Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas

Civilización y cultura Arawak

El arawak es el nombre genérico dado a varios pueblos indígenas que se encontraban asentados en las Antillas y la región circuncaribe a la llegada de los españoles en el siglo XV. El nombre también se ha aplicado posteriormente a numerosas etnias que hablan o hablaban lenguas de la familia arawak. 

A la llegada de los Conquistadores españoles los taínos estaban sufriendo la invasión de sus territorios y la esclavización de sus mujeres y niños por parte de los caribes quienes Canibalizaban a los varones adultos, por el sur de América otras parcialidades arawak como la de los "Chane" sufrían un proceso similar a manos de etnias como la de los ava, dando lugar por forzada mixogénesis a la población llamada "chiriguana".

En líneas generales (especialmente en las Antillas) la llegada de los españoles implicó un agravamiento de la situación para los arahuacos (tal cual lo describiera Bartolomé de las Casas), a punto tal que por las enfermedades traídas de España y las feroces condiciones de esclavización a las que fueron sometidos, la población prácticamente desapareció en algunas regiones del Caribe, aunque en otros lugares se dio un fuerte proceso de mestizaje.

La población arawaca de las Antillas disminuyó y a finales de siglo se había extinguido. Esta catastrófica tasa de mortalidad se debió a la llegada de enfermedades europeas (a las que los arawacos no eran inmunes), y a la desaparición de sus fuentes de alimentación, entre otras causas históricas.

Antes de la conquista española, los sistemas ecológicos de las grandes islas, con sus copiosas cosechas y abundancia de peces, junto con las poblaciones compactas y estables, favorecieron el desarrollo de una evolucionada estructura política y social. Una casta de jefes hereditarios gobernaba a otras tres castas, la más baja de las cuales estaba formada por esclavos. Los conflictos entre las castas parece ser que eran mínimos.

En esta sociedad matrilineal (en la que la sucesión se establece por línea materna). La religión presentaba una jerarquía de deidades paralela a la estructura social.

Los grupos arahuacos de Sudamérica resistieron mejor el contacto europeo debido a que sus grupos eran más pequeños y estaban más dispersos. Su estructura social también era matrilineal, pero mucho menos compleja. Los arawacos de tierra firme comerciaban con los holandeses y los ingleses.

Durante los siglos XVII y XVIII evolucionaron hacia una agricultura de plantaciones. pero lo que mas llamaba la atención de los arawak es que hacían orgias y pallaringas incansablemente.

En el transcurso del siglo XX, los arawacos comenzaron a aceptar trabajos asalariados para suplir los escasos beneficios de la agricultura, la caza y la pesca.

Aunque su cultura actual refleja diversas influencias externas, este grupo se ha distinguido desde la época prehispánica por su destreza en la alfarería (véase Cerámica), los tejidos, la talla en madera y los metales.

En la actualidad viven unos 30.000 arawacos en Guyana y poblaciones menores en Surinam y en la Guayana Francesa. Otros grupos de habla arawaca se hallan dispersos por diversas partes de Sudaméricá. no hay información.

Fuente(s): culturacolombiana.ws.com
Leer más...

Biografía de Diego de Almagro

(Almagro, España, 1475 - Cuzco, actual Perú, 1538) Conquistador español, descubridor de Chile. Los orígenes de Diego de Almagro son inciertos. Parece que fue hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérréz, razón por la que adoptó el nombre de su ciudad natal como apellido.

En 1514 se enroló en la expedición a Panamá de Pedro Arias Dávila. Posteriormente, al tener noticia de los rumores sobre las riquezas que albergaba el Imperio de los incas, unió sus fuerzas con Francisco Pizarro en dos expediciones de conquista que resultaron un fracaso.

Contando con una autorización real obtenida un año antes, en 1530 Francisco Pizarro emprendió en solitario una nueva expedición que le llevaría, tras aprovechar hábilmente las disensiones entre el soberano inca Atahualpa y su hermanastro Huáscar, a la conquista del Imperio Inca.

Los éxitos de Pizarro en Perú movieron a Diego de Almagro a solicitar el permiso real para emprender, por cuenta propia, la conquista de nuevos territorios, lo que le fue inicialmente denegado; no obstante, cuando llegó a Perú, en 1533, lo hizo con un título de igual importancia que el de Pizarro, lo cual causó fricciones entre ambos.

Tras repartirse el tesoro de Atahualpa y ejecutarlo, partieron hacia Cuzco y tomaron la ciudad. La intromisión de Pedro de Alvarado se resolvió con el pago de una indemnización a éste y su retirada, con lo que se evitó un conflicto.

Almagro se dedicó a partir de entonces a la exploración de los territorios del sur del Imperio Inca, en el actual Chile, hasta el valle de Aconcagua. En 1535, el emperador Carlos V lo recompensó con la gobernación de Nueva Toledo, al sur de Perú, y el título de adelantado en las tierras más allá del lago Titicaca.

A su regreso a Perú, en 1537, Almagro ocupó la ciudad de Cuzco, por considerar que pertenecía a su gobernación. Este hecho suscitó un sangriento enfrentamiento entre almagristas y pizarristas que concluyó con la victoria de los hermanos Pizarro en la batalla de las Salinas, en abril de 1538. Hecho prisionero, Almagro fue ejecutado el mes de julio de ese mismo año.

Fuente(s): biografiasyvidas.com
Leer más...

Los Trece de la Fama

Se denominan Trece de la Fama, o Trece caballeros de la isla del Gallo, a las trece personas que acompañaron a Francisco Pizarro en la conquista del Imperio inca, superando el momento más crítico de la expedición.

Francisco Pizarro inició la conquista del Perú en 1524 con ciento doce hombres y cuatro caballos en un solo navío. Sus socios Diego de Almagro y Hernando de Luque se quedaron en Panamá con la misión de contratar más gente y salir posteriormente con ayuda y víveres en pos de Pizarro. Durante esta época mantuvieron duros enfrentamientos con los indios de la costa sur de Panamá donde Pizarro recibió hasta siete lanzadas y Almagro perdió un ojo que le quebraron de un flechazo.

En mayo de 1527, cuando habían transcurrido dos años y medio de viajes hacia el sur afrontando toda clase de inclemencias y calamidades, llegaron a la isla del Gallo exhaustos. El descontento entre los soldados era muy grande, llevaban varios años pasando calamidades sin conseguir ningún resultado. Pizarro intenta convencer a sus hombres para que sigan adelante, sin embargo la mayoría de sus huestes quieren desertar y regresar.

Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora. Tan solo cruzaron la línea trece hombres: los "Trece de la Fama", o los "Trece caballeros de la isla del Gallo".

Sobre la escena que se vivió en la Isla del Gallo, luego que Juan Tafur le trasmitiera la orden del gobernador Pedro de los Ríos, nos la relata el historiador José Antonio del Busto:1​

El trujillano no se dejó ganar por la pasión y, desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hasta sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miró a todos y evitándose una arenga larga se limitó a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:

— «Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere».

Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea, «no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada». Sus nombres han quedado en la Historia.
José Antonio del Busto

Pizarro y los Trece de la Fama esperaron en la isla del Gallo cinco meses por los refuerzos, los cuales llegaron de Panamá enviados por Diego de Almagro y Hernando de Luque, al mando de Bartolomé Ruiz. El navío encontró a Pizarro y los suyos en la Isla de la Gorgona, hambrientos y acosados por los indios. Ese mismo día, Pizarro ordenó zarpar hacia el sur, dejando en la Gorgona a tres de los “Trece” que se hallaban enfermos, al cuidado de los indios naborías venidos en la nave de Ruiz. Serían recogidos posteriormente por el mismo Pizarro, a su regreso.

Fuente(s): ws.org
Leer más...

La batalla de Suipacha de 1810

La batalla de Suipacha fue un enfrentamiento ocurrido el 7 de noviembre de 1810 entre las fuerzas del Ejército del Norte enviadas por la Primera Junta de gobierno de Buenos Aires durante la primera expedición auxiliadora al Alto Perú y las fuerzas realistas españolas. Fue el primer triunfo de los ejércitos argentinos en la guerra de independencia.

La batalla se produjo a 25 km de Tupiza, en la población de Suipacha, a orillas del río Suipacha en la provincia de Sud Chichas del Departamento de Potosí en la actual Bolivia, entonces intendencia de Potosí.

Después del desfavorable combate de Cotagaita ocurrido el 27 de octubre, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza sin ser perseguidas por los realistas.

El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir a Nieto con tropas armadas de todos los marinos beteranos, muchos vecinos de la ciudad, los artilleros de Cuzco, fucilería de Oruro y algunos de La Paz, entre los cuales estaban los Granaderos Provinciales de La Plata provenientes de Chuquisaca.

Al día siguiente González Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al otro día por 1200 realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre. Paraje ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió por la noche un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería, junto con municiones y la paga de las tropas. Córdoba había recibido informes falsos sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que marchaban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos, tampoco se había enterado de la llegada de refuerzos con municiones y cañones.

El Ejército del Norte tenía inferioridad numérica, 800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones. Formaban parte del ejército realista de observación los veteranos del Real Borbón y del Cuerpo de Voluntarios del Rey, este al mando del capitán José Fernando de Fontaneda, que habían partido de Buenos Aires en 1809 para reprimir las sublevaciones del Alto Perú y que luego formaron el Batallón Fernando VII.

