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La sexualidad prehispánica censurada

Los pueblos prehispánicos de Mesoamérica permitían la poliginia, la sodomía y la pedofilia, aunque castigaban con la mutilación o la muerte el adulterio y otras transgresiones, según el editor de la revista Arqueología Mexicana, Enrique Vela.

El arqueólogo explicó que la sexualidad entre los pueblos anteriores a la colonización fue un asunto censurado por los conquistadores debido a que consideraron pecaminosa la sexualidad abierta, aunque los primeros cronistas rescataron en sus escritos diversos aspectos de prácticas sexuales que vieron al llegar al nuevo territorio.

El número de la revista del bimestre julio-agosto recoge estudios de varios especialistas sobre diversos aspectos de la sexualidad prehispánica, como la homosexualidad entre los mayas, la masturbación ritual en Centroamérica, la sexualidad en la tradición mesoamericana o las transgresiones sexuales.

Vela dijo que durante siglos estos asuntos no se trataron y numerosos vestigios de temática sexual fueron ocultados al público, entre ellos los falos gigantes de la huasteca o de los mayas, así como imágenes sobre homosexualidad y otras alusiones sexuales.

En su opinión, no todos los pueblos antiguos compartían las prácticas sexuales, pues la reserva de los mexicas contrastaba con la liberalidad sexual de los huastecos o totonacos -que permitían la sodomía y la pederastia- o con la de otros grupos como los otomíes, yaquis o los grupos que ellos denominaban chichimecas.

Vela recuerda que esta liberalidad fue recogida por los primeros cronistas de la conquista y señala un episodio con tintes de leyenda de Fray Bernardino de Sahagún que reproduce el número de Arqueología Mexicana.

Se trata de un pasaje de la Historia General de las cosas de Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún, que recoge numerosos testimonios de la sexualidad entre las sociedades prehispánicas.

Uno de ellos trata sobre el enamoramiento de una princesa tolteca atraída por un vendedor de chiles de la huasteca, cuyos pobladores mostraban propensión a la liberalidad sexual y a la desnudez.

En ese relato la hija del señor de los Toltecas estaba en el mercado “y vio al dicho tohueyo (vendedor) desnudo y el miembro genital. Y después de lo haber visto, la dicha hija entróse en palacio y antojósele el miembro de aquel tohueyo, de que luego comenzó a estar muy mala por el amor de aquello que vio”.

Sahagún cuenta que el padre ordenó buscar y traer al vendedor al que obligó a “sanar” sexualmente a la hija y a casarse con ella.

Otra historia citada por Fernando de Alva Ixtlixochitl es la de una princesa mexica hija de Axayacatl, que fue entregada a Nezahuallpilli, tlatoani de Texcoco e hijo del legendario Nezahualcoyotl.

Esta princesa, cuenta De Alva, comenzó a ordenar en secreto que buscasen “cualquier mancebo galán y gentil hombre acomodado a su gusto y afición para que se aprovechase de ella y, habiendo cumplido su deseo, lo hacía matar y luego mandaba hacer una estatua de su figura o retrato”, que colgaba en una sala.

En una ocasión el rey descubrió a la joven en un encuentro amoroso con tres de sus galanes y ordenó matar a la princesa, a sus galanes y a todos los sirvientes que participaron en esos hechos.

Otra de las prácticas prehispánicas fue la homosexualidad, que fue recogida en numerosos testimonios de los misioneros y en las mismas Cartas de Relación del mismo Hernán Cortés, quien escribió: “hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado” que consideraban “nefando contra natura”.

Entre los grupos mexicas se distinguía al homosexual activo del pasivo. Mientras que el activo seguía representando su rol genérico masculino, el pasivo, al ser penetrado en el acto sexual, violaba su rol de hombre y se feminizaba.

Por este motivo, al pasivo le sacaban las entrañas y le prendían fuego, en tanto que al activo lo enterraban con ceniza y ahí moría.

El adulterio era uno de las principales transgresiones y la revista señala que entre los cronistas existen numerosas referencias a la pena de muerte por adulterio, aunque también se dejaba en ocasiones que el castigo lo aplicara el mismo marido, quien arrancaba a mordiscos la nariz a su esposa y al amante.

Sobre la prostitución, entre los mexicas fue ambivalente, pues por un lado la prostituta era estigmatizada y repudiada socialmente, pero por otro su actividad era tolerada, pues no había penas judiciales contra ella.

Fuente(s): domusapientiae.wordpress.com
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La Historia de los Pipiles

Los pipiles son un pueblo indígena que habita la zona occidental y central de El Salvador. Su idioma es el Pipil o Nahuat. Los antepasados de los pipiles emigraron de México y se asentaron en lo que hoy es El Salvador en el Siglo X d.C.


Etimología y Ramas
La palabra Pipil es un término náhuat que proviene de Pipiltzin que significa noble, señor o príncipe, aunque también se deriva de Pipiltoton, que significa niño, muchacho u hombrecito. El nombre fue dado a las tribus nahuas que había en El Salvador y otros países de Centroamérica, por los tlaxcaltecas y otros pueblos del mismo tronco lingüístico de México que estaban aliados con Pedro de Alvarado en la conquista de la región, supuestamente porque al escuchar el idioma pipil, les parecía un náhuatl mal pronunciado, con acento de niño.

Las ramas de los Pipiles son:
* Los Cuscatlecos, que vivieron en Cuscatlán (actualmente la ciudad de Antiguo Cuscatlán en el área de San Salvador).
* Los Izalcos, que cosechaban cacao y comerciaban herramientas de obsidiana.
* Los Nonualcos, que fueron conocidos por ser aficionados a la guerra.
* Los Mazahuas, que críaban rebaños de venados de cola blanca.

Historia
Evidencias arqueológicas y glotocronológicas muestran que algunas poblaciones ubicadas en lo que ahora son los estados mexicanos de: Durango, Zacatecas y San Luis Potosí emigrarón a Veracruz alrededor del 500 o 600 dC.

