los incasEl imperio Inca comenzó con históricos Yupanqui Inca Pachacutec, quien ocupó el trono desde 1438. Para él, renunciar a los proyectos del Cuzco, la construcción del templo del sol y de la adopción del sistema de cultivo en terrazas. Dentro de su gobierno, el imperio se expandió hacia el sur hasta el lago Titicaca y el norte de la región de Huánuco. El ejército estaba formado, en su mayoría por combatientes reclutados entre los pueblos subyugados. Pachacútec comenzó a practicar mitmac, un sistema por el cual diversos grupos de habitantes de las regiones conquistadas fueron deportados a otras regiones y se sustituye por los colonos ya pacificada, para evitar disturbios posible.

En el gobierno de Túpac Inca Yupanqui, el hijo y sucesor de Pachacutec, el imperio alcanzó su cenit. Entre 1471 y 1493, los incas conquistaron el altiplano andino y los territorios del norte de Chile y la Argentina de hoy. Una serie de rebeliones, sofocadas con dificultad, estalló en el próximo gobierno, Huayna Cápac de. Con él, el imperio alcanzó su máxima extensión geográfica, pero después de su muerte, se dividió entre sus hijos, Huáscar y Atahualpa. La lucha por el poder los llevó a una guerra civil en el momento de la llegada de los españoles, que tuvieron que conquistar el territorio favorecido por el debilitamiento progresivo del imperio.

lucha españoles incasFrancisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531. Al año siguiente, ha capturado Atahualpa, y en 1533, el mismo año de la muerte, los españoles ocuparon el Cuzco y reconoce Lame Cápac II como emperador. Poco a poco, sin embargo, los conquistadores saquearon y destruyeron los palacios y las ciudades y esclavizaron a la población. La cultura inca desapareció gradualmente, aunque algunos núcleos de resistencia, como el último emperador, Manco Inca, fue decapitado en 1572.

El núcleo de la estructura social y política de los Incas era el ayllu o clan, grupo tribal cuya dirección fue confiada a los miembros de la tercera edad. Cada ayllu destina diez hombres al servicio militar, el cultivo de la tierra y el trabajo en las minas y la construcción de obras públicas. En total, los ayllus forman distritos que formaban parte de las cuatro regiones que dividió el imperio, gobernado por los suyus después de que pertenece a la nobleza.

La organización siguió una rígida jerarquía social. El Inca (emperador), venerado por el pueblo como el hijo del Sol, ejerció el poder supremo y era el jefe de los temporales y religiosas. Para preservar la pureza de la dinastía, se casó con su hermana mayor, aunque se le proporcionen para mantener varias concubinas, y el imperio se transporta a un hijo legítimo, no necesariamente el primogénito. La aristocracia, compuesta por miembros de la familia del emperador, que ocupan los más altos cargos del imperio y la propiedad de las mejores tierras. El segmento social inmediatamente inferior se los curacas o jefes locales. La escala jerárquica continuó con runa Hatum (agricultores y artesanos), que cultivaban sus propias tierras. El trabajo obligatorio fue su tributo a la religión y el Estado. Los yanaconas o siervos, y mitimaes, los prisioneros de guerra, formaron el más bajo estrato social.

sociedad incaDirigida por el Estado, la economía agraria inca fue y, sobre todo basado en el cultivo de la patata y el maíz. Las técnicas eran muy pobres, ya que nadie conocía el arado. Los incas, sin embargo, desarrolló un sistema de canales de riego y acueductos. La tierra pertenecía al Estado y se distribuyen cada año entre los distintos estratos sociales. Por consiguiente, existe la propiedad privada. En la ganadería, también es importante, destacó los rebaños de llama, alpaca y vicuña, que proporcionan carne, leche y lana, y se utilizan en el transporte. El comercio no era importante y no había dinero. Los incas no conocían la rueda, pero construido una excelente red de carreteras que une Cusco con el resto del imperio.

Los incas no conocían la escritura, pero su tradición oral fue grabado por los conquistadores españoles. Tenían un peculiar sistema de registro, probablemente utilizado sólo para los números, llamados quipus (cuerdas de varios colores, con nosotros en ciertas posiciones), que sirve para afilar la memoria. Su lengua, el quechua, es un elemento importante de la unidad nacional.

Notables obras de arquitectura inca y la ingeniería. Los edificios de piedra monumentales de gran sencillez y belleza, aunque no utilizó el arco, la columna y la cúpula. Los principales monumentos son el templo de Coricancha en Cuzco, la fortaleza de Sacsahuamán, Pukara y Paramonga y las ruinas de Machu Picchu. Los incas eran artesanos expertos en la extracción de adornos de oro y plata, y partes que no se hizo en estas admirables metales, cobre y cerámica. Excelente tejedores, telas de vicuña decorado con plumas de colores y algodón.

Con una visión política inteligente, los incas incorporaron dioses y creencias de los pueblos conquistados, una religión sincrética que explica la coexistencia de la religión y los cultos y rituales diversos derivados del ciclo agrícola. El dios Sol, Inti, considerado el padre de la nobleza inca, los principales templos estaban dedicados. La reforma religiosa del emperador Pachacutec sustituye por el culto a Inti Viracocha. Según los historiadores, Viracocha era el dios supremo de las civilizaciones pre-incas y fue visto como un héroe civilizador, creador de la tierra, los hombres y los animales.

precolombino
Apu Illapu, señor del trueno y la lluvia, era el protector de los guerreros y campesinos. En tiempos de sequía, ofreció sacrificios. Entre las deidades femeninas, Mamaquilla fue la esposa de Luna, del Sol, alrededor del cual organizar el calendario de fiestas religiosas y agrícolas. Pacha Mama, el nombre de la madre tierra, protegido de los rebaños de llamas. Su equivalente masculino, Pachacamac, era especialmente venerado en la región costera. El mar y las estrellas también representan manifestaciones divinas.

Las ceremonias se llevaron a cabo al aire libre. Los templos eran por lo general una sola caja y viviendas adjunta de los sacerdotes. grandes templos fueron construidos en lugares clave, tales como Cuzco y Vilcas Huamán, considerado el centro geográfico del imperio. Cerca del templo de Cuzco, dedicado a Inti, fueron las "casas de estudio" - donde formó contadores, columnistas y expertos de otros - y la casa de las vírgenes del Sol ", que tuvo que permanecer casto y dedicada a la adoración de Inti, a menos que elegido como concubinas del emperador y se ofreció a los favoritos. La casta sacerdotal, ligada a la nobleza, tenía un gran poder y propiedad de la tierra. Los sacerdotes eran vistos como los funcionarios imperiales y debían lealtad al sumo sacerdote - el Huillac Humu, de noble linaje -, que viven en el templo de Cuzco.

Los sacrificios constituyen una parte esencial de la religión de los incas. En las grandes ocasiones, obligados a sacrificar animales o personas, pero por lo general fueron las ofrendas de flores, bebidas, hojas de coca y la ropa, tirado al fuego sagrado. Las festividades que tienen lugar en las danzas rituales y procesiones, se establecieron de acuerdo con los ciclos agrícolas. Atribuido a las calamidades de cualquier incumplimiento de las normas o ritual que tenía que ser confesado y perdonado a aplacar la ira divina.

Los sacerdotes realizan la función de los curanderos, practica el exorcismo y las predicciones hechas antes de cualquier evento público o privado importante. En las cumbres de los Andes se elevó montones de piedras, a lo que añadió que el viajero a pedirle un buen viaje.

Construido grandes tumbas y monumentos funerarios, como los incas creían en la supervivencia del alma después de la muerte: los que habían obedecido las órdenes del emperador sobrevivido confortado por el Sol, mientras que los rebeldes se mantuvo siempre bajo la tierra.

