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Bernal Díaz Del Castillo

(Medina del Campo, Valladolid, h. 1492 - Guatemala, h. 1585) Conquistador y cronista español. Desde joven se decidió por la carrera de las armas y debido a su afán de aventuras, hacia 1514 se embarcó a América viajando sucesivamente con las expediciones de Pedro Arias de Ávila (a Darién, o sea Centroamérica), Francisco Hernández de Córdoba (a Yucatán) y Juan de Grijalva (a Tabasco). Casado con Angelina Díaz, tuvo un hijo llamado Diego.

Por tres años estuvo al servicio de Diego Velázquez en Cuba hasta que se le incluyó en la expedición de Hernán Cortés. Desde el 18 de febrero de 1519 fue soldado de las huestes de Pedro de Alvarado, por lo que participó en la conquista del imperio mexica. Fue testigo presencial de la prisión y muerte de los tlahtoanis Moctezuma y Cuitláhuac, vivió la llamada «Noche Triste» y peleó por la toma de México-Tenochtitlán.

Al concluir ésta, se unió a la expedición de Gonzalo de Sandoval hacia Coatzacoalcos y llegó a ser regidor de la villa del Espíritu Santo. Después participó en la conquista de Chiapas y, en 1524, partió con Hernán Cortés a la conquista de las Hibueras (Honduras), que resultó un fracaso, por lo que regresó por tierra a la ciudad de México.

Tras una prolongada estancia en esa ciudad, viajó en 1539 a España para reclamar sus derechos por haber participado en la conquista de México, pero sólo obtuvo un corregimiento en el Soconusco. Inconforme, continuó buscando una recompensa por parte de la corona española, por lo que hizo varios viajes entre España y América, hasta que decidió establecerse con su familia definitivamente en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Ahí llegó a sus manos el libro Historia General de las Indias escrito por el capellán de Cortés, Francisco López de Gómara. Éste, sin haber estado en México, hizo una descripción de la Conquista en la que enaltecía la figura de don Hernán, a quien le atribuyó todo el mérito de la Conquista.

Molesto por esta interpretación, Díaz del Castillo escribió su propia versión en la crónica titulada Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, en la que, con sencillez, hizo un extenso relato épico en el que resaltó el papel de los soldados españoles y reconoció con respeto la defensa heroica de los indígenas. Díaz del Castillo murió en Guatemala en 1585 y su obra no fue publicada hasta 1632.

Extraído de Biografias y Vidas
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Biografía de Juan Rodríguez Cabrillo

Su nacionalidad fue tratada por primera vez por el cronista español contemporáneo Antonio de Herrera y Tordesillas, que, en su Historia General de los hechos de los Castellanos en las Islas y tierra firme del Mar Oceano, se refiere a Cabrillo como Juan Rodríguez Cabrillo Português.

Por esta razón, la mayoría de las biografías lo describen como portugués. Sin embargo, después de un estudio realizado por el historiador Harry Kelsey en 1986, éste concluyó que era posible que Cabrillo hubiera nacido en España «probablemente en Sevilla; sin embargo, se pensaba que había nacido en Cuéllar» En 2015, Mas la doctora Wendy Kramer, la susodicha historiadora ha encontrado documentos que prueban que no es así. Según estos documentos, donde se recogen declaraciones del propio Rodríguez Cabrillo, relativas al robo del oro perteneciente a la corona española que transportaba un navío, el origen del descubridor de parte de la costa oeste de Estados Unidos era español... y concretamente de Palma de Micer Gilio, es decir de Palma del Río (Córdoba).

La fecha de nacimiento y familia son desconocidos, pero algunos sucesos en la vida de Cabrillo hacen pensar a Kelsey que Cabrillo nació en una familia humilde «alrededor de 1498 o 1500», y que sus padres trabajaban en la casa de un importante comerciante sevillano. El misterio sobre Cabrillo ronda también sobre el lugar donde fue sepultado. Murió el 3 de enero de 1543, frente a la costa del sur de California. Sin embargo, se desconoce el sitio exacto de su tumba.

Se sabe poco acerca de los primeros años de Cabrillo; apenas que formó parte de la expedición de Pánfilo de Narváez, la cual fue enviada a México por Diego de Velázquez, gobernador de Cuba, con el fin de someter a Cortés. En 1519 aparece el nombre de "Cabrillo" como soldado del ejército de Hernán Cortés con el grado de oficial de ballestas. Acompañó a Cortés en la conquista de la gran Tenochtitlan y posteriormente en la del suroeste de México, así como en la conquista de Guatemala, El Salvador y Honduras, en Centroamérica.

En 1530, después de la conquista de Centroamérica, Cabrillo se estableció en la población de Santiago de Guatemala, y en 1532 viajó a España para contraer matrimonio con Beatriz Sánchez de Ortega. Después de las nupcias, Cabrillo regresó con su esposa a Santiago de Guatemala, en donde tomó residencia y se dedicó al comercio, en tanto su esposa le dio dos hijos.

En la madrugada del 11 de septiembre de 1541, un alud de piedras y lodo bajó del Volcán de Agua (que no un terremoto) y destruyó la ciudad. Se dice que Cabrillo notificó el incidente a la Corona española y esa información se considera el primer reportaje que se haya enviado de un acontecimiento ocurrido en el Nuevo Mundo a Europa.

Desde un puerto guatemalteco de la costa del océano Pacífico, Cabrillo se dedicó durante un tiempo a importar y exportar mercaderías entre España, Guatemala y otras partes del Imperio español.

Fuente: wikipedia.org
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El descubrimiento de California

En 1541, Pedro de Alvarado había organizado una expedición con doce embarcaciones para explorar el litoral norte del océano Pacífico, pero en su trayectoria se detuvo en las costas de Nueva Galicia para tratar de contener la rebelión encabezada por Francisco Tenamaztle que desencadenó la Guerra del Mixtón. Inesperadamente, Alvarado murió en julio de 1541 al ser aplastado por un caballo. Al año siguiente, el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco comisionó a Rodríguez Cabrillo para que continuara los planes de la expedición frustrada, pero solamente fue posible utilizar dos de las embarcaciones que había reunido Alvarado.1

La península de Baja California y el golfo de California o mar de Cortés habían sido recientemente descubiertos por los exploradores Francisco de Ulloa, Fernando de Alarcón y el piloto Domingo del Castillo. Con esos viajes se había demostrado que la península de Baja California no era una isla, sino que estaba unida a tierra firme y rodeada de agua por un golfo (golfo de California) y la mar del Sur (océano Pacífico).

Cabrillo esperaba encontrar la mítica y rica ciudad de Cíbola que se creía existía en algún lugar al norte de la costa del Pacífico, además de buscar el inexistente paso o estrecho de Anián que se decía unía al norte los océanos Pacífico y Atlántico.

El 24 de junio de 1542 partió en tres buques la expedición del puerto de Barra de Navidad (Jalisco). Acompañaban a Cabrillo marineros, soldados, indios, esclavos africanos, un sacerdote, alimentos para dos años, animales en pie y mercancías. Cabrillo comandaba la pequeña flota a bordo del navío San Salvador, buque insignia que él mismo había construido.

Después de zarpar recorrió la costa de Colima y enfiló hacia la península de Baja California, la cual tuvo a la vista el 3 de julio. Arribó a San José del Cabo y allí se proveyó de agua. El 13 del mismo mes descubre la bahía de Magdalena a la que nombra como tal.1 El 5 de agosto arriban a la isla de Cedros, (último sitio en el cual se vio con vida al navegante Francisco de Ulloa en abril de 1540) y permanecen en ella hasta el día 10 del mismo mes. Prosiguen su viaje costeando la península de Baja California y levantando mapas. El 17 de septiembre llegan al actual puerto de Ensenada, al que nombran San Mateo.

El 28 de septiembre de 1542, Cabrillo encuentra un "puerto muy bueno y seguro": acaba de descubrir la Bahía de San Diego, a la que nombra San Miguel en honor al santo del día. Seis días después continúa su viaje de exploración en aguas desconocidas para los europeos. El 6 de octubre está en San Pedro (Puerto de Los Ángeles) y el 9 en Santa Mónica; ambas poblaciones forman hoy día parte de la Ciudad metropolitana de Los Ángeles.

El 7 de octubre de 1542 descubre el archipiélago del Norte, hoy conocido como islas Santa Bárbara.

El 10 de octubre llega la expedición a San Buenaventura, el día 13 arriban a Santa Bárbara y alcanzan punta Concepción el día 17. A causa de los fuertes vientos contrarios, las naves regresan y se resguardan en la isla de San Miguel frente a San Buenaventura. No pueden avanzar al norte durante varios días, el 11 de noviembre llega a Santa María y el mismo día alcanzan el cabo de San Martín que se localiza en el condado de Monterey.

Las naves se separan debido a los fuertes vientos y tormentas y después de varios días de búsqueda se reúnen el 15 de noviembre y navegan sin rumbo, descubriendo la bahía de los Pinos, conocida actualmente como Monterey Bay.

El 18 de noviembre navegan hacia el sur, buscando el resguardo de la bahía de la isla de San Miguel, adonde arriban el día 23. Los siguientes tres meses los pasan ahí en espera de que terminen las tormentas de invierno.

Juan Rodríguez Cabrillo muere el 3 de enero de 1543 en la Isla de San Miguel como consecuencia de un brazo que se quebró al caer en una escaramuza con los nativos. Se cree que sus restos fueron sepultados en la isla Santa Catalina, frente a la ciudad de Los Ángeles.