Alrededor del 800 dC algunos poblaciones emigraron hacia el Soconusco, en la actual parte sur de México, dando origen a los pipiles, mientras las poblaciones que se quedaron dieron origen a los nonoalcas; a la vez ambos grupos empiezan hacer influenciados por los Toltecas.

En el 900 dC los pipiles emigraron hacia varias regiones de Guatemala, El Salvador y Honduras. Algunas poblaciones pipiles de Honduras emigraron a varias regiones de Nicaragua donde dieron origen a los Nicaraos (pueblo de habla náhuat que habitó alrededor del Lago Cocibolca).

En la actual Guatemala los pipiles fundaron Isquintepeque (actual Escuintla) y se vieron influenciados por las poblaciones mayas (cakchiqueles, quiches y Zutujiles). En lo que hoy es Honduras los pipiles habitaron en los valles de: Comayagua, Olancho y Aguán y en Choluteca y se vieron influenciados por la poblaciones mayas chortis.

En el actual El Salvador los pipiles fundaron alrededor del 1200 el Señorío de Cuzcatlán, nación que se extendía desde el río Paz hasta el río Lempa, es decir cubría gran parte del occidente y centro de El Salvador.

En 1524 fueron conquistados los pipiles de Isquintepeque por Pedro de Alvarado y en 1528 fue conquistado el Señorío de Cuzcatlán, para 1530 habían sido conquistadas las poblaciones pipiles en Honduras y en Nicaragua.

Por la colonización y asimilación española se extinguieron las poblaciones pipiles en Guatemala, Honduras y Nicaragua. Sobreviviendo la lengua y cultura pipil en El Salvador.

En 1932 se produjo el Levantamiento campesino que fue reprimido cruelmente por el gobierno del General Maximiliano Hernández Martínez provocando la muerte de miles de indígenas pipiles. Esto provocó que muchos pipiles abandonaron su lengua y tradiciones

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/
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El Origen de los Nauhas

Los nahuas son un grupo de pueblos nativos de Mesoamérica cuyos ancestros fueron los mexicas (descendientes de los aztecas) y otros pueblos antiguos de Anáhuac que tenían en común la lengua náhuatl. Actualmente el término mexicano es su autodenominación y mexicanero (en el estado de Durango). Su nexo principal era su lengua, el náhuatl o nahuat, además de grandes similitudes en su religión y cosmovisión. Son nahuas los pueblos prehispánicos de Texcoco, Tlaxcala, Chalco, Cholula, Acolhuacán y los Mexicas entre otros, destacan estos últimos por la fundación de Tenochtitlán y su influencia sobre los otros pueblos de la región y con los estados de Morelos, Michoacán e Hidalgo.

En el momento de la Conquista de América por parte de la corona española, los nahuas se habían expandido a la América Central y contaban con importantes asentamientos en la vertiente del Pacífico de Nicaragua, en el istmo de Rivas a orillas del Gran Lago de Nicaragua o Cocibolca. Además, había comunidades nahuas en la boca del río San Juan, así como en la región de Bagaces (Costa Rica) y en la cuenca del Sixaola, en la región fronteriza entre Costa Rica y Panamá.

Los nahuas eran nombrados diferente según la región donde habitaban:
* en México se llamaron Aztecas, Mexicas o Mexicanos
* en Guatemala, Pipiles
* en El Salvador, Pipiles
* en Nicaragua, Nicaraos o Niquiranos
* en Costa Rica, Guatusos u Orotiñas

Historia

La presencia probable de los nahuas en Mesoamérica es relativamente reciente y se sitúa en torno al 500 d. C. o incluso después. De acuerdo con las leyendas mēxicas, que se remontan a hechos sucedidos entre los siglos XI y XIII, los nahuas, antecesores de los mexicas, eran originarios de una tierra pantanosa llamada Āztlán (= 'Tierra de garzas'). Este nombre es la base del nombre de la historiografía moderna āztēca (= '[habitante] de Aztlán') para referirse de manera inexacta a los Mexicas de Tenochtitlán, los Alcohuas de Texcoco y los tepanecas de Tacuba (Ya que los nahuas de la Triple Alianza eran descendientes de los pueblos de Aztlán, pero la denominación usada por los cronistas era Aztepanecas).

Por otra parte las evidencias arqueológicas y lingüísticas sugieren que los pueblos nahuas entre el siglo V y el siglo XIII establecieron la lengua desde el occidente y centro de Mesoamérica, hasta tan al sur como Veracruz, Chiapas, el estrecho de Tehuantepec, Guatemala, Cuzcatlán (El Salvador), Señorío de Nicaraocallí (actual puerto lacustre de San Jorge) y Ometepe (Nicaragua).

En el período histórico, parcialmente documentado en las fuentes mexicas, sugieren que tras haber entrado en Mesoaméica procedentes del norte, pudieron haber estado implicados en el colapso de Teotihuacán (c. 800 d. C.) y más tarde la clase dominante de la cultura tōltēca (siglos X a XII) habría sido nahua, o al menos haber usado el náhuatl. Tras el colapso de este estado los mexicas descendientes de los nahuas fundaron Méhxico-Tenōchtítlān, finalmente conquistado por los españoles en el siglo XVI. Después de esa fecha el náhuatl continuó siendo la lengua principal de México por un tiempo, y aunque declinó de manera importante durante los siglos XVIII y XIX sigue siendo usado actualmente por más de un millón de personas.

Sus costumbres de vida se fueron transformándo de manera lenta. De poblaron el territorio del México actual donde ocurrió un cambio trascendental: el descubrimiento del maíz.

Además, el cambio de flora y fauna fueron determinantes para desarrollar la vida nómada y para influir en los asentamientos, como en las poblaciones coloniales.