Fuente: emdiv.com.br
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Documental: El Imperio Inca

incasEl imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. 

A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. 

Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud. Francisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531.



Fuente: youtube.com
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Las culturas del Tahuantinsuyu

culturas TahuantinsuyuLos primeros pobladores de los territorios que abarcara el antiguo imperio inca, eran cazadores-recolectores primitivos. Sus escasos vestigios que solo tenían una tecnología muy atrasada y desconocían la agricultura.

Poco antes de 1500 a.n.e ya se había establecido en el Tahuantinsuyu la vida sedentaria basada en la pesca, la agricultura o ambas cosas a la vez. Cuando se introdujo el maíz cultivado, aumentaron de modo considerable los recursos alimenticios; llegó la cerámica, quizás del norte, y en las montañas se domesticó al guanaco, la alpaca, la llama y la vicuña.

Actualmente, gracias a los restos descubiertos hasta los primeros años de nuestro siglo, los arqueólogos de esa época sabían que en las tierras altas y en la costa del Perú había florecido una gran variedad de culturas, mucho más adelantadas que las antiguas aldeas, que formaron la base de la civilización incaica.

Alrededor del año 1940, los estudios de los arqueólogos peruanos Julio Tello y Rafael Larco pusieron de manifiesto que, por lo menos, hace más de mil años, se había extendido una vigorosa cultura por una dilatada región del Perú septentrional y central.

La cultura de Chavín
TahuantinsuyuA esta primera civilización peruana se la conoce con este nombre por ser su centro más importante, el Chavín de Huántar, en la ladera oriental de los Andes.

En un angosto valle, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, al lado de un riachuelo llamado Mozna, que nace en la cordillera blanca y tributa al Marañón, se encontró en 1873 una losa, la llamada estela Raimondi, que presenta en bajorrelieve un monstruo, mitad hombre, mitad jaguar, que entre sus garras sostiene unos cetros.

Esta losa procedía de un complejo llamado “Castillo”, en cuyo interior se han descubierto escaleras y galerías subterráneas. Todo parece indicar que se trataba de un santuario, probablemente un lugar de peregrinación.

Las investigaciones de los arqueólogos determinaron que en esos adoratorios se reunían artistas, artesanos y mercaderes de varias partes del Perú, que allí intercambiaron técnicas y productos en una natural simbiosis cultural.

La unidad político cultural de la civilización Chavín terminó bruscamente quizás debido a que el dios jaguar sufrió algún revés teológico que redujo la popularidad de sus templos o lugares de peregrinación. Pero la civilización peruana no desapareció con el culto del jaguar; tan solo se dividió en multitud de fragmentos aislados que se desarrollaron cada uno independiente del otro.

Tahuantinsuyu paracasLos motivos zoomorfos en la ornamentación, con una plástica muy expresiva, caracterizan a la cultura de Chavín que conoció la maleabilidad del oro y una verdadera tejeduría del algodón.

Joyas de turquesa y de hueso y chapas repujadas en oro, se encontraron en el valle superior de Jequetepe, y en el valle de Tepeña plataformas escalonadas, al igual que en Casma y en Sechín, notabilísimas las de este último lugar.

La civilización de Paracas
En la árida península de Paracas se encontraron cementerios de más de 2.000 años de antigüedad por el arqueólogo peruano Tello, lo que determinó que la sucesión cronológica de esta civilización se dividiese en dos grupos. Pero queda por responder, dónde y cómo pasaron sus vidas las personas que hay enterradas allí.

Con arreglo a la roca dura excavaron los paracas sus tumbas hasta ocho metros de profundidad. Un pozo vertical conduce a estas sepulturas que desembocan en una cámara redonda. Todo permite suponer que cada caverna funeraria, labrada en la roca viva, era una especie de panteón familiar, pues en cada una de ellas yacían numerosos cadáveres de diferentes edades.

En este lugar, llamado la Necrópolis de Paracas, los cadáveres perfectamente conservados, por momificación, ahumándolos después de sacarles los intestinos, se encontraron sentados y cubiertos por ricas y ornamentadas vestiduras. Entre las envolturas exteriores las (de hasta veinte metros por cuatro de largo) de tejidos soberbios, bordados con diminutas figuras de peces, aves, animales, dioses o criaturas mitológicas, mezcladas con dibujos geométricos y dispuestas en complicados diseños.

En algunos casos, estos mantos poseían más de 190 matices diferentes. Por un milagro de química pre científica los colores son hoy tan vívidos como en la lejana edad en que se hizo la tela.


Los Incas y los Nazcas
Con los siglos, la cultura de Paracas se mezcló poco a poco con la cultura nazca, que tenía su centro en los valles Ica y Nazca a 160 kilómetros costa abajo.

La tradición textil de los paracas la continuaron los nazcas, agregando nuevas y complicadas técnicas de tejido, pero nunca igualaron los minuciosos y delicados bordados.

Los Incas y los NazcasEl arte más sobresaliente de los nazcas fue su cerámica pulida, en la que una sola vasija puede estar pintada hasta en once colores diferentes. Los diseños revelan gran libertad y variedad. Algunos son naturalistas, con aves, peces, insectos y otros animales conocidos por los indios.

Existe una característica notable en la cerámica nazca: no fueron dados a reproducir al hombre, preferían al jaguar, tal vez como una reminiscencia de la milenaria cultura de Chavín.

En el desierto que antiguamente fue escenario de la civilización nazca llaman la atención unas misteriosas imágenes semienterradas que han salido a la luz al quitarse la costa de tierra que cubría la base de la roca. Muchas son enormes figuras geométricas cuyas líneas rectas y ángulos difícilmente podrían mejorarse con los modernos métodos de agrimensura. Estas líneas están relacionadas con los solsticios de verano e invierno, a manera de inmensos calendarios astronómicos para ayudarles a determinar las fechas en que debían comenzarse los cultivos y preparar las zanjas de riego, a fin de recoger la corriente de los ríos estacionales.

La alemana María Reicht (vive en esa zona como una moderna anacoreta) se ha dedicado al estudio de estas figuras que alcanzan más de 500 metros y se extienden por una superficie de ocho kilómetros.

Fuente: la5tapatanet.blogspot.com
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El Canibalismo antes de la Conquista

El Canibalismo antes de la ConquistaNo es posible en algunas cuestiones hacer afirmaciones generales acerca del imperio inca, dada su enorme extensión y la relativa tolerancia que mantenía hacia los cultos y costumbres de las tribus sujetas.

Hay, sin embargo, «datos suficientes -escribe Salvador de Madariaga- para probar la omnipresencia del canibalismo en las Indias antes de la conquista. Unas veces limitado a ceremonias religiosas, otras veces revestido de religión para cubrir usos más amplios, y otras franco y abierto, sin relación necesaria con sacrificio alguno a los dioses, la costumbre de comer carne humana era general en los naturales del Nuevo Mundo al llegar los españoles.

Los mismos incas que, si hemos de creer a Garcilaso, lucharon con denuedo contra la costumbre, se la encontraron en casi todas las campañas emprendidas contra los pueblos indios que rodeaban el imperio del Cuzco, y no consiguieron siempre arrancarla de raíz aun después de haber conseguido imponer su autoridad sobre los nuevos súbditos».