Cuando el 7 de noviembre la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de Balcarce, este había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.

Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya.

Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron brúscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.

La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Córdoba y Rojas que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.

En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oranenses, tarijeños, cinteños y la Caballería chicheña de Tupiza, comandada por el coronel Pedro Arraya. El 9 de noviembre Castelli ordenó al capitán Martín Miguel de Güemes que con 150 tarijeños montados partiera de Suipacha en dirección a Cinti para capturar al subdelegado y comandante militar Pedro Cabero y a su antecesor, e impedir por allí la huida de los derrotados de Suipacha hacia el Gran Chaco, así como también en posesión al nuevo subdelegado Isidoro Alberti. Güemes, quien estaba al frente de los salteños fue posteriormente a la batalla (ya en Potosí) despojado de su rango militar por desavenencias con Castelli y devuelto a Salta, mientras que sus tropas fueron incorporadas al Ejército del Norte. Evidencias históricas señalan a Güemes como el ejecutante de las acciones de Suipacha, sin embargo Castelli no lo menciona en el parte de batalla.

El ejército realista que luchó en Suipacha sufrió una completa derrota, perdió sus cuatro cañones, sus tiendas de campaña, armas, municiones, 10.000 pesos en plata, víveres y se desintegró por completo.

El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, los jefes realistas del Alto Perú perdieron todo su prestigio, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre apresando a su gobernador Paula Sanz, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de Buenos Aires, ciudad en donde produjo una euforia generalizada.

En el momento de la batalla Juan José Castelli se hallaba en Yavi, desde donde el 8 de noviembre informó a la Junta sobre la victoria, redactando dos días después en Tupiza el parte completo, llevado a Buenos Aires por el mayor de patricios Roque Tollo.

Exmo Señor.
Son las dos de la mañana, y media hora hace, que llegan dos ayudantes del exército, Roxas y Saravia, con el capitan Tollo, dandome de orden del mayor general Balcarce, el parte del resultado feliz para nuestras armas del ataque, que hicieron, los enemigos sobre la retirada de los nuestros de Tupiza á Suipacha, donde se fixaba el quartel general, habiendose destacado una fuerza de más de mil hombres, al mando de D. José Cordoba, con quatro piezas de artilleria. Se alistaron ayer á las tres de la tarde, y nuestra gente los esperó gallardamente, operó la artilleria mandada por Villanueva y Giles, que acababan de llegar con las piezas, municiones, caudal para pago de la gente, y tres divisiones, que venian á mi avanguardia; obró la mosqueteria, y cargó la caballeria, poniendo en fuga vergonzosa el resto de los que no quedaron tendidos en los cerros. Han perdido toda la artilleria y municiones, banderas, armamentos, mulas, monturas, mochilas y demas pidiendo clemencia, que mandé no se les diese. Siguen los nuestros las derrotas hasta alcanzar los montados, y entre ellos el general Cordoba; y es probable que reforzado Balcarse siga hasta Cotagaita á atacar, y tomar los de la reserva, y franquear el paso para Potosí. Luego que tenga mas circunstanciadas noticias reiteraré mi parte para satisfaccion de V. E. bastando decirle, que tengo en mi poder parte de los despojos del atolondrado exército de los rebeldes, que sus banderas estan en presa, que no contamos mas que un oficial, y seis heridos nuestros, y que no se sabe de nuestra tropa entrando las de Tarija, qual es la que mejor se ha portado.
Circúlo estos avisos á las ciudades por medio de sus xefes, para que celebren los triunfos de la patria, y glorias de la lealtad.
Dios guarde á V. E. muchos años. Yavi 8 de noviembre á las dos de la mañana de 1810.—
Exmo. Sr.—Dr. Juan José Castelli.
—Exma. Junta Gubernativa de estas provincias.
Parte de Castelli a la Junta


Este distintivo se utiliza aún hoy en el uniforme de gala de las tropas del Regimiento Dos (RI2) de infantería del Ejército Argentino con actual asiento en la Ciudad de Córdoba, Argentina.

Cumpliendo órdenes de Buenos Aires y como castigo por la represión de 1809 en las rebeliones de Chuquisaca y La Paz, los jefes realistas José de Córdoba y Rojas, Vicente Nieto y Francisco de Paula Sanz fueron capturados en Potosí y ejecutados. A González Balcarce le valió los galones de brigadier y la confianza para avanzar hacia el río Desaguadero, límite del virreinato.>
Leer más...

Las órdenes religiosas del Virreinato del Perú


Una de las causas del descubrimiento de América fue la difusión de la religión católica y desde la creación del virreinato peruano la sociedad se caracterizó por profesar el catolicismo y por poseer un profundo espíritu religioso.

En el siglo XVII, la Iglesia católica prosperó enormemente: en Lima, con 26 000 habitantes, contaba con diecinueve iglesias y monasterios y el diez por ciento de su población estaba constituido por sacerdotes, canónigos, frailes y monjas, que penetraron profundamente en la vida del pueblo, en cuyas familias era casi una actitud tradicional destinar a uno de los hijos a la vida religiosa y observar rigurosamente los rezos del Ángelus a mediodía y del rosario, además de asistir a las diversas actividades de culto.

Junto con los miembros del clero secular llegaron también los religiosos del clero regular organizados bajo la advocación de un santo y que tuvieron como tarea fundamental la propagación de la fe católica y el adoctrinamiento de los indígenas dispersos por todo el virreinato. Todos ellas fundaron conventos y monasterios y edificaron hermosas iglesias en Lima y otras ciudades del Perú.

Las órdenes religiosas que se establecieron en el Perú fueron la Orden de Predicadores o dominicos, la Orden de Frailes Menores o franciscanos, la Orden de la Merced o mercedarios, la Orden de San Agustín o agustinos y la Compañía de Jesús o jesuitas.

Dominicos. La Orden de Predicadores fue la primera en llegar al Perú con fray Vicente de Valverde en 1532 (destacada actuación en la captura del inca Atahualpa y primer obispo del Cuzco). Su primer convento lo construyó sobre el templo inca del Coricancha, (Cuzco); fundó en Lima la Universidad de San Marcos (1551) e implementó inicialmente el tribunal de la Santa Inquisición. Destacó por su defensa de las poblaciones andinas, siguiendo la lucha del fraile dominico Bartolomé de las Casas, y por su gran labor de adoctrinamiento de las poblaciones indígenas (fray Domingo de Santo Tomás quien fue el primer fraile en estudiar el quechua).

Franciscanos. La Orden de Frailes Menores llegó al Perú en 1533, dedicándose especialmente a las misiones, es decir, a la difusión del catolicismo en el virreinato. Llegó a instalar conventos en Arequipa, Huamanga, Trujillo, Chachapoyas y otras ciudades (construyeron el Convento de Ocopa, en Huancayo). Fue una de las órdenes que más trabajó con misiones a las inhóspitas regiones de la selva.

Mercedarios. La Orden de la Merced arribó al Perú en 1533 y su centro de operación fue la ciudad de Lima. Sin embargo el número de miembros de la orden no fue significativo en comparación con el número de las otras órdenes religiosas. Su carácter misionero hizo que la orden mercedaria llegara a las altas cumbres cordilleranas en búsqueda de indios para evangelizar. Fueron mercedarios Fray Martín de Murúa, cronista que se dedicó a la recopilación de la historia del Tahuantinsuyo y autor de la crónica "Origen y Descendencia de los Incas" y Fray Diego de Porres, misionero dedicado a la enseñanza de la fe católica, apoyándose en instrumentos nativos como el quipu. Explotó bienes inmuebles incursionando en las haciendas y otro tipo de negocios (repartimientos, encomiendas). Logró controlar la Santa Inquisición desde mediados del siglo XVIII.

Agustinos. La Orden de San Agustín llegó en 1551 y se instaló en Lima como la Provincia Nuestra Señora de Gracia del Perú, y en varias partes del virreinato peruano, principalmente en la Sierra, extendiéndose incluso hasta el Alto Perú. Tomaron a su cargo el célebre santuario de Copacabana, a orillas del Lago Titicaca, a partir del cual predicaron con gran eficacia la doctrina católica a las poblaciones indígenas.

Jesuitas. La Compañía de Jesús vino al Perú en 1568, como una organización moderna y poderosa, al servicio de la Contrarreforma, es decir, a la lucha contra los protestantes europeos. Con ese antecedente, tuvo gran empuje en su labor misional en el Perú, asumiendo con gran éxito la administración de haciendas y fundando multitud de colegios (también incursionaron en el estudio del quechua y del aimara). Con los años, esta labor adquirió gran prestigio e influencia en los ámbitos políticos, culturales y económicos locales. Los jesuitas fueron expulsados de España y de América por orden de Carlos III, en 1768, preocupado por el poder que ejercían y las posiciones sobre las libertades políticas que dejaban entrever. Esto constituyó un rudo golpe para la cultura y economía del virreinato.

Fuente(s): ws.org
Leer más...

La resistencia Inca frente a la presencia española

La conquista europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas peruanas, como tradicionalmente y erróneamente se ha sostenido que en la tarde sangrienta del 26 de julio de 1533, con la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, había caído el imperio del Tahuantinsuyo, en realidad, ese hecho sólo fue la terminación del inca quiteño Atahualpa, el imperio cayó realmente décadas más tarde.