El 18 de febrero de 1543, la flota enfila nuevamente hacia el norte bajo el mando de Bartolomé Ferrelo. Con vientos favorables alcanzan el 1 de marzo el cabo Mendocino, llamado así en honor del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza y Pacheco, patrocinador de la expedición. El cabo Mendocino se encuentra cerca del límite norte del actual estado California, así que es probable que la expedición haya traspasado los límites y llegado hasta el vecino estado de Oregón.
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Los doce apóstoles de México

Los doce apóstoles de México, también conocidos como los doce apóstoles de Nueva España, fue un grupo de doce misioneros franciscanos que llegaron al recién fundado virreinato de Nueva España en mayo de 1524 con el objetivo de convertir al cristianismo a la población indígena.

Cuando Hernán Cortés se disponía para su expedición hondureña, después de desembarcar en Ulúa el 13 ó 14 de mayo de 1524, llegó a México el 17 ó 18 de junio del mismo año la primera nutrida misión de doce franciscanos de la Observancia, hecho histórico de notable relieve, pues con ellos comenzó en Nueva España la evangelización ordenada y metódica.

Una corazonada del Ministro General de la Orden franciscana, Francisco de Quiñones, asumida por el mismo Romano Pontífice, en 1524, le impulsó a enviar a Indias «un prelado con doce compañeros, porque éste fue el número que Cristo tomó de su compañía para hacer la conversión del mundo».

La prelacía recayó sobre la rica personalidad de fray Martín de Valencia. Le acompañaron: fray Francisco de Soto; Martín de Jesús o de la Coruña; Juan Juárez (o Suárez), quien, junto con fray Juan de Palos, hermano laico, murió en Florida; fray Antonio de Ciudad Rodrigo, quien se distinguió como hábil gobernante y defensor de los derechos de los indígenas; Toribio de Benavente o «Motolinía», fino observador de la naturaleza y de las costumbres de los nativos e infatigable escritor; fray García de Cisneros, primer Provincial de la recién creada Provincia; Luis de Fuensalida, quien renunció a la mitra de Michoacán; fray Juan de Ribas, defensor a ultranza del mantenimiento del espíritu de la reforma religiosa; fray Francisco Jiménez, quien recibió ya en Nueva España la ordenación sacerdotal, hábil canonista; y, por último, fray Andrés de Córdoba, también hermano laico.

Fieles a la consigna de no claudicar jamás de la pobreza franciscana, al desembarcar después de la larga travesía recorrieron a pie y descalzos las sesenta leguas que separan el puerto de Veracruz de la ciudad de México. Hernán Cortés los recibió con muestras de veneración y los agasajó solemnemente. Los franciscanos fueron un aldabonazo para los españoles y un descubrimiento para los indios.

El contraste resultaba llamativo. Les seguían y les rodeaban los indios sin parar, hablando en el idioma local, del que los piadosos hijos de San Francisco no sacaban en limpio más que una constante repetición de la palabra «motolínea».

La insistencia de los nativos les picó la curiosidad y preguntaron qué significaba aquel vocablo. Les contestaron que quería decir «pobre» o «pobres». El impetuoso fray Toribio de Benavente, llevado de su entusiasmo, hizo de aquella palabra india su propio apellido. Una vez asentados en la región, pidieron a los caciques y principales que les enviasen sus hijos para educarlos en la fe cristiana.

No les resultó fácil convencer a los respectivos progenitores, pero no se desalentaron, y los colegios franciscanos resultaron una institución de primer rango en el México cristiano. Además, se convencieron pronto de que era necesario dominar el idioma de los nativos y llegaron a ser maestros en un menester tan humanista. Celebraron un Capítulo franciscano y dividieron la extensa región en cuatro provincias, que fueron la base de la definitiva organización franciscana en tierras mexicanas.

Fuente: ws.org
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Biografía de Francisco de Montejo

Francisco de Montejo fue un militar y explorador español, que conquistó Yucatán en su calidad de adelantado, en compañía de su hijo y de su sobrino, los tres homónimos.

En 1514, embarcó rumbo a Las Indias, llegando a Santo Domingo en la isla La Española, después se trasladó a la isla Fernandina (Cuba) y participó en 1518 en la expedición de Juan de Grijalva; como era rico, puso uno de los navíos y muchos bastimentos, por lo que era socio y capitán.

En el viaje recorrieron una ruta semejante a la de Francisco Hernández de Córdoba, pero la corriente los llevó a descubrir la isla de Cozumel. Bordearon la costa de la península de Yucatán y durante la expedición tuvieron enfrentamientos con los mayas de Chakán Putum dirigidos por el halach uinik Moch Couoh.

Cinco soldados bajo su cargo resultaron heridos, pero lograron avanzaron hasta alcanzar tierras veracruzanas, desde donde regresó a Cuba en la embarcación al mando de Pedro de Alvarado.

Dadas las circunstancias adversas, se negó, junto con el capitán Alonso de Ávila, a dejar soldados para que comenzaran a establecer posiciones en los territorios recién descubiertos.

Al año siguiente acompañó a Hernán Cortés en su expedición. Siguieron la misma ruta de Juan de Grijalva y fundaron la Villa Rica de la Vera Cruz, hoy conocido como el Puerto de Veracruz, punto de partida para la conquista de México. El 22 de abril de 1519 fue nombrado alcalde y regidor junto con Alonso Hernández Portocarrero, cargo que ejercieron brevemente.

Francisco de Montejo se distinguió por su diplomacia, la que le valió ser enviado por Cortés a España para que informara a la Corte Real de los resultados de la expedición. Junto con Portocarrero y el piloto Antón de Alaminos seembarcaron el 26 de julio de 1519 con la primera carta de relación y el Quinto Real a fin de hacer valer los intereses de Cortes ante Carlos I.

El 8 de diciembre de 1526, Carlos V lo autorizó a emprender la conquista de Yucatán con los títulos de adelantado, gobernador y capitán general, los mismos que heredó su hijo Francisco de Montejo el Mozo. En 1527 partió de Sanlúcar de Barrameda hacia tierras americanas.

El adelantado Francisco de Montejo llegó a Santa María de la Victoria, capital de la provincia de Tabasco en donde estableció su "Real", en 1528 con el título de Alcalde Mayor de Tabasco teniendo como misión la de pacificarla y poblarla y conquistar Yucatán.

A su llegada, Montejo se encontró a una provincia prácticamente fuera del control de las autoridades españolas y donde los indígenas se habían sublevado. Los pocos españoles vivían acuartelados en la villa de Santa María de la Victoria, por lo que Montejo inició una intensa campaña de reconquista del territorio.

De 1528 a 1530 batalló en tierras tabasqueñas hasta que por fin pudo lograr la pacificación parcial de la provincia. Sus acciones se vieron interrumpidas debido a que la Primera Audiencia, lo releva del cargo de Alcalde Mayor.

En 1535, la Segunda Audiencia lo restablece en el puesto, ya que los indígenas de la provincia se habían alzado de nuevo. Debido a la inestabilidad que existía en Tabasco y Yucatán producto de lo pugnaz de los naturales de la región, Montejo viaja a España para solicitar ayuda logrando que la reina Juana I le expida una Real Cédula que le otorgaba la Gobernación de Yucatán, Cozumel y Tabasco, región comprendida desde el río Cupilco en Tabasco hasta el Ulúa en Hibueras (Honduras).

Montejo logró con dificultad pacificar parcialmente Tabasco después de muchos esfuerzos y sufriendo graves penalidades hasta 1537. Una vez lograda la pacificación parcial, centró sus esfuerzos en la conquista de Yucatán.

En 1539, Montejo consiguió para su hijo el nombramiento de Alcalde Mayor y Gobernador de Tabasco y lo envió a Santa María de la Victoria para asumir el cargo y continuar con la campaña militar para pacificar por completo la provincia.

Aunque la pacificación total de Tabasco, se lograría hasta 1560, tras derrotar a los aguerridos cimatecos, quienes fueron los últimos en rendirse a los españoles en esa provincia. Para entonces, Montejo, que se preciaba de ser el gran conquistador de Tabasco, tenía ya varios años de haber fallecido.

Foto: wikipedia.org
Fuente: ws.org
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La batalla de Cimatán en 1524

Los españoles deciden continuar su avance hacia Cimatán atravesando grandes sabanas llanas y enmedio de las sabanas había enormes ciénegas y pantanos y en una de ellas, los cimatecas los aguardaban esperándolos para emboscarlos de la manera siguiente:

Primero se dejaron ver en las sabanas por los españoles, quienes al verlos los persiguieron a caballo y a pie, pero los indígenas los guiaron hasta unas extensas ciénegas en donde caballos y soldados quedaron "atorados" sin poder moverse, por lo que acontinuación los cimatecos les lanzaron una lluvia de flechas hiriendo y matando a muchos caballos y soldados, incluso el mismo Rangel tuvo que ser socorrido porque los cimatecos mataron su caballo y estando Rangel en el suelo los indígenas se lo pretendían llevar a su poblado para sacrificarlo".

Los españoles lograron replegarse y se encaminaron a otro pueblo, el cual lo hallaron abandonado, ahí aprovecharon para curar a los heridos. De ahí fueron a otro poblado y lo hallaron abandonado también, pero en ese lugar, les salieron al paso de nuevo cientos de guereros cimatecos que los atacaron.
«... estando reposando ni cuarto de hora, y vienen tantos guerreros zimatecas y nos cercan en el poblezuelo y tuvimos mucho trabajo en hacerlos alejarse. Rangel estaba muy doliente de la cabeza y había muchos mosquitos que no dormía ni de noche ni de día y murciélagos muy grandes que le mordían y le desangraban y como siempre llovía, y habían muerto once soldados y muchos estaban heridos, varios de los soldados le aconsejaron a Rangel que nos volviésemos desde allí...»
Bernal Díaz del Castillo. Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España

Después de la derrota, algunos soldados ya decepcionados le pedían a Rodrigo Rangel que regresaran a la villa del Espíritu Santo, sin embargo, después de deliberar Rangel con Bernal Díaz del Castillo, quien le dijo que si regresaban estando a las puertas de Cimatán, Cortes no lo vería bien, Rangel decide continuar el camino hacia Cimatán. La expedición atravesó otros pueblos encontrándolos abandonados, hasta que llegaron a Cimatán".