El Canibalismo antes de la Conquista«Sabemos por uno de los observadores más competentes e imparciales, además de indiófilo, de las costumbres de los naturales, el jesuita Blas Valera, que aún casi a fines del siglo XVI, "y habla de presente, porque entre aquellas gentes se usa hoy de aquella inhumanidad, los que viven en los Antis comen carne humana, son más fieros que tigres, no tienen dios ni ley, ni sabe qué cosa es virtud; tampoco tienen ídolos ni semejanza de ellos; si cautivan alguno en la guerra, o de cualquier otra suerte, sabiendo que es hombre plebeyo y bajo, lo hacen cuartos, y se los dan a sus amigos y criados para que se los coman o vendan en la carnicería: pero si es hombre noble, se juntan los más principales con sus mujeres e hijos, y como ministros del diablo, le desnudan, y vivo le atan a un palo, y con cuchillo y navajas de pedernales le cortan a pedazos, no desmembrándole, sino quitándole la carne de las partes donde hay más cantidad de ella; de las pantorrillas, muslos, asentaderas y molledos de los brazos, y con la sangre se rocían los varones, las mujeres e hijos, y entre todos comen la carne muy aprisa, sin dejarla bien cocer ni asar, ni aun mascar; trágansela a bocados, de manera que el pobre paciente se ve vivo comido de otros y enterrado en sus vientres.


El Canibalismo antes de la ConquistaLas mujeres, más crueles que los varones, untan los pezones de sus pechos con la sangre del desdichado para que sus hijuelos la mamen y beban en la leche. Todo esto hacen en lugar de sacrificio con gran regocijo y alegría, hasta que el hombre acaba de morir. Entonces acaban de comer sus carnes con todo lo de dentro; ya no por vía de fiesta ni de deleite como hasta allí, sino por cosa de grandísima deidad; porque de allí adelante las tienen con suma veneración, y así las comen por cosa sagrada.


Si al tiempo que atormentaban al triste hizo alguna señal de sentimiento con el rostro o con el cuerpo, o dio algún gemido o suspiro, hacen pedazos sus huesos después de haberle comido las carnes, asadura y tripas, y con mucho menos precio los echan en el campo o en el río; pero si en los tormentos se mostró fuerte, constante y feroz, habiéndole comido las carnes con todo el interior, secan los huesos con sus nervios al sol, los ponen en lo alto de cerros, los tienen y adoran por dioses, y les ofrecen sacrificios"»

El Canibalismo antes de la Conquista(Auge y ocaso 384-385). Escenas semejantes describe Cieza de León en 1537, como vistas por él mismo en la zona de Cali y de Antioquia, al extremo norte del imperio incaico (Crónica del Perú cps. 11-12, 19, 26, 28).

Por otra parte, en algunas regiones del imperio inca la antropofagia se hace necrofagia. Cuando Guamán refiere las ceremonias fúnebres propias de los Anti-Suyos, escribe: «son indios de la montaña que comen carne humana. Y así apenas deja el difunto que luego comienzan a comerlo que no le dejan carne, sino todo hueso... Toman el hueso y lo llevan los indios y no lloran las mujeres ni los hombres, y lo meten en un árbol que llaman uitica, allí lo meten y lo tapan muy bien, y de allí nunca más lo ven en toda su vida ni se acuerdan de ello» (N. crónica 292).

Fuente(s): hechos19

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Inés de Suárez

Inés de Suárez o Inés Suárez fue una de las fundadoras de la actual ciudad de Santiago de Chile (por aquel entonces, Santiago de la Nueva Extremadura) junto al conquistador de Chile Pedro de Valdivia, con el que mantuvo una larga relación extramatrimonial.

Infancia y juventud
Inés de Suárez nació en Plasencia en 1507, España (por ese entonces aún corona de Castilla, ya que la unión de los reinos españoles todavía no se había consumado totalmente).

Su abuelo era artesano ebanista, perteneciente a la cofradía de la Veracruz. Su madre, quien le enseñó el oficio de costurera, pertenecía al pueblo llano. Tenía una hermana llamada Inés Echeverría (era adoptada). Ella era su única amiga por ser ella alguien poco sociable que no se entendía bien con la demás gente.

En 1526, a la edad de 19 años, conoció a quien sería su primer marido, Juan de Málaga. Contrajo matrimonio años después, gracias a las influencias de su abuelo, ya que Juan de Málaga era aventurero por naturaleza. De esta unión no nacieron hijos, pues Inés de Suárez era estéril.

Entre 1527 y 1528, Juan, su marido, se embarcó con destino a Panamá e Inés permaneció en España esperándole. Pasaron los años y sólo recibió noticias de él desde Venezuela. En 1537, consiguió licencia real y se embarcó hacia las Indias en busca de su marido.

Llegada a América
En 1537, cuando contaba con algo menos de 30 años de edad, llegó a América en la búsqueda de su esposo, del que sólo tuvo información con motivo de su muerte en la Batalla de las Salinas.

Como compensación por ser viuda de un soldado español, recibió más tarde una pequeña extensión de tierra en Cuzco, donde se instaló, así como una encomienda de indígenas.

Conoce a Pedro de Valdivia
En Cuzco conoció a Pedro de Valdivia, maestro de campo de Francisco Pizarro y posterior conquistador de Chile, recién vuelto tras la batalla de las Salinas (1538). Entre ambos se forjó una estrecha relación que finalmente los llevó a ser amantes. No se han hallado evidencias de que llegasen a conocerse antes de 1538.


Hacia la conquista de Chile
A finales de 1539, decidió marchar junto a Pedro de Valdivia en su expedición a las tierras de Chile. Para ello Valdivia solicitó autorización para ser acompañado por Inés, la que Pizarro concedió mediante carta, aceptando que la mujer le asistiese como sirviente doméstico, pues de otro modo la Iglesia hubiese objetado a la pareja.

En el viaje, Inés prestó diversos servicios a la expedición, por lo que fue considerada entre sus compañeros de viaje, según Tomás Thayer Ojeda, como «una mujer de extraordinario arrojo y lealtad, discreta, sensata y bondadosa, y disfrutaba de una gran estima entre los conquistadores».

A los once meses de viaje (diciembre de 1540), la expedición arriba al valle del río Mapocho, donde fundaron la capital del territorio con el nombre de Santiago de Nueva Extremadura. Este valle era extenso, fértil y con abundante agua potable; pero ante la hostilidad de los naturales, la base de la ciudad se estableció entre dos colinas que facilitaban disponer posiciones defensivas, contando con el río Mapocho a modo de barrera natural.

Toma parte en la defensa de Santiago
Poco después de establecer un asentamiento en el lugar, Valdivia envió una embajada con regalos a los caciques locales con el propósito de demostrar su deseo de paz. Éstos, aunque aceptaron los presentes, lanzaron un ataque contra los españoles, con el cacique Michimalonco como líder. Según la historiografía española, ya a punto de derrotar a los españoles, los indígenas de pronto abandonaron las armas y huyeron en estampida, logrando ser capturados algunos de ellos. Posteriormente los cautivos declararían haber visto "a un hombre montado sobre un caballo blanco que, empuñando una espada, bajó de las nubes y se abalanzó sobre ellos", siendo esta misteriosa aparición la que provocó su huida. Los españoles consideraron que la milagrosa aparición no era sino Santiago, por lo que, en señal de agradecimiento, dieron el nombre de Santiago de la Nueva Extremadura a la recién fundada ciudad con fecha 12 de febrero de 1541.

El 9 de septiembre de 1541, Valdivia, cuarenta jinetes y tropas auxiliares incas abandonaron la ciudad para sofocar una rebelión de los indígenas cerca de Cachapoal. Apenas llegada la mañana del día siguiente, una joven yanacona volvió con la noticia de que los bosques periféricos al asentamiento se encontraban llenos de indígenas hostiles. Al preguntar a Inés si consideraba que siete caciques que se encontraban prisioneros debían ser liberados en señal de paz, ella lo consideró como una mala idea, ya que, en caso de ataque, los líderes recluidos serían su única posibilidad de pactar una tregua. El capitán Alonso de Monroy, a quien Valdivia había dejado al mando de la ciudad, consideró acertada la suposición de Suárez y decidió convocar un consejo de guerra.