Tamaulipas se pobló fundamentalmente con dos tipos de grupos humanos: por una parte, la región septentrional es ocupada por conjuntos nómadas; la frontera de tales naciones, como las llama Alejandro Prieto, fue el Trópico de Cáncer; y, por otro lado, los desarrollados hacia el sur de esta línea cultural divisoria fueron grupos sedentarios de tipo mesoamericano. Se dice que estos últimos indígenas llegaron al territorio mexicano alrededor del año 3875 antes de la era cristiana, convirtiendo a esta civilización en una de las más antiguas de todo el mundo. Alejandro Prieto, importante historiador tamaulipeco, señala que una numerosa nación llamada Nahua apareció en las aguas del Golfo de México a bordo de embarcaciones rudimentarias provenientes del norte del continente. Llegaron al Pánuco, atravesaron el territorio hacia el Sur y, en un lugar conocido como los Llanos de Apan y las riberas del río Atoyac, se establecieron.

Hay alguna confusión sobre la procedencia de estos nahuas con respecto al nombre verdadero del antiguo reino de donde vinieron, pues históricamente es nombrado como Chicomostoc, Amaquemecan o Culhuacán antiguo, sin que nadie pueda asegurar si estos nombres se refieren a una sola nación primitiva del Norte o a tres distintas.
Feliciano Ama, cacique pipil antes de ser colgado durante el levantamiento campesino de 1932.

El 22 de enero de 1932, en medio de la crisis nacional, producida por la caída de los precios del café, Ama dirigió el levantamiento popular en Izalco. Los alzados tomaron el control del pueblo y atacaron a los terratenientes y al alcalde municipal. Seis días después, el 28 de enero, las tropas del gobierno retomaron, el control de la localidad. La represión gubernamental, contra los sublevados, resultó en la muerte de cientos de pobladores de Izalco. Feliciano Ama, fue detenido y ahorcado, aunque algunas versiones señalan que habría sido linchado hasta morir, siendo después colgado. Según izalqueños, a Feliciano lo colgaron de un árbol en el parque central Saldaña, del Barrio La Asunción en el municipio de Izalco, departamento de Sonsonate.

Los historiadores todavía debaten la influencia de los miembros del Partido Comunista Salvadoreño en la insurrección. Algunos estudios recientes, privilegian el papel de las cofradías indígenas, como la encabezada por Ama, en la organización del levantamiento y piensan que el papel de los comunistas fue marginal.

El Batallón Atlacatl, fue uno de los batallones de infantería de reacción inmediata (BIRI) del ejército Salvadoreño, creado en 1980 en la Escuela de las Américas del ejército estadounidenese, que estaba localizada en Panamá. Fue, junto con el resto de los BIRI, uno de los principales luchadores en la guerra civil salvadoreña. Fue nombrado en honor a Atlacatl, una figura legendaria de la historia salvadoreña.

Los primeros soldados entrenados de este batallón llegaron a El Salvador en 1981 y eran campesinos de los cuales muchos de ellos eran nahuas pipiles. El batallón fue entrenado en Fort Bragg, Carolina del Norte, por las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos y el Segundo Batallón, 505ª de Infantería de la 82ª División Aerotransportada. Como resultado de su formación EE.UU., el batallón tenía una estrecha relación con los asesores militares de los Estados Unidos y las Fuerzas Especiales Estadounidenses que operaban en El Salvador durante la guerra civil de los años 1980s. El batallón llevó a cabo algunas de las atrócidades de la guerra, incluyendo la Masacre del Mozote en diciembre de 1981 y el homicidio de seis jesuitas en noviembre de 1989 bajo las órdenes del entonces coronel René Emilio Ponce.

El Batallón fue disuelto por la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec en 1992 que pusieron fin a los doce años de guerra civil en El Salvador. La Guerra Civil Salvadoreña fue el fin de la influencia azteca en el país salvadoreño, miles de pipiles fueron asesinados durante las luchas armadas. Hoy en día, solo quedan menos de 200 habitantes de habla náhuatl pipil en todo el país, la mayoría son adultos mayores que tristemente observan el ocaso de su cultura.

Lengua

Las variantes de la lengua o dialectos geográficos principales son:

* Náhuatl clásico, es la variedad de la Ciudad de México y del valle de México y zonas adyacentes hacia el siglo XVI que contempla poblaciones del Estado de México, Morelos, Tlaxcala e Hidalgo.

* Náhuatl de Tlaxcala, Es una de las variantes más plenas de Náhuatl Clásico, modificada al correr de los años y hasta el siglo XX; es hablado con más frecuencia en los municipios de la región occidental del Volcán la Malintzi, como Tetlanohcan, Contla de Juan Cuamatzi, Chiautempan, Teolocholco y San Pablo del Monte.

* Náhuatl central, es una variante relacionada históricamente con la anterior y hablada actualmente en el estado de México (Texcoco, Santiago Tiangustengo, Chalco, Jalatlaco), en el Distrito Federal (Tlalpan, Milpa Alta, Azcapotzalco, Xochimilco), Tlaxcala (Calpulalpan) y Norte de Morelos (Yecapixtla).

Número de hablantes por estado mexicano.

* Náhuatl de Guerrero

* Náhuatl de Durango, es una variedad que también se le conoce como náhuatl mexicanero y se habla en el estado de Durango, en las poblaciones de San Pedro de las Jícoras, San Juan de Buenaventura entre otras. También se habla en algunas poblaciones dispersas de Zacatecas, Norte de Jalisco.

* Náhuatl de Tetelcingo hablado en Tetelcingo en el municipio de Cuautla de Morelos (Morelos).

* Náhuatl del istmo y sur de Puebla, es la variedad hablada zonas de Veracruz como Cosoleacaque, Zaragoza (antes llamado San Isidro Xumuapan), Ixhuatlan, Huellapan de Ocampo, Oteapan, Hidalgotitlán, Zongolica, Mecayapa, Hueyapan, en Oaxaca se habla en Huauhtla, Huehuetlan, Capultitlan, Texcalcingo, Teopoxco y Teotitlán de Flores Magón, en Tabasco se habla en Chontalpa, Mecatepec, Zanaoa y en el Soconusco de Chiapas que pertenece a los municipios de Tonalá, Oztuacán, Ocotepec, Mapastepec, Cuztepec, Tiltepec y Cuauhtemoc. Estas variantes muestran en torno a un 75% de cognados comunes de la lista de Swadesh con el náhuatl clásico, lo cual sugiere algo más de 1000 años de separación.