Al llegar a Cimatán tuvo lugar otra batalla, los invasores lograron entrar al pueblo, pero sus habitantes huyeron del asentamiento quemando muchas de las casas. Los españoles se posecionan de Cimatán tomando a quince prisioneros.

Al día siguiente Rangel envía a varios indígenas a llamar a los habitantes para que regresen y juren obediéncia a la corona española y los indígenas le aseguran que volverán con todos los habitantes, pero nunca regresan, negándose de nuevo a someterse.

Al día siguiente, Rodrigo Rangel dispuso que cincuenta soldados salieran del pueblo para ir en busca de los cimatecos, el grupo recorrió varios ranchos y caseríos pero los indígenas huían hacia los montes y pantanos. por lo que después de varios días, los españoles deciden regresar a la villa del Estpiritu Santo sin habar logrado su objetivo de conquistar y pacificar Cimatán.
«...fuimos cincuenta soldados y llegamos a unos ranchos que tenían entre ciénegas que temblaban que no osamos entrar en ellas y se fueron huyendo por unos grandes breñadales y espinos muy malos que pasan los pies, y en unas huertas de cacahuatales prendimos a seis hombres y los llevamos con el capitán. Y los tornó luego para que llamasen de paz a los zimatecas, quienes no quicieron venir, y así acordamos regresar a la villa del Espíritu Santo y en eso paró la entrata a Zimatán...»
Bernal Díaz del Castillo. Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España
Fuente: ws.org
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La colonización francesa de Texas

La colonización francesa de Texas es el período que no da la historia del estado de Texas que va desde 1685 hasta 1689, y durante el cual, en la actual ciudad de Inez, existía una colonia francesa llamada Fort Saint Louis.

Ésta fue fundada por el explorador René Robert Cavelier de La Salle en el curso de una expedición en la que intentaba colonizar la desembocadura del Mississippi, fallida debido a la imprecisión en el mapa y, sumado a ello, a errores en la navegación que provocaron el aterrizaje a 644 kilómetros más al oeste, cerca de la bahía de Matagorda.

La colonia enfrentó numerosas dificultades
durante su breve existencia, incluyendo la hostilidad de los nativos americanos, las epidemias y las duras condiciones climáticas. Consciente de su propósito original, La Salle dirigió gran cantidad de expediciones para encontrar el río Mississippi, sin embargo, exploró gran parte del río Grande y del este de Texas —sin ser consciente de ello.

En 1686, durante una de sus ausencias, el último barco se hundió, imposibilitándole a los colonos contar con los suministros y poniendo en riesgo la estabilidad colonial en el mar del Caribe. Tras el empeoramiento de las condiciones de vida, La Salle comprendió que la colonia únicamente podría sobrevivir con la ayuda de las colonias francesas de Pays des Illinois.

Su última expedición terminó a lo largo del río Brazos, a principios de 1867, en la cual él y cinco de sus hombres murieron a causa de las rivalidades que surgieron en la tripulación. Aunque algunos cumplieron con su objetivo, la ayuda jamás llegó. Los miembros restantes de la colonia murieron o fueron capturados durante una redada de los indios Karankawa a finales de 1688.

No obstante, y aunque la colonia existía desde hace apenas tres años, el gobierno francés utilizó el asentamiento como un pretexto para reclamar la posesión de la región correspondiente a la corriente de Texas; más tarde, fue el gobierno de los Estados Unidos quien reclamó el área como parte del Tratado de la Compra de la Luisiana.

España se enteró de la misión de La Salle en 1686. Temiendo que la colonia francesa pudiera amenazar su control sobre la Nueva España y la parte meridional de América del Norte, autoridades ibéricas financiaron expediciones para encontrar y destruir el asentamiento. A pesar de que fue un esfuerzo prácticamente inútil, contribuyó a aumentar el conocimiento geográfico de la región del Golfo de México.

Cuando por fin los restos de la colonia fueron descubiertos en 1689, los españoles enterraron las armas y quemaron los edificios. Algunos años más tarde, los españoles establecieron una guarnición en la misma localidad. Por último, aun cuando fue abandonado, el sitio de asentamiento de los franceses cayó en el olvido. En 1996 fue redescubierto y actualmente es un sitio arqueológico.

Fuente(s): ws.org
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Un rey africano en la Nueva España

Yanga. Este fue el nombre popular dado a un nativo africano llamado Gaspar Ñyanga. En su nombre, Yanga era ya portador de la figura real que encarnó. Su propio apellido significaba, “rey de la gente perteneciente a la realeza” y se decía que era descendiente de una familia real (de Gabón) de nación “Bron” (Bran) y “si no lo cautivaran, fuera rey en su tierra”.

Además de esto, se le conoció como ‘rey de los montes de Río Blanco’. Por los años de 1578 se habría escapado de su amo, “habiéndosele juntado otros que le tenían por su cabeza”.

Sus seguidores se llamaban yanguicos y se cuenta que cuando ya era de edad avanzada había encargado las “cosas de la guerra” a otro “negro angola” llamado Francisco de la Matiza. Algunos historiadores del África occidental “sostienen la imposibilidad de que un noble africano fuese vendido en el tráfico esclavista”, sin embargo, muchos de los autonombrados reyes de las Américas sostenían lo mismo o eran tratados como reyes por sus congéneres: Bayano (Tierra Firme, 1552-1558), Benkos Biohó (Cartagena, ca.1590-1619), y Ganga Zumba (Palmares, Brasil, ca.1670-1678) son ejemplos de esa situación.

A menudo también, los reyes de las fiestas cofradiales eran elegidos en primera instancia entre aquellos que habían nacido en África, aludiendo a que habían sido reyes en su tierra. Nina de Friedman considera que ese liderazgo más que derivar de un linaje real e histórico, puede originarse en las dotes de estos personajes como líderes, guerreros y negociadores, más que de una tradición de poder traída desde África.

No obstante, no debe descartarse la capacidad que los transterrados tuvieron de reproducir formas de gobierno en América que buscaban emular varios modelos de las monarquías del África central, mas allá de si realmente eran individuos de linaje real. De cualquier manera, era un gesto en el que se materializaba una búsqueda de legitimidad.

En 1608 los españoles emprendieron una campaña para combatir a Yanga y a sus seguidores –huidos treinta años atrás- y según cuenta el padre jesuita Juan Laurencio, testigo de esta entrada, ellos habitaban en un pueblo que tenía solo nueve meses, pues se habían mudado recientemente de otro. Allí tenían una iglesia pequeña con candelas encendidas y “unas flechas incadas delante del altar”. En el pueblo habitaban además de esclavos fugados, mujeres indias y mulatas.

Asimismo, vieron la casa de Yanga, la cual, a deducir por los asientos y bancos dispuestos, servía para hacer “consultas de paz y guerra”. Igualmente, tenían muchos cultivos. A los españoles que fueron a combatirlos los amenazaron con “comérselos a tasajos y sus corazones” El autogobierno y la organización de los asentamientos palenqueros ha sido relacionado con muchos modelos de África central, jerárquicos y orientados a las necesidades de autodefensa y retaliación.

El alzamiento de Yanga cobra una importancia histórica especial más que por los efectos devastadores que causaban él y los suyos en los caminos, el comercio y la economía de las haciendas, por los resultados que obtuvo en su negociación con los funcionarios de la Corona. Logró algo inédito hasta entonces: pactar la conversión del palenque en un pueblo libre situado a diez kilómetros de la villa de Córdoba. San Lorenzo de Cerralvo, más conocido como San Lorenzo de los negros adquirió estatus de pueblo, como otro cualquier pueblo indio de la América hispánica.

En ese proceso, Yanga cedió su posición de realeza, proclamándose, ‘cristiano y vasallo del rey’, a cambio de conservar la gubernatura local, que curiosamente fue aceptado que fuera hereditaria, así como la liberación de los yanguicos. Además de esto, se les concedió el autogobierno local con un cabildo propio, una porción de tierra, un justicia mayor español y una administración religiosa de franciscanos. El viajero napolitano Gemelli Careri visitó este pueblo a fines del siglo XVII, al cual describió en 1697 como “situado en medio de un bosque. Como está habitado todo por negros, allí parece que se está en Guinea. Por lo demás son de hermosas facciones y aplicados a la agricultura.”

La Corona, a cambio de la colaboración de los ex insurrectos en la captura de los esclavos fugitivos, llegó a estas amplias concesiones, las cuales demuestran que el cimarronismo era considerado un terrible flagelo en aquellos tiempos. Esta inédita situación se constituyó así, en el primer experimento de negociación con un grupo de esclavos huidos, al que le siguieron San Miguel de Soyaltepeque (1670), Mandinga (1735) y Nuestra Señora de los Morenos de Amapa (1769), los cuales históricamente fueron hostigados por los hacendados de la región.

Fuente(s): losreinosdelasindias.hypotheses.org
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El prodigio literario de Bernal Díaz del Castillo

Bernal Díaz del CastilloLa Historia Verdadera de La Conquista De Nueva España es un prodigio literario de Bernal Díaz del Castillo. La Historia que se describe es tan grandiosa e increíble que haría sonrojar de envidia a mismísimo Tolkien. Y sin embargo, es verdadera.

Bernal dejó de escribirla cuando se enteró de que un gran escritor, López Gómara, lo estaba haciendo. Cuando leyó la de este, creyó darse cuenta de que la razón por la que era el único soldado superviviente de todas las expediciones al Yucatan y Tierra Firme debía ser Divina, y se sintió obligado a proseguir. No escribió una Obra destinada a ensalzar a Cortés ni a sus capitanes, sino la autentica gloria y el valor excepcional de los soldados que los acompañaron.