Antes del alba del 11 de septiembre, jinetes españoles salieron de la ciudad para enfrentarse a los indígenas, cuyo número en un principio se estimaba en 8.000 hombres, y posteriormente 20.000. Pese a contar los españoles con caballería y mejores armas, los indígenas eran una fuerza superior, y al anochecer lograron que el ejército rival se batiese en retirada cruzando el río hacia el este, refugiándose de nuevo en la plaza. Entre tanto, los indígenas, lanzando flechas incendiarias, consiguieron prender fuego a buena parte de la ciudad, dando muerte a cuatro españoles y varios animales. Tan desesperada parecía la situación que el sacerdote local, Rodrigo González Marmolejo, afirmó que la batalla era como el Día del Juicio y que tan sólo un milagro podía salvarlos.

Muerte de Quilicanta y caciques rehenes
Durante el ataque, la labor de Inés había consistido en atender a heridos y desfallecidos, curando sus heridas y aliviando su desesperanza con palabras de ánimo, además de llevar agua y víveres a los combatientes y ayudando incluso a montar a caballo a un jinete cuyas serias lesiones le impedían hacerlo solo. Pero aún tendría que desempeñar un papel decisivo en la lucha: viendo en la muerte de los siete caciques la única esperanza de salvación para los españoles, Inés propuso decapitarlos y arrojar sus cabezas entre los indígenas para causar el pánico entre ellos.

Muchos hombres daban por inevitable la derrota y se opusieron al plan, argumentando que mantener con vida a los líderes indígenas era su única baza para sobrevivir, pero Inés insistió en continuar adelante con el plan: se encaminó a la vivienda en que se hallaban los cabecillas, y que protegían Francisco Rubio y Hernando de la Torre, dándoles la orden de ejecución. Testigos del suceso narran que de la Torre, al preguntar la manera en que debían dar muerte a los prisioneros, recibió por toda respuesta de Inés "De esta manera", tomando la espada del guardia y decapitando ella misma al primero a Quilicanta y después a todos los caciques tomados como rehenes, y que retenía en su casa, por su propia mano, arrojando luego sus cabezas entre los atacantes.

Afirma un testimonio que "(...) salió a la plaza y se dispuso frente a los soldados, enardeciendo sus ánimos con palabras de tan exaltadas alabanzas que la trataron como si fuese un valiente capitán, y no una mujer disfrazada de soldado con cota de hierro". Avivado el coraje de los españoles, éstos aprovecharon el desorden y la confusión causada entre los indígenas al topar con las cabezas decapitadas de sus caciques, logrando poner en fuga a los atacantes. La acción de Inés en esta batalla sería reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la recompensó concediéndole una condecoración.


Cuestionamiento de la unión ilegítima de Valdivia
A la luz de los hechos posteriores, la unión de más de diez años entre Pedro de Valdivia e Inés de Suárez no era bien vista entre algunos vecinos de marcado fervor religioso, hecho que se sumaba a otras críticas hacia el gobernador.

Valdivia sale hacia el Perú en 1548 junto a Gerónimo de Alderete a buscar ayuda y afianzamiento como gobernador ante el representante de la corona en el Perú. Se entrevista con Pedro de la Gasca, quien después de probar su fidelidad y gracias a la intervención del mismo Valdivia en la batalla de Xaquixahuara que derrota a Gonzalo Pizarro, se gana su estima y lo reconoce como gobernador de la Capitanía General de Chile, fijando sus límites y permitiéndole pertrecharse.

No obstante, la llegada de vecinos enemistados con Valdivia desde Chile provoca un juicio de residencia a Pedro de Valdivia, quien ya había tomado el camino del sur, y tiene que volver desde Arequipa a enfrentarse a los cargos en su contra, entre ellos la unión ilégitima con Inés de Suárez. El Virrey Pedro de la Gasca, después de escuchados los alegatos, lo exonera de todos los cargos, excepto en lo relacionado con Inés de Suárez. De la Gasca ordena imperativamente a Pedro de Valdivia que termine su relación con Inés de Suárez, ordenándole casarla con un vecino de su elección, recomendándole seguir las directivas de la iglesia respecto de su legítimo matrimonio con Marina Ortiz de Gaete. El Virrey, como sacerdote, no podía hacer la vista gorda ante una relación extramarital pública y notoria.

Ante esto, Valdivia promete su palabra de caballero de dar cumplimiento cabal a la sentencia dictada y de traer a su esposa al continente americano.

Valdivia cumple la sentencia de De la Gasca
Después de volver Valdivia del Perú en 1549, acata lo acordado con la sentencia de De la Gasca y arregla el matrimonio de Suárez con uno de sus mejores capitanes, Rodrigo de Quiroga. Para entonces tenía ella 42 años.

Valdivia ordena a Gerónimo de Alderete, entre otras cosas, regresar a España y traer de vuelta a Marina Ortíz de Gaete, su legítima esposa, a la que nunca llegaría a ver puesto que Pedro murio antes de que Marina Ortiz llegase a Santiago con el titulo de Gobernadora.

Últimos años
Tras casarse con Quiroga, Inés se caracterizó por llevar una vida tranquila y religiosa. Junto a su marido, quien fue persona principal en Chile, contribuyó a la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Monserrat, en Santiago. No tuvieron hijos. Rodrigo de Quiroga tuvo sólo una hija mestiza en forma extramarital. Doña Inés murió alrededor del año 1580, ya de avanzada edad, el mismo año que murió su marido.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/







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Manco Cápac o Ayar Manco

Manco Cápac, Manco Inca o Ayar Manco, según algunos cronistas, fue el primer gobernador de la etnia inca en Cuzco. Es el protagonista de las dos leyendas más conocidas sobre el origen de los incas: la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo y la leyenda de los hermanos Ayar.

Tuvo como esposa principal a Mama Ocllo, con quien engendró a su sucesor Sinchi Roca y otras esposas más como Mama Huaco de quien se dice que era una mujer aguerrida. Si bien su figura es mencionada en crónicas y se tiene como base para la explicación histórica del origen de los incas, esta permanece envuelta en el misterio de su existencia o no.

Algunos historiadores consideran a Manco Cápac un personaje mítico poniendo así en duda su existencia como personaje histórico. Sin embargo, la mayoría de autores lo consideran un personaje real, y basan sus argumentos en pruebas como la descendencia de su familia real llamada Chima Panaca, la cual mantuvo su lugar en la nobleza inca hasta la conquista. También se basan en pruebas arqueológicas como su propio palacio, el Inticancha (ahora Coricancha), ambos prevalecen en el Cusco moderno y según las crónicas fueron hechas por Manco Cápac. La historia oficial dice que Manco Cápac fue un personaje histórico.

Manco Cápac es el protagonista de las dos principales leyendas que explican el origen del  Imperio inca. Ambas leyendas coinciden en que fue él el fundador de la etnia inca en Cusco, en que su esposa principal fue Mama Ocllo.

La Leyenda de los hermanos Ayar
La leyenda de los hermanos Ayar es una leyenda en la tradición oral inca en la cual se cuenta que cuatro hermanos con sus cuatro esposas llegan a Cusco tras pasar una serie de aventuras.

Uno de estos cuatro hermanos, Ayar Manco, llegaría a fundar la ciudad inca de Qosqo (Cusco actual) siendo así el primer gobernante del  Imperio inca llamado desde entonces Manco Cápac.

La Leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo
Leyenda en la cual se cuenta que Manco Cápac y Mama Ocllo, pareja de esposos y hermanos hijos del dios sol, nacen de las espumas del lago Titicaca, con la misión de fundar la capital del futuro imperio en un lugar fértil. El sitio de fundación sería marcado por el lugar donde se hundiría el báculo sagrado de Manco Cápac, cosa que sucedió en el valle del río Huatanay, en Cusco.