* Náhuatl de la Huasteca y norte de Puebla, es una variedad que se habla en el estado de Hidalgo, principalmente en los municipios de Huejutla, Jaltocán, Pisaflores y Tenango de Doria), en el noroeste de Veracruz de la región de Tantoyuca, en el sureste de San Luis Potosí como en el municipio de Tamazunchale, y en el norte de Querétaro, particularmente en Jalpan. Es también la variedad hablada en la parte más serrana del estado de Puebla, en las poblaciones como Zacatlán, Chignahuapan, Tlatlauquitepec, Teziutlán, Zacapoaxtla y Huauchinango, con una tipología no tonal y sus palabras son largas con muchos afijos.

* Náhuatl de Occidente, es la variedad hablada en el centro-sur del estado de Jalisco, en algunas poblaciones cercanas del nevado de Colima, como Mazamitla, Tonila, Zapotiltic, Zapotitlan, Tuxpan, Tecalitlán, Jilotlan y Pihuamo, también en comunidades indígenas de Apatzingán, Pómaro, Maruata, Patla, Coalcoman, Huiltzantla, Aguilillas, Comala, Tecomán, Zinacamitla, Ixtlahuacán y Coahuayana en la costa serrana de Michoacán y Colima.

* Náhuatl Pipil, es una de las variantes relacionada históricamente con los habitantes de Cuzcatlán, hoy El Salvador y parte de Nicaragua. Esta lengua se hablaba en América Central en poblaciones de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Hoy día es moribundo con solamente unas docenas de hablantes en El Salvador.

* El Pochuteco también se considera una variante.


Cosmovisión nahua

Al centro del universo se encuentra Tlāl-tícpac (= 'en el suelo firme'), porción de la Tierra extendida horizontal y verticalmente, constituye gran parte del mundo visible material. Éste se encuentra rodeado de una inmensidad de agua Tēō-ātl (= 'agua divina') que se prolonga hasta que se reúne con los cielos, esta última es el Ilhuíc-ātl'agua celeste'.

Dimensión horizontal

El universo se distribuye en cuatro cuadrantes o rumbos que parten desde el mismo ombligo de Tlaltícpac. Mirando hacia el poniente por donde el Sol se pone, es la casa de éste y lo simboliza el color blanco; hacia la izquierda está el sur que se simboliza con el azul; el frente de la casa del sol (rumbo este) se simboliza por el color rojo que representa la luz, la fertilidad y la vida; a la derecha del camino del Sol está el cuadrante negro del universo, el rumbo de la región de los muertos.

Dimensión vertical

Los cielos eran capas esféricas superpuestas separadas por travesaños a entender de los propios nahuas. Sobre los primeros se movían los distintos astros celestes y arriba de estos estaban las capas donde habitaban los dioses. Existen variantes en la denominación de los distintos cielos, según la descripción pictórica del códice vaticano A tenemos que el primer cielo es por donde se mueve la Luna y las nubes, Ilhuícātl Mētztli. El segundo cielo es el lugar de las estrellas, Citlalco, que se dividían en dos grandes grupos, las 400 estrellas del norte, Centzon Mimixcoa, y las 400 estrellas del sur, Centzon Huitznahua. El tercer cielo, Ilhuícatl Tonatiuh, era el cielo por donde el Sol se movía diariamente desde el rumbo de la luz a su casa. El cuarto cielo, Ilhuícatl huitztlan era el cielo de Venus, que era el planeta mejor estudiado por los nahuas y asociado a Quetzalcóatl. Las estrellas humeantes o Citlalin Popoca como se llamaba a los cometas pertenecían al quinto cielo. El sexto y séptimo cielo son los de la noche y el día. El octavo está en disputa; la versión más aceptada es que es el lugar de las tempestades. El noveno, décimo y undécimo; blanco, amarillo y rojo respectivamente, son morada de los dioses, Teteocam (lugar donde ellos viven). Por último, el duodécimo y décimo tercero constituían la mansión de la dualidad, Omeyocan, donde habita Ometeótl, región metafísica fuente de generación y de vida.

Los 9 infiernos son planos y cada vez más profundos. Por ellos deben de pasar los descarnados (los muertos) afrontando durante cuatro años pruebas para poder descansar al fin.

Filosofía de vida

Los pueblos nahuas tiene un modo de ser muy propio respecto a sus paisanos no indígenas e inclusive hay algunas diferencias en relación con otras comunidades indígenas que hablan lengua distinta. Los nahuas del presente son herederos de la civilización azteca que prevaleció en Mesoamérica a la llegada de la conquista española.

Hay un sin numero de conceptos y modos de ser de la cultura ancestral que divergen del mundo occidental y que prevalecen en las comunidad indígenas que hablan el idioma náhuatl principalmente en México y en El Salvador.

El tequio es la labor comunitaria; es una obligación de toda persona trabajar y hacer faenas de trabajo sin cobro alguno para ayudar a los trabajos de la comunidad. Esta palabra proviene del náhuatl tequiyotl, que etimológicamente deriva de tequitl'=trabajo o tributo y yotl= partícula de abstracción conceptual. El tequio es dividido y administrado por las personas de mayor respeto dentro de la comunidad y son ellos quienes también dan sanciones a quienes desobedecen.

La fiesta o mitohtli, son días de integración comunitaria para descansar y celebrar la alegría de la vida, no se realizan con motivos de solo disfrute, la integración comunitaria hace muy fuerte a la sociedad, evita la envidia y la competitividad entre hermanos.