Bernal del Castillo nunca supo que el clasismo de su tiempo llegase al extremo de encumbrar a los herederos del asesino de miles de tlaxcaltecas, totonacas y españoles, Moctezuma, a la categoría de condes. Hoy son los condes de Miravalle, y contra muchos otros nobles españoles que dejaron hace muchos años de vivir de la Corona, demandaron una fuerte indemnización al Estado Español para que les sigan pagando su "nobleza". A la demanda se unieron varios cientos de descendientes del sanguinario cacique azteca en México y España.

Me pregunto que sentiría hoy Del Castillo de saberlo. Él escribió, que ya viejos, todos los soldados que participaron en La Conquista, seguían durmiendo menos de 3 horas al día, y lo hacían siempre vestidos, armados, con las botas puestas y los caballos ensillados. Todo un Síndrome de Vietnam descrito hace 500 años, que habla de la angustia pasada.



Fuente: youtube.com
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Yucatán: la historia del "no te entiendo"

Yucatán: la historia del "no te entiendo"
Este momento en que los indios subieron a las naves españolas y aceptaron las sartas de cuentas verdes y demás baratijas preparadas al efecto fue uno de los pocos contactos pacíficos que tuvo el grupo de Hernández con los indios, e incluso en este las muestras de paz eran fingidas.

Precisamente durante estos contactos del 4 de marzo podrían haber nacido dos topónimos,Yucatán y Catoche, cuya historia sorprendente y divertida, acaso demasiado para ser del todo cierta? se cita a menudo: sea historia o leyenda, ésta quiere que los españoles hayan preguntado a los indios por el nombre de la tierra que acababan de descubrir, y que al escuchar su respuesta, bastante predecible: "no entiendo lo que dices"... "esas son nuestras casas"... pusieran a la tierra por nombre justo lo que escuchaban: Yucatán, que querría decir "no te entiendo", y Catoche, que significaría "nuestras casas", a la población donde desembarcaron y al cabo.

Fray Diego de Landa dedica el segundo capítulo de su Relación de las Cosas de Yucatán a la Etimología del nombre de esta Provincia. Situación de ella y en él nos confirma el caso del cabo Catoche, que procedería efectivamente de cotoch, pero no parece en cambio que confirme lo de que Yucatán signifique "no entiendo".

Finalmente, Bernal Díaz del Castillo también se ocupa del asunto. Confirma la etimología de Catoche como "nuestras casas", pero aporta para Yucatán una explicación todavía más sorprendente que la de "no te entiendo". Según ella, los dos indios capturados en la batalla de Catoche, Julianillo y Melchorejo, en sus primeras conversaciones con los españoles en Cuba, y estando presente Diego Velázquez, habrían hablado del pan. Los españoles explicando que su pan estaba hecho de "yuca", los indios mayas aclarando que al suyo le decían "tlati", y de la repetición de "yuca" (voz caribe, no maya) y "tlati" durante esta conversación los españoles habrían deducido falsamente que les estaban intentando enseñar el nombre de su tierra: Yuca-tán.

YucatánEs probable que el primer narrador de la historia del "no te entiendo" fuera Fray Toribio de Benavente, Motolinia, que al final del capítulo 8 del tratado tercero de su Historia de los indios de la Nueva España dice: 

"porque hablando con aquellos Indios de aquella costa, a lo que los Españoles preguntaban los Indios respondían: «Tectetán, Tectetán», que quiere decir: «No te entiendo, no te entiendo»: los cristianos corrompieron el vocablo, y no entendiendo lo que los Indios decían, dijeron: «Yucatán se llama esta tierra»; y lo mismo fue en un cabo que allí hace la tierra, al cual también llamaron cabo de Cotoch; y Cotoch en aquella lengua quiere decir casa."

La anécdota es tan atractiva que la historia de la etimología de Yucatán (junto con la de canguro, palabra australiana a la que se atribuye el mismo significado y la misma historia) se repite frecuentemente en los 'trivial' y sin que su veracidad esté ni mucho menos confirmada.

Fuente(s): enciclopedia.us.es
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Apuntes sobre Diego Velázquez de Cuéllar

Apuntes sobre Diego Velázquez de CuéllarMarchó a las Indias en 1493, en el segundo viaje de Cristóbal Colón. Contó con el apoyo del obispo Rodríguez de Fonseca y colaboró con el gobernador Nicolás de Ovando (1501-1509) en la pacificación de La Española.

El gobernador Diego Colón (1508-1515) le puso al frente de una expedición para conquistar y poblar Cuba en 1511, primero como capitán y más tarde como teniente de gobernador y gobernador de la isla.

Ese mismo año de 1511, en la región de Maisí (zona oriental), derrotó a Hatuey, cacique de los indios ciboneyes, pero pronto dejó las tareas conquistadoras en manos de Pánfilo de Narváez y sus otros capitanes para dedicarse a la colonización y a la fundación de ciudades. Fundó Baracoa (Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa), la primera ciudad de Cuba (Ciudad Primada), en 1512; y después Bayamo, Santiago de Cuba, donde fijó la capital, Trinidad, Sancti Spíritus y Puerto Príncipe. En 1515 fundó La Habana, que sería la futura capital del país. Estas son conocidas como Las Primeras 7 Villas. Organizó el régimen de encomiendas y el reparto de indios entre los españoles. Dirigió en lo esencial el proceso de colonización de la Cuba.Logró en 1516 el reconocimiento por parte de la Corona de sus títulos de adelantado y gobernador.

Se mostró partidario de la sumisión pacífica de los indios, castigó los excesos y durante su gobierno comenzó la entrada de esclavos negros en la isla. Patrocinó la expedición de Francisco Hernández de Córdoba a Yucatán en 1517 y la de Juan de Grijalva y Pedro de Alvarado a las costas de México en 1518.

Hernán Cortés para organizar una expedición a CulúaEse año formó una compañía con Hernán Cortés para organizar una expedición a Culúa, en la que Velázquez era el armador y Cortés el capitán general, pero pronto surgieron desavenencias entre ellos. Tras la partida de Cortés, envió una expedición al mando de Narváez para intentar detenerlo, pero fracasó tras la victoria de Cortés en Cempoala y la prisión de Narváez en 1520. Más tarde, incitó a Cristóbal de Olid a rebelarse contra Cortés en 1524, pero no lo logró. Murió en la noche del 11 al 12 de junio de 1524 en Santiago de Cuba. Al morir dejó, entre sus propiedades: 19 estancias, 3.000 cerdos y 1.000 reses.

Su residencia en Santiago de Cuba, que se puede visitar, es considerada la casa más antigua del país. Fue construida entre 1516 y 1530 y presenta elementos arquitectónicos y decorativos característicos del arte mudéjar, como el artesonado y la celosías de sus balconadas.

Fuente(s): enciclopedia.us.es
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Bernardo de Gálvez y Madrid

Bernardo de Gálvez y Madrid
Bernardo de Gálvez y Madrid, vizconde de Galvestón y conde de Gálvez (Macharaviaya, Málaga, el 23 de julio de 1746 Tacubaya, hoy en Ciudad de México, 30 de noviembre de 1786) fue un militar y político español, héroe de Pensacola e hijo de otro militar, Matías de Gálvez y Gallardo.

Bernardo de Gálvez nació en Macharaviaya, un pueblo de montaña situado en la provincia de Málaga, España, el 23 de julio de 1746. Estudió la carrera militar en la Academia de Ávila y con la edad de 16 años participó en la guerra contra Portugal, donde alcanzó el grado de Teniente. Llegó a Nueva España en 1762 como capitán del Ejército Real, y llevó a cabo una campaña contra los apaches, aliado con los indígenas ópatas. Recibió múltiples heridas, algunas muy serias. En 1770 ya había conseguido el grado de comandante de Armas de Nueva Vizcaya y Sonora, provincias del norte de Nueva España, actualmente Nuevo México.



Fuente(s): youtube.com
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Leyendas sobre la Malinche

Leyendas sobre la Malinche
Tras esos hechos contrastados, La Malinche acumula un buen número de leyendas, de suposiciones menos comprobables, y de asociaciones más o menos justas al personaje, como puede ser la palabra malinchismo o el considerarla, por muy pocos, primera madre de México. Estas leyendas, suposiciones y asociaciones quizá puedan agruparse en cuatro tipos:

Las relativas a la novelesca historia de su infancia: Nacida en noble cuna. Secuestrada y vendida como esclava siendo niña, por un conflicto familiar en el que su madre y su hermano la traicionan. Encuentro de la cautiva con el conquistador, que la hace su mujer y la encumbra... Y vuelta a su lugar de nacimiento, donde, en lugar de vengarse de su madre y su hermano, se preocupa porque sean bautizados y los cubre de regalos,... No es de extrañar que algunos cronistas puedan haber exagerado o adornado la historia, que es digna de las novelas de caballerías que los conquistadores adoraban.

Las que aluden a una supuesta historia de amor con Cortés: Seguramente no hubo tal; las relaciones humanas en el siglo XVI no pueden juzgarse con criterios actuales, y menos aún con criterios novelescos. Cortés tuvo un hijo con Malintzin, pero también tuvo otro con Tecuichpo, la hija de Moctezuma que hubiera sido mujer de Cuitláhuac o de Cuauhtémoc. Posiblemente su relación amorosa con Malintzin fue mucho menos intensa de lo que se quiere a veces suponer.

