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Historia de la civilización Pijao

Historia de la civilización Pijao
A la llegada de los españoles los pijaos se encontraban divididos en dos federaciones, una en los llanos del alto Magdalena que agrupaba a Coyaima, Natagaima, Guauro y Tamagale y otra en las sierras andinas que agrupaba a las comunidades de la Cordillera Central.​ La «pacificación» de esta federación de cacicazgos tomó alrededor de ochenta años, en las llamadas «guerras pijaos», y se logró con el genocidio de sus varones y la conversión al catolicismo y mestizaje forzado de sus mujeres esclavizadas.

Las guerras con estas gentes ocurrieron por los derechos sobre los ríos Magdalena, Amoya, Saldaña, Quimbaya y Cauca de Colombia. En Colombia estas etnias consideraron la Estrella fluvial colombiana como un Hito o Guaca en este Macizo Colombiano se encuentra el Parque Arqueológico de San Agustín. El hecho significativo para estas etnias era que en este lugar tienen origen el Río Magdalena y su afluente el Río Cauca, varios afluentes del Río Orinoco, como afluentes del Río Amazonas contando con nacimientos para el Río Caquetá, y nace en esta cordillera el Río Patía que tiene como afluente el Río San Juan y que llevan sus aguas al Océano Pacífico.

Como sus resguardos fueron disueltos durante el siglo XIX, los pijaos iniciaron la recuperación de su territorio, bajo el liderazgo del Quintín Lame que en 1914 dirigió un levantamiento indígena en el Cauca y quiso extenderlo al Huila, Tolima y Valle. Se le acusó de construir una república de los indígenas, y fue arrestado.

Manuel Quintín Lame fue conducido a la cárcel de Ortega, donde fue sometido a torturas y malos tratos durante los dos años de su permanencia en prisión. En agosto de 1921, Lame fue liberado y se integró al movimiento pijao en el Tolima. En 1924 redactó su libro: El pensamiento del indio que se educó en las selvas colombianas.

Su lucha por la tierra pijao obtuvo frutos en 1938, cuando se decretó la restitución de los resguardos pijaos de Ortega y Chaparral. Sin embargo, la violencia contra los indígenas se agudizó a partir de 1945, culminando con el despojo de casi la totalidad de sus tierras, la desintegración social y cultural, la migración y los desplazamientos masivos de la población indígena. Desde entonces se encuentran pijaos en varias regiones lejanas a su origen, como Mesetas Meta. También por causa del conflicto armado colombiano, a partir de 1964, migraron comunidades de pijaos como la de Yaguará que se trasladó a la selva en los límites de Caquetá y Guaviare.

Estos y otros pueblos prehispánicos encontraban sagrados y mágicos muchos elementos naturales: astros, eventos meteorológicos, fuentes de agua, seres vivos, vegetales, minerales y su propia existencia, practicaban una forma de animismo en donde todo forma parte una sola unidad divina (monoteísmo primitivo).

Pensaban que las acciones del hombre afectaban esta unidad divina y para mantener tan delicado equilibrio realizaban variadas formas rituales. Hacían representaciones o ídolos en oro, cerámica o troncos de madera de estos elementos mágicos que adornaban con dardos o lanzas, les pintaban de distintos colores y procuraban que fueran propicios con ofrendas de distintos elementos desde: sangre humana hasta bebidas de chicha de diferentes ingredientes. Sus ceremonias sagradas eran precedidas del ayuno de sus sacerdotes, a los que llamaban mohanes.

Las ideas de Quintín Lame renacieron a la sombra de la Asociación de Usuarios Campesinos, ANUC, pero sólo florecieron con la consolidación del Consejo Regional Indígena del Tolima, CRIT, durante el Primer Congreso Indígena del Tolima, en 1982. El nuevo movimiento, si bien no ha logrado recuperar sino el por ciento de los Resguardos coloniales, sí ha podido lograr que el estado reconozca setenta Resguardos pequeños en 17 municipios, que son la base territorial de los programas de gobierno autónomo, empresa de salud, cultura y educación propia.

En el departamento del Huila viven en el resguardo del desierto de la Tatacoa en el municipio de villavieja y los de Caquetá habitan en el municipio de San Vicente del Caguán en los resguardos de Llanos de Yarí y Yaguara II. Sin embargo, durante los últimos años nuevos desplazamientos forzados por la violencia han ocurrido y existe en Bogotá un cabildo de los pijaos desplazados.

El idioma pijao está muy mal documentado, y se conoce solo un puñado de palabras. El idioma está extinto desde los años cincuenta.​ Gran parte de nuestra información sobre ella procede de Fray Pedro Simón y otros cronistas españoles y de "listas de vocabulario" recogidas en 1943 en el municipio de Ortega por Alicia y Gerardo Reichel-Dolmatoff, así como por Roberto Pineda Giraldo y Milcíades Chaves.​ Según Simón, los panches hablaban el mismo idioma que los pijaos.​

El idioma pijao fue incluido dentro de la familia lingüística caribe por Paul Rivet,24​26​ sin embargo, el examen del escaso vocabulario conocido permite rechazar que la lengua de los pijao fuera caribe.​ La evidencia lingüística no permite hasta el momento establecer parentescos filogenéticos, pues es insuficiente. El idioma pijao permanece sin clasificar o es caracterizado como lengua aislada

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La sexualidad prehispánica censurada

Los pueblos prehispánicos de Mesoamérica permitían la poliginia, la sodomía y la pedofilia, aunque castigaban con la mutilación o la muerte el adulterio y otras transgresiones, según el editor de la revista Arqueología Mexicana, Enrique Vela.

El arqueólogo explicó que la sexualidad entre los pueblos anteriores a la colonización fue un asunto censurado por los conquistadores debido a que consideraron pecaminosa la sexualidad abierta, aunque los primeros cronistas rescataron en sus escritos diversos aspectos de prácticas sexuales que vieron al llegar al nuevo territorio.

El número de la revista del bimestre julio-agosto recoge estudios de varios especialistas sobre diversos aspectos de la sexualidad prehispánica, como la homosexualidad entre los mayas, la masturbación ritual en Centroamérica, la sexualidad en la tradición mesoamericana o las transgresiones sexuales.

Vela dijo que durante siglos estos asuntos no se trataron y numerosos vestigios de temática sexual fueron ocultados al público, entre ellos los falos gigantes de la huasteca o de los mayas, así como imágenes sobre homosexualidad y otras alusiones sexuales.

En su opinión, no todos los pueblos antiguos compartían las prácticas sexuales, pues la reserva de los mexicas contrastaba con la liberalidad sexual de los huastecos o totonacos -que permitían la sodomía y la pederastia- o con la de otros grupos como los otomíes, yaquis o los grupos que ellos denominaban chichimecas.

Vela recuerda que esta liberalidad fue recogida por los primeros cronistas de la conquista y señala un episodio con tintes de leyenda de Fray Bernardino de Sahagún que reproduce el número de Arqueología Mexicana.

Se trata de un pasaje de la Historia General de las cosas de Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún, que recoge numerosos testimonios de la sexualidad entre las sociedades prehispánicas.

Uno de ellos trata sobre el enamoramiento de una princesa tolteca atraída por un vendedor de chiles de la huasteca, cuyos pobladores mostraban propensión a la liberalidad sexual y a la desnudez.

En ese relato la hija del señor de los Toltecas estaba en el mercado “y vio al dicho tohueyo (vendedor) desnudo y el miembro genital. Y después de lo haber visto, la dicha hija entróse en palacio y antojósele el miembro de aquel tohueyo, de que luego comenzó a estar muy mala por el amor de aquello que vio”.

Sahagún cuenta que el padre ordenó buscar y traer al vendedor al que obligó a “sanar” sexualmente a la hija y a casarse con ella.