La soltería y la viudez no es bien visto dentro de las comunidades nahuas, la dualidad es un concepto muy particular de la filosofía azteca, todo hombre y toda mujer necesitan un compañero o una compañera, cuando muere una pareja se piensa que es necesario volver a encontar otra, en el trabajo y las conversaciones se necesitan dos personas. La mujer es igual al varón en derechos y obligaciones, ome es el concepto del número dos y se ve expresado en sus deidades ancestrales como Ometecuhtli y Ometecihuatl.

Siempre debe de haber una relación de conversación de los padres hacia los hijos, el concepto familiar es extensivo y no nuclear esto signidica que hay una liga ancestral con los abuelos y tatarabuelos, los hijos de otras parejas son hermanos entre sí y no medios-hermanos; pero la infidelidad a la pareja es castigada y se le obliga al varón responder por los hijos que no son de su pareja. La amistad es importante, el ser humano no está individualizado, se hacen más ligeros los sufrimientos cuando se comparten experiencias.

El ser humano no desaparece al morir; solo cambia de dimensión y siempre está entre sus seres queridos, los vivos y los muertos están juntos todo el tiempo y en días especiales como día de muertos (al terminar de recoger la cosecha) se comparte en los panteones y en las casas la alegría de que algún día se estará con los seres queridos.

La educación es importante para las comunidades, todo infante está obligado a asistir a la escuela, porque en la escuela se forman los corazones y las mentes de la comunidad, el niño necesita convivir con otros niños y tiene que conocer el sentido de la responsabilidad desde una edad muy temprana, los niños deben de ayudar a las labores domésticas y platicar con sus abuelos para que les transmitan conocientos.

Los mexicas o aztecas eran extremadamente intolerantes con la homosexualidad, a pesar de que algunos de sus rituales públicos tenían tintes homoeróticos. La historia mítica del pueblo nahua se dividía en cuatro «mundos», de los cuales el anterior había sido «una vida fácil, débil, de sodomía, perversión, del baile de las flores y de adoración a Xochiquétzal», en la que se habían olvidado las «virtudes masculinas de la guerra, la administración y la sabiduría». El autor Richard Texler, en su libro Sex and the Conquest, afirma que los aztecas convertían a algunos de los enemigos conquistados en berdaches, siguiendo la metáfora de que la penetración es una muestra de poder para someter a los enemigos.

La ley mexica castigaba la sodomía con la horca, cuya palabra náhuatl corresponde a cuilontli, el empalamiento para el homosexual activo, la extracción de las entrañas por el orificio anal para el homosexual pasivo y la muerte por garrote para las lesbianas.

Extraido en Wikipedia 
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Origen de los Tlaxcaltecas

Los tlaxcaltecas es el gentilicio de los habitantes que habita el estado de Tlaxcala, México. En los siglos XIV y XV Tlaxcala, floreció como un importante señorío unido por 21 pequeñas Ciudades-Estado, además, fue uno de los pocos pueblos que el Imperio azteca nunca pudo conquistar.

A la llegada de los españoles, se unieron a ellos para poder derrotar al imperio Azteca, el cual mantenía en sitio constantemente a la altépetl de Tlaxcallan.


Su alianza con los españoles para la toma de Tenochtitlan convirtió a los tlaxcaltecas en los principales aliados de los conquistadores, acompañándolos en la mayoría de campañas militares que llevaron acabo para conquistar a distintos pueblos, por muy diversas regiones de Mesoamérica y Aridoamérica, gracias a lo cual siempre tuvieron buenas relaciones con la corona española.


Por su buena relación con los colonos españoles, los tlaxcaltecas disfrutaron de privilegios y participaron ampliamente en el establecimiento de varias comunidades en el noreste de la Nueva España.

Algunas de las misiones y pueblos que ayudaron a fundar los tlaxcaltecas en el actual territorio del Estado de Nuevo León fueron San Miguel de Aguayo (hoy Bustamante), el Pueblo de la Nueva Tlaxcala de Nuestra Señora de Guadalupe de Horcasistas (que previamente se llamaba Misión de Nuestra Señora de Guadalupe, y hoy es el municipio de Guadalupe), Santiago de las Sabinas (hoy Sabinas Hidalgo), San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama) y muchas otras, algunas de las cuales no perduraron.



Los Nahuas de Tlaxcala Hoy

Los Nahuas de Tlaxcala, emparentados un poco con los otomíes han llegado a desarrollarse y seguir con su organización en los pueblos de la falda occidental del volcan la Malintzin, primordialmente en las poblaciones de Acxotla del Monte, San Pedro Tlalcuapan, San Pedro Muñoztla, San Felipe Cuauhtenco, San Miguel Xaltipan, Guadalupe Tlachco, San Isidro Buensuceso, San Pablo del Monte, San Cosme Mazatecochco, San Bartolomé Cuahuixmatlac y San Rafael Tepatlaxco, donde existe aun la Identidad de los Nahuas de Tlaxcala, aquellos hombres que resistieron el embiste Azteca, y fueron fieles compañeros de armas de las tropas de Hernán Cortés, participando en la creación del futuro México con la fusión entre indígenas y españoles.



Origenes

En el centro de México destacaron los grandes valles del altiplano: el de México y el poblano-tlaxcalteca. En el valle poblano-tlaxcalteca aproximadamente en 1800 a. C. había grupos agricultores que trabajaban en forma familiar, cultivando maíz, fríjol, chile y calabaza, tomate que completaban su dieta con los productos de caza y recolección. Habitaban aldeas permanentes formadas por chozas. Tenían comunicación con la gente del valle de Tehuacán y el golfo de México, con la que llegaron a mezclarse.

Años posteriores la población tlaxcalteca aumentó y en consecuencia el número de aldeas, muchas de las cuales al extenderse se convirtieron en villas. Los tlaxcaltecas producían con la cooperación de toda la familia; regaban sus cultivos utilizando canales, tenían hornos para cocer cerámica, pequeñas plataformas para celebrar sus ceremonias religiosas y rendían culto al dios del fuego Huehueteotl.