Las que la culpan de traición a los suyos, de venta de la patria: Es evidente que Malintzin no tenía ninguna patria que vender. Cortés se aprovechó precisamente de que no existiera unidad, y sí gran enemistad, entre los pueblos con los que entraba en contacto. La palabra "malinchismo", con la que se adjetivan las acciones en perjuicio de la propia cultura (sobre todo si además son en beneficio personal propio), o la preferencia por lo extranjero por el hecho de serlo. Seguramente no fue un sentimiento de los vencidos, y es muy posterior a la conquista.

Las que la señalan como madre fundadora: Malintzin también tiende a evocar el nacimiento de una nueva patria y, en un sentido general, la maternidad. Se la asocia, por ejemplo, a la leyenda de La Llorona, (un fantasma clásico de la Ciudad de México, que en sus apariciones grita ¡Ay, mis hijos!).

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Documental: La Venganza de Hernán Cortés

Éste documental se refiere principalmente al sometimiento del estado mexica o azteca, logrado por Hernán Cortés en el nombre del rey Carlos I de España y a favor del Imperio español entre 1519 y 1521.

El 13 de agosto de este último año, la ciudad de México-Tenochtitlan cayó en poder de los conquistadores españoles, después de dos años de enconados intentos bélicos, políticos y conspirativos, en los que participaron junto con los españoles invasores, los pueblos previamente avasallados por los mexicas, en un afán por rebelarse —aprovechando la alianza circunstancial de los recién llegados— de las condiciones de sojuzgamiento en que vivían.

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Biografía de Cuauhtémoc

Cuāuhtémōc (náhuatl: cuāuh- 'águila' témōhuia 'descender, bajar'), (1496 – m. el 28 de febrero de 1525) fue el último tlatoani mexica de México-Tenochtitlan. Asumió el poder en 1520, un año antes de la toma de Tenochtitlan por Hernán Cortés y sus tropas.

El nombre Cuāuhtémōc que significa literalmente 'Águila que descendió (se posó)'. La forma honorífica de Cuāuhtémōc es Cuāuhtémōctzīn (el sufijo -tzīn se usa para designar una dignidad similar a "Don" o "Señor" en español).

Cuāuhtémōc hijo de Ahuizotl y primo de Moctezuma Xocoyotzin y, como Cuitláhuac, tendría que haber sido marido de su hija Tecuichpo (náhuatl, 'copo de algodón') al llegar ésta a la nubilidad. Cuando asumió el poder, los conquistadores ya habían sido expulsados de Tenochtitlan, pero la ciudad estaba devastada por el hambre, la viruela, y la falta de agua dulce. Cuauhtémoc llegaba a este momento tras haber sido tlacochcálcatl (jefe de armas) de la resistencia a los conquistadores, dado que desde la muerte de Moctezuma previo a la Noche Triste, se le identifica como líder militar de los mexicas.

Actuación durante la Conquista
Cuauhtémoc se dio a la tarea de reorganizar el ejército mexica, reconstruir la ciudad y fortificarla para la guerra contra los españoles, pues suponía que éstos regresarían a pelear contra los mexicas. Envió embajadores a todos los pueblos solicitando aliados, disminuyendo sus contribuciones y aun eliminándolas para algunos.

Los españoles regresaron un año después de haber sido expulsados y con ellos venía un contingente de más de cien mil aliados indígenas, la mayoría de ellos tlaxcaltecas, históricamente enemigos de los mexicas.

Después de sitiar Tenochtitlán por 90 días, el 13 de agosto de 1521, los españoles, que eran comandados por Hernán Cortés, lo capturaron en Tlatelolco.

Derrota, huida y captura
La canoa en la cual huían de Tenochtitlan él, su familia y sus más allegados guerreros, fue alcanzada por un bergantín español piloteado por García Holguín. Cuauhtémoc exigió ser llevado ante "Malinche" (así llamaban a Cortés los mexicas, que es un término patronímico de Malintzin su concubina indígena).

Una vez en su presencia, señalando el puñal que el conquistador llevaba al cinto, le pidió que lo matara con él, pues no habiendo sido capaz de defender su ciudad y a sus vasallos, prefería morir a manos del invasor. Este hecho fue descrito por el propio Hernán Cortés en su tercera carta de relación a Carlos I de España:

.."llegóse a mi y díjome en su lengua que ya él había hecho todo lo que de su parte era obligado para defenderse a sí y a los suyos hasta venir a aquel estado, que ahora hiciese de él lo que yo quisiese; y puso la mano en un puñal que yo tenía, diciéndome que le diese de puñaladas y le matase"...
Tercera carta de relación, Hernán Cortés

De acuerdo al cronista Francisco López de Gómara:
.."Cuauhtémoc entonces echó mano al puñal de Cortés, y díjole: "Ya yo he hecho todo mi poder para me defender a mí y a los míos, y lo que obligado era para no venir a tal estado y lugar como estoy; y pues vos podéis agora hacer de mí lo que qusierdes, matadme, que es lo mejor"..


Historia de la Conquista de México
Bernal Díaz del Castillo, en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, describió el suceso de la siguiente forma:

.."Señor Malinche: ya he hecho lo que soy obligado en defensa de mi ciudad y vasallos, y no puedo más, y pues vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma ese puñal que tienes en la cinta y mátame luego con él". (y el mismo Guatemuz le iba echar mano dél)

Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
De la importancia que los españoles concedieron al prendimiento de Cuauhtémoc, Tlatoani mexica, da idea la disputa entre García Holguín y Gonzalo de Sandoval por atribuirse el mérito de la captura, que ya veían reflejada en sus escudos de armas, como lo estuvo la cabeza de Cuauhtémoc, según Madariaga, en el escudo del propio Cortés.

El tormento

A Cortés no le interesó en ese momento la muerte de Cuauhtémoc. Prefería utilizar ante los mexicas su dignidad de Tlatoani, ahora subsidiaria del emperador Carlos V y del propio Cortés. Así lo hizo con éxito, aprovechando la iniciativa y el poder de Cuauhtémoc para asegurar la colaboración de los mexicas en los trabajos de limpieza y restauración de la ciudad.

En los cuatro años que siguieron, la administración codiciosa por parte de los españoles, la desconfianza en Cortés, y los temores del propio Cortés, le llevaron repetidamente a tomar decisiones indignas y finalmente le llevaron a aprobar el tormento y la muerte del último tlatoani azteca.

Primero fue el tormento, surgido de la codicia del oro: Bernal Díaz del Castillo, en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España narra detalladamente cómo cundió la desconfianza entre los españoles, al desmentir tercamente la realidad sus soñadas riquezas.

El oro que habían obtenido en total (83 200 castellanos) no era suficiente para repartir de forma satisfactoria entre toda la tropa española, por lo que iniciaron suposiciones por parte de los mandos para obtener más oro. Algunos españoles juzgaron que después de la Batalla del Canal de los Toltecas, los aztecas habían recuperado el botín y lo habían echado a la laguna o lo habían robado los tlaxcaltecas o bien los propios soldados españoles. De ahí que fueran los oficiales de la Real Hacienda, y sobre todo el tesorero Julián de Alderete, y no Cortés, que se limitó a consentirlo, los que ordenaran —Bernal Díaz y López de Gómara así lo argumentan — el tormento de Cuauhtémoc y Tetlepanquetzaltzin.

De acuerdo a los libros de Díaz del Castillo, López de Gómara y las acusaciones hechas a Cortés posteriormente en su juicio de residencia coinciden en que fueron torturados mojándoles los pies y las manos con aceite y quemándoselos. Según Bernal, Cuauhtémoc confesó que cuatro días antes "que le prendiesen lo echaron en la laguna, así el oro como los tiros y las escopetas que nos habían tomado a la postre a Cortés, y fueron a donde señaló Guatemuz a las casas en que solía vivir", de donde los españoles sacaron "de una como alberca grande de agua un sol de oro como el que nos dio Montezuma".

Fuentes posteriores atribuyeron a Cuauhtémoc sin respaldo alguno un estoicismo pleno mostrado por Cuauhtémoc en ese trance. El libro escrito por López de Gómara refiere que el "señor" que le acompañaba en la tortura le pidió permiso para hablar y cesar el tormento, a lo que Cuauhtémoc le miró con ira y lo trató con desprecio diciéndole: «si estaba él en algún deleite o baño». Una novela histórica escrita por Eligio Ancona en 1870 popularizó la variante "¿Estoy yo acaso en un lecho de rosas?".

Tras el episodio de la tortura, Cuauhtémoc quedó tullido y cojeó, las heridas de Tetlepanquetzaltzin fueron peores. El doctor Cristóbal de Ojeda fue quien curó las heridas al tlatoani. Años más tarde el médico declaró, durante el juicio de residencia de Cortés, que en el incidente se dio tormento a Cuauhtémoc "quemándole los pies e las manos". El huey tlatoani vuelve sorprendentemente a su papel de noble mexica respetado y bien tratado, pero cautivo, cuyo prestigio y autoridad utiliza Cortés para el gobierno de los vencidos.

Como todos los súbditos recién conquistados, se intentó convertirlo al cristianismo, pero solo lo consiguieron hasta el día que le dieron muerte. Si seguimos a Héctor Pérez Martínez, su nombre católico habría sido el de Hernando de Alvarado Cuauhtémoc; otras fuentes citan sólo el de Hernando o Fernando. Los conversos recibían el nombre de los padrinos, y Pérez Martínez supone que los de Cuauhtémoc fueron el propio Hernán Cortés y Pedro de Alvarado.

Solemnemente triste fue Cuauhtémoc. Un día un grupo de hombres blancos se abalanzó hasta él; y mientras que el Imperio de tal se sorprendía, el arcabuz llenaba de huecos el broquel.

Preso quedó; y el Indio, que nunca sonreía, una sonrisa tuvo que se deshizo en hiel. -"¿ En dónde está el tesoro ?" --clamó la vocería--; y respondió un silencio más grande que el tropel ...