Otra historia citada por Fernando de Alva Ixtlixochitl es la de una princesa mexica hija de Axayacatl, que fue entregada a Nezahuallpilli, tlatoani de Texcoco e hijo del legendario Nezahualcoyotl.

Esta princesa, cuenta De Alva, comenzó a ordenar en secreto que buscasen “cualquier mancebo galán y gentil hombre acomodado a su gusto y afición para que se aprovechase de ella y, habiendo cumplido su deseo, lo hacía matar y luego mandaba hacer una estatua de su figura o retrato”, que colgaba en una sala.

En una ocasión el rey descubrió a la joven en un encuentro amoroso con tres de sus galanes y ordenó matar a la princesa, a sus galanes y a todos los sirvientes que participaron en esos hechos.

Otra de las prácticas prehispánicas fue la homosexualidad, que fue recogida en numerosos testimonios de los misioneros y en las mismas Cartas de Relación del mismo Hernán Cortés, quien escribió: “hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado” que consideraban “nefando contra natura”.

Entre los grupos mexicas se distinguía al homosexual activo del pasivo. Mientras que el activo seguía representando su rol genérico masculino, el pasivo, al ser penetrado en el acto sexual, violaba su rol de hombre y se feminizaba.

Por este motivo, al pasivo le sacaban las entrañas y le prendían fuego, en tanto que al activo lo enterraban con ceniza y ahí moría.

El adulterio era uno de las principales transgresiones y la revista señala que entre los cronistas existen numerosas referencias a la pena de muerte por adulterio, aunque también se dejaba en ocasiones que el castigo lo aplicara el mismo marido, quien arrancaba a mordiscos la nariz a su esposa y al amante.

Sobre la prostitución, entre los mexicas fue ambivalente, pues por un lado la prostituta era estigmatizada y repudiada socialmente, pero por otro su actividad era tolerada, pues no había penas judiciales contra ella.

Fuente(s): domusapientiae.wordpress.com
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Biografía de Juan Ponce de León



Juan Ponce de León (1460–1521), adelantado, fue un explorador y conquistador español, primer gobernante de Puerto Rico y descubridor de la Florida (actual Estados Unidos).

En la cultura popular se asocia su viaje de descubrimiento a Florida con la búsqueda de la fuente de la eterna juventud, sin embargo no hay datos históricos que corroboren esa versión, que probablemente fue un mito posterior. Juan Ponce de León había nacido el 8 de abril de 14603 en Santervás de Campos (actual Provincia de Valladolid). El apellido "de León" no se refiere a su lugar de origen, sino que lo añadieron los descendientes de Pedro Ponce de Cabrera, esposo de la infanta Aldonza, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León, en el siglo XIII. Fue educado en la casa de un familiar en Sevilla, Ramiro Núñez.

De ascendencia noble, fue paje de Fernando el Católico en la corte de Juan II de Aragón. Estuvo en el ejército durante diez años y combatió en la conquista del reino de Granada junto a su tío Rodrigo cuando contaba 32 años. Granada fue tomada el 2 de enero de 1492 y Juan participó en la marcha triunfal de entrada en la ciudad. Otra de las personas que acudió a esa marcha fue Cristóbal Colón, que descubriría el Nuevo Mundo el 12 de octubre de ese mismo año. Ponce de León, si bien al terminar la Reconquista podría haberse desplazado a las tierra de León, para continuar con una vida dentro del sistema feudal, prefirió participar en la empresa española en ultramar

Pudo haber tomado parte en el segundo viaje de Colón en 1493 y permanecido en la isla de La Española como guerrero durante todo el proceso de la conquista de la Isla.

Se duda de si su primer viaje a América lo hizo con Cristóbal Colón en su Segundo Viaje en 1493 o con Nicolás de Ovando en 1502. En dicho segundo viaje de Colón, este se desplazó hasta una isla guiado por unos indios arahuacos que querían que Colón les protegiera de los indios caribes. El 19 de noviembre de 1493, cuando los navíos entraron en Bahía Boquerón, los indios saltaron al agua y nadaron hacia la costa. Colón bautizó esa isla como San Juan Bautista y 18 años después Ponce de León bautizaría su villa portuaria, Cáparra, como Puerto Rico.

El segundo viaje de Colón, en el que se cree que participó activamente Ponce de León, sirvió para conquistar la isla de La Española, siendo el punto de inflexión la Batalla de la Vega Real. Tras el cese de Cristóbal Colón y de su hermano Bartolomé y por la muerte en el mar de Francisco de Bobadilla, Nicolás de Ovando fue nombrado gobernador de La Española en 1502.

Otros apuntan a que Ponce de León arribó por primera vez al Nuevo Mundo con Nicolás de Ovando en 1502, desembarcando donde actualmente se halla Cockburn Town, en la isla Gran Turca, en las Turcas y Caicos, pero pronto se instaló en La Española.

En 1502 colaboró con Nicolás de Ovando y frenó una rebelión del pueblo taíno en la zona oriental de La Española. Por dicha actuación fue recompensado con el cargo de gobernador de la recién creada provincia de Higüey. En ese cargo alquilaba indios para buscar oro y los que no, trabajaban en los abundantes cultivos de yuca. Ponce de León se hizo rico sirviendo como gobernador sobre todo gracias a ese cultivo de la yuca. El puerto de Higüey, en el Paso de la Mona, era parada obligada para los barcos españoles que regresaban a Europa, ya que el pan que se hacía con la yuca se conservaba muy bien con humedad, era nutritivo y tenía muy buen sabor.5 Debido a esta prosperidad, Ponce construyó una villa en Higüey que llamó Salva León y mandó traer a su esposa e hijos.

En 1502 había contraído matrimonio en Santo Domingo con una mujer indígena5 que servía de mesonera en Santo Domingo, que con su bautizo vino a llamarse Leonor. Con ella tuvo tres hijas, Juana, Isabel y María, y un hijo llamado Luis.

En su estancia en Higüey, escuchó las historias de las riquezas existentes en Borinquén, la Isla de San Juan. A partir de ese momento concentró todos sus empeños en poder acudir a ese sitio, siéndole concedido el permiso necesario. El 12 de agosto de 1508 Ponce de León parte de Higüey para explorar Borinquén. Dio órdenes de plantar yuca en el caso de que las misiones de exploración en busca de oro fueran fracasando.

Fue recibido con los brazos abiertos por Agüeybaná, cacique taíno, y tomó rápidamente el control de la isla. Por este hecho, Ponce de León fue nombrado Gobernador de la misma en 1509.

En 1506, tras la muerte en el Convento de San Francisco de Valladolid de Cristóbal Colón —que había sido designado gobernador militar de sus descubrimientos—, las autoridades españolas rechazaron conceder el mismo privilegio a su hijo Diego. A pesar de la oposición de Diego Colón, Ponce consiguió ser nombrado gobernador.

En 1508, Ponce de León fundó el primer asentamiento en San Juan, Cáparra, actual San Juan, y fundaría también una villa en San Germán. En Cáparra fijó el hogar para su familia, ordenó construir una fundición de oro, repartió trabajadores entre los seguidores españoles y estableció una hacienda en Toa.

Ponce de León, junto con otros conquistadores, forzó a los taínos a trabajar en las minas y a construir fortalezas. Numerosos taínos fallecieron a causa de la exposición a las enfermedades traídas por los marineros europeos y por la carencia de inmunidad ante esas enfermedades. Aunque la Corona había seleccionado para entonces a Ponce de León para colonizar y gobernar la isla de San Juan, Diego Colón había presentado una reclamación en el tribunal superior de Madrid y había ganado sus derechos. Ponce de León fue retirado del cargo en 1511.

Sin embargo, para demostrar el favor real, Fernando el Católico envió a Ponce 30 hombres, religiosos católicos de Sevilla, ganado y caballos, y le otorgó a la isla su propio escudo de armas, el primero del Nuevo Mundo. Para celebrar este gesto del Rey, Ponce llamó a Cáparra, su villa, Puerto Rico.