Sin embargo, al carecer de una tradición escrita, a no ser de aquella que se inició con la publicación de "Comentarios reales de los incas", obra del Inca Garcilaso de la Vega, la autenticidad de esta leyenda como leyenda inca se pone en duda. Algunos afirman inclusive que Garcilaso fue el autor intelectual de esta leyenda cerca del año 1609.

Manco Cápac, es protagonista de dos leyendas más conocidas sobre el origen de los incas, sin embargo, la historia oficial tiene su propia versión en base a crónicas.

Biografía
Manco Cápac probablemente nació en Tambutoco, el lugar de uno de los muchos descansos que hicieron los sobrevivientes de su etnia: Taipicala al escapar de las invasiones Aimaras en el Altiplano andino. Su padre se llamó Apu Tambo, el cual dio lugar luego a que los jefes locales se llamen así. El éxodo en el cual nació Manco Cápac duró 20 años aproximadamente y recorrieron sólo 500 kilómetros llevando un estilo de vida seminómade.


Las leyes
Manco Cápac hizo muchas leyes humanas y sabias, condenando con pena capital el homicidio, el adulterio y el hurto; mandó que cada uno tomase mujer de su propia familia, pero nunca antes de los 20 años de edad; propuso el culto del sol como primera divinidad, y le labró un templo en el Cusco, e inmediata a él una casa para las vírgenes consagradas a aquella deidad, las cuales debían ser de la sangre real de los incas.

Fundación del curacazgo inca
Manco Cápac nació en medio de un lento éxodo, y para cuando murió su padre tuvo que continuar la dirección de su etnia calculada en una decena de familias (ayllus).
La trayectoria que recorrieron los Taipicala según las versiones oficiales concuerda claramente con la trayectoria descrita en la leyenda de los hermanos Ayar, mas no en el tiempo que les tomó hacerlo. Al llegar al valle de Cusco, los incas derrotaron a tres pequeñas etnias (Sahuares, Huallas y Ayar Uchos o Alcahuisas).

El terreno que ocuparon inicialmente los incas en Cusco fueron los alrededores de donde hoy está la Plaza de Armas de Cusco, en esa época era una zona pantanosa atravesada por dos riachuelos. En Cusco, Manco Cápac fundó cuatro barrios llamados: Chumbicancha (barrio de tejedores), Quinticancha (barrio del picaflor), Sairecancha (barrio de tabaco) y Yarambuycancha.

Lucha por la prevalescencia
Una vez establecidos en Cusco, Manco Cápac y su etnia ocupaban sólo una pequeña fracción del territorio del valle de Cusco, otras etnias más poderosas ocupaban el mismo valle e inclusive por el norte amenazaba un estado confederado de Ayamarcas y Pinaguas. Todas estas etnias veían a los incas como una etnia invasora y ciertamente lo eran. Manco Cápac durante su permanencia en el gobierno tuvo que luchar y defenderse de los continuos ataques de estas etnias. En algunas ocasiones, su sucesor Sinchi Roca tuvo que pelear él mismo en la defensa contra estas etnias.

Muerte
Tras una muerte natural, dejando a su hijo, Sinchi Roca, como sucesor, Manco Cápac fue momificado y guardado en el inticancha hasta el reinado de Pachacútec, quien ordenó su traslado al templo del lago Titicaca. En Cusco sólo quedó una estatua en su honor. Fue Pachacútec también quien inventó y esparció las leyendas del origen de los incas como un intento de "divinizar" las hazañas incas y de promover la identidad, y por ende la unificación de su imperio.

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Sistemas de trabajo en el Antiguo Perú

El trabajo representó la principal actividad del  Imperio inca y presentó estas formas: ayni, minka y mita.

Minka
La minca, minka, o minga, es el trabajo que se realizaba en obras a favor del ayllu y del Sol (Inti), un impuesto en trabajo y por turno, que tenía por beneficiario al Estado, donde concurrían muchas familias portando sus propias herramientas y alimento.

Las familias participaban en la construcción de locales, canales de riego, fortalezas, minas, cultivo de tierras estatales, así como la ayuda en la chacra de las personas incapacitadas huérfanos y ancianos.

Cuando el ayllu convocaba al trabajo de la minca, pero las personas que no asistían al trabajo eran expulsados del ayllu y perdían su derecho a la tierra.

Ayni
Era un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu, destinado a trabajos agrícolas y a las construcciones de casas.

El ayni consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a miembros de una familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran, como dicen: "hoy por ti, mañana por mi" y en retribución se servían comida y bebida durante los días que se realizaban el trabajo.

Esta tradición continúa en muchas comunidades campesinas del Perú, ayudándose en las labores de cocina, pastoreo y construcción de viviendas.

Mita
La mita era un sistema de trabajo a favor del Estado Imperial del Tahuantinsuyo, donde se movilizaban multitudes de indígenas a trabajar por turno en labores de construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos, templos, acueductos, explotación de minas, etc.

Existía una mita para servicios especiales como las labores de cargueros del Sapa Inca, músicos, chasquis y danzantes, los obligados a cumplir esta labor eran los adultos hombres casados, más no las mujeres, cuya edad oscilaba entre los 18 y 50 años.

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Biografía de Martín Lutero

Martín Lutero (10 de noviembre de 1483 – 18 de febrero de 1546), nacido en Eisleben, Alemania como Martin Luder, después cambiado a Martin Luther, como es conocido en alemán, fue un teólogo, fraile católico agustino y reformador religioso alemán, en cuyas enseñanzas se inspiró la  reforma protestante.

Inauguró la doctrina teológica y cultural denominada luteranismo e influyó en las demás tradiciones protestantes. Su exhortación para que la Iglesia regresara a las enseñanzas de la Biblia, impulsó la transformación del cristianismo y provocó la Contrarreforma, como se conoce a la reacción de la Iglesia Católica Romana frente a la  reforma protestante.

Sus contribuciones a la civilización occidental fueron más allá del ámbito religioso, ya que sus traducciones de la Biblia ayudaron a desarrollar una versión estándar de la lengua alemana y se convirtieron en un modelo en el arte de la traducción. Su matrimonio con Catalina de Bora el 13 de junio de 1525 inició un movimiento de apoyo al matrimonio sacerdotal dentro de muchas corrientes cristianas.

Primeros años de vida
Hijo de Hans y Margarette Lutero, Martín nació el 10 de noviembre de 1483 en Eisleben (Alemania) y fue bautizado el día que se celebraba la festividad de San Martín de Tours. En 1484 su familia se trasladó a Mansfeld, donde su padre dirigía varias minas de cobre.

Habiéndose criado en un medio campesino, Hans Lutero ansiaba que su hijo llegara a ser funcionario civil para darle más honores a la familia. Con este fin, envió al joven Martín a varias escuelas en Mansfeld, Magdeburgo y Eisenach.

En 1501, a los 17 años, Lutero ingresó en la Universidad de Erfurt, donde tocaba el laúd y recibió el apodo de El filósofo. Lutero recibió el grado de bachiller en 1502 y una maestría en 1505, como el segundo de 17 candidatos. Siguiendo los deseos de su padre, se inscribió en la Facultad de Derecho de esta universidad. Pero todo cambió durante una tormenta eléctrica en 1505.

Un rayo cayó cerca de él mientras se encontraba de regreso de una visita a la casa de sus padres. Aterrorizado, gritó: «¡Ayuda Santa Ana! ¡Me haré monje!». Salió con vida y abandonó la carrera de Derecho, vendió sus libros con excepción de los de Virgilio y entró en el monasterio agustino de Erfurt el 17 de julio de 1505.

Su vida monástica y académica
El joven Lutero se dedicó por completo a la vida del monasterio, empeñándose en realizar buenas obras con el fin de complacer a Dios y servir a otros mediante la oración por sus almas.