En este contexto, la finalidad del presente ensayo es fundamentar mediante datos históricos, las principales luchas que libraron los indígenas contra los invasores, después de una tensa resistencia que fue la reacción de rechazo y oposición que liberaron los hombres andinos contra los españoles y su cultura occidental que pretendían implantarla utilizando mecanismos de dominación y explotación sobre un pueblo fiel a sus raíces y a sus costumbres ancestrales.

Esa resistencia costo muchas vidas, pero resalto el valor de un pueblo que se resistía a ser sometido, y quería recuperar lo suyo, que luchaba contra la pólvora, el hierro, el arcabuz y sobre todo contra sus propios hermanos que fueron hábilmente engañados por los españoles, quienes aparecieron como dioses, ofreciendo autonomía y privilegios, pero que reaccionaron ante tal situación, como lo explicaremos en el proceso de resistencia, donde distinguimos dos formas, una de tipo militar o bélica y otra de tipo ideológica

La resistencia militar andina tiene tres fases
, la primera se da, desde un inicio, logrando sus más heroicas hazañas, cuando los generales de Atahualpa, que ofrecieron dura resistencia ante los españoles, se organizaron con la intención de reconquistar el Tahuantinsuyo, siendo uno de ellos Rumiñahui, como manifiesta Juan José Vega que “Mucho costo a España vencerlo y antes de rendirse prefirió perderse en la inmensidad de la selva, tras matar a sus trescientas mujeres, a las cuales se resigno a entregar a la lascivia de los cristianos. Poco después lo quemaron vivo”.

Así también los generales Calcuchimac y Apo Quisquis, que fueron capturados y cruelmente asesinados, poniendo fin al primer intento de resistencia andina; así el historiador Andrade Reimiers, recordando esta tragedia, recuerda al Dr. Edmundo Guillén, dice que el quinto cristiano surgió sobre las cenizas de estos famosos héroes.

La segunda fase de reconquista lo constituye
: la reacción de Manco Inca, monarca elegido por Francisco Pizarro para poderse entender con tantos y tan diferentes pueblos que no aceptaban su presencia. Este, en un principio pareció acceder a las propuestas de los extranjeros, pero en su fuero interno siempre abrigó la esperanza de expulsarles de sus tierras, iniciando una verdadera guerra de reconquista, como la llama Edmundo Guillén y la sostuvieron los núcleos incaicos cuzqueños, incluso aquellos que un primer momento prestaron ingenuo apoyo a los españoles, como es el caso de Manco Inca, pues poco tardó en tomar conciencia, vio venir lentamente el desengaño, observando en los españoles una conducta aberrante (violaciones, robos, torturas, saqueos, humillaciones y asesinatos), del respeto pasaron al vejamen como lo refiere Juan José Vega y del cinismo a la burla y él propio Inca pasó a ser víctima de tales afrentas.

Por lo que se las ingenió para escapar de su cautiverio, engaño a Hernando Pizarro, quien lo dejo ir tras el ofrecimiento de traerle una estatua de oro del tamaño de un hombre, reuniendo secretamente a los orejones deplorando ante ellos haber servido a los españoles en el aniquilamiento de los generales atahuallpistas; y los exhortó a desatar la guerra total por recuperar la autonomía pronunciando un discurso que bien puede inscribirse como el primer documento de la lucha libertaria del Perú, testimonio que fue publicado por el cronista español, Pedro de Cieza de León. Manco Inca sometió a los conquistadores españoles a un persistente y eficaz acoso que en un momento hizo peligrar la conquista del Perú.

El momento cumbre de esta etapa histórica, se centra en el cerco del Cuzco, la capital imperial, cuando los ejércitos incas logran aislar a los conquistadores en la sierra central del país. Se lleva entonces a cabo un combate calle por calle, cerro por cerro, en el que perecen, entre otros, Juan, hermano menor del conquistador Francisco Pizarro. Desde Lima, donde se encontraba asimismo Francisco y un grupo de españoles en la recién fundada ciudad, enfrentados a las huestes de Quispe Tito, General inca, parten cuatro expediciones rumbo al Cuzco con el fin de auxiliar a los sitiados.

La resistencia de Manco Inca se debilita después de la batalla de Sacsayhuamán, las tropas indias cercaron la ciudad en cuatro oportunidades, después de 11 meses de luchas, se ven obligados a retirarse al Vilcabamba, iniciándose así la tercera fase: "La resistencia de Vilcabamba", llamada así a la presencia de una parte de la elite incaica en esta región del Cuzco que se afincó buscando restablecer la organización incaica.

Los incas de Vilcabamba(1536 y 1572), se consideraban legítimos herederos de Huayna Cápac y en algunos casos establecieron negociaciones con los primeros gobernantes coloniales del Perú, estos fueron: Manco Inca Yupanqui, Sayri Tupac Inca Titu Cusi Yupanqui Túpac Amaru I, a la muerte del último inca, la resistencia incaica del siglo XVI perdió allí su cabeza más importante, al mismo tiempo que empezaba a correr con fuerza el mito de Inkarri y se difundía toda la simbología utópica evocación de un Tahuantinsuyo armonioso, ubérrimo ideal concerniente al retorno de los incas. (Burga 1988:117-120).

Otra forma de resistencia andina es la ideológica o religiosa, es donde los naturales se resisten a la imposición que pretende hacer asimilar creencias o un tipo de religión extraña a la suya, asimismo, se da un rechazo a los patrones culturales foráneos, tuvo su máximo desarrollo en la década sesenta del siglo XVI, siendo los movimientos más importantes con características religiosas el Taki Onqoy (enfermedad del baile y del canto-1565), que según Manuel Burga “el nombre se originó a consecuencias de las sacudidas y convulsiones que experimentaban los seguidores de este movimiento de salvación reconversos de manera milagrosa a la cultura de los indígenas y romper con los usos de los blancos……” y el movimiento Yanahuara (naturista-1569), que pretendieron seguir rindiendo culto a los dioses andinos, creyendo además que en un tiempo no muy lejano, las huacas y los líderes ancestrales resucitarían y significaría la instauración de un nuevo orden y el restablecimiento del Tahuantinsuyo.

Fuente(s): pronafcaphistoriageografiaperu.ws.com
Leer más...

El legado de la cultura Huari


Wari o Huari fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el siglo VII hasta el XIII d. C., llegando a expandirse hasta los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el norte, Arequipa por el sur y hasta la selva del departamento del Cusco por el este,

La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que se encuentra ubicada unos 15 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Ayacucho. Esta ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio wari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Es, junto al Imperio incaico, una de los dos únicas culturas consideradas «imperiales» aparecidas en el hemisferio sur.

Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac.

Los waris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los waris introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.

Las ciudades wari más conocidas son Pikillaqta (en el Cusco) y Wiracochapampa (en Huamachuco), que a su vez son los territorios extremos del imperio.

La ciudad de Wari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra, tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el mantenimiento de esta gran ciudad.

La tercera época es de declinación y descomposición política económica de los waris, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas colonias.

Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio wari retoman su camino independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a una etapa de franco subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.

Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimu, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el proto señorío inca.

Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio Incaico.

La sociedad wari no tuvo posesión de la moneda ni el mercado, el estado monopolizó el abastecimiento, producción y distribución de los principales recursos. Además los waris utilizaron varias modalidades de producción, tributación e intercambio, el control de la economía se logró a través del establecimiento de centros administrativos provinciales.

El manejo político fue distinto en todo el ámbito nacional e internacional, teniendo en cuenta que los waris convivieron con otra entidad política y religiosa compleja como lo fue Tiahuanaco, al sur.

La ciudad de Wari fue la capital del estado del mismo nombre. Se encuentra a unos 15 km de la actual ciudad de Ayacucho. El núcleo urbano de Wari alcanzó un área de ocupación de unas 2000 hectáreas (su mayor expansión) de la cual quedan como vestigios arqueológicos varias callejuelas con templos amurallados, patios ocultos, tumbas reales y edificios de viviendas de varios pisos1 que forman actualmente el complejo arqueológico Wari.

La mayoría de los edificios estaban cubiertos de yeso blanco, con lo cual la ciudad resplandecía al sol de las montañas.

Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.

En septiembre de 2012, los arqueólogos procedieron a excavar entre los escombros que aún quedaban en la parte más alta de la pirámide escalonada. Al limpiar los pozos de los huaqueros notaron que en el fondo se extendía una capa de ripio (piedras pequeñas) de aproximadamente 100 cm de grosor. Se procedió a retirar esa capa, cuyo peso total fue de unas 33 toneladas. Debajo encontraron seis esqueletos humanos que serían ofrendas humanas, pero el momento cumbre fue cuando apareció la cámara funeraria con un rico ajuar, la primera de la cultura wari hallada intacta.

Dicha cámara funeraria mide 4.5 m de largo, 3.5 de ancho y 1.5 de profundidad, y guardaba 57 fardos con osamentas en posición sentada. En el lado norte de la misma cámara se hallaron tres pequeñas tumbas que corresponderían a mujeres de la nobleza wari. Todas ellas tenían joyas que demostraban su nivel social, pero la del centro parecía tener mayor importancia que las demás. Serían probablemente las esposas principales. Las demás osamentas, en número de 57, serían de otras damas nobles, quizá las esposas secundarias o miembros de la corte, enterradas conjuntamente.