A medida que el tiempo transcurría la población aumentó hasta que se formaron pueblos. Surgieron construcciones residenciales, se elevaron estelas y sarcófagos de piedra, y cada vez se rendía culto a un mayor número de deidades. Allí los sacerdotes fueron adquiriendo más y más importancia y llegaron a dominar a la población, empezando así a construirse centros ceremoniales.



Se cree que entre los años 200 a. C. y 700, la civilización mesoamericana alcanzo su máximo esplendor, y si antes la gente vivía en comunidades agrícolas y en pueblos sin ninguna planeación, ahora se construían grandes ciudades planificadas. Aumento más la población y se incrementaron el comercio y la actividad agrícola.

Los sacerdotes gobernaban y se encargaban de impulsar la cultura. Fueron ellos quienes lograron que la agricultura, la escultura y la pintura alcanzaran su apogeo y que realizaran notables progresos en escritura figurativa, matemáticas y astronomía, por lo que se ha llamado a esta etapa periodo teocrático.

Teotihuacan estuvo a la cabeza de las ciudades teocráticas mesoamericanas y su caída marco el fin de este periodo. En Tlaxcala son dos las fases que corresponden al periodo teocrático. En la primera, se experimentó un auge cultural.


Desaparecieron las aldeas dispersas y la población se concentró en centro urbanos que contaban con plazas, calles, centros ceremoniales, tumbas. No obstante ser una gran cultura local, poco a poco comenzó a decaer por que la mayoría de sus artesanos y muchas personas importantes se fueron a vivir a Teotihuacan, atraídos por la prosperidad y el trabajo que había en esa gran ciudad religiosa y cultural. Hubo entonces, en la siguiente fase, un mayor auge en la agricultura y reinó una relativa paz en el centro de Tlaxcala.

En otros puntos de la región no ocurría igual, y sobre todo en la región de Nativitas, donde la invasión de los olmecas-xicalancas ocasionó intranquilidad y luchas por el poder y la tierra. Los olmeca-xicalancas, provenientes de la costa, eran mercaderes que controlaban las mercancías procedentes del Golfo de México y del sureste. Se establecieron en Tlaxcala sin encontrar ninguna resistencia porque la zona que eligieron se hallaba despoblada. S

u capital se situó en la fortificación de Cacaxtla, en lo alto de un cerro, donde se han descubierto pirámides muy importantes y pinturas que testimonian sobre las luchas que libraron con otros grupos. También fueron dueños de pequeñas ciudades-fortalezas alrededor de su capital, como Xochitécatl y otras en el área de Calpulalpan, situadas al norte del estado.
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El Origen de los Mexicas

La historia del origen de los mexicas no debe verse principalmente como una narración históricamente fidedigna, sino como una invención de valor simbólico. De hecho, a que a partir de 1428 Tlacaélel impulsa una reforma de la historia mexica, buscando que su pasado se adecue a la nueva posición del grupo en la política regional. Esta reforma no busca borrar el pasado, sino realzar su origen y equipararlo a los de las dinastías dominantes, formando así parte de los regímenes zuyuanos, tan propios de las culturas mesoamericanas del posclásico.

Así, la información debe cernirse para saber lo que en realidad pasó; analizando las fuentes históricas, encontramos que hay sucesos que se marcan de manera especial, que sobresalen. Continuando con este análisis, reconstruimos la verdadera historia de los mexicas, pueblo cuyo primer asentamiento en el altiplano central ocurre en la región de Tenayuca, fundando el poblado de Huixachtitlan en 1240, de donde se extienden a otras localidades.


Orígenes de los grupos nahuas

De acuerdo con la tradición mexica, que se remonta a hechos sucedidos entre los siglos XI y XIII, los mexicas eran originarios de una tierra pantanosa llamada Āztlán (= 'Tierra de garzas'). De ahí habrían pasado a Teocolhuacan, también llamado Chicomoztoc Quinehuayan Tzotzompa, pero esta información no es precisa, ya que los relatos responden más a una necesidad ideológico-mítica que a una histórica. Por esa razón, las fuentes documentales de la colonia no responden satisfactoriamente a la interrogante acerca del origen mexica y resulta necesario recurrir a la arqueología y auxiliarmente a la glotocronología o al estudio de la evolución lingüística y la etimología.

Basándose en la información disponible, se sabe que la familia lingüística utoazteca entró en territorio mexicano por los estados de Sonora y Chihuahua. De esta familia de lenguas se deriva el proto-náhuatl, antecesor de las variantes de náhuatl moderno. Aunque el proto-utoazteca se sitúa en el III milenio a. C., el proto-náhuatl se sitúa mucho más tarde, hacia el inicio de la era cristiana, en alguna región de Durango.

El léxico reconstruido del proto-náhuatl revela que sus hablantes ya eran partícipes de la evolución cultural de Mesoamérica, practicaban la agricultura y probablemente eran sedentarios. Las migraciones nahuas en Mesoamérica transcurrieron entre el siglo III y el siglo XIII. Al final de estas migraciones, el náhuatl era una lengua bien establecida desde el occidente y centro de Mesoamérica hasta tan al sur como Veracruz, Chiapas, el estrecho de Tehuantepec, Guatemala, Cuzcatlán (El Salvador) y Ometepe (Nicaragua).

Por otro lado, se desconoce cuál es la primera cultura arqueológica mesoamericana que debe identificarse a ciencia cierta con los pueblos nahuas. Aunque se sabe que Teotihuacan, del año 100 al 600 de nuestra era, tenía rutas comerciales de la turquesa hacía el norte y de la concha hacía el Pacífico, y que esto, muy probablemente, favoreció la expansión de los grupos nahuas.