Lamentablemente, el cacique indígena Agüeybaná, que había dado su beneplácito a Ponce, falleció y le sustituyó su sobrino Agüeybaná II el Valiente, quien opuso resistencia. Los arahuacos se unieron a los caribes para luchar contra los españoles, paralizaron la producción de oro y mataron a la mitad de los españoles. Tras esto, Ponce de León organizó la defensa, logrando abatir a Agüeybaná II y provocando la huida de muchos indios. Debido a la escasez de trabajadores, al notar que la producción aurífera había llegado al máximo y al no desear servir a Diego, pidió un título al Rey Fernando para explorar las áreas al norte de Cuba. Dicho título le fue dado gracias a la intervención a su favor de Bartolomé Colón.

Ponce de León fue a Salva León, donde equipó dos embarcaciones, la más grande a manos de Juan Bono de Quejo y la más pequeña a manos de un timonel llamado Antón de Alaminos, que había participado en el Primer Viaje de Colón en 1492 y que era el que mejor conocía el Caribe. Las dos naves parten a San Germán, donde alistan el buque insignia, la carabela San Cristóbal de Juan. En 1513 partieron las tres naves y navegaron por las Bahamas, llegando a la isla de San Salvador.

Sobre el 27 de marzo, Domingo de Resurrección, avistó una isla, pero no hubo posibilidad de atraque. El 2 de abril, Ponce de León se montó en un bote para dirigirse a tierra, que pensó que sería una isla muy grande. Desembarcó, cruzó la playa y subió a las dunas. Desde lo alto divisó un paisaje plano y boscoso que se extendía hasta el horizonte. Dicho desembarco debió producirse en la costa oriental de la Península de Florida, en un punto aún disputado entre la playa de Melbourne, próxima a Cabo Cañaveral, y la playa de Ponte Vedra, en el norte de Florida, cerca de Jacksonville. Fue allí donde el 8 de abril reclamó toda esa tierra para España, y la llamó la tierra «Florida», debido a la vegetación en flor que vio, o porque llegó allí durante la Pascua Florida, a comienzos de la primavera, identificada con Domingo de Resurrección.

Fueron navegando por la costa oriental hasta una zona por la que fluye ahora el río Saint Johns. En un lugar al que llamó Río de Canas, en el actual Cabo Kennedy, nativos amistosos los invitaron a tierra. En una laguna con forma de cruz, que Ponce bautizó como Río Crucis, dio orden de erigir un pilar de piedra labrada coronado con una cruz de madera y se pusieron a rezar, sufriendo tras de eso un ataque indígena que les obligó a huir. Decidieron seguir con la exploración y navegar hacia el sur, y fueron bordeando los actuales cayos de Florida y remontando la costa occidental hasta el Cabo Romano. En dicha navegación hacia el sur, el 21 de abril, notaron una corriente que, a pesar de tener el viento a su favor, no les permitía avanzar, sino que les hacía retroceder. Los dos navíos que se encontraban más cerca de la tierra fondearon, pero la corriente era tan potente que hacía rehilar los cables del ancla.

Ese fue el descubrimiento de la corriente del Golfo, ya intuida por Cristóbal Colón. La corriente recorría el Caribe hacia el Atlántico y permitió a partir de ese momento una rápida ruta marítima de vuelta a Europa desde las posesiones españolas en América.

El 23 de mayo de 1513, se detuvieron cerca del actual Fort Myers, donde unos indios se acercaron y uno, que sabía algo de español, aprendido posiblemente de otros indios que habrían huido hasta allí, les avisó de que en la costa su jefe tenía mucho oro para comerciar. Sin embargo, una vez desembarcaron, sufrieron otro ataque indígena. En Florida había apalaches, calusas y matacumbes, que se movilizaban mucho de un lado a otro. Los indios usaban flechas con puntas que eran anzuelos de pescar, o puntas normales impregnadas en sangre animal mezclada con veneno de cobra.

Retornó a La Habana y luego volvió de nuevo, deteniéndose en la Bahía de «Chequesta» (Bahía Vizcaína) antes de regresar a Puerto Rico.

La existencia de un indio que hablaba español podría ser indicativa de que algún español había llegado antes a esa zona, aunque también es posible que estos indios fueran informados de la presencia española en la zona por otros que ya habían estado en contacto con ellos.

Existían leyendas de Cíbola , las Siete Ciudades de Oro y de la fuente de la eterna juventud en aquel entonces, por tanto es probable que influyeran en la exploración de Ponce de León.

Se dice que pasó desde entonces su vida buscando la fuente de la eterna juventud, que según una leyenda se encontraba en Florida. Él nunca dijo nada de que buscara la fuente, si bien el explorador Hernando de Escalante Fontaneda en su obra Memoria de las cosas y costa y indios de la Florida, de 1575, afirmó que había ido a buscarla porque le habían hablado de ella indios de Cuba y Santo Domingo. También el historiador "oficial" (y nada fidedigno) Antonio de Herrera y Tordesillas, en sus Décadas, publicadas a principios del 1600, atribuye a Ponce de León esta búsqueda.

Se sabe que esas leyendas sí influyeron algo en otros conquistadores españoles en Norteamérica como Alvar Núñez Cabeza de Vaca, aunque esa influencia fue anecdótica.

En 1514 volvió a España y recibió comisiones para conquistar el Caribe, la isla de Guadalupe y la supuesta «Isla de Florida». Su expedición a Guadalupe en 1515 no fue acertada, y regresó a Puerto Rico donde se quedó hasta 1521.

Su último viaje.Quizá animado por el éxito que había tenido Hernán Cortés en México en 1519, Ponce de León organizó en 1521 una expedición para colonizar La Florida con dos barcos que transportaban aproximadamente 200 hombres, incluyendo a sacerdotes, agricultores y artesanos, 50 caballos y otros animales domésticos además de instrumentos de labranza.

La expedición recorrió la costa suroeste de Florida, en alguna parte de los alrededores del Caloosahatchee River o Charlotte Harbor. Cerca de un gran campamento indígena en Bahía Espero comenzó a construir una colonia. Durante 5 meses todo marchó adecuadamente pero los colonos pronto fueron atacados por los calusa y Ponce de León fue herido por una flecha envenenada en el hombro. Otras fuentes apuntan a que realmente fue una herida de flecha en la pierna, que se le gangrenó.

Después de este ataque, él y los colonos fueron en barco a La Habana, donde pronto murió a causa de la herida. Su tumba está en la catedral de Viejo San Juan, Puerto Rico, en un monumento erigido y costeado por el Casino Español de San Juan. Los restos habían sido exhumados el 18 de junio de 1907 de la Iglesia de San José en San Juan y se custodiaron allí, en espera de la construcción de un mausoleo en la Catedral.

Fuente(s): ws.org
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Bartolomé de las Casas

Bartolomé de Las Casas O.P. (Sevilla, 24 de agosto de 1484 – Madrid, 17 de julio de 1566) fue un fraile dominico español, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (México), filósofo, jurista y apologista de los indios. Le fue otorgado el título de "Protector de los indios" por el cardenal Cisneros.

Nacimiento y primeros años
De acuerdo a Antonio de Remesal, quien fue su primer biógrafo, Las Casas nació en Sevilla en 1474, pero las investigaciones de Helen Rand Parish y Harold E. Weidman de 1976, determinaron que la fecha más probable del nacimiento del fraile fue el 11 de noviembre de 1484 en Triana. Siendo niño conoció a los Reyes Católicos, y a Cristóbal Colón, pues su padre Pedro de las Casas, participó en los viajes del almirante. En 1499 tuvo la oportunidad de conocer a un indio, el cual fue traído por Colón y regalado a su padre como esclavo. Las Casas estudió latín en Salamanca o Sevilla.