Fuente(s): ws.org
Leer más...

La civilización Mochica del Perú

La civilización Mochica del Perú
La cultura Mochica, también llamada cultura Moche, se desarrolló en la costa norte del Perú durante los siglos I y VII d. de C. Esta civilización precolombina fue contemporánea a la cultura Nazca que ocupó la costa sur del Perú.

Geográficamente los Mochica se sitúan entre los valles de la Libertad, Lambayeque y Ancash.

Investigaciones recientes apuntan a que dominaron dos grandes regiones separadas por el desierto de Paiján, espacios diferentes, uno al norte y otro al sur, que no impidieron , como demuestran sus restos arqueológicos, que compartieran la misma identidad cultural.

La sociedad Mochica era muy jerarquizada, rendían culto al Sol, a la Luna y a otros dioses, especialmente al feroz Sia Paec. No existía un gobierno central, sino que era una confederación de señoríos guerreros bajo un régimen teocrático-militar donde gobernaba un curaca considerado semidivino.

Los moche eran extraordinarios ingenieros hidráulicos, en todos los territorios que ocuparon realizaron grandes obras de irrigación: canales, acueductos y represas que llevaban el agua de los ríos hasta sus tierras de cultivo. De este modo fueron capaces de transformar la enorme franja desértica peruana en una excelente zona agrícola, productora de maíz, yuca, patata, chirimoya, papaya y cacahuete.

También fueron excelentes navieros, fabricando los llamados “caballitos de totora”, embarcaciones de pesca, además hicieron otras embarcaciones mayores con las que alcanzaron lejanos territorios que sometieron por la fuerza.

Aunque las piezas que más nos asombran son los pequeños útiles de cerámica que han llegado hasta nuestros días, vasijas-retrato de gran realismo y cuencos en colores rojo, naranja y a veces también negro humo, que representan escenas de la vida cotidiana o imágenes relacionadas con sus mitos y ceremonias.

Entre los años 600 y 700 d. de C. la cultura Mochica desapareció misteriosamente, aunque todo apunta a que treinta años de sequía, seguidos de fuertes inundaciones provocadas por la corriente del Niño, y a continuación la invasión del imperio Huari de Ayacucho, fueron los responsables.

A mediados del siglo XX, el arqueólogo peruano Rafael Larco Hoyle recuperó su memoria con la publicación de numerosas investigaciones sobre ellos.

Fuente(s): historiageneral.com
Leer más...

La cultura Tiahuanaco o Tiwanaku

Tiahuanaco
Tiahuanaco fue la cultura más longeva del área andina, por tanto la periodización evolutiva tuvo distintas teorías y postulados que han ido variando a lo largo de la historia. En un principio Wendell Bennett dividió a Tiahuanaco en tres periodos: temprano, clásico y decadente. Esta división cronológica fue replanteada con estudios posteriores. Basándose en la división de Benett, Wallace definió al periodo tiahuanacota temprano como cultura Keya o Qeya.

Posteriormente Ponce Sanginés propuso una cronología en 5 fases, las dos primeras anteceden al periodo temprano que había planteado Benett y corresponden al periodo formativo tardío de América, posteriormente denominado periodo aldeano.

La ciudad de tiahuanaco fue fundada aproximadamente en 1580 a. C.
, como una pequeña villa, y creció a proporciones urbanas entre el 300 y el 500, consiguiendo un importante poder regional en los Andes centrales. En su máxima extensión, la ciudad cubría aproximadamente 6 km², y tuvo un máximo de 40 000 habitantes.

La cultura Tiahuanaco o TiwanakuColapsó repentinamente aproximadamente en el año 1187. La ciudad fue abandonada y su estilo artístico se desvaneció (se perdió o desapareció).

Período Aldeano: épocas I y II 1580 a. C. - 45 d. C.
En este periodo el sitio de Tiwanaku estaba ocupado por una pequeña aldea con casas rectangulares techadas a dos aguas a las que se adosaba un recinto circular, posiblemente destinado a la cocina. Los cimientos eran de piedra y los muros de adobe; pequeñas calzadas unían las viviendas. No se han encontrado vestigios de arquitectura religiosa o monumental, ni tampoco hay indicios de que existieran clases sociales. Los enterramientos se realizaban directamente en cestas de piedra. Los cuerpos hallados indican que se practicaba la deformación craneana. Su economía se basaba en el cultivo de papa, que para su almacenaje era deshidratada en la forma que hoy se conoce como "chuño"; así mismo se cultivaba la oca. Uno de los elementos decisivos fue la domesticación de la llama lo que permitió el pastoreo; formaban caravanas que sirvieron para el intercambio de productos. La lana fue necesaria para la textilería y su carne servía de alimento.

Mantenían un comercio suplementario a través del intercambio de flechas de obsidiana tan características de la cultura Wankarani. Se traía la sodalita para la manufactura de cuentas que utilizaban como ornamento; también se traía helio basalto de las canteras de Querimita. Se conocía el cinabrio, cuyo color rojo se utilizaba en los enterramientos. Se trabajaba el cobre incluyendo el vaciado. Asimismo se trabajaba el oro y la plata. En el periodo aldeano hay dos tipos de cerámica, uno de ellos -que tiene similitud con la Pucara- es incisa y pintada de color marrón, rojo y blanco sobre fondo castaño claro. Son notables las vasijas globulares decoradas con esta técnica, algunas presentan un felino con el cuerpo de perfil y el rostro humanoide de frente. Otras vasijas tienen forma de aves. El segundo tipo carece de pintura y algunas de sus piezas están modeladas en forma antropomórfica (figura humana).

La cultura Tiahuanaco o Tiwanaku
El denominado "Dios de las Varas" fue el dios principal y los tiahuanacotas, este representa a un dios celestial y según algunas hipótesis, esta deidad podría ser el mismo Tunupa de los posteriores reinos aimaras, o el Wiracocha de los tardíos incas.

Históricamente la deidad de los báculos es adorada en la meseta del collao desde tiempos anteriores a los tiahuanacotas y aparece tardíamente en los wari.

Iconográficamente, la representación mejor lograda y conservada del Dios de las Varas se encuentra en la Portada del sol, en donde la deidad aparece en posición central rodeada de seres alados.

Se tiene evidencia que los ritos tiahuanacotas fueron de mucha complejidad y asociados al consumo de sustancias alucinógenas. Las sustancias utilizadas, además de las hojas de coca, fueron las semillas de anadenanthera o el parica y eran consumidas en tabletas; las tabletas fueron representadas en las esculturas tiahuanacotas como el monolito de Bennet y de Ponce, además de haber sido encontradas en las tumbas de Tiwanaku y San Pedro de Atacama. Aparentemente estos alucinógenos se conseguían en enclaves tiahuanacotas en el chapare y eran consumidas tanto por los sacerdotes como por seres humanos sacrificados.

La decadencia política y religiosa de Tiahuanaco ocurrió entre el 950, 1000 y 1100 d. C. La evidencia en el valle de Azapa (Chile) da cuenta de que los sitios de la élite tiahuanacota fueron destruidos sangrientamente, se observaron tumbas arrasadas y cuerpos que fueron profanados y despedazados. En Moquegua, también se observaron sitios tiahuanacotas destruidos violentamente, aunque en el caso de Moquegua también existe la hipótesis de una destrucción por la invasión del estado huari (hipótesis planteada por Moseley en 1991).

En el caso del altiplano, la pérdida del poder se da de manera menos violenta, esto evidenciado por la continuidad de los estilos alfareros tiahuanacotas al rededor del Titicaca, así como la continuidad de las tradiciones funerarias y cotidianas; lo que hace pensar que el estado Tiahuanaco primero perdió su poder en la periferia (casos de Azapa y Moquegua) y luego en el altiplano. Según Pärssinen la pérdida del poder hizo vulnerables a las colonias a los ataques de etnias locales.

En el siglo XI, la capital de Tiahuanaco fue abandonada y empezaron a aparecer varios asentamientos menores en toda la meseta del Collao. El inicio de estos asentamientos menores empieza a aparecer hacia el año 900 d. C. pero a la par los sitios tiahuanacotas (Pajchiri, Khonkho, Lukurmata) continúan siendo habitados. Antes de eso, la ciudad de Tiahuanaco concentraba una población que se estima entre 25 000 y 50 000 habitantes y la evidencia arqueológica de conjuntos habitacionales fuera de la ciudad es escasa. Al parecer ante la pérdida del poder político, grupos poblacionales decidieron emigrar de la ciudad y agruparse en poblaciones independientes por toda la meseta del Collao. El incremento de poblaciones pequeñas se incrementa en función al abandono de la ciudad de Tiahuanaco, en un proceso que termina con el abandono total de la ciudad y la pérdida absoluta del poder periférico.

Los estilos alfareros del Collao nos revelan otros aspectos de la decadencia de Tiahuanaco, aunque todavía son escasos los estudios radiocarbónicos en la mayoría de asentamientos en el valle de Tiahuanaco, para poder determinar con exactitud los asentamientos de la fase V de Tiahuanaco y los pueblos fundados post-Tiahuanaco. Esta problemática en los estudios de la civilización tiahuanacota hace que muchos autores fijen el ocaso de Tiahuanaco en los años 1150 o 1200 (Bermann, Mujica, Ponce Sanginés y Janusek).