Se dedicó con mucha intensidad al ayuno, a las flagelaciones, a largas horas en oración, al peregrinaje y a la confesión constante. Cuanto más intentaba agradar a Dios, más se daba cuenta de sus pecados.

Johann von Staupitz, el superior de Lutero, concluyó que el joven necesitaba más trabajo para distraerse de su excesiva reflexión, y ordenó al monje que comenzara una carrera académica. En 1507 Lutero fue ordenado sacerdote, y en 1508 comenzó a enseñar Teología en la Universidad de Wittenberg. Lutero recibió su grado de bachiller en Estudios Bíblicos el 9 de marzo de 1508.

Dos años después realizó una visita a Roma, que lejos de redituarle espiritualmente, le causó una gran decepción al percatarse del estado vano y mundano en el cual había caído la curia romana. El 19 de octubre de 1512, Martín Lutero recibió el grado de Doctor en Teología y el 21 de octubre de 1512 fue "recibido en el Senado de la Facultad de Teología", dándole el título de Doctor en Biblia. En 1515 fue nombrado vicario de su orden, quedando bajo su cargo once monasterios.

Durante esta época estudió el griego y el hebreo para profundizar en el significado y los matices de las palabras utilizadas en las Escrituras, conocimientos que luego utilizaría para la traducción de la Biblia judía .

Teología de la gracia de Lutero
Las ansias de obtener grados académicos llevaron a Martín Lutero a estudiar las Escrituras en profundidad. Influido por la vocación humanista de ir ad fontes («a las fuentes»), se sumergió en el estudio de la Biblia y de la Iglesia primitiva.

Debido a esto, términos como la penitencia y la probidad tomaron un nuevo significado para Lutero, convencido ahora de que la Iglesia había perdido la visión de varias verdades centrales que el cristianismo enseñaba en las Escrituras, siendo una de las más importantes de ellas la doctrina de la justificación sólo por la fe. Lutero empezó a enseñar que la salvación es un regalo exclusivamente de Dios, dado por la gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe.

Más tarde, Lutero definió y reintrodujo el principio de la distinción propia entre la Ley de Moisés y los Evangelios que reforzaban su teología de la gracia. Como consecuencia, Lutero creía que su principio de interpretación era un punto inicial esencial en el estudio de las Escrituras. Notó que la falta de claridad al distinguir la Ley Mosaica de los Evangelios era la causa de la incorrecta comprensión del Evangelio de Jesús en la Iglesia de su época, institución a la que responsabilizaba de haber creado y fomentado muchos errores teológicos fundamentales.


La controversia por las indulgencias
Además de sus deberes como profesor, Martín Lutero sirvió como predicador y confesor en la iglesia de Santa María de la ciudad.

También predicaba habitualmente en la iglesia del palacio, llamada también "de todos los santos", debido a que tenía una colección de reliquias donde había sido establecida una fundación por Federico III de Sajonia. Fue durante este periodo cuando el joven sacerdote se dio cuenta de los efectos de ofrecer indulgencias a los feligreses.

Una indulgencia es la remisión (parcial o total) del castigo temporal que aún se mantiene por los pecados después de que la culpa ha sido eliminada por absolución.

En aquella época, cualquier persona podía comprar una indulgencia, ya fuera para sí misma o para sus parientes muertos que permanecían en el Purgatorio. El fraile dominico Johann Tetzel había sido reclutado para viajar por los territorios episcopales de Alberto de Brandeburgo (arzobispo de Maguncia) vendiendo indulgencias.

Con el dinero obtenido por dicho medio, se esperaba financiar la edificación de la basílica de San Pedro en Roma, Italia, y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.

Lutero vio este tráfico de indulgencias no solo como un abuso de poder, sino como una mentira, que, no teniendo base en las Escrituras, podría confundir a la gente y llevarla a confiar solamente en la mentira de las indulgencias, dejando de lado la confesión y el arrepentimiento verdadero.

Lutero predicó tres sermones contra las indulgencias en 1516 y 1517. Pero su enojo siguió creciendo y, según la tradición, el 31 de octubre de 1517 fueron clavadas las 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas.

Las tesis condenaban la avaricia y el paganismo en la Iglesia como un abuso, y pedían una disputa teológica en lo que las indulgencias podían dar. Sin embargo, en sus tesis no cuestionaba directamente la autoridad del Papa para conceder indulgencias.

Las 95 tesis de Martín Lutero fueron traducidas rápidamente al alemán y ampliamente copiadas e impresas. Al cabo de dos semanas se habían difundido por toda Alemania y, pasados dos meses, por toda Europa. Este fue uno de los primeros casos de la Historia en los que la imprenta tuvo un papel importante, pues facilitaba una distribución más sencilla y amplia de cualquier documento.

Respuesta del Papado
Después de hacer caso omiso a Lutero diciendo que era un "borracho alemán quien escribió las tesis" y afirmando que "cuando esté sobrio, cambiará de parecer", el Papa León X ordenó en 1518 al profesor dominico de teología Silvestre Mazzolini investigar el tema.

Éste denunció que Lutero se oponía de manera implícita a la autoridad del Sumo Pontífice, al mostrar desacuerdo con una de sus bulas, por lo que declaró a Lutero hereje y escribió una refutación académica de sus tesis. En ella mantuvo la autoridad papal sobre la Iglesia y condenó cada "desviación" como una apostasía. Lutero replicó de igual manera y se desarrolló una controversia.

Mientras tanto, Lutero tomó parte en la convención agustina en Heidelberg, donde presentó una tesis sobre la esclavitud del hombre al pecado y la gracia divina.

En el curso de la controversia por las indulgencias, el debate se elevó hasta el punto de dudar del poder absoluto y de la autoridad del Papa, debido a que las doctrinas de "Tesorería de la Iglesia" y la "Tesorería de los Méritos", que servían para reforzar la doctrina y práctica de las indulgencias, se basaban en la bula Unigenitus (1343) del Papa Clemente VI.

En vista de su oposición a esa doctrina, Lutero fue calificado de hereje, y el Papa, decidido a suprimir sus puntos de vista, ordenó llamarlo a Roma, viaje que no se realizó por problemas políticos.

Lutero, que antes profesaba obediencia implícita a la Iglesia, negaba ahora abiertamente la autoridad papal y apelaba a que se efectuara un concilio. También declaraba que el papado no formaba parte de la inmutable esencia de la Iglesia original.

Deseando mantenerse en términos amistosos con el protector de Lutero, Federico el Sabio, el Papa realizó un intento final de alcanzar una solución pacífica al conflicto.

Una conferencia con el chambelán papal Karl von Miltitz en Altenburgo, en enero de 1519, llevó a Lutero a decidir guardar silencio en tanto así lo hicieran sus oponentes, escribir una humilde carta al Papa y componer un tratado demostrando sus respetos a la Iglesia católica.

La carta escrita nunca fue enviada, debido a que no contenía retractación alguna. En el tratado que compuso más tarde, Lutero negó cualquier efecto de las indulgencias en el Purgatorio.

Cuando Johann Eck retó a Carlstadt, un colega de Lutero, a un debate en Leipzig, Lutero se unió a este debate (27 de junio–18 de julio de 1519), en el curso del cual negó el derecho divino del solio papal y la autoridad de poseer el "poder de las llaves", que según él había sido otorgado a la Iglesia (como congregación de fe).

Negó que la pertenencia a la Iglesia católica occidental bajo la autoridad del Papa fuera necesaria para la salvación, manteniendo la validez de la Iglesia Ortodoxa de Oriente.

Después del debate, Johann Eck aseguró que había forzado a Lutero a admitir la similitud de su propia doctrina con la de Jan Hus, quien había sido quemado en la hoguera.