Primer viaje a las Indias
El 15 de abril de 1502, siguiendo los pasos de su padre que había participado en el segundo viaje de Colón, llega a La Española. Durante 1503 se dedicó a extraer oro, participando en la campaña de conquista del gobernador Nicolás de Ovando, y bajo las órdenes del capitán Diego Velázquez de Cuéllar en el Cacicazgo de Higüey, por tal motivo recibió una encomienda en la Villa de la Concepción de la Vega, la cual administró hasta 1506. Conoció en el primer viaje a Cristhian Falcon quien con él se unieron a la lucha cual administró hasta morir en 1566 falleció en la presa de los indios.

Viaje a Roma y regreso a La Española
En 1506, viajó de regreso a Sevilla, en donde recibió órdenes sagradas menores al sacerdocio. En 1507 viajó a Roma y se ordenó como presbítero. Regresó a La Española en 1508 y durante 1511 escuchó los comentarios del Sermón de adviento de fray Antonio de Montesinos, el cual censuraba la conducta de los colonos al respecto del maltrato de los indios: "Yo soy la voz que clama en el desierto...". Se le negó la absolución debido a que en esa época, aún mantenía su repartimiento.

Viaje a Cuba y renuncia a sus encomiendas
A solicitud de Diego Velázquez, en la primavera de 1512 se trasladó a Cuba como capellán del conquistador Pánfilo de Narváez. En 1513, después de la matanza de Caonao, Narváez le cuestionó: "¿Qué parece a vuestra merced destos nuestros españoles qué han hecho?", formulando la pregunta como si el capitán no tuviese que ver con esas acciones. Las Casas le respondió: "Que os ofrezco a vos y a ellos al diablo". Por haber participado en las campañas, recibió un repartimiento junto con Pedro de Rentería, en Jagua, cuyos indios trabajaban en la minería.

Como recompensa por sus acciones durante la conquista de Cuba, en 1514 recibió un nuevo repartimiento de indios en Canarreo, junto al río Arimao (cerca de Cienfuegos). Pero Las Casas tomó conciencia paulatinamente de lo injusto que era el sistema y se convenció de que debía «procurar el remedio de esta gente divinamente ordenado». El 15 de agosto de 1514, día de la Asunción, a la edad de treinta años, pronunció un sermón en Sancti Spíritus durante el cual renunció a sus repartimientos públicamente.

Procurador y protector universal de los indios, viaje a Santo Domingo
En 1515 se trasladó a Santo Domingo, donde se vinculó con los frailes dominicos. Fray Pedro de Córdoba lo envió a España en compañía de Antonio de Montesinos para abogar por los indios; los frailes llegaron a Sevilla el 6 de octubre, en diciembre del mismo año, lograron entrevistarse con el rey Fernando el Católico, con el secretario Lope de Conchillos y con el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca, pero los resultados fueron adversos a sus peticiones.

Debido al fracaso, y tras la muerte del rey Fernando el Católico a principios de 1516, Montesinos y Las Casas viajaron a Madrid para realizar nuevas peticiones al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien ejercía la regencia de la corona de Castilla; en abril, Cisneros determinó enviar a tres frailes jerónimos para ejercer la gobernación de La Española. Las Casas fue comisionado consejero de los frailes y se le nombró procurador y protector universal de todos los indios. Cargo similar al de Ombudsman de Suecia que fue instituido a principios del siglo XIX.

Entrevista con Carlos I de España
En 1517, las Casas se sintió insatisfecho por la actuación de los frailes jerónimos, pues la opresión, y esclavitud de los indígenas persistió en La Española. En el mes de junio, decidió regresar a España para dar cauce a sus quejas, sin embargo el cardenal Cisneros murió en el mes de noviembre. El fraile se entrevistó con el cardenal Adriano de Utrecht, quien le recomendó esperar una entrevista con el rey Carlos I.

En 1518 Las Casas planeó un proyecto para colonizar tierras de indios con labradores reclutados en España. En 1519 Las Casas impugnó las acciones del fraile franciscano Juan de Quevedo, quien había sido nombrado obispo de Santa María la Antigua del Darién pronunciándose a favor de la esclavitud de los indígenas.

Al igual que Pedro Mártir de Anglería, en abril de 1520 Las Casas conoció a los indígenas totonacas que fueron llevados ante la presencia del nuevo monarca por Alonso Hernández Portocarrero y Francisco de Montejo, ambos emisarios de Hernán Cortés; un par de meses más tarde en Santiago de Compostela el Consejo de Castilla autorizó a Las Casas llevar a cabo el proyecto para crear una colonia pacífica en el territorio de Cumaná, para que él aplicase sus teorías, las cuales consistían en poblar la tierra firme, sin derramar sangre y anunciar el evangelio, sin estrépito de armas.

Volvió a las Indias en 1520, intentando poner en marcha su encomienda, siempre en contra de la esclavitud de los indios, el proyecto fracasó porque en su ausencia los indios se rebelaron. Desengañado, entró en la Orden de Santo Domingo, quienes por entonces estaban elaborando una reflexión sobre el derecho en la Escuela de Salamanca, criticando muchos aspectos de la colonización de América y entre ellos el sistema de encomiendas. A partir de 1521 se retiró para dedicarse al estudio de la teología, la filosofía y el derecho canónico y medieval, y comenzó a escribir su Historia de las Indias.

En 1535 regresa a América donde intenta de nuevo un programa de colonización pacífica en Guatemala, donde obtiene un relativo éxito; vuelve de nuevo a España en 1540 y en Valladolid, visita de nuevo al rey Carlos I. Éste, prestando oídos a las demandas de Las Casas y a las nuevas ideas del derecho de gentes difundidas por Francisco de Vitoria, convocó al Consejo de Indias, en las que se conocen como Juntas de Valladolid o Comisión de Valladolid.

Como consecuencia de lo que se discutió, se promulgaron el 20 de noviembre de 1542 las Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Se disponía además que, en lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos, que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica dando lugar al diálogo que propiciara su conversión. A finales de ese mismo año terminó de redactar en Valencia su obra más conocida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, dirigida al príncipe Felipe (futuro Felipe II), entonces encargado de los asuntos de Indias.

Se le ofreció el obispado de Cuzco, importantísimo en aquel momento, pero Las Casas no aceptó, aunque si aceptó el obispado de Chiapas en 1543, con el encargo de poner en práctica sus teorías. Residió allí durante dos años para regresar definitivamente a España en 1547. Durante su obispado en Chiapas residió en la Ciudad Real de Chiapas, hoy llamada San Cristóbal de las Casas en su honor.

Renunció a su obispado y continuó con su labor de defensa de los indios hasta su muerte, lo que le valió ser conocido como el Apóstol de los Indios. En Valladolid, entre 1550 y 1551, mantuvo una polémica con Juan Ginés de Sepúlveda («La controversia de Valladolid») sobre la legitimidad de la conquista, se discute quien ganó esta controversia, ya que ambos se consideraron ganadores, sin embargo los trabajos de Ginés de Sepúlveda no obtuvieron autorización para ser publicados. Bartolomé de Las Casas murió en Madrid en 1566.

En el año 2000 la Iglesia Católica dio inicio al proceso de beatificación.

Junto con Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas es considerado uno de los fundadores del derecho internacional moderno y un gran protector de los indios y precursor de los derechos humanos junto al jesuita portugués António Vieira. Aunque desde perspectivas opuestas, tanto él como Vitoria se ocuparon del problema alrededor del cual emergió el derecho de gentes en la época moderna: la definición de las relaciones entre los imperios europeos y los pueblos del llamado "Nuevo Mundo".