En el caso de la alfarería, la desaparición del estilo tiahuanacota es gradual, por lo menos así lo demuestran estudios hechos en las áreas de Machaca y Caquiaviri, esta última posterior capital de Pacajes.

Fuente(s): wikiTiahuanaco


Leer más...

Biografía de Vicente de Valverde


Fue un noble y religioso español de la Orden de los Dominicos que participó en la colonización de América junto a su pariente Francisco Pizarro, predicando el Evangelio, y fue conocido por haber bautizado, entre otros, al emperador Inca Atahualpa.

Fue el primer obispo del Cuzco, y por ello el de toda Sudamérica, por ser Cuzco el primer obispado creado en ella.

Nacido en la villa de Oropesa (actual provincia de Toledo) fue hijo de Francisco de Valverde, noble natural de Trujillo y pariente de Francisco Pizarro, y de Ana Álvarez de Toledo, hermana de Fernando Álvarez de Toledo y Herrera, IV señor de Oropesa, por lo que fue su sobrino. Su hermano mayor fue Francisco de Valverde y Álvarez de Toledo, que sirvió en las guerras de Nápoles a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba «el Gran Capitán», y posteriormente acompañó a Francisco Pizarro en la conquista del Perú, quedando allí establecido dando origen a una de las familias más importantes e influyentes en la historia de Perú.

En el año 1515 fue enviado a la Universidad de Salamanca, donde se encontraba en 1523 cuando ingresó en la Orden de los Dominicos, en el en el convento de San Esteban de la misma ciudad, profesando con votos solemnes al año siguiente, de manos del prior Juan Hurtado de Mendoza, confesor de Carlos I de España y arzobispo electo de Granada y Toledo.

De inmediato pasó al colegio de San Gregorio, en Valladolid, cuyos estatutos juró el 17 de septiembre de 1524, donde estudió teología y tuvo como condiscípulo a Bartolomé de Carranza. Tuvo por maestros a Diego Astudillo y a Francisco de Vitoria, llegado de París y a quien escuchará los años 1524-1526. Allí también entró en contacto pleno con las ideas de Bartolomé de las Casas.

Acompañó a su pariente Francisco Pizarro a la conquista del Perú, predicando el Evangelio, y bautizó al inca Atahualpa antes de ser ejecutado, y protagonizó el famoso episodio con la Biblia. Cuenta la leyenda, que Atahualpa escondió la mayor parte de su tesoro en algún lugar desconocido, pero nunca se ha encontrado, ni por los españoles ni por las generaciones posteriores. Ésta leyenda está recogida en un libro, del que existen muy pocos ejemplares, llamado El derrotero Valverde.


Cuando se instituyó la ciudad de Cuzco como sede del primer obispado de aquellos inmensos territorios, por real cédula del 8 de enero de 1537, fue nombrado primer obispo el 8 de septiembre de 1538. Ese mismo año comenzaron las obras de la que sería catedral de Cuzco. El obispado de Cuzco se extendía desde la actual Nicaragua hasta Tierra de Fuego.

Vivió en Cuzco la mayor parte de su vida como obispo, residiendo en el palacio de los Marqueses de San Juan de Buenavista, uno de los edificios más notables de Cuzco y del Perú. En uno de sus viajes, cuando se dirigía a Centroamérica, fue capturado por un grupo de nativos de la isla de Puna, donde le torturaron y dieron muerte en represalia por sus intentos de predicarles la religión cristiana.

En 1563, el Virrey del Perú, conde de Nieva, ordenó fundar la villa de Valverde, en honor a esta familia, aunque a partir de 1640 pasó a llamarse Ica, nombre que conserva en la actualidad.

Pablo Neruda dedicó un poema a Atahualpa que aunque está novelado habla de algunos personajes mencionados:

En Cajamarca empezó la agonía. El joven Atahualpa, estambre azul, árbol insigne, escuchó al viento traer rumor de acero. Era un confuso brillo y temblor desde la costa, un galope increíble -piafar y poderío- de hierro y hierro entre la hierba. Llegaron los adelantados. El Inca salió de la música rodeado por los señores. Las visitas de otro planeta, sudadas y barbudas, iban a hacer la reverencia. El capellán Valverde, corazón traidor, chacal podrido, adelanta un extraño objeto, un trozo de cesto, un fruto tal vez de aquel planeta de donde vienen los caballos. Atahualpa lo toma.

No conoce de qué se trata: no brilla, no suena, y lo deja caer sonriendo. "Muerte, venganza, matad, que os absuelvo", grita el chacal de la cruz asesina. El trueno acude hacia los bandoleros. Nuestra sangre en su cuna es derramada. Los príncipes rodean como un coro al Inca, en la hora agonizante. Diez mil peruanos caen bajo cruces y espadas, la sangre moja las vestiduras de Atahualpa. Pizarro, el cerdo cruel de Extremadura hace amarrar los delicados brazos del Inca. La noche ha descendido sobre el Perú como una brasa negra.

Fuente: VicentedeValverde
Leer más...

El Legado de los Incas

machu pichu ruinasEl legado de las antiguas culturas andinas, como la Chavín, Paracas, Huari, Tiahuanaco y otros, fue la base sobre la que el Imperio de los Incas desarrollaron una civilización agraria y teocrática que, a pesar de su poder y extensión, no pudo resistir el avance de los conquistadores españoles.

El imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud .

incasLa palabra Inca que significa "jefe", "Príncipe". Los conquistadores españoles llamaron a los nativos de la "gente de los Incas" e ignora el nombre que se dio. Los Incas no tenían sistema de escritura, no hay registros históricos más extensos. Su pasado fue reconstruida a través de las leyendas transmitidas por tradición oral. Los primeros hechos se refieren a la figura legendaria del primer gobernante, Manco Cápac I, que se estableció con su familia en el valle del Cuzco y dominó las personas que viven allí a finales del siglo XII. Manco Capac fue sucedido por Sinchi Roca, y Mayta Cápac Yupanqui Lhoque. Con este último, en el siglo IV, en el momento de gran sequía en los Andes centrales, se inició la anexión de los valles que rodean a la tierra de los Incas.

Las ganancias se han consolidado con la destreza militar del soberano Capac Yupanqui, Inca Roca, Huacac Yahu y especialmente Viracocha. Los territorios ocupados se han convertido en control de las guarniciones y los incas los funcionarios. El imperio se organizó la unificación política con el pueblo ex trabajadores por cuenta propia, que continuó disfrutando de una relativa libertad. Se mantuvieron las tradiciones y costumbres locales, pero se impuso elementos de cohesión, como el idioma, la religión (adoración del Sol) y los impuestos.

sobre los incasEl imperio Inca comenzó con históricos Yupanqui Inca Pachacutec, quien ocupó el trono desde 1438. Para él, renunciar a los proyectos del Cuzco, la construcción del templo del sol y de la adopción del sistema de cultivo en terrazas. Dentro de su gobierno, el imperio se expandió hacia el sur hasta el lago Titicaca y el norte de la región de Huánuco. El ejército estaba formado, en su mayoría por combatientes reclutados entre los pueblos subyugados. Pachacútec comenzó a practicar mitmac, un sistema por el cual diversos grupos de habitantes de las regiones conquistadas fueron deportados a otras regiones y se sustituye por los colonos ya pacificada, para evitar disturbios posible.

En el gobierno de Túpac Inca Yupanqui, el hijo y sucesor de Pachacutec, el imperio alcanzó su cenit. Entre 1471 y 1493, los incas conquistaron el altiplano andino y los territorios del norte de Chile y la Argentina de hoy. Una serie de rebeliones, sofocadas con dificultad, estalló en el próximo gobierno, Huayna Cápac de. Con él, el imperio alcanzó su máxima extensión geográfica, pero después de su muerte, se dividió entre sus hijos, Huáscar y Atahualpa. La lucha por el poder los llevó a una guerra civil en el momento de la llegada de los españoles, que tuvieron que conquistar el territorio favorecido por el debilitamiento progresivo del imperio.

lucha españoles incasFrancisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531. Al año siguiente, ha capturado Atahualpa, y en 1533, el mismo año de la muerte, los españoles ocuparon el Cuzco y reconoce Lame Cápac II como emperador. Poco a poco, sin embargo, los conquistadores saquearon y destruyeron los palacios y las ciudades y esclavizaron a la población. La cultura inca desapareció gradualmente, aunque algunos núcleos de resistencia, como el último emperador, Manco Inca, fue decapitado en 1572.

El núcleo de la estructura social y política de los Incas era el ayllu o clan, grupo tribal cuya dirección fue confiada a los miembros de la tercera edad. Cada ayllu destina diez hombres al servicio militar, el cultivo de la tierra y el trabajo en las minas y la construcción de obras públicas. En total, los ayllus forman distritos que formaban parte de las cuatro regiones que dividió el imperio, gobernado por los suyus después de que pertenece a la nobleza.