Llegó el tormento... Y alguien de la imperial nobleza quejóse. El héroe díjole, irguiendo la cabeza:
-"¡ Mi lecho no es de rosas !"- y se volvio a callar. En tanto, al retostarle los píes chirriaba el fuego, que se agitaba a modo de balbuciente ruego, ¡porque se hacia lenguas como queriendo hablar!

Expedición a las Hibueras y muerte de Cuauhtémoc
En 1524, Cortés emprende viaje a las Hibueras (Honduras), en busca de uno de sus capitanes, Cristóbal de Olid. No es un viaje de rescate, sino de persecución: Cortés tiene constancia de que Cristóbal de Olid puede haberse confabulado con su viejo enemigo, el gobernador de Cuba Diego Velázquez, para poblar, conquistar y sobre todo obtener oro u otras riquezas en el sur, ignorándolo a él. Sabe Cortés que Cristóbal de Olid lo traiciona, de la misma forma en que él traicionó seis años antes a Diego Velázquez.

La expedición, enorme y cortesana, incluye desde ministriles (músicos de viento de la época) hasta médico y cirujano, pasando por suntuosas vajillas y cuberterías, y una piara que cierra la comitiva, para asegurar el avituallamiento.

El contingente militar es, como ocurrió a lo largo de la conquista, más indígena que español, y en esta expedición más azteca que tlaxcalteca o de otros pueblos. No es de extrañar por tanto que en la expedición viajen varios notables aztecas, seguramente como mandos militares de esa tropa, y posiblemente también como embajadores y facilitadores de las relaciones con los pueblos de la ruta: Cuauhtémoc y Tetlepanquetzal son dos de ellos.

Una vez más, el miedo hará que Cortés tome una decisión indigna, criticada por sus soldados según nos cuenta Díaz del Castillo. Tras un año de viaje, y en un momento crítico para la expedición le llegan rumores de que Cuauhtémoc está conspirando en contra de los españoles, decidido a atacarlos.

Según Cortés, un tal Mexicalcingo, ("Ciudadano honrado de esta ciudad de Temixtitlan" escribe Cortés a Carlos V, aclarando además que tras su bautizo se llama Cristóbal) se dirigió al capitán español para narrarle una larga, y un tanto fantasiosa, historia de conspiración de Cuauhtémoc, que se iniciaría con el asesinato de Cortés, continuaría con la rebelión contra los españoles en todo el país, y terminaría con el bloqueo de México... "hecho esto, pondrían en todos los puertos de la mar recias guarniciones de gente para que ningún navío que viniese se les escapase".

No se sabe si Cortés magnificó en su quinta carta de Relación el alcance de la conspiración, para justificar la ejecución una vez consumada. El hecho es que sintiéndose vulnerable, decidió mandar ahorcar a Cuauhtémoc y al cacique de Tacuba, Tetlepanquetzal, que volvieron a encontrarse ante el verdugo. Esto ocurrió el 28 de febrero de 1525, en un lugar del estado de Campeche perteneciente a la provincia maya de Acalán identificado con el nombre de Taxahá (en el actual municipio campechano de Candelaria).

El cadalso debió ser una ceiba, árbol sagrado de los mayas. Habían pasado cuatro años desde el fin del sitio de Tenochtitlan, y quizá los mismos desde que se torturó quemándoles los pies a los caciques a los que ahora se ejecutaban.

Tanto las fuentes españolas (Bernal Díaz) como las indias cuestionan los motivos aducidos por Cortés. Según Prescott, el propio Mexicalcingo negó posteriormente haber narrado la historia de la conspiración tal como la reflejó Cortés en su quinta carta al emperador.

Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, un historiador mexicano del siglo XVII, avala la realidad de la conspiración. Diego López de Cogolludo relata en su obra "Quauhtemoc confesó ser así, como los demás lo habían dicho; pero que no fue él principio de aquella consulta, ni sabia si todos fueron en ella ó se efectuaría, porque él nunca tuvo intención de salir con ello, que solo había pasado la conversación referida, Sin más probanzas, dice Bernal Diaz, que D. Hernando Cortés mandó ahorcar á Quauhtemoc, y al señor de Tacuba, que era su primo; pero la Historia General de Herrera dice, que fue dada sentencia mediante proceso jurídico, y sentenciados á ahorcar Quauhtemoc, Couanoctzin y Tetepanquetzal."

..estando para ahorcar al Quauhtemoc, dijo estas palabras: "O capitan Malinche, dias ha que yo tenia entendido, é habia conocido tus falsas palabras: que esta muerte me habias de dar, pues yo no me la dí, cuando te entregaste en mi ciudad de Méjico; porque me matas sin justicia?"...
Conquista de Yucatán, Diego López de Cogolludo.

Cuauhtémoc es uno de los personajes más reconocidos por los mexicanos como héroe nacional. En todos los rincones de México su nombre se usa en toponimia y onomástica, y su imaginada efigie aparece en monumentos, que hacen alusión a su coraje en la derrota, al pedir la muerte por el puñal de Cortés, o en el tormento, al reclamar estoicismo a sus compañeros de tortura.

El 28 de febrero de cada año, la bandera mexicana ondea a media asta en todo el país, recordando la muerte del prócer. A partir del siglo XIX su figura fue usada con fines nacionalistas, teniendo máximo ejemplo en la inauguración del Monumento a Cuauhtémoc obra de Miguel Noreña durante la dictadura de Porfirio Díaz.

Fuente: Fuente: http://es.wikipedia.org/









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Pedro de Alvarado y Contreras

Pedro de Alvarado y Contreras (Badajoz, Extremadura (España), 1485 - Guadalajara, Nueva España, 4 de julio de 1541).

Conquistador español que participó en la conquista de Cuba, en la exploración por Juan de Grijalva de las costas de Yucatán y del Golfo de México, y en la conquista de México dirigida por Hernán Cortés.

Puede considerársele como conquistador de gran parte de América Central (El Salvador, Honduras y Guatemala) y pudo haberlo sido también del Perú, pero renunció a ello tras enfrentarse primero, y negociar después, con Diego de Almagro.

Prácticamente todas las referencias a Alvarado mencionan como mínimo su carácter enérgico; la mayoría lo elevan a crueldad. A veces se asocia incluso su nombre al genocidio, tanto por su iniciativa en la Matanza de Tóxcatl, como por su posterior participación en el sitio de Tenochtitlan, y sobre todo por la violencia extrema de sus acciones en Centroamérica.

En México los indígenas lo llamaban Tonatiuh, (el Sol), por su aspecto físico; al parecer era rubio y de elevada estatura, lo que lo convertía en caso típico para la deificación, que inicialmente hicieron los mexicas de los españoles, considerándolos las "gentes rubias y barbadas" anunciadas como signo del regreso de Quetzalcóatl.



Muerte en Nochistlán (1541)
En esa última acción militar, que a veces se conoce como Guerra del Mixtón, Alvarado fue arrollado por el caballo de un compañero inexperto que huía del contraataque de los indios chichimecas, que estaban parapetados en el Cerro del Mixtón (gato) y eran comandados por Francisco Tenamaxtle, un caxcán que se había levantado en armas. Sucedió en Nochistlán, en el sur de lo que hoy es el estado de Zacatecas.

Tras unos días de agonía, murió el 4 de julio de 1541. Su cuerpo fue enterrado primero en la iglesia de Tripetio (Michoacán), y trasladado cuarenta años después por su hija, Leonor Alvarado Xicotencatl, a Santiago de Guatemala (hoy Antigua Guatemala), junto al de su mujer Doña Beatriz de la Cueva –llamada la sinventura, no sin motivo: enviudó menos de un año después de suceder a su hermana como mujer de Alvarado, y luego sobrevivió a su marido sólo otro año–; la última morada de Alvarado está en una cripta de la catedral de la Antigua Guatemala.

Fuentes(s): http://www.youtube.com/watch?v=iYruwYIpVXM
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Fray Bartolomé de Las Casas

Bartolomé de Las Casas (Sevilla, 24 de agosto de 1484 – Madrid, 17 de julio de 1566) fue un fraile dominico español, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (México), filósofo, jurista y apologista de los indios. Le fue otorgado el título de "Protector de los indios" por el cardenal Cisneros.

Nacimiento y primeros años
De acuerdo a Antonio de Remesal, quien fue su primer biógrafo, Las Casas nació en Sevilla en 1474, pero las investigaciones de Helen Rand Parish y Harold E. Weidman de 1976, determinaron que la fecha más probable del nacimiento del fraile fue el 11 de noviembre de 1484 en Triana. Siendo niño conoció a los Reyes Católicos, y a Cristóbal Colón, pues su padre Pedro de las Casas, participó en los viajes del almirante. En 1499 tuvo la oportunidad de conocer a un indio, el cual fue traído por Colón y regalado a su padre como esclavo. Las Casas estudió latín en Salamanca o Sevilla.

Primer viaje a las Indias
El 15 de abril de 1502, siguiendo los pasos de su padre que había participado en el segundo viaje de Colón, llega a La Española. Durante 1503 se dedicó a extraer oro, participando en la campaña de conquista del gobernador Nicolás de Ovando, y bajo las órdenes del capitán Diego Velázquez de Cuéllar en el Cacicazgo de Higüey, por tal motivo recibió una encomienda en la Villa de la Concepción de la Vega, la cual administró hasta 1506. Conoció en el primer viaje a Cristhian Falcon, y ambos se unieron en la lucha que administró hasta morir en 1566; falleció en la presa de los indios.