Otras culturas interesantes posiblemente nahuas son la cultura Chalchihuites de Durango y Zacatecas, Gran Tunal en San Luis Potosí y a la que provisionalmente llamaremos Coyotlatelco en Guanajuato. La cultura Coyotlatelco es la creadora de los altares de cráneos (tzompantli) y de las esculturas recostadas de Tlaloc (Chac mool), además de una cerámica con características muy especiales denominada de la misma forma. A nivel ideológico, también aportarán elementos que distinguirán a las culturas del posclásico. Se supone que este pueblo pudo ser hablante de náhuatl, ya que se conjetura que por el año 800 d. C. esta lengua se distribuía por los estados de Querétaro, Hidalgo, Estado de México y Morelos, teniendo relevancia en el momento de fundar Tula.

Presumiblemente, los grupos nahuas ya estaban familiarizados y habitaban las regiones cercanas del valle de México al terminar el primer milenio de nuestra era. Los datos arqueológicos sugieren que se debe ser cauteloso con las fuentes tradicionales mexicas: en estas, aparecen los mexicas como grupos primitivos de cazadores-recolectores que vestían pieles, no conocían la agricultura, comían carne cruda y provenían de un lugar muy lejano (algunas personas creen que venían de Mexcaltitán, en Nayarit). Su zona originaria era el norte del Estado de México y, probablemente desde el siglo XII, algunos nahuas se autodeterminaban mexitin, que es un nombre genérico similar a otomí, es decir, no indica que viven en una población específica.

Sin duda, la primera civilización importante de la que tenemos cierta certeza de que fuera hablante de náhuatl era la cultura tōltēca. El nombre de la cultura proviene de la tradición de los āztēcas, de acuerdo con la cual la capital de los tōltēcah se llamaba Tōllan (hoy llamada Tula); de hecho, tōltēcatl significa precisamente '[habitante] de Tōllan'.


Protohistoria I: Peregrinación y Fundación de Tenochtitlan

Casi todos los cronistas del siglo XVI y XVII escribieron acerca del origen y la peregrinación del pueblo mexica. Sus obras se basan en documentos prehispánicos que dan diversas versiones, ya que responden a intereses particulares de distintos grupos, a pesar de lo cual son convergentes; incluso algunos cronistas intentaron compendiar las diferentes narraciones. El documento clave o más referenciado es la Tira de la Peregrinación, también llamado Códice Boturini. Un análisis a conciencia de este y otros documentos muestra que los relatos nos narran dos historias al mismo tiempo. Mientras que textualmente dicen que permanecieron en un sitio, estructuralmente expresan algo muy diferente; una historia no oficial se oculta tras el relato popularmente conocido. Tradicionalmente, se cree que la peregrinación termina en el año 1325 con la fundación de Tenochtitlan, pero, como a continuación veremos, la fundación real sucede en 1274.

Más que de peregrinación hay que hablar de migración. A los mexitin los podemos rastrear desde el norte del valle de México, en los alrededores de Tizayocan, Tzompanco y Xaltocan. Se dedicaban a la construcción. Parte de su genealogía proviene de un señor de Tzompanco llamado Tlahuizcalpotonqui, cuya hija, Tlaquilxochitzin, se casó en 1226 con el séptimo caudillo mexi Tozcuecuextli (Chimalpain también menciona como año de matrimonio el de 1200), el fundador de esta dinastía de caudillos (cuauhtlahtoqueh), según Chimalpain. Sus sucesores son:


Archivo:Uto-aztecan exp.png


Cuauhtlequetzqui (1116-1153)
Acacihtli (1153-1167)
Citlalitzin (1167-1182)
Tzimpantzin (1182-1184)
Tlazohtzin (1184-1188)
Iztacmixcoatzin (1188-1233)
Tozcuecuextli (1233-1272)

Tozcuecuextli, al parecer, emigra al sur, asentándose en los alrededores de la Sierra de Guadalupe, región de donde se extraía andesita y otros materiales que eran vitales para la construcción. Pidió permiso a Tlohtzin, señor de Tenayocan, para fundar Huixachtitlan en 1240, a la que hay que considerar como la primera capital de los mexitin y su punto de origen. A Tozcuecuextli lo acompañaba el célebre sacerdote (Tetzauhteotl teomama) Huitziltzin, quien nació, al parecer, en 1195 en Tizayocan, y murió tal vez en la guerra de 1247; después, sus restos serían venerados con el nombre de Huitzilopochtli.

De Huixachtitlan, los mexitin comienzan una dispersión por las ciudades ribereñas del lago de Texcoco, construyendo palacios y obras hidráulicas en los tlahtocayotl de Azcapotzalco, Colhuacan y sus pueblos dependientes.

En 1245 estalla la guerra entre Tenayocan y Colhuacan, siendo derrotados estos últimos. Los mexitin aprovechan este momento para establecer alianzas; así, entre 1246 y 1250, la hija de Huitzilatl -un caudillo mexi- llamada Azcaxotzin se casa con un príncipe colhuacano de nombre Acxocuauhtli, estableciendo una clara relación de convivencia entre los dos grupos desde este pasado remoto. De esta unión nacen Coxcox y Xihuitltemoc, que serán gobernantes Colhuas.

Otro suceso interesante acontece en 1247: pelean los mexitin contra Pantitlan, probablemente por el control de la extracción de roca en la zona norte. En esta guerra muere un personaje que era apreciado: Tecpatzin (también llamado en las fuentes Tecpoyotl y Tecpayotl); cuenta la leyenda que en su honor nombraron a la ciudad cercana a la batalla Tecpayocan.
Cuauhmixtitlan 1274/Tenochtitlan 1376

En 1272 muere Tozcuecuextli y le sucede Huehue Huitzilihuitl, quien en 1274 decide cambiar la capital a un lugar estratégico para la distribución del material para la construcción, al norte del islote de México que para entonces no tenía nombre, frente al de Tlatelolco que en aquel entonces nombraban Xaltelolco. Esta nueva capital llevaba originalmente el nombre de Cuauhmixtitlan, posteriormente cambiado por el de Tenochtitlan. Además, con esta decisión, pasan a formar parte del reino de Azcapotzalco, que era el más estable y poderoso en los valles de México, Toluca y de Ixtlahuaca.