Lutero a través de los acontecimientos
De esta forma, no había esperanzas de paz. Los escritos de Lutero circulaban ampliamente por Francia, Inglaterra e Italia en 1519, y los estudiantes se dirigían a Wittenberg para escuchar a Lutero, quien publicaba ahora sus comentarios sobre la Epístola a los gálatas y su Operationes in Psalmos (Trabajo en los Salmos).

Las controversias generadas por sus escritos llevaron a Lutero a desarrollar sus doctrinas más a fondo, y su "Sermón en el Sacramento Bendecido del Verdadero y Santo Cuerpo de Cristo, y sus Hermandades" extendió el significado de la eucaristía para el perdón de los pecados y el fortalecimiento de la fe en aquellos quienes la reciben, apoyando además a que se realizara un concilio para restituir la comunión.

El concepto luterano de "iglesia" fue desarrollado en su Von dem Papsttum zu Rom (En el Papado de Roma), una respuesta al ataque del franciscano Augustín von Alveld en Leipzig (junio de 1520); mientras que su Sermon von guten Werken (Sermón de Buenas Obras), publicado en la primavera de 1520, era contrario a la doctrina católica de las buenas obras y obras de supererogación (aquellas efectuadas por encima de los términos de la simple obligación), mantenía que las obras del creyente son verdaderamente buenas en cualquier llamado secular (o vocación) ordenado por Dios.

La excomunión de Lutero
El Papa advirtió a Martín Lutero el 15 de junio de 1520, con la bula papal Exsurge Domine, de que se arriesgaba a la excomunión, a menos que en un plazo de sesenta días repudiara 41 puntos de su doctrina seleccionados de sus escritos. En octubre de 1520 Lutero envió su escrito En la Libertad de un Cristiano al Papa, añadiendo la frase significativa: "Yo no me someto a leyes al interpretar la palabra de Dios".

Mientras tanto, se había rumoreado en agosto que Eck había llegado a Meissen con una prohibición papal, la cual se pronunció realmente el 21 de septiembre.

Este último esfuerzo de Lutero por la paz fue seguido el 12 de diciembre por la quema de la bula, la cual tomaba efecto en un plazo de 120 días, y el decreto papal en Wittenberg, defendiéndose en su Warum des Papstes und seiner Jünger Bücher verbrannt sind y su Assertio omnium articulorum. El Papa León X excomulgó a Lutero el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum Pontificem.

La ejecución de la prohibición, sin embargo, fue evitada por la relación del Papa con Federico III de Sajonia y por el nuevo emperador Carlos V quien, viendo la actitud papal hacia él y la posición de la Dieta, encontró contraindicado apoyar las medidas contra Lutero. Este fue a Worms diciendo que "Iría allí aunque hubiese tantos demonios como tejas en los tejados".

Exilio en el castillo de Wartburg
La desaparición de Lutero durante el viaje de regreso de Wittenberg fue planeada. Federico el Sabio dispuso que una escolta enmascarada a caballo capturase a Lutero y lo llevase al castillo de Wartburg en Eisenach, donde permaneció cerca de un año.

 Le creció una amplia y brillante barba, tomó el atuendo de un caballero y se asignó el pseudónimo de Junker Jörg (Caballero Jorge). Durante este periodo de estadía forzada, Lutero trabajó a paso firme en la traducción del Nuevo Testamento.

La estancia de Lutero en Wartburg fue el comienzo de un periodo constructivo de su carrera como reformador. En su «desierto» o «Patmos» de Wartburg (como le llamaba en sus cartas), empezó a traducir la Biblia, imprimiéndose el Nuevo Testamento en septiembre de 1522.

Además de otros escritos, preparó la primera parte de su guía para párrocos y su Von der Beichte (Sobre la confesión), en la que niega la confesión obligatoria y admite la sanidad de las confesiones privadas voluntarias. También escribió en contra del arzobispo Albrecht, a quien obligó a desistir de reiniciar la venta de indulgencias.

En sus ataques a Jacobus Latomus, avanzó en su visión de la relación entre la gracia y la ley, así como en la naturaleza comunicada por Cristo, distinguiendo el objetivo de la gracia de Dios para el pecador, quien, al creer, es justificado por Dios debido a la justicia de Cristo, de la gracia salvadora que mora dentro del hombre pecador.

Al mismo tiempo puso énfasis en la insuficiencia del «principio de justificación», en la persistencia del pecado después del bautismo y en la inherencia del pecado en cada buena obra.

Lutero a menudo escribía cartas a sus amigos y aliados respondiendo o preguntándoles por sus puntos de vista o por consejos. Por ejemplo, Philipp Melanchthon le escribió preguntándole cómo responder a la acusación de que los reformistas renegaban del peregrinaje, del ayuno y de otras formas tradicionales de piedad. Lutero le respondió el 1 de agosto de 1521: «Si eres un predicador de la misericordia, no predicas una misericordia imaginaria, sino una verdadera.

Si la misericordia es verdadera, debes padecer el pecado verdadero, no imaginario. Dios no salva a aquellos que son sólo pecadores imaginarios. Sé un pecador y deja que tus pecados sean fuertes, pero deja que tu confianza en Cristo sea más fuerte, y regocíjate en Cristo, quien es el vencedor sobre el pecado, la muerte y el mundo. Cometeremos pecados mientras estemos aquí, porque en esta vida no hay un lugar donde la justicia resida. Nosotros, sin embargo, dice Pedro (2ª Pedro 3:13), estamos buscando más allá un nuevo cielo y una nueva tierra donde reine la justicia».

Mientras tanto, algunos sacerdotes sajones habían renunciado al voto del celibato, en tanto que otros atacaron la validez de los votos monásticos. Lutero en su De votis monasticis (Sobre los votos monásticos) aconsejó tener más cautela, aceptando en el fondo que los votos eran generalmente tomados «con la intención de la salvación o la búsqueda de justificación».

Con la aprobación de Lutero en su De abroganda missa privata (Sobre la abrogación de la misa privada), pero en contra de la oposición firme de su prior, los agustinos de Wittenberg realizaron cambios en las formas de adoración y suprimieron las misas. Su violencia e intolerancia, sin embargo, desagradaron a Lutero, que a principios de diciembre pasó unos días entre ellos. Al regresar a Wartburg, escribió Eine treue Vermahnung... vor Aufruhr und Empörung (Una sincera amonestación por Martín Lutero a todos los cristianos para guardarse de la insurrección y rebelión). Aun así, Carlstadt y el ex-agustino Gabriel Zwilling demandaron en Wittenberg la abolición de la misa privada y de la comunión bajo las dos especies, así como la eliminación de las imágenes de las iglesias y la abrogación del magisterio.

La Biblia alemana de Lutero
Cuando Lutero tradujo la Biblia al idioma alemán, la mayoría de la sociedad era analfabeta. La Iglesia tenía el control del conocimiento, sus miembros eran estudiosos y educados, en contraste con la sociedad analfabeta que adquiría sus conocimientos a través de la transmisión oral, la memorización y la repetición de los textos bíblicos.

Lutero hizo posible el acceso al conocimiento, la información y la educación, desmitificando la Biblia con el fin de lograr la búsqueda de la verdad.

Lutero facilitó la propagación del protestantismo, siendo la primera persona que imprimió un libro, - la Biblia alemana - la cual tradujo de un manuscrito sagrado a la lengua materna de esa nación.

De esta forma le restó el poder a la Iglesia católica romana sobre el pueblo alemán, y precursó la  reforma protestante, que ocurrió gracias a la impresión de la Biblia que Lutero había traducido.

La intención de Lutero era que el pueblo tuviera acceso directo a la fuente sin la necesidad de intermediarios, haciendo posible la interpretación libre de los textos sagrados y la erradicación del analfabetismo en la sociedad alemana. La traducción de la Biblia la inició durante su estadía en el castillo de Wartburg en 1521.