Esta tarea requería de la creación de un marco jurídico suficientemente amplio como para ser válido al mismo tiempo para europeos y aborígenes. La tradición legal que fue usada para tal fin fue precisamente la del derecho natural, la cual fue tomada del derecho medieval y la filosofía estoica. De las Casas consideró que los indígenas tenían uso de razón, tanto como los antiguos griegos y romanos, y que como criaturas racionales eran seres humanos. Como tales, los indígenas estaban cobijados por el derecho natural y eran titulares de los derechos a la libertad y a nombrar sus autoridades.
Su contribución a la teoría y práctica de los derechos humanos puede apreciarse en su "Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias", el cual, por ser escrito a mediados del siglo XVI, constituye el primer informe moderno de derechos humanos. En él describe las atrocidades a las que fueron sometidos los indígenas de las Américas por los conquistadores españoles.

Un párrafo puede dar una idea de los hechos que narra este libro: "Otra vez, este mesmo tirano fue a cierto pueblo que se llamaba Cota, y tomó muchos indios he hizo despedazar a los perros quince o veinte señores y principales, y cortó mucha cantidad de manos de mujeres y hombres, y las ató en unas cuerdas, y las puso colgadas de un palo a la luenga, porque viesen los otros indios lo que habían hecho a aquellos, en que habría setenta pares de manos; y cortó muchas narices a mujeres y a niños".


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El Origen de Los Taínos

Los taínos integraron una raza indígena dentro de la familia lingüística arahuaca y eran procedentes del área de lo que ahora es Venezuela, aunque a lo largo de los siglos fueron poblando las distintas islas del arco antillano.

Cuando los taínos propiamente dichos llegaron al Caribe, éste ya estaba habitado por otros pueblos, también arahuacos como los iñeris y los siboneyes, y otros pueblos más antiguos como los guanahatabeyes-arcaico, macorís y los ciguayos (macorís de arriba)

Cuando los primeros navegantes españoles llegaron a las islas del Caribe, los diversos cacicazgos de La Española estaban en plena lucha etnias caribes procedentes de América del sur y que ya habían conquistado las Antillas Menores. En ese entonces la sociedad taína se dividía en unos cinco reinos controlados por caciques, a quienes se les pagaba tributo. De las Casas en su libro Historia General de las Indias relata que en el año de 1508 quedaban unos 60.000 taínos en isla de La Española, para 1531 la explotación y las enfermedades habían reducido el número a 600.


Étnicamente no todos los habitantes de La Española eran propiamente taínos, ya que además del taíno clásico se habrían hablado, el ciguayo y el macorí, que según Fray Bartolomé de las Casas eran tres lenguas diferentes y mutuamente ininteligibles. Entre los pueblos taínos De las Casas sugiere que existían varias lenguas entre ellos:

* Taíno clásico, hablado en Cuba oriental y la mayor parte de La Española, algunos asentamientos esporádicos al oesete de la provincia de Oriente en Cuba central y occidental así como las islas lucayas meridionales (Islas Turcas y Caicos) y Puerto Rico. El taíno clásico tenía diferentes varientes regionales, de las cuales el Taíno del cazicazgo de Jaraguá se consideraba el más elegante y prestigioso. El taíno clásico de Jaraguá también sirvió como segunda lengua por los hablantes de otras lenguas de la región, así como lingua franca del comercio y la cultura. Según De las Casas era una elngua que casi todos conocían y podían entender, aunque claramente coexistía con otras lenguas en las Antillas mayores.

* Taíno ciboney, era la lengua hablada en el extremo suroccidental de La Española, la mayor parte de Cuba oriental y central y probablemente Jamaica.



En el extremo oriental de Cuba, también se habría hablado una lengua diferente por los guanajatabeyes cuyo origen no puede precisarse debida a la rápida extinción del grupo. En algunas islas como Jamaica o Dominica los taínos e iñeris permanecieron como grupo diferenciado hasta por lo menos finales del siglo XVIII, cuando estaban en proceso de mestizaje con la población de origen europeo y africano.

Procedencia

La evidencia lingüística conservada en algunas listas de vocabulario muestra claramente el parentesco de su lengua con las lenguas arawak de Sudamérica. Concretamente la forma de algunos de los primeros americanismos o préstamos de las lenguas arawak al español muestran cambios fonéticos que sugieren que la lengua de los taínos tenía un parentesco más estrecho con el guajiro que con otras lenguas arawak modernas:

(español) ají < *aší / (guajiro) haši / arawak-lokono hači < *hátʰi 'chile (pimiento)' (español) aje < *áše / (guajiro) háiši / arawak-lokono haliči < *hálitʰi 'batata' Estos ejemplos muestran que el taíno habría estado más cercano al guajiro que al lokono. Aunque algunos autores han encontrado similaridades entre algunas costumbres, tradiciones, simbología y creencias perciben una influencia de los pueblos mayas de la Yucatán, Guatemala, y otras regiones adyacentes, esto podría sugerir una influencia cultural pero no parece haber relación lingüística profunda entre la lengua de los tainos y las lenguas mayas. Estudios del ADN de la etnia taíno Algunos historiadores piensan, erróneamente, que los habitantes prehispánicos del caribe fueron completamente aniquilada tras la llegada de los españoles, pero los estudios de ADN mitocondrial (ADNmt) en Puerto Rico señalan que hay un 61,1% de personas con ADNmt de origen amerindio, 26,4% de origen africano subsahariano y 12,5% con ADNmt de origen europeo podrían ayudar a esclarecer las migraciones precolombinas. Recientemente, unas pocas organizaciones neo-taínas, como la Confederación Unida de Taínos (una iniciativa internacional), y la Nación Tribal Jatibonicu Taíno de Borikén (Puerto Rico) han tomado la iniciativa para realizar estos reclamos. Algunos piensan que el movimiento de resurrección taíno puede verse como parte de un resurgimiento más amplio en la concientización y organización indígenas caribeñas. Las reclamaciones de herencia taína en Puerto Rico son controvertibles y algunos eruditos como Jalil Sued Badillo, una historiadora étnica de la Universidad de Puerto Rico, afirman que el registro oficial de los españoles, documentos históricos, hablan de la desaparición taína. Los estudios al ADNmt estiman que un 15% de los dominicanos son descendiente de tainos. En cuanto a la población moderna, otro grupo de estudiosos de universidades puertorriqueñas realizó un estudio del DNA o ADN mitocondrial que ha aportando datos sorprendentes, descubrieron que la actual población de Puerto Rico tiene un alto componente genético taíno (aborigen puertorriqueño) y guanche (aborigen canario, especialmente de los guanches de la isla de Tenerife). Eso indicaría que parte de los primeros contigentes llevados por los colonizadores europeos, eran población autóctona llevada como esclava o forzadamente a las Antillas.



Estructura sociopolítica

Se dividían en cuatro clases sociales: los naborias, los nitaínos, los bohiques y el cacique. En la estructura sociopolítica, de carácter teocrático-guerrero, el cacique y el bohique representan los poderes sobrenaturales del día y la noche.La palabra cacique, por ejemplo, contiene el morfema ca (de cauni: ‘oro’) porque el cacique representaba el poder solar del dios del fuego; por su parte, bohique tiene sus raíces en boa, coa, o toa, y en la casa rectangular (el bohío), asociada a la mitad serpiente de la tribu, en su ordenamiento con principio de la dualidad. Parece probado que el ciclo mitológico del texto maya Popol-Vuh ejerció un fuerte influjo en las Antillas.


Los caciques taínos

Los taínos estaban divididos en gran número de cacicazgos de desigual extensión, a veces unos tributarios de otros. El cronista Fernández de Oviedo narra que en La Española había cinco grandes caciques bajo los cuales gobernaban otros de menor importancia. Los caciques taínos recibieron pacíficamente a los conquistadores, al supuestamente considerarles, como otros tantos pueblos de América, dioses llegados del cielo.