Viaje a Roma y regreso a La Española
En 1506, viajó de regreso a Sevilla, en donde recibió órdenes sagradas menores al sacerdocio. En 1507 viajó a Roma y se ordenó como presbítero. Regresó a La Española en 1508 y durante 1511 escuchó los comentarios del Sermón de adviento de fray Antonio de Montesinos, el cual censuraba la conducta de los colonos al respecto del maltrato de los indios: "Yo soy la voz que clama en el desierto...". Se le negó la absolución debido a que en esa época, aún mantenía su repartimiento.

Viaje a Cuba y renuncia a sus encomiendas
A solicitud de Diego Velázquez, en la primavera de 1512 se trasladó a Cuba como capellán del conquistador Pánfilo de Narváez. En 1513, después de la matanza de Caonao, Narváez le cuestionó: "¿Qué parece a vuestra merced destos nuestros españoles qué han hecho?", formulando la pregunta como si el capitán no tuviese que ver con esas acciones. Las Casas le respondió: "Que os ofrezco a vos y a ellos al diablo". Por haber participado en las campañas, recibió un repartimiento junto con Pedro de Rentería, en Jagua, cuyos indios trabajaban en la minería.

Como recompensa por sus acciones durante la conquista de Cuba, en 1514 recibió un nuevo repartimiento de indios en Canarreo, junto al río Arimao (cerca de Cienfuegos). Pero Las Casas tomó conciencia paulatinamente de lo injusto que era el sistema y se convenció de que debía «procurar el remedio de esta gente divinamente ordenado». El 15 de agosto de 1514, día de la Asunción, a la edad de treinta años, pronunció un sermón en Sancti Spíritus durante el cual renunció a sus repartimientos públicamente.

Procurador y protector universal de los indios, viaje a Santo Domingo
En 1515 se trasladó a Santo Domingo, donde se vinculó con los frailes dominicos. Fray Pedro de Córdoba lo envió a España en compañía de Antonio de Montesinos para abogar por los indios; los frailes llegaron a Sevilla el 6 de octubre, en diciembre del mismo año, lograron entrevistarse con el rey Fernando el Católico, con el secretario Lope de Conchillos y con el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca, pero los resultados fueron adversos a sus peticiones.

Debido al fracaso, y tras la muerte del rey Fernando el Católico a principios de 1516, Montesinos y Las Casas viajaron a Madrid para realizar nuevas peticiones al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien ejercía la regencia de la corona de Castilla; en abril, Cisneros determinó enviar a tres frailes jerónimos para ejercer la gobernación de La Española. Las Casas fue comisionado consejero de los frailes y se le nombró procurador y protector universal de todos los indios. Cargo similar al de Ombudsman de Suecia que fue instituido a principios del siglo XIX.

Entrevista con Carlos I de España
En 1517, las Casas se sintió insatisfecho por la actuación de los frailes jerónimos, pues la opresión, y esclavitud de los indígenas persistió en La Española. En el mes de junio, decidió regresar a España para dar cauce a sus quejas, sin embargo el cardenal Cisneros murió en el mes de noviembre. El fraile se entrevistó con el cardenal Adriano de Utrecht, quien le recomendó esperar una entrevista con el rey Carlos I.

En 1518 Las Casas planeó un proyecto para colonizar tierras de indios con labradores reclutados en España. En 1519 Las Casas impugnó las acciones del fraile franciscano Juan de Quevedo, quien había sido nombrado obispo de Santa María la Antigua del Darién pronunciándose a favor de la esclavitud de los indígenas.

Al igual que Pedro Mártir de Anglería, en abril de 1520 Las Casas conoció a los indígenas totonacas que fueron llevados ante la presencia del nuevo monarca por Alonso Hernández Portocarrero y Francisco de Montejo, ambos emisarios de Hernán Cortés; un par de meses más tarde en Santiago de Compostela el Consejo de Castilla autorizó a Las Casas llevar a cabo el proyecto para crear una colonia pacífica en el territorio de Cumaná, para que él aplicase sus teorías, las cuales consistían en poblar la tierra firme, sin derramar sangre y anunciar el evangelio, sin estrépito de armas.

Volvió a las Indias en 1520, intentando poner en marcha su encomienda, siempre en contra de la esclavitud de los indios, el proyecto fracasó porque en su ausencia los indios se rebelaron. Desengañado, entró en la Orden de Santo Domingo, quienes por entonces estaban elaborando una reflexión sobre el derecho en la Escuela de Salamanca, criticando muchos aspectos de la colonización de América y entre ellos el sistema de encomiendas. A partir de 1521 se retiró para dedicarse al estudio de la teología, la filosofía y el derecho canónico y medieval, y comenzó a escribir su Historia de las Indias.

En 1535 regresa a América donde intenta de nuevo un programa de colonización pacífica en Guatemala, donde obtiene un relativo éxito; vuelve de nuevo a España en 1540 y en Valladolid, visita de nuevo al rey Carlos I. Éste, prestando oídos a las demandas de Las Casas y a las nuevas ideas del derecho de gentes difundidas por Francisco de Vitoria, convocó al Consejo de Indias, en las que se conocen como Juntas de Valladolid o Comisión de Valladolid.

Como consecuencia de lo que se discutió, se promulgaron el 20 de noviembre de 1542 las Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Se disponía además que, en lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos, que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica dando lugar al diálogo que propiciara su conversión. A finales de ese mismo año terminó de redactar en Valencia su obra más conocida, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, dirigida al príncipe Felipe (futuro Felipe II), entonces encargado de los asuntos de Indias.

Se le ofreció el obispado de Cuzco, importantísimo en aquel momento, pero Las Casas no aceptó, aunque sí aceptó el obispado de Chiapas en 1543, con el encargo de poner en práctica sus teorías. Residió allí durante dos años para regresar definitivamente a España en 1547. Durante su obispado en Chiapas residió en la Ciudad Real de Chiapas, hoy llamada San Cristóbal de las Casas en su honor.

Renunció a su obispado y continuó con su labor de defensa de los indios hasta su muerte, lo que le valió ser conocido como el Apóstol de los Indios. En Valladolid, entre 1550 y 1551, mantuvo una polémica con Juan Ginés de Sepúlveda («La controversia de Valladolid») sobre la legitimidad de la conquista, se discute quién ganó esta controversia, ya que ambos se consideraron ganadores, sin embargo los trabajos de Ginés de Sepúlveda no obtuvieron autorización para ser publicados. Bartolomé de Las Casas murió en Madrid en 1566.

En el año 2000 la Iglesia Católica dio inicio al proceso de beatificación.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/
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Biografía de Moctezuma

Moctezuma Xocoyotzin (en náhuatl Motēcuhzōma Xōcoyōtzin; AFI [moteːkʷ'soːma ʃoːko'joːtsin]: 'Moctezuma el joven') o Moctezuma II (1466 – 29 de junio de 1520) fue huey tlatoani de los mexicas entre 1502 - 1520. La ortografía Moctezuma es la más frecuente y moderna; no obstante, la mayoría de las fuentes de los siglos XVI y XVII refieren que su nombre fue Motecuhzoma.

Incluido Fray Bernardino de Sahagún que usó una forma más próxima al náhuatl: Motecuçoma y Motecuhzomatzin. Por razones de cortesía y respeto real se agregaba con frecuencia el sufijo "tzin" (pequeño en náhuatl) para llamarlo.

De acuerdo a La Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo "Este nombre de Moctheuzomatzin quiere tanto decir como Señor regalado, tomándolo literalmente; mas en el sentido moral quiere decir seño, Señor sobre todos los Señores y el mayor de todos, y Señor muy severo y grave y hombre de coraje y sañudo, que se enoja súbitamente con liviana ocasión." no obstante los estudiosos de la lengua náhuatl del siglo XVI, como Motolinía, Torquemada, Betancourt, Sigüenza, rechazaron el sentido de hombre regalado y dedujeron que Moctheuzomatzin provenía del pronombre mo de teuhtli o tecuhtli "Caballero o Señor" y çoma o çuma, "poner ceño el que está enojado, tener coraje, derivándose de él, çu ucalli, sañudo y lleno de coraje", tzin terminación reverencial. De tal forma que su significado es "hombre sañudo, hombre grave, circunspecto, serio, que se hace temer y respetar".

El número ordinal se emplea en la actualidad para distinguirlo de su homónimo, también huey tlatoani, Moctezuma Ilhuicamina (Moctezuma I), a quien los cronistas indígenas llamaban también Huehuemotecuhzoma o 'Moctezuma el viejo'.

Moctezuma Xocoyotzin, hijo de Axayácatl e Izelcoatzin, hija de Nezahualcóyotl, fue el gobernante de la ciudad mexica de Tenochtitlan cuyos dominios se extendieron a las ciudades de Texcoco y Tlatelolco desde 1502 hasta 1520, al arribo de los españoles. Fue elegido tras la muerte de Ahuízotl, quien falleció durante la inundación de 1502.

Tenía preparación militar ya que fue tlacochcálcatl (jefe militar) durante campañas militares de Ahuizotl. Ya electo, mantuvo una política enérgica incluso hacia lo interno e implementó mecanismos para centrar el poder en su persona. Al momento de recibir el poder, los altépetl (señoríos) sometidos numéricamente eran muchos y tributaban altas cargas económicas, pero se encontraban dispersos en zonas geográficas que contenían regiones enemigas como Tlaxcala, algunos señoríos de Xoconochco y los purépechas, por lo que enfocó su aparato militar al sometimiento de dichos altepetl poderosos, lo cual no consiguió en definitiva.


Descripción física
Una cantidad suficiente de fuentes del siglo XVI permiten esbozar una descripción física de Motezuma. Los detalles del carácter de Motecuhzoma Xocoyotzin son contradictorios ya que al parecer, él no deseaba ser elegido tlatoani.