Protohistoria II: Sucesos después de la fundación

Con la fundación de su nueva capital, Huixachtitlan pasa a segundo plano y se nombra a Acipac como su señor. Este era un hijo de Cipayac que, junto con Xiuhcaque, hizo el primer censo de los mexitin al fundar su primera capital. Para este momento, familias de mexitin vivían principalmente en las ciudades de Azcapotzalco, Coyoacan, Chapoltepec, Itztapalapa, Colhuacan y Xochimilco.

Chapoltepec era un sitio clave; durante siglos, había sido punto de intercambio y se encontraba bajo el control de los tepanecas y tolocas. Además de sus abundantes recursos, y entre ellos sus manantiales.

Interesados en tomar el control del lugar y guiados por Cuauhtlequetzqui, un magnífico capitán, deciden atacar a los tolocas-malinalcas-texcaltepecas en 1281, logrando la victoria al capturar al capitán de su ejército, de nombre Copil, y cuya mujer, Xicomoyahualtzin, pasó a ser de Cuauhtlequetzqui con él que engendró a Cohuatzontli, aunque no lograron el control total de la población.

Los de Teotenanco tratan de reconquistar Chapoltepec en 1285, pero son derrotados, dando paso al control de los mexicas-chapoltepecas en los alrededores del cerro, aunque muere en la batalla Cuauhtlequetzqui. De aquí continúan su expansión por los lagos del sur y la península de Santa Catarina, hasta el poblado de Tlapitzahuayan, que era tributario de Chalco.

Ciertamente, al ver que los mexitin cobraban fuerza e importancia, Colhuacan y Chalco buscan aliarse con Huixton, señor de Xaltocan, para atacarlos. Esto sucede en 1299, cuando, prácticamente, son arrasados de Chapoltepec, es capturado su tlahtoani-cuauhtlahto Huehue Huitzilihuitl junto a sus hijas Chimalxochtzin y Tozpanxochtzin, que es llevada a Xaltocan para su sacrificio; la primera es exhibida desnuda y humillada en Colhuacan, donde posteriormente es sacrificada junto a su padre. A Huitzilihuitl sólo le sobreviven otra hija, Cohuaxochtzin, y un hombre, Acolnahuacatl.
Año 2-Carrizo (1299), modificado del Códice Boturini.

Coxcox de Colhuacan les impone a Ilancueitl, una de sus princesas como reina, que rige duramente por 47 años, aproximadamente. Mientras tanto, acontecen muchas cosas; primero, en 1302, Coxcox utiliza a los mexitin contra Xochimilco, obteniendo la victoria; por consiguiente, son "liberados" del yugo colhua. Esto da origen a un sentimiento nacionalista, a tal grado que comienzan a llamar a su ciudad México-Cuauhmixtitlan; México con el sentido de lugar de los mexitin. Poco a poco, su gentilicio cambia a mexicatl (como los llamaremos de aquí en adelante).

Al morir Coxcox en 1307, se implanta un caudillaje que gobierna hasta 1323. Por otro lado, el hecho de que tuvieran una reina colhua no les gustó a los de Azcapotzalco, que por primera vez atacan México en 1318.

El esposo de Ilancueitl, Huehue Acamapichtli, es elegido tlahtoani de Colhuacan en 1323, propiciando un mejor ambiente para el desarrollo de la capital mexica. A pesar de esto, en 1337 una fracción se separa y se establece en la isla norte, a la que le cambian el nombre a México-Tlatelolco. Con el apoyo de Azcapotzalco, obtienen un príncipe tepaneca; así, Epcoatzin Teuhtlehuac es su primer tlahtoani, que gobierna hasta 1379.

A la muerte de Huehue Acamapichtli en 1336 le sucede Achitomecatl II. Ilancueitl no concuerda con la elección del nuevo gobernante y años más tarde, en 1344, decide atacarlo, siendo irónicamente Colhuacan el primer pueblo sujeto y tributario de los mexicas.

En 1347 Ténoch es elegido como Teyacanqui (guía del pueblo), asume el poder intentando instaurar un nuevo orden; cambia la ciudad al centro de la isla y especifica una distribución que trascenderá históricamente; estrecha la relación con Azcapotzalco e impone a Nauhyotl teuctli como señor de Colhuacan; durante su regencia, se realiza la primera ceremonia del Fuego Nuevo en el Cerro de la Estrella, en Iztapalapa. Aunque su aportación más importante será póstuma, ocurrida en 1363, quedando la ciudad sin señor por tres años.

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Por fin, en 1366 es elegido Acamapichtli, pero no como tlahtoani, sino como cihuacoatl. Al año siguiente, sube al trono Tezozómoc en Azcapotzalco. Inmediatamente, este Hueyi Tlahtoani, ayudado por los mexicas, se lanza contra la Triple Alianza de Xaltocan-Tepotzotlan-Cuauhtitlan, encabezada por Tzompanteuctli tlahtoani de Xaltocan, logrando su sometimiento ese mismo año de 1367; al mismo tiempo, también en su afán de crecimiento, los mexicas-itztapalapanecas se enfrentan a Cacamatzin teuctli de Chalco.

Los mexicas conquistan a Tenayocan como tributaria en 1370 y someten a la región de Chalco en 1376, obligándolos a tener Guerras Floridas periódicas (año en que se supone sube al trono Acamapichtli, aunque lo que en realidad sucede es que cambian el nombre de la ciudad de Cuauhmixtitlan a Tenochtitlan); en 1379 conquistan a Xochimilco, siendo en este año cuando es elegido Cuacuauhpitzahuac como Tlahtoani de Tlatelolco.

En 1382 los mexicas conquistan Mizquic. Finalmente, en 1383, Acamapichtli recibe el título de Tlahtoani-tlacateccatl. Este es el último año de su protohistoria; de aquí en adelante, la historia adquiere una forma más clásica y menos disfrazada.

Extraido en Wikipedia
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