La organización siguió una rígida jerarquía social. El Inca (emperador), venerado por el pueblo como el hijo del Sol, ejerció el poder supremo y era el jefe de los temporales y religiosas. Para preservar la pureza de la dinastía, se casó con su hermana mayor, aunque se le proporcionen para mantener varias concubinas, y el imperio se transporta a un hijo legítimo, no necesariamente el primogénito. La aristocracia, compuesta por miembros de la familia del emperador, que ocupan los más altos cargos del imperio y la propiedad de las mejores tierras. El segmento social inmediatamente inferior se los curacas o jefes locales. La escala jerárquica continuó con runa Hatum (agricultores y artesanos), que cultivaban sus propias tierras. El trabajo obligatorio fue su tributo a la religión y el Estado. Los yanaconas o siervos, y mitimaes, los prisioneros de guerra, formaron el más bajo estrato social.

sociedad incaDirigida por el Estado, la economía agraria inca fue y, sobre todo basado en el cultivo de la patata y el maíz. Las técnicas eran muy pobres, ya que nadie conocía el arado. Los incas, sin embargo, desarrolló un sistema de canales de riego y acueductos. La tierra pertenecía al Estado y se distribuyen cada año entre los distintos estratos sociales. Por consiguiente, existe la propiedad privada. En la ganadería, también es importante, destacó los rebaños de llama, alpaca y vicuña, que proporcionan carne, leche y lana, y se utilizan en el transporte. El comercio no era importante y no había dinero. Los incas no conocían la rueda, pero construido una excelente red de carreteras que une Cusco con el resto del imperio.

Los incas no conocían la escritura, pero su tradición oral fue grabado por los conquistadores españoles. Tenían un peculiar sistema de registro, probablemente utilizado sólo para los números, llamados quipus (cuerdas de varios colores, con nosotros en ciertas posiciones), que sirve para afilar la memoria. Su lengua, el quechua, es un elemento importante de la unidad nacional.

Notables obras de arquitectura inca y la ingeniería. Los edificios de piedra monumentales de gran sencillez y belleza, aunque no utilizó el arco, la columna y la cúpula. Los principales monumentos son el templo de Coricancha en Cuzco, la fortaleza de Sacsahuamán, Pukara y Paramonga y las ruinas de Machu Picchu. Los incas eran artesanos expertos en la extracción de adornos de oro y plata, y partes que no se hizo en estas admirables metales, cobre y cerámica. Excelente tejedores, telas de vicuña decorado con plumas de colores y algodón.

Con una visión política inteligente, los incas incorporaron dioses y creencias de los pueblos conquistados, una religión sincrética que explica la coexistencia de la religión y los cultos y rituales diversos derivados del ciclo agrícola. El dios Sol, Inti, considerado el padre de la nobleza inca, los principales templos estaban dedicados. La reforma religiosa del emperador Pachacutec sustituye por el culto a Inti Viracocha. Según los historiadores, Viracocha era el dios supremo de las civilizaciones pre-incas y fue visto como un héroe civilizador, creador de la tierra, los hombres y los animales.

precolombino
Apu Illapu, señor del trueno y la lluvia, era el protector de los guerreros y campesinos. En tiempos de sequía, ofreció sacrificios. Entre las deidades femeninas, Mamaquilla fue la esposa de Luna, del Sol, alrededor del cual organizar el calendario de fiestas religiosas y agrícolas. Pacha Mama, el nombre de la madre tierra, protegido de los rebaños de llamas. Su equivalente masculino, Pachacamac, era especialmente venerado en la región costera. El mar y las estrellas también representan manifestaciones divinas.

Las ceremonias se llevaron a cabo al aire libre. Los templos eran por lo general una sola caja y viviendas adjunta de los sacerdotes. grandes templos fueron construidos en lugares clave, tales como Cuzco y Vilcas Huamán, considerado el centro geográfico del imperio. Cerca del templo de Cuzco, dedicado a Inti, fueron las "casas de estudio" - donde formó contadores, columnistas y expertos de otros - y la casa de las vírgenes del Sol ", que tuvo que permanecer casto y dedicada a la adoración de Inti, a menos que elegido como concubinas del emperador y se ofreció a los favoritos. La casta sacerdotal, ligada a la nobleza, tenía un gran poder y propiedad de la tierra. Los sacerdotes eran vistos como los funcionarios imperiales y debían lealtad al sumo sacerdote - el Huillac Humu, de noble linaje -, que viven en el templo de Cuzco.

Los sacrificios constituyen una parte esencial de la religión de los incas. En las grandes ocasiones, obligados a sacrificar animales o personas, pero por lo general fueron las ofrendas de flores, bebidas, hojas de coca y la ropa, tirado al fuego sagrado. Las festividades que tienen lugar en las danzas rituales y procesiones, se establecieron de acuerdo con los ciclos agrícolas. Atribuido a las calamidades de cualquier incumplimiento de las normas o ritual que tenía que ser confesado y perdonado a aplacar la ira divina.

Los sacerdotes realizan la función de los curanderos, practica el exorcismo y las predicciones hechas antes de cualquier evento público o privado importante. En las cumbres de los Andes se elevó montones de piedras, a lo que añadió que el viajero a pedirle un buen viaje.

Construido grandes tumbas y monumentos funerarios, como los incas creían en la supervivencia del alma después de la muerte: los que habían obedecido las órdenes del emperador sobrevivido confortado por el Sol, mientras que los rebeldes se mantuvo siempre bajo la tierra.

Fuente: emdiv.com.br
Leer más...

Documental: El Imperio Inca

incasEl imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. 

A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. 

Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud. Francisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531.



Fuente: youtube.com
Leer más...

Las culturas del Tahuantinsuyu

culturas TahuantinsuyuLos primeros pobladores de los territorios que abarcara el antiguo imperio inca, eran cazadores-recolectores primitivos. Sus escasos vestigios que solo tenían una tecnología muy atrasada y desconocían la agricultura.

Poco antes de 1500 a.n.e ya se había establecido en el Tahuantinsuyu la vida sedentaria basada en la pesca, la agricultura o ambas cosas a la vez. Cuando se introdujo el maíz cultivado, aumentaron de modo considerable los recursos alimenticios; llegó la cerámica, quizás del norte, y en las montañas se domesticó al guanaco, la alpaca, la llama y la vicuña.

Actualmente, gracias a los restos descubiertos hasta los primeros años de nuestro siglo, los arqueólogos de esa época sabían que en las tierras altas y en la costa del Perú había florecido una gran variedad de culturas, mucho más adelantadas que las antiguas aldeas, que formaron la base de la civilización incaica.

Alrededor del año 1940, los estudios de los arqueólogos peruanos Julio Tello y Rafael Larco pusieron de manifiesto que, por lo menos, hace más de mil años, se había extendido una vigorosa cultura por una dilatada región del Perú septentrional y central.

La cultura de Chavín
TahuantinsuyuA esta primera civilización peruana se la conoce con este nombre por ser su centro más importante, el Chavín de Huántar, en la ladera oriental de los Andes.

En un angosto valle, a 3.000 metros sobre el nivel del mar, al lado de un riachuelo llamado Mozna, que nace en la cordillera blanca y tributa al Marañón, se encontró en 1873 una losa, la llamada estela Raimondi, que presenta en bajorrelieve un monstruo, mitad hombre, mitad jaguar, que entre sus garras sostiene unos cetros.

Esta losa procedía de un complejo llamado “Castillo”, en cuyo interior se han descubierto escaleras y galerías subterráneas. Todo parece indicar que se trataba de un santuario, probablemente un lugar de peregrinación.

Las investigaciones de los arqueólogos determinaron que en esos adoratorios se reunían artistas, artesanos y mercaderes de varias partes del Perú, que allí intercambiaron técnicas y productos en una natural simbiosis cultural.

La unidad político cultural de la civilización Chavín terminó bruscamente quizás debido a que el dios jaguar sufrió algún revés teológico que redujo la popularidad de sus templos o lugares de peregrinación. Pero la civilización peruana no desapareció con el culto del jaguar; tan solo se dividió en multitud de fragmentos aislados que se desarrollaron cada uno independiente del otro.

Tahuantinsuyu paracasLos motivos zoomorfos en la ornamentación, con una plástica muy expresiva, caracterizan a la cultura de Chavín que conoció la maleabilidad del oro y una verdadera tejeduría del algodón.

Joyas de turquesa y de hueso y chapas repujadas en oro, se encontraron en el valle superior de Jequetepe, y en el valle de Tepeña plataformas escalonadas, al igual que en Casma y en Sechín, notabilísimas las de este último lugar.

La civilización de Paracas
En la árida península de Paracas se encontraron cementerios de más de 2.000 años de antigüedad por el arqueólogo peruano Tello, lo que determinó que la sucesión cronológica de esta civilización se dividiese en dos grupos. Pero queda por responder, dónde y cómo pasaron sus vidas las personas que hay enterradas allí.

Con arreglo a la roca dura excavaron los paracas sus tumbas hasta ocho metros de profundidad. Un pozo vertical conduce a estas sepulturas que desembocan en una cámara redonda. Todo permite suponer que cada caverna funeraria, labrada en la roca viva, era una especie de panteón familiar, pues en cada una de ellas yacían numerosos cadáveres de diferentes edades.

En este lugar, llamado la Necrópolis de Paracas, los cadáveres perfectamente conservados, por momificación, ahumándolos después de sacarles los intestinos, se encontraron sentados y cubiertos por ricas y ornamentadas vestiduras. Entre las envolturas exteriores las (de hasta veinte metros por cuatro de largo) de tejidos soberbios, bordados con diminutas figuras de peces, aves, animales, dioses o criaturas mitológicas, mezcladas con dibujos geométricos y dispuestas en complicados diseños.