"Era, pues, Motezuma hombre de mediana disposición, acompañada con cierta gravedad y majestad real, que parescía bien quién era aun a los que no le conocían. Era delgado de pocas carnes, la color baza, como de loro, de la manera que todos los de su nación; traía el cabello largo, muy negro y reluciente, casi hasta los hombros; tenía la barba muy rara, con pocos pelos negros y casi tan largos como un xeme; los ojos negros, el mirar grave, que mirándole convidaba a amarle y reverenciarle.

Era hombre de buenas fuerzas, suelto y ligero; tiraba bien el arco, nadaba y hacía bien todos los exercicios de guerra; era bien acosdiscionado, aunque muy justiciero, y esto hacía por ser amado y temido, ca así de lo que sus pasados le habían dicho, como de la experiencia que él tenía, sabía que eran de tal condisción sus vasallos que no podían ser bien gobernados y mantenidos en justicia sino con rigor y gravedad"

Bernal Díaz del Castillo lo describe en su crónica como un hombre de hasta cuarenta años, buena estatura, proporcionado, cenceño, pocas carnes, de un color no muy moreno sino con un color y matiz de indio, con el cabello no muy largo, solo le cubría las orejas, barba negra y rala, rostro alegre, ojos expresivos que denotaban amor o menester de gravedad, pulido y limpio se bañaba cada tarde, nunca utilizaba su ropa más de un día; tenía muchas mujeres por amigas y dos cacicas por legítimas mujeres, pero era limpio de sodomías. Contaba con doscientos principales en otras salas junto a la suya para atenderlo, quienes tenían que ir descalzos al visitarlo y dirigirse con las palabras: "Señor, mi señor, mi gran señor" sin darle la espalda y con la vista abajo.

Las reformas hechas por Itzcóatl y su cihuacóatl Tlacaélel impusieron una etiqueta real que incluía la casi nula posibilidad de que el pueblo común lo viera, e incluso su círculo más cercano no podía verle a los ojos, debía hablarle en voz baja y entrar al recinto en donde despachaba descalzo al igual que todos en el salón del icpalli (silla real) Como gobernante del más poderoso Estado del Posclásico Tardío, tuvo en sus obligaciones el sostenimiento de los órdenes cortesano, urbano e incluso universal.

Las creencias religiosas de Mesoamérica sustentadas en el régimen zuyuano implicaban la posibilidad de semi divinizar a cualquier persona (como los sacrificados), dado que el influjo divino podía convertir a un ser humano en un vaso mundano del dios y actuaba en el de forma natural en la fisiología corporal, causando la acción enfermedades, estados de ánimo, suerte o infortunio.

De esta forma, después de un largo proceso de ayuno, conocimiento e investidura en varios meses y etapas, el joven noble se convertía en nuevo huey tlatoani, recibía las armas reales y poseía en sí mismo los atributos del dios tutelar Huitzilopochtli, teniendo a su cargo la garantía de la continuidad del mundo mismo, preservar el orden terrenal y celeste basado en el tlatocayotl, literalmente el conocimiento supremo heredado de los toltecas o lo que podríamos designar como el conocimiento heredado y surgido de otros pueblos mesoamericanos.


Campañas militares
* 1503 - 1511 Campaña contra Tututepec y altepetl de dominio mixteco: Yanhuitlan, Zozollan, Tlaxiaco.
* 1515 Intervención en el conflicto Tlaxcala-Huexotzingo, siendo derrotados por los tlaxcaltecas

Actuación durante la Conquista
*Señales: Según la leyenda, antes de la llegada de los conquistadores españoles se dieron ocho señales durante los 10 años anteriores, que anunciaban el colapso del estado mexica:
1. Una columna de fuego apareció en el cielo nocturno (posiblemente un cometa).
2. El templo de Huitzilopochtli fue arrasado por el fuego, mientras más agua se arrojaba para apagar el incendio, las llamas crecían más.
3. Un rayo cayó en el templo de Xiuhtecuhtli, en donde se llama Tzummulco, no se escuchó el trueno.
4. Cuando había aún sol, cayó un fuego. En tres partes dividido, saliendo de occidente a oriente con una larga cola, se escucharón ruidos en gran alboroto como si fueran cascabeles.
5. El agua del lago pareció hervir, por el viento que sopló, parte de Tenochtitlan se inundó.
6. Se escuchó a una plañidera dirigir un canto fúnebre a los aztecas.
7. Se cazó un extraño pájaro parecido a una grulla. Cuando Motecuhzoma Xocoyotzin miró en sus pupilas, pudo ver hombres desconocidos que se hacían la guerra y venían a cuestas de unos animales parecidos a venados.
8. Gente extraña, con un cuerpo y dos cabezas, gente deforme y monstruosa, las llevaban a la casa de lo negro se las mostraban a Moctezuma y luego desaparecián (posiblemente hombres a caballo).

Primer contacto con los españoles
En la primavera de 1519, al recibir la noticia de la llegada de extraños a la costa este del actual México, Moctezuma Xocoyotzin envió embajadores presididos por cinco nobles mexicas para investigar los relatos.

Siguiendo sus detalladas instrucciones, los emisarios llevaban tres conjuntos de atavíos: uno asociado a Tezcatlipoca, otro de Tláloc, y otro de Quetzalcóatl. Cada dios nahua tenía elementos de atavío específicos, y Moctezuma creía que Cortés podía estar relacionado con Quetzalcóatl, y pensaba que si el español permitía que lo adornasen con sus atributos quedaría probado que tal relación era cierta, puesto que nadie osaría dejarse ornar de tal forma sin estar autorizado para ello por la deidad.

Acaso por pura casualidad, Cortés se mostró complacido cuando lo vistieron con el traje de Quetzalcóatl. Esto aterrorizó a Moctezuma Xocoyotzin, que envió ricos presentes para evitar que se acercaran los españoles. Pero los regalos sólo excitaron la codicia de los invasores.

Otros intercambios con los españoles dieron lugar a nuevas casualidades de interpretación religiosa que alimentaron el pánico místico del tlatoani: un casco militar oxidado enviado por Cortés con el encargo de que lo llenaran de oro resultó ser idéntico a una prenda de Huitzilopochtli. Tras la alianza con los tlaxcaltecas y la matanza de Cholula, Motecuhzoma envió a un embajador llamado Cihualpopoca (o Tzihualpopoca), que se hizo pasar por el propio Motecuhzoma, suplantación descubierta por intuición de Cortés e información de sus recién adquiridos aliados tlaxcaltecas.

El 8 de noviembre de 1519, se encontró con Cortés, convencido de que era el dios y sacerdote Quetzalcóatl.

Moctezuma Xocoyotzin cedió ante todas las solicitudes de Cortés ya que no pudo reunir un ejército lo bastante grande como para poder vencer a Cortés. Sus 400 hombres con 40 caballos, y más de 3000 aliados Tlaxcaltecas fueron alojados en el suntuoso palacio de Axayácatl. Las imágenes de los dioses mexicas fueron derribadas y sustituidas por imágenes cristianas, se limpió la sangre de los sacrificados y se suprimió el sacrificio humano.

A los españoles se les dieron gran cantidad de presentes y se supone que, entre otros, se les entregó el ahora conocido como penacho de Moctezuma. Moctezuma aceptó ser bautizado y declarado súbdito de España, donde todavía viven sus descendientes, los condes de Miravalle. (Hay fuentes que aseguran que nunca fue bautizado y que simplemtente era prisionero de los españoles).

La captura del rey Moctezuma por Cortés.
La versión de los hechos dada por Bernal Díaz del Castillo refiere que estando prisionero a cargo de Alvarado, aprovechando que Cortés salió de México para enfrentarse a las triples tropas de Pánfilo de Narváez, los aztecas se revolvieron por la matanza del templo mayor, ataque ordenado por Alvarado, a la vuelta de Cortés, Moctezuma trata desde una azotea de calmar a su gente, pero es mal recibido, pues habían elegido un nuevo caudillo, e incluso recibe una pedrada, que le causó la muerte con pesar de los españoles, que le tenían consideración pues incluso había sido bautizado.

La versión recopilada por Sahagún de fuentes tlaltelolcas, dice que los españoles se impresionaron por las joyas y el oro que tenían los nobles, pues estaban celebrando la principal fiesta mexica, Tóxcatl, para la cual previamente habían pedido permiso.

Para ello, los españoles pusieron como condición que nadie debería ir armado a la celebración. Cuando ésta se encontraba en su apogeo cerraron las puertas del patio y exterminaron a todos los participantes, que se estima eran unos 1.000, principalmente nobles, en lo que se conoce como "La matanza del templo mayor".

El pueblo se alzó en una revuelta, y los españoles hicieron prisionero a Moctezuma Xocoyotzin. El 29 de junio de 1520, en un intento para sofocar el violento tumulto, Moctezuma se asomó a la balconada de su palacio, instando a sus seguidores a retirarse. La población contempló horrorizada la supuesta complicidad del emperador con los españoles, por lo que comenzaron a arrojarle piedras y flechas que lo hirieron mortalmente, falleciendo poco tiempo después del ataque. Según la versión española, Moctezuma moriría a consecuencia de sus heridas.

Según una versión azteca, recopilada por Bernardino de Sahagún, todos los nobles aztecas que se encontraban en poder de los españoles fueron ejecutados bajo el garrote al dejar de ser útiles, posteriormente al recoger sus cuerpos, que fueron arrojados a la calle, el cuerpo de Moctezuma mostraría heridas de espada. La muerte por la lapidación de sus súbditos parece ser la más aceptada entre los historiadores actualmente.

Durante la huida de los españoles, 30 de junio de 1520 perdieron cerca de la mitad de los soldados castellanos y casi todo el oro que habían obtenido y tuvieron que refugiarse entre los tlaxcaltecas. Entretanto Cuitláhuac fue elegido como sucesor de Moctezuma.

Extraido en Wikipedia
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