Estando escrita ésta en latín medieval, Lutero la tradujo al griego para posteriormente hacerlo al idioma alemán, con la ayuda de diccionarios en griego, latín, hebreo y alemán.

Éste deseaba traducirla del griego al alemán, con la intención de revelar las escrituras con exactitud. Inicialmente sólo incluyó el Nuevo Testamento, ya que los textos originales del Antiguo Testamento no estaban escritos en latín o en griego.

El Antiguo Testamento estaba escrito en caldeo-arameo (idioma que carece de vocales en el sistema escrito; compuesto por letras consonantes) y solamente los rabinos conocían qué letras se escribían. Lutero utilizó una edición griega del Nuevo Testamento que originalmente fue escrita en griego por Erasmo, texto que más tarde fue llamado Textus Receptus.

Durante el proceso de traducción, Lutero visitó pueblos y mercados cercanos con la intención de investigar el dialecto común de la lengua alemana. Escuchaba a las personas hablar, para así poder transcribir en lenguaje coloquial.

La traducción se publicó en septiembre de 1522, lo que causó gran conmoción en la iglesia católica romana. Lutero le dedicó la Biblia alemana a Federico El Sabio, a quien estimaba grandemente.

Lutero tenía una mala percepción de los libros de Ester, Hebreos, Santiago, Judas y del Apocalipsis. Llamaba a la epístola de Santiago una "epístola de paja", encontrando que era muy poco lo que apuntaba a Cristo y su obra salvadora.

También tenía duras palabras para el Apocalipsis, del que decía que no podía "de ninguna forma detectar que el Espíritu Santo lo haya producido".

Tenía razones al cuestionar la apostolicidad de estos libros, debido a que la iglesia primitiva los catalogaba como antilegomena, lo que significaba que no eran aceptados sin reservas, al contrario que los canónicos. Aun así Lutero no los eliminó de su edición de las Escrituras.

Lutero incluyó como apócrifos aquellos pasajes que, encontrándose en la Septuaginta griega, no lo estaban en los textos masoréticos disponibles en aquel entonces. Estos fueron incluidos en las primeras traducciones, pero luego omitidos y calificados como "de buena lectura", pero no como palabra inspirada por Dios. La exclusión de estos textos fue adoptada desde un comienzo por casi todos los evangélicos.

La primera traducción completa al alemán, inclusive el Antiguo Testamento, se publicó en 1534 en seis tomos y fue producto del esfuerzo común de Lutero, Johannes Bugenhagen, Justus Jonas, Caspar Creuziger, Philipp Melanchthon, Matthäus Aurogallus y George Rörer.

Lutero continuó refinando su traducción durante el resto de su vida, trabajo que fue tomado como referencia para la edición de 1546, el año de su muerte. Como se ha mencionado anteriormente, el trabajo de traducción de Lutero ayudó a estandarizar el alemán del Sacro Imperio (desde el cual se construiría la nación alemana en el siglo XIX) y es considerado como uno de los pilares de la literatura alemana.

Martín Lutero en su Comentario sobre San Juan reconoció que habían recibido la Biblia por medio de la Iglesia católica apostólica y romana: "Estamos obligados a reconocer a los papistas que son ellos los que tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta".

Lutero y los judíos
Las opiniones de Lutero sobre los judíos han sido descritas como antisemitismo racial o religioso o como antijudaísmo. En los inicios de su carrera pensaba que los judíos no habían creído en Jesús a causa de los errores de los cristianos y de la proclamación de lo que para él era un evangelio impuro. Sugería que responderían favorablemente al mensaje evangélico si se les presentaba de la forma adecuada. Cuando descubrió que no era así, atacó con furia a los judíos.

En su Von den Juden und ihren Lügen (Sobre los judíos y sus mentiras), publicado en 1543, escribió que debían realizarse contra los judíos acciones como quemar las sinagogas, destruir sus libros de oración, prohibir predicar a los rabinos, «aplastar y destruir» sus casas, incautarse de sus propiedades, confiscar su dinero y obligar a esos «gusanos venenosos» a realizar trabajos forzados o expulsarlos «para siempre». Según la opinión del Dr. Robert Michael, parece que Lutero también aprobaba el asesinato de judíos.

Para el historiador británico Paul Johnson, Sobre los judíos y sus mentiras es el «primer trabajo del antisemitismo moderno y un paso de gigante en el camino hacia el holocausto». Cuatro siglos después de haber sido escritos, los nazis citaron los ensayos de Lutero para justificar la Solución Final. Algunos estudiosos han atribuido la Solución Final nazi directamente a Martín Lutero. Sin embargo, otros refutan este punto de vista.

Desde la década de 1980, los grupos y organizaciones de la Iglesia luterana han condenado estos escritos, aunque no consideran que Lutero fuese antisemita

Último viaje de Lutero y muerte
El último viaje de Lutero a Mansfeld lo realizó debido a su preocupación por las familias de sus hermanos y hermanas, quienes continuaban en la mina de cobre de Hans Lutero, que estaba amenazada por las intenciones del Conde Albrecht de Mansfeld de controlar esa industria para su beneficio personal.

La controversia involucró a los cuatro condes de Mansfeld: Albrecht, Philip, John George y Gerhard. Lutero viajó dos veces hacia fines del año 1545 con el objetivo de participar en las negociaciones para llegar a un acuerdo.

Fue necesaria una tercera visita a principios de 1546 para completar las negociaciones. El 23 de enero Lutero dejó Wittenberg acompañado por sus tres hijos. Las negociaciones concluyeron con éxito el 17 de febrero. Pasadas las 8 de la tarde de ese día, Lutero sufrió dolores en el pecho.

Al irse a la cama oró diciendo: «En tus manos encomiendo mi espíritu; me has redimido, oh Señor, fiel Dios», tal y como se oraba habitualmente cuando llegaba la hora de la muerte. A la una de la madrugada despertó con un agudo dolor de pecho y fue envuelto con toallas calientes.

Sabiendo que su muerte era inminente, le agradeció a Dios por haberle revelado a su Hijo, en quien él había creído. Sus compañeros Justus Jonás y Michael Coelius gritaron: «Reverendo padre, ¿está listo para morir confiando en su Señor Jesucristo y confesando la doctrina que enseñó en su nombre?» Un distintivo «sí» fue la respuesta de Lutero. Murió a las 2:45 del 18 de febrero de 1546 en Eisleben, la ciudad donde nació. Fue enterrado en la Iglesia del Palacio de Wittenberg, cerca del púlpito desde el cual había transformado al cristianismo.

Su legado
Martín Lutero fue el principal artífice de la  reforma protestante, en la que tuvo un papel mucho más destacado que otros reformadores.

Gracias a la imprenta, sus escritos se leyeron en toda Alemania y ejercieron influencia sobre otros muchos reformadores y pensadores, dando origen a diversas tradiciones protestantes en Europa y en el resto del mundo.

Tanto la  reforma protestante como la consecuente reacción católica, la Contrarreforma, supusieron un importante desarrollo intelectual en Europa, por ejemplo, mediante el pensamiento escolástico de los jesuitas en el caso del catolicismo. Por su traducción de la Biblia, Lutero es considerado además uno de los fundadores de la literatura en alemán.

En los territorios luteranos disminuyó grandemente el poder absoluto de los reyes. Católicos y protestantes sostuvieron entre sí terribles guerras religiosas. Un siglo después de las protestas de Lutero, una revuelta en Bohemia provocó la Guerra de los Treinta Años, un conflicto entre católicos y protestantes que arrasó gran parte de Alemania y acabó con la vida de cerca de un tercio de la población.

Extraido en Wikipedia
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