En algunos casos, estos mantos poseían más de 190 matices diferentes. Por un milagro de química pre científica los colores son hoy tan vívidos como en la lejana edad en que se hizo la tela.


Los Incas y los Nazcas
Con los siglos, la cultura de Paracas se mezcló poco a poco con la cultura nazca, que tenía su centro en los valles Ica y Nazca a 160 kilómetros costa abajo.

La tradición textil de los paracas la continuaron los nazcas, agregando nuevas y complicadas técnicas de tejido, pero nunca igualaron los minuciosos y delicados bordados.

Los Incas y los NazcasEl arte más sobresaliente de los nazcas fue su cerámica pulida, en la que una sola vasija puede estar pintada hasta en once colores diferentes. Los diseños revelan gran libertad y variedad. Algunos son naturalistas, con aves, peces, insectos y otros animales conocidos por los indios.

Existe una característica notable en la cerámica nazca: no fueron dados a reproducir al hombre, preferían al jaguar, tal vez como una reminiscencia de la milenaria cultura de Chavín.

En el desierto que antiguamente fue escenario de la civilización nazca llaman la atención unas misteriosas imágenes semienterradas que han salido a la luz al quitarse la costa de tierra que cubría la base de la roca. Muchas son enormes figuras geométricas cuyas líneas rectas y ángulos difícilmente podrían mejorarse con los modernos métodos de agrimensura. Estas líneas están relacionadas con los solsticios de verano e invierno, a manera de inmensos calendarios astronómicos para ayudarles a determinar las fechas en que debían comenzarse los cultivos y preparar las zanjas de riego, a fin de recoger la corriente de los ríos estacionales.

La alemana María Reicht (vive en esa zona como una moderna anacoreta) se ha dedicado al estudio de estas figuras que alcanzan más de 500 metros y se extienden por una superficie de ocho kilómetros.

Fuente: la5tapatanet.blogspot.com
Leer más...

La Batalla de Huaqui

La Batalla de Huaqui
Fue una batalla ocurrida el 20 de junio de 1811 entre las tropas realistas del Virreinato del Perú y las tropas del gobierno revolucionario de Buenos Aires. Los antecedentes de esta batalla están dados por las acciones que desarrolló el ejército mandado por Juan José Castelli y por Antonio González Balcarce, que tuvo su primer encuentro con el ejército realista al mando del general José Manuel de Goyeneche a fines de octubre de 1810, sin mayores consecuencias y sin ser perseguido por el ejército realista replegándose hacia el sur, y obteniendo en Suipacha clara victoria sobre las fuerzas realistas.

El avance victorioso de las tropas de la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires continuó hacia el norte del Alto Perú y el 20 de junio de 1811 se encontraron junto al río Desaguadero, donde tuvo lugar la batalla.

Dado que Abascal no se fiaba de Castelli, envió refuerzos y abastecimientos a Goyeneche, quien continuó los preparativos bélicos. Advertido Castelli de los preparativos bélicos de Goyeneche, movió su ejército desde el campamento de La Laja, en el que se había instalado a principios de abril, hacia el nuevo campamento en Huaqui, para guarnecer el paso del río Desaguadero (denominado Puente del Inca) y observar los movimientos realistas, lo que constituía una violación flagrante del armisticio firmado por ambas partes.

Huaqui disposicion batallaLa mañana del día 19, los revolucionarios habían localizado sus fuerzas en Huaqui, Caza, y Machaca y echado un puente sobre el río Desaguadero haciendo pasar una columna de 1200 hombres con la excusa de evitar que continuasen las acciones de saqueo llevadas adelante por fuerzas realistas que cruzaban ese río en busca de víveres, debido a que el paso no se hallaba guarnecido. Sin embargo, con este plan pretendían distraer las fuerzas de Goyeneche por el frente y flanco derecho mientras rodeaban a los realistas por la espalda mediante la comunicación establecida con este nuevo puente.

En esta situación de violación del armisticio por los patriotas y franco peligro para todas sus tropas al verse rodeado por todos los flancos, el general Goyeneche determinó el ataque directo con todo su ejército. A las 3 de la mañana del 20 de junio ordenó a los coroneles Juan Ramírez Orozco (con los batallones de los beneméritos), Pablo Astete, tenientes coroneles Domingo Luis Astete y Mariano Lechuga (con 350 efectivos de caballería y cuatro cañones) que atacaran Caza, que es una quebrada sobre el camino de Machaca con comunicación a Huaqui, mientras él se dirigía a la toma de Huaqui con los coroneles Francisco Picoaga y Fermín Piérola al mando de 300 efectivos de caballería, 40 miembros de su guardia y 6 piezas de artillería.

La Batalla de HuaquiAl amanecer, las alturas de los cerros que las tropas españolas debían conquistar estaban tomadas por gran número de independentistas, caballería y fusileros que hacían fuego sobre los españoles con acompañamiento de granadas y hondas. Sin embargo el ejército realista les puso en fuga en pocas horas.

Cuando las tropas independentistas tuvieron noticia de la aproximación de Goyeneche a Huaqui, salieron de dicha población Castelli, Balcarce y Luciano Montes de Oca al mando de 15 piezas de artillería y 2000 hombres, tomando una posición sobre el camino a Huaqui casi inexpugnable, entre la laguna y los montes superiores.

Goyeneche ordenó el avance introduciéndose bajo fuego enemigo sin contestar con un fusilazo, mientras el batallón del coronel Picoaga rompía el fuego, contestado por los independentistas con enorme energía.

Como las tropas independentistas, al reconocer al general Goyeneche, dirigían su fuego contra él, ordenó a uno de sus edecanes que transmitiera la orden de atacar al flanco derecho de su ejército, mantuvo cubierto el camino con el batallón de Piérola y destacó tres compañías para que avanzasen dispersas por el frente mientras él, con el resto de tropa en columna atacaba por la izquierda.

La caballería del ejército de Castelli trató de detener el empuje pero fue arrollada y huyó, junto a todo el ejército rebelde, hacia Huaqui. Goyeneche dio orden de perseguirlos y consiguió tomar el pueblo. El coronel Ramírez comunicó poco después la victoria en Caza.

La batalla terminó en la desbandada de las tropas patriotas, con el saldo para éstas de más de mil hombres perdidos y el abandono de numeroso parque y de artillería. En precipitada retirada, se refugiaron en Potosí y luego en la ciudad de Jujuy.

Consecuencias
Perú el mismo 20 de junio de 1811 estalló la revoluciónMientras tanto en el Perú el mismo 20 de junio de 1811 estalló la revolución que había sido convenientemente preparada. El caudillo tacneño Francisco Antonio de Zela que se había puesto de acuerdo con Castelli conviniendo que mientras él diera el golpe en Tacna, el ejército rioplatense avanzaría hacia el Perú para iniciar la campaña de la libertad de los peruanos, pero la derrota de Huaqui dio por tierra cualquier movimiento planeado en territorio peruano.

La mala impresión que causó en Buenos Aires esta desastrosa derrota (por la pérdida de todo el armamento), hizo que González Balcarce y Castelli fueran relevados y juzgados. También provocó que se pactase una tregua con Montevideo, por el temor del gobierno de Buenos Aires a verse atacado en dos frentes al mismo tiempo.

La derrota de los independentistas rioplatenses en Huaqui fue de tal magnitud que la debilidad que se instaló en el norte tras esa derrota provocó que el general Belgrano luego de hacerse cargo del Ejército del Norte, recibir nuevo armamento, adiestrar a sus tropas, y restablecer la disciplina, tomó una medida extrema: movilizó a toda la población de Jujuy hacia el sur ante la inminente ofensiva española. Este episodio se conoce como el Éxodo Jujeño.

Fuente(s): http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Huaqui
Leer más...

La Batalla de Moquegua

La Batalla de Moquegua fue un encuentro bélico de la guerra de independencia del Perú, que tuvo lugar el 21 de enero de 1823 en las inmediaciones de la villa de Moquegua, capital del departamento del mismo nombre, durante este enfrentamiento el Ejército Libertador del Sur al mando del general argentino Rudecindo Alvarado fue completamente destruido por el Ejército Real del Perú al mando del general José de Canterac.

Al final de esta campaña, que significó un serio descalabro para los independentistas, de los 4.300 hombres que partieron de Lima solo retornaron aproximadamente 1.500.

Antecedentes
Tras la batalla de Torata el ejército unido habíase retirado a la villa de Moquegua con la intención de reorganizar sus fuerzas, por el lado realista no se pensaba dejar escapar una victoria que se tenía como segura de tal manera que tras recibir los refuerzos de la división del general José de Canterac, el ejército real pasó a la ofensiva.

A las 8 a.m. del día 21 de enero los realistas avistaron al ejército unido que imposibilitado de continuar la retirada había formado en batalla teniendo su izquierda apoyada en las casas de Moquegua y extendiendo su línea en la prolongación de un barranco a trechos escarpado y pedregoso, el camino de herradura que atravesaba el barranco y que constituía el centro de la línea del general Alvarado había sido convenientemente protegido por su artillería no así la derecha de su línea formada por una arida elevación que se encontraba desguarnecida.