Sin embargo, ante el mal trato que recibieron por parte de los recién llegados, los caciques organizaron a sus hombres y repelieron las agresiones que tenían el propósito de someterlos y esclavizarlos. Las modernas armas de los conquistadores (arcabuces, ballestas, cañones), sus petos y armaduras, fueron las claves de una lucha desigual que llevó a la derrota de los caciques taínos. Los taínos denominaban cacique al jefe de una unidad territorial cuyo poder era limitado a un yucayeque, caserío, valle, etc.

Para el año de 1492, en Quisqueya (la Española), existían cinco cacicazgos: Higüey, Maguá, Maguana, Marién y Jaragua, gobernados por los siguientes caciques: Cayacoa en Higüey, Guarionex en Maguá, Caonabo (de ascendencia Caribe) en Maguana, Guacanagarix en Marién y Bohechío (sucedido por su hermana la princesa Anacaona) en Jaragua.



En la época del arribo de los europeos a América, entre los caciques más importantes de Boriquén (como se llamaba la isla de Puerto Rico) y sus áreas de gobierno estaban: Agüeybana y Guaybaná (Guánica) -dos de los más poderosos de la isla-, Aramaná (en las riberas del río Toa), Arasibo (en Arecibo), Cacimar (en Vieques), Caguax (en Caguas), Canóvanas (en el área del río Grande de Loíza y Río Cubuy o Cayniabón), Daguao (en Ceiba), Guacabo (en Manatí), Guaraca (en el área del río Guayanés), Guarionex (en Utuado), Guamanix (en Guayama), Jumacao (en Humacao), Hayuya (en Jayuya), Yuisa (en Loíza), Luquillo (en Luquillo), Mabodomaca (en Guajataca), Mabó (en Guaynabo), Majagua (en Bayamón), Mayagoex (en Mayagüez) y Orocobix (en Orocovis).

Los poblados estaban organizados en claros de la selva, tierra adentro, con dos clases de habitáculos: el bohío (vivienda común circular de los habitantes del yucayeque) y el caney (más grande, rectangular y con ventanas, donde habitaba el cacique con su familia). Estas viviendas se construían con hojas de hinea (que se recoge en ríos y lagos), y maderas de los árboles de capá prieto y canela cimarrona. Para dormir usaban hamacas tejidas de algodón (la palabra hamaca es voz taína).

La vestimenta de los taínos era ajustada al medio tropical donde crecía su cultura. Los invasores españoles hallaron a los hombres cubiertos con un simple taparrabos, y a las mujeres casadas con un delantal de paja, algodón u hojas llamado naguas. Las mujeres solteras andaban desnudas. Ambos sexos se aplicaban pintura corporal negra, blanca, roja y amarilla. Decoraban sus cuerpos con tatuajes religiosos para protegerse de los malos espíritus, y horadaban orejas y labios con oro, plata, piedra, hueso y concha.

Entre los útiles confeccionaban cestas, cacharros de cerámica, tallaban la madera, hilaban redes y manufacturaban el oro, abundante en los ríos de Cuba, La Española y Puerto Rico.Los españoles extrajeron más de diez toneladas de oro, agotando las reservas de la isla y expoliando los pocos objetos de interés que tenían los ajuares de los caciques.

Poligamia

Los caciques practicaban la poligamia, infrecuente entre el común del pueblo. Esta práctica estaba justificada por el exceso de muchachas en edad núbil, y porque entre los taínos era un deshonor no tener hijos. Las relativas riquezas de los caciques, su estatus, y las pocas aspiraciones del pueblo, permitían a éstos poseer varias mujeres e hijos. La poligamia creció por la constante lucha contra los indios caribes. Las numerosas bajas entre la población masculina y la imperiosa necesidad de mantener un nivel de población, fueron factores determinantes para propagar la poligamia entre las tribus taínas antillanas.



Los caciques tenían muchas mujeres, pero eran mujeres de tratado, a las que llamaban lieguas. Las mujeres tenían que ser vírgenes, y mayormente las utilizaban para mantener la paz con los indios caribes. El cacique Bohechio tenía 30 mujeres, pero solamente quería a una, las demás eran para mantener la paz con los demás yucayeques.

Economía

La principal actividad económica de los taínos era la agricultura; para lo cual construían sembrados que llamaban conucos. Cultivaban mandioca o yuca en sus variedades dulce y amarga, para lo cual empleaban abonos y sistemas de riego; otros cultivos importantes eran: maíz, cacahuate (o maní), pimienta, piña, batata, algodón, tabaco y yuca.

Cazaban pequeños roedores como las jutías, iguanas, algunas variedades de pájaros como la higuaca, y serpientes; pescaban con varias técnicas empleando anzuelos, redes, veneno, etc.

Fabricaban objetos como la hamaca, camas de leña (o coyes, como las llamaban). Fermentaban la yuca para obtener una bebida embriagadora llamada uicú o cusubí. El casabe, que es una especie de pan de yuca o torta circular de yuca tostada al sol o al fuego, formaba parte de su dieta regular y es consumido aún hoy día en la zona del Caribe. Aún se fabrica en Venezuela (utilizando una especie de yuca amarga), República Dominicana y en la región oriental de Cuba.

Religión

Los taínos tuvieron creencias religiosas monoteístas. La divinidad principal era YaYa, que viene del término yara (que significa "lugar" en lengua arawaka taína); la primera "Ya" simboliza el mundo espiritual, y la segunda "Ya" simboliza el mundo material; o sea que quiere decir "Creador del mundo espiritual y del mundo material. También se le conoce como Semign (que significa "Dios" en lengua arawaka taína). En los libros de historia suele decirse que ellos eran politeístas, pero eso fue una excusa que crearon los españoles para que la Reina de España legalizara la esclavitud.



La palabra "Cemi" es la palabra arawaka taína para decir "ángel"; los Cemies eran espíritus protectores, que ayudaban a los taínos a comunicarse con "Semign" (Dios). Algunos de estos espíritus eran: Yocajú Bagua Maorocoti, Opiel Guobiran, Baibrama, Corocote y Maketauri Guayaba.

Anteriormente se creía que Jurakan (origen del término huracán) era el dios del mal, puesto que el panteón fue interpretado según la creencia dual del catolicismo. En realidad, había varios espíritus que, cuando se unían, causaban destrucción al pueblo taíno. Juracán era el nombre que le daban los taínos a los fenómenos atmosféricos conocidos hoy por huracanes y tormentas tropicales. En las creencias taínas, quien realmente desataba estos huracanes era Guabancex, quien era acompañada por Guatauba y Coatrixquie.

El monte más importante en la cultura taína era la montaña actualmente llamada El Yunque, donde hacían las ceremonias principales para su Dios (el nombre actual se deriva del nombre "Yuke", que era el nombre que los taínos le daban).

Animismo

Sin embargo, el rasgo más característico de la mitología taína fue considerar a los espíritus respecto a los hombres y animales, plantas y seres inanimados.

En las creencias religiosas de la cultura taína, los hupia son los espíritus de los muertos, y se diferencian de los goeiza: espíritus de los vivos. Si bien la vida goeiza había forma clara, después de la muerte el espíritu se dio a conocer como un hupia y se fue a vivir al Coaybay.

Este animismo confería al Bohití o bohíque, médico brujo, grandes poderes, al ser el encargado capaz de comunicarse con los espíritus. Para este fin confeccionaban ídolos de algodón, piedra, hueso, concha y otros materiales, que recibían el nombre de cemíes. Los cemíes tenían poderes sobre el hombre, ya que en ellos residían los espíritus de antepasados muertos, rocas, árboles, etc.