Para atacar, el general en jefe José de Canterac formó al ejército real en dos divisiones, la primera a ordenes del brigadier Valdés debía marchar ocultandose tras una colina por la derecha enemiga, atravesar el barranco y posicionarse de la elevación mencionada a fin de flanquear a los independentistas mientras que él junto al general Monet al mando de la segunda división avanzarían de frente en columnas paralelas buscando concentrar el fuego enemigo y permitir a Valdés ocupar la posición indicada.

La batalla
Tan pronto como la división de Canterac se puso a tiro principio la batalla, los independentistas concentraron todos sus esfuerzos en atacar a las fuerzas que tenían enfrente pero al descubrir Alvarado la rapida marcha de Valdés sobre su flanco derecho destacó una guerrilla apoyada por un batallón para interceptarlo pero el batallón del Centro que mandaba Espartero, quien solicitó combatir a pesar de tener un brazo en cabestrillo, batió y disperso las fuerzas contrarias permitiendo que el resto de la división se posicionara en la derecha del ejército unido.

Apercibido de esta ventaja Canterac ordenó avanzar en guerrilla a los batallones Burgos y Cantabria quienes sufrieron numerosas bajas mientras la altura perimitió a la artillería independentista utilizar su metralla, parte de la caballería realista formada por los granaderos de la guardia cargó sobre la artillería logrando apoderarse de sus piezas pero perdiendo 50 individuos en el ataque entre ellos a su comandante Manuel Fernández.

Flanqueada su posición por la división de Valdés y coronadas las alturas del barranco por los batallones de Monet al promediar la una de la tarde el ejército unido se dispersó abandonando desordenadamente el campo a excepción de la caballería rioplantense constituida por los granaderos a caballo de San Martín bajo las órdenes del comandante Juan Lavalle a quienes se les ordenó cubrir la retirada cuando la caballería realista al mando del comandante Francisco Solé se lanzó en persecución de los dispersos, los granaderos cargaron sobre la caballería realista deteniendola y logrando evitar que los infantes fueran cercados y pudieran alejarse, varias veces repitió el regimiento esta acción ganándose el respeto de los jefes realistas ante tan bizarro proceder mas finalmente superados en número fueron la mayoría sableados o capturados, de los 400 hombres que componían el cuerpo solo quedaron 180 cuando la caballería realista detuvo la persecución.

A favor de una ventaja que ofrecía el terreno los bizarros granaderos de los Andes cargaron a los cazadores montados y resistidos y rechazados por estos fueron la mayor parte de aquellos acuchillados y rendidos, acabando casi así el regimiento mas justamente afamado que hasta entonces habían tenido los independientes...

General español Andrés García Camba
Aqui dejo de existir el famoso regimiento de los andes que formaba el principal nervio de la caballería enemiga, y que tanto se había hecho respetar en Chile, en el Perú y en Quito por su buena disciplina y por su extraordinario valor...


Historiador español Mariano Torrente
El balance de la batalla fue desastroso para los republicanos quienes tuvieron 700 hombres muertos y más de 1.000 prisioneros, del lado realista fueron particularmente diezmados el batallón Cantabria y el primer escuadrón de granaderos de la guardia que perdió la mitad de sus soldados entre ellos a su comandante Fernández "uno de los oficiales de mayores esperanzas del ejército español". Las bajas totales realistas fueron estimadas en 150 muertos y 250 heridos.

Combate de Iquique (1823)
Cuando la expedición de Alvarado desembarco en Arica se ordenó que el batallón nº 2 de Chile se desplazara a Iquique con la finalidad de promover el alzamiento popular en favor de la causa independentista en Tarapacá cuyo gobernador militar de apellido Ayana que era un español peninsular se pasó al bando contrario, sorprendiólo allí el ejército real altoperuano del general Olañeta que se encontraba estacionado en Oruro y que había sido prevenido por el virrey de esta maniobra independentista, el 13 de febrero destrozándolo completamente y obligando a los sobrevivientes a reembarcarse en el puerto dejando varios muertos y heridos en la playa, los realistas capturaron a 100 soldados y 10 oficiales Al regresar a Lima el batallón contaba unicamente con 80 plazas de las 600 que tenía al partir de Chile. Esta fue la última acción de armas de la campaña de Alvarado.

Consecuencias
Las noticias de Moquegua llegaron a Lima el 3 de febrero causando gran consternación entre los republicanos, para tratar de reparar este desastre militar la Junta Gubernativa ordenó el alistamiento general de ciudadanos desde la edad de 15 años y se dispuso de igual manera que fueran reclutados para el ejército la tercera parte de los esclavos de la capital y la quinta parte de quienes residían fuera de las murallas también se impusieron cupos en víveres y dinero para sostener la guerra y se dictaron otras medidas de urgencia.

Sin embargo esto no impidió que se generara una honda crisis política que culminó con el Motín de Balconcillo, primer golpe militar de la historia republicana del Perú, el cual supuso la proclamación de José de la Riva Agüero como Presidente de la República.

Por otra parte la batalla de Moquegua significó el fin del ejército unido chileno-argentino que cruzara los andes, liberara Chile y a cuya cabeza proclamara don José de San Martín la independencia peruana el 28 de julio de 1821, en adelante dejaría de existir como una fuerza efectiva de combate, tras la sublevación del Callao unicamente 80 granaderos de los andes continuaran combatiendo en el bando independentista hasta la batalla de Ayacucho.

La jornada desgraciada de Moquegua ha concluido con el ejército de Chile, i solamente quedan algunas reliquias que en nuestro país podrán organizarse. El batallón número 4 ha quedado con 300 i pico de plazas, el número 5 con 60 i tantas, el número 2 con 80. No hemos recibido un recluta porque no los hai en abundancia, i los pocos que vienen son para el ejército del Perú.

Carta del general Pinto a O'Higgins fechada en Bellavista el 11 de abril de 1823
Para el Ejército Real del Perú la campaña fue no solo una gran victoria militar sino también moral que fortaleció al partido realista cuyos soldados en los días siguientes a la batalla entonaban una copla que se hizo famosa: Congresito ¿cómo estamos con el tris-tras de Moquegua? De aqui a Lima hay una legua ¿Te vas?, ¿Te vienes?, ¿Nos vamos? Y efectivamente, tras el motín de balconcillo, el Congreso Constituyente "se fue" y en los meses siguiente Lima volvio a ser ocupada, tras ser abandonada por los republicanos, el 18 de junio ante las vivas de la parte de la población que simpatizaba con la causa realista. Por sus distinguidas acciones fueron ascendidos al grado superior los oficiales Jerónimo Valdés y José de Canterac entre otros.

 Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/
Leer más...

Palabras Clave

13 Colonias Alemania América Precolombina Antonio José de Sucre Arachanes Argentina Armada Invencible Asedio Numancia Atahualpa Batallas Belgica Biografía Blas de Lezo Bolivia Brasil Caballeros Templarios Carlos V Celtas Chile Civilización Apache Civilización Arawak Civilización Azteca Civilización Inca Civilización Karibe Civilización Maya Civilización Mochica Civilización Nauha Civilización Pijao Civilización Tiahuanacota Civilización Totonaca Civilizaciones Precolombinas Colombia Conquista América Conquista de Argentina Conquista de Chile Conquista de Mexico Conquista del Perú Conquistadores Cristobal Colón Cristóbal Colón Cruzadas Cuba Curiosidades Decadencia del Imperio Español Descubrimiento de América Diego de Almagro Documentales de Historia Don Pelayo Ecuador Egipto El Cid Campeador El Salvador Esclavitud Escocia Esparta Estados Unidos Expulsión de los Judios Felipe II Fernando VII Flandes Florida Francia Francisco Pizarro Frases Celebres George Washington Gran Bretaña Gran Capitán Gran Colombia Grecia Guatemala Guerra Civil Guerra de Independencia Guerras Europeas Guerras Napoleónicas Guerras Religiosas Guerrillas Guillermo de Orange Hernán Cortés Hispania Holanda Honduras Hoplitas Hunos Iberos Ilustración Imperio Azteca Imperio Bizantino Imperio Británico Imperio de Brasil Imperio Español Imperio Inca Imperio Mexicano Imperio Otomano Imperio Persa Imperio Portugués Imperio Romano Independencia Americana Inquisición Española Irlanda Italia Japón Juan Calvino Lautaro Lempira Lencas Leyenda Libertador Libros y Novelas Magallanes Malinche Manuel Belgrano Mapuches Martin Lutero Mexico Miguel de Cervantes Militar Napoleón Nicaragua Nueva España Nueva Granada Numancia Panamá Paraguay Pedro de Alvarado Pedro de Valdivia Perú Picunche Piratas Ponce de León Portugal Puerto Rico Reconquista Reforma Calvinista Reforma Protestante Reino Visigodo Religión Rep. Dominicana Resistencia de Cartagena Revolución francesa Reyes Católicos Samurái San Martin Santa Liga Siglo de Oro Simon Bolivar Taino Tenochtitlan Tercios Españoles Thomas Jefferson Tlaxcaltecas Trafalgar Uruguay Venezuela Videos Online Vikingos Viriato Visigodos
Copyright © 2009 - 2016 Comparte Historia Todos los derechos reservados. RPlantilla © design by neronsn. || Acerca del Sitio | Politica de Cookies | Contacto