En 1907, Fewkes estudió los ídolos taínos, llegando a la siguiente conclusión: los taínos creían en dos seres sobrenaturales llamados cemíes que eran los progenitores de los demás. Estos dos padres creadores estaban simbolizados por ídolos de piedra, madera o barro, a quienes los indígenas rezaban sus oraciones y en cuya presencia celebraban los ritos para implorar la abundancia de frutos y la dicha de la raza humana. Un grupo de estos sobrenaturales cemíes tutelaban y representaban a los antepasados del clan. El culto de estos ídolos se hallaba supeditado a las familias, y sus imágenes eran guardadas en la casa-templo del cacique.

Ramón Pané, fraile que entre 1494 y 1498 vivió entre los taínos de Santo Domingo, es tajante respecto a las creencias religiosas, decia que Yocahú (el padre creador) vive en el cielo, es un ser inmortal al que nadie puede ver, y aunque tiene madre no tiene principio. Su madre, diosa sin principio también, tiene varios nombres: Atabey, Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco.

Oviedo, cuando habla de la pareja divina, dice: «El cemí es el señor del mundo, del cielo y la tierra. Yocahú es la divinidad suprema, hijo y abuelo mítico invisible e intangible como el fuego, como el viento, el sol o la luna. En los museos puertorriqueños hay abundantes muestras de estos curiosos ídolos, los cemíes, cuya forma ha suscitado entre los ufólogos variadas especulaciones.

Entretenimiento

Los taínos se divertían de diferentes maneras, a través del baile, la música y el juego de pelota. Este último era conocido como batú y se jugaba en un espacio llamado batey. El juego despertó el interés de los colonizadores españoles, debido a que la pelota que utilizaban (que estaba hecha de las raíces de la planta llamada Cupey) rebotaba, y este fenómeno era desconocido en Europa. El juego de pelota se jugaba entre 2 equipos de hasta 30 jugadores (hombres y mujeres) que tenían que mantener la bola en el aire con sus hombros, codos, caderas o cualquier otra parte del cuerpo, excepto las manos y los pies.



Los principales rituales taínos escenificaban danzas sagradas llamadas areítos, acompañadas de diversos instrumentos, principalmente tambores. Entre las plantas más utilizadas estaba el tabaco. El árbol de cohoba se utilizaba durante una ceremonia religiosa («el ritual de la cohoba») en la cual el cacique, el bohique y los nitaínos se comunicaban con los espíritus.


Paralelismos con otras cosmovisiones

Rudolf Schuller, en El huracán: dios de la tormenta, y el Popol Vuh, señala muchos paralelismos con las tradiciones mayas. La comunidad de rasgos de la mitología taína con la maya comprende la idea fundamental de la dualidad de los demiurgos: Yocahú, el gran padre, y Guabancex, la gran madre serpiente, cuya cópula preside el ciclo solar. Esto podría sugerir contactos entre estos pueblos aunque es poco probable que existiera un origen común.

Pese a esto, la hipótesis más aceptada es la procedencia suramericana de los taínos, ya que se considera que el parentesco lingüístico es una evidencia más fiable de origen común que algunas tradiciones culturales de ellos.

Población

A la llegada de los españoles, se piensa que en las Antillas había una población de 230.000 individuos, de los cuales la gran mayoría eran taínos. En Puerto Rico y República Dominicana aún quedan algunos reductos de población taína. Entre estos, los más importantes son los encontrados en el barrio Indieras, del municipio de Maricao, en el centro-oriental de la primera isla. Estos son descendientes de los taínos que sobrevivieron a la matanza ocurrida en el año 1511, después de que Agüeybaná II, el Bravo convocara una rebelión en contra de los españoles. Al ser derrotados, los supervivientes escaparon a los espesos bosques de las montañas puertorriqueñas, donde han sobrevivido cerca de 500 individuos hasta hoy.

A pesar de que ocurrió mestizaje con otros grupos étnicos que llegaron a Puerto Rico (siendo los más prominentes los españoles y los numerosos grupos étnicos traídos desde África), algunos individuos de estas comunidades taínas han mostrado tener un 98% de sangre taína,[cita requerida] aunque también es visible la herencia indígena en grandes masas de la población puertorriqueña, mezclada con rasgos fenotípicos de la población blanca y negra. Los tainos fueron sometidos a trabajos como la caña de azúcar y por eso tuvieron que escapar a los montes donde muchos murieron por animales o enfermedades.

Extraido en Wikipedia
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Civilización y Etnia Caribe

Los caribe, caribales, kalinagos o galibi (denominaciones, todas ellas derivadas del proto-caribe *karipona 'hombre(s)') son un grupo de pueblos amerindios que acutalmente pueblan varias áreas de Sudamérica. Hacia el siglo XV tenían una distribución mucho más amplia que comprendía el norte de Sudamérica y numerosos enclabes en el mar caribe.

Los caribes son considerados los "Navegantes de la Prehistoria en América", sirvieron de inspiración al nombre de un territorio y mar de América y por lo que erradamente se los circunscribe a esta región. Sus centros de dispersión abarcaron Colombia, Venezuela y las Guayanas por el río Orinoco y en el Brazil por el río Amazonas, fueron uno de los primeros grupos que habitaron las Antillas extendiéndose en el atlántico a otros puntos como en el norte de América navegando por el río Misisipi. Desde el punto de vista lingüístico parece existir alguna relación remota entre la familia lingüística Karibe y otras lenguas de sudamérica, por lo que Rodrigues y otros autores han propuesto una familia lingüística más grande, Yê-Tupí-Caribe, sobre la base de correspondencias morfológicas irregulares compartidas. Esta familia hipotética englobaría también a lenguas habladas en Brasil, Paraguay y Uruguay. Además de las gentes del pacífico como los tumacos en Colombia, podrían presentar parentescos lingüísticos con las lenguas caribe los choco.

Su familia lingüística aún hoy es una de las más amplias de América, no sólo por el elevado número de lenguas y tribus que la componían, sino por su carácter expansionista, de esta manera surgieron diferencias culturales muy marcadas entre los caribes de una zona y otra, de acuerdo a las adaptaciones adquiridas y contactos con otras etnias.

«El navegante de la prehistoria penetro por ventura las numerosas bocas del Orinoco que con fuerza misteriosa lo impulso al interior del continente subiendo hasta las bocas del rio Meta donde un agresivo raudal opuso marcha y hubieron de formar la colonia Carichana (Karib-Ana) o Cariben en recuerdo a quienes la fundaron: Los Caribes o Caras.»

Varios factores antropológicos permitieron el éxito de la expansión Caribe por América, el primero y por demás obvio, la navegación que les proporciono un rápido y sencillo desplazamiento, tanto por mares como por cuencas fluviales; el segundo la costumbre exogámica, que le permitió la formación de familias mixtas con parentesco transcultural que produce un conocimiento intercultural. Este cruce entre individuos de distinta raza diversifico su cultura y descendencia, todo esto reafirmado culturalmente por su costumbre antropófaga con la que intentaban apropiarse de la sabiduría, los mitos y el coraje de las demás etnias

La toponimia karibe; Ima, marca los regiones donde llegaron estos navegantes de mares y ríos. En america del norte, Yak-ima (Yakima), en centro america, Col-ima (Volcan de Colima) en colombia, Tol-ima (Nevado del Tolima), en Brazil, Rora-ima (Roraima) y en Chile, Lla-ima (Volcan Llaima) e innumerables oronimias en los sistemas montañosos Americanos, este sufijo geográfico indica; Gran territorio.



Los territorios ocupados según los rastros históricos se extendieron del norte del Amazonas (carijonas, panares), hasta la falda de los Andes, donde destacaron las tribus de yukpas, caras, mocoas, Cucapá, Kiliwa, Tipi, Blythe Intaglios, chaparros, caratos, parisis, kiri-kiris, etc.; y de la meseta brasileña a las fuentes de Xingú: tribus arara, yuma, palmella, bacairi, en el rio Negro; Yauperis y Crichanas. En colombia por el río Magdalena con los linajes ambigues, muizes, kolimas, panches, kimbaes, putimanes y paniquitaes y por el río Orinoco en su afluente el río Meta con los linajes tamanaco, tamaes, guakaes, koriguages, kalkaes, yaporoges, yaguae y andakes. En la Guyana Francesa; Galibis, accavois y calinas.

Los territorios ocupados según rastros de el lenguaje se extendieron: En America ecuatorial e insular encontramos los linajes: Pemón, Yakunas o Maquiritare, Tamanaku, Chaima, Cumanagoto, Japrería todos estos en Venezuela; los tukana, chocoes, el linaje tama, carare-Opone, yukpa, Carijona, en Colombia; en Guayana: akawaya, Macushi-Kapon, Kapon, Akawaio, Patamona, Macushi, Waimiri, Atruahí, Waiwa, Sikiana; en brazil y los Salumá, Sikiana, Waiwai, Wama, Akurio, Wayana-Trio, Apalaí, Arára, Pará,Ikpeng, Tiriyó, Wayana, Galibi, Kariña, Mapoyo, Eñepa, Yabarana en Brazil y las Guayanas. En america Austral encontramos los linajes: Hixkaryána, Wichí, Kaxuiâna, Karajá, Chiquitano, Bakairí, Kuikúro-Kalapálo, Matipuhy, al sur de la Amazonia y el Gran Chaco Americano

Los Caribes se agrupaban en clanes familiares de linaje ancestral llamados cacicazgos, una forma de gobierno que no distinguía en sexo, manteniéndose alianzas como pueblos federados.

No residía en poblados; sus bahareques eran apartados unos de otros y de cuidadosa construcción con materiales naturales como: pilotes estructurales de madera, con cubiertas protectoras a dos aguas, elaboradas con las hojas de la palmera de la región, divisiones y paredes interna en esterillas guadua, caña brava, algún tipo de cactus, recubiertas de una argamasa de origen vegetal que además utilizan en el inmobiliario interno, y una última capa para el lustre de algún tipo de cal; sus patrones siempre siguen formas rectangulares, sus áreas de trabajo general anexas al la construcción de habitación, no presentan ningún tipo de división o pared interna y con patrones siempre rectangulares que llamaban Caney.

La pesca de grandes especies, tanto de océano como de rio, era la fuente principal para su alimentación, la conservaban por largos periodos de tiempo con técnicas de humeado, secado y salado. Llamaban a su cocina barbacoa, era un mesón de madera cubierto por tierra donde asaban y cocinaban sus alimentos. Su agricultura cosechaba: Papas, Arracachas, Uchuvas, Maíz, Yuca, Mandioca, Coca, Tabaco, Algodón, Cacao, Aji, Achira, Aguacates, frijoles, Ahuyama, Guayanas, Guayabas, Mameyes.

La costumbre general de estas etnias en las regiones tropicales de no cubrir sus genitales y el uso de tintes vegetales y minerales para la creación de pinturas cosméticas, que además de proporcionar protección contra insectos, eran principalmente un distintivo de familia y de reconocimiento delante otras etnias. Este nombre familiar pintado en la cara, es una costumbre bien descrita por investigadores de las gentes koriguages; estos utilizan diseños estilizados en tintes de color negro, donde representan el animal característico de su familia, el diseño más común en estas gente es: murciélago contando con los de yaguar, araña y mono, muy similares a los usados por los embera y karaja amazónicos y gran número de familias de etnia caribe.

Modificaban la forma de sus extremidades superiores e inferiores con el uso ajustado de pitas (Cuerdas de fibras entrelazadas), perforaban su nariz y el lóbulo de la oreja, usaban coronas de diversos materiales, mascaras, diademas de plumas, brazaletes, narigueras u otros pendientes, en general los caribes son muy aficionados y expertos en el adorno por medio de plumas, sobresalen los ojonas y los macusis. Fabricaban hamacas que les servían como cama o cunas; eran tejidas en telar con fibras vejetales. La coronación de cacicas, rituales y otros actos se realizaban en fiestas, danzando al ritmo de maracas, fotuto, yaporojas y tamboras, haciendo uso de bebidas fermentadas (Chicha) de diferentes plantas, muy aficionados a los cantos y a la musica bailan danzas que imitan a los animales. Era muy hábiles nadadores, Dentro de las armas utilizadas por estas gentes encontramos: lanzas, bodoqueras, arcos y flechas también hacían uso de macanas y ondas.



La Taxidermia vinculo étnico caribe justificado un poco por la costumbre de poseer la esencia total o espíritu de la víctima, que los europeos consideraron amuletos sin comprender la dimensión espiritual del objeto. Los ejemplos son innumerables: La conservación del cuero cabelludo, que con el paso de los años formaba una ruana de fibras de cabello humano, corriente en amerindios del la cuenca del Misisipi o la reducción de cabezas un estado superior de momificación, pero con el mismo propósito religioso.



Para las uniones familiares estas etnias americanas practicaban poligamia masculina por endogamia y exogamia esta última con dimensiones antropológicas muy significativas, relacionada íntimamente con el carácter expansionista de esta etnia. Seguía la exogamia en casos de uniones consentidas, patrones matrilineales y patrilineales, de acuerdo con las arreglos pactados por las familias,un ejemplo de esto es: el linaje Tama. En las uniones no consentidas, se lograba con el sacrificio del total de los varones, dejando en condiciones aptas para la unión a las mujeres de la etnia sometida, asegurando de esta forma la trasmisión del material genético de manera patrilineal.

Las crónicas historicas los describen como un pueblo practicante de la antropofagia
«Verás muchos pueblos antropófagos abren -o abrian- el craneo de sus enemigos para comer parte de su cerebro, en un intento de apropiarse así de su sabiduría, de sus mitos y de su coraje.»

Fernando Savater
De su nombre: "Karib", los conquistadores llamaron a esta conducta; “caribelismo”, para finalmente y con el paso de los años evolucionar en la palabra: Caníbal o Canibalismo; esta práctica y otros rasgos como la penetración marítima del Golfo de California, argumentan algunos autores, relacionan a los Ana-Zasi o Yuma con linajes caribes en américa del norte, que navegando por el pacifico alcanzaron todas las costas del continente americano.

Su práctica los llevó a tomar los poblados que no permitieron la exogamia pacifica y en los que mataron mujeres (no útiles) y varones (adultos y niños) para tomar en exogamia a sus mujeres viudas y solteras, aunque los antropólogos se muestran divididos en cuanto a la realidad de estos hechos.

La familia Karibe (kálibi, Karib-Ana, karíb), forman una familia que actualmente consta de unas 30 lenguas, se presume estimaciones de datación para el proto-caribe lo sitúan hace unos 3700 años, quedando un poco corto. Esta familia es una de las más grandes de América si atendemos a su extensión geográfica Algunos autores engloban estas lenguas dentro de una familia más grande junto con las lenguas macro-gê.



La llegada de los europeos
Los caribes fueron desplazados por los españoles, y finalmente fueron casi exterminados durante el período colonial (Pijao). Sin embargo fueron capaces de conservar algunas islas, como San Vicente, Dominica, Santa Lucía y Trinidad. Los caribes negros (garifuna) de San Vicente que se habían mezclado con esclavos negros de un naufragio fueron deportados en 1795 a la Isla Roatán, en Honduras, donde sus descendientes, los garífuna, todavía viven hoy. Los Británicos vieron menos hostiles a los caribes de San Vincente, y les permitieron permanecer en esta isla. La resistencia caribe retrasó el establecimiento de europeos en Dominica, y las comunidades Caribe que permanecieron en San Vicente y Dominica, conservaron un grado de autonomía en el siglo XIX. El número de Caribes en Dominica hoy es aproximadamente 3000, aunque ya no queda ningún indígena que conozca su lengua (la lengua fue dada por muerta en el año de 1920).

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