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Historia de la civilización Huarpe

Los Huarpes celebran cada 24 de junio el nacimiento de un nuevo año, como muchos pueblos aborígenes.

Es el momento en que el solsticio de invierno marca el comienzo de un nuevo ciclo de la naturaleza.

Los Huarpes habitaron lo que hoy se denomina como región de Cuyo (provincias de Mendoza, San Juan y San Luis) desde el siglo III, desde el río Jáchal, en San Juan, hasta el río Diamante, en Mendoza.


Se cree que a mediados del siglo XVI eran unos 100 mil. Se dividieron en tres etnias, según su distribución geográfica:
  • Los Huarpes Milcayac - En lo que hoy es Mendoza.
  • Los Huarpes Allentiac - En San Juan.
  • Los Huarpes puntanos - En San Luis.

Sometidos por los incas en la época de su máxima expansión (siglo XV), los huarpes adoptaron muchas de sus costumbres: la vestimenta y los cultivos del maíz y la quinoa, por ejemplo, pero mantuvieron prácticas muy arraigadas como la caza y la pesca.

Para pescar, utilizaban balsas hechas de totora atadas en paquetes que unian a otros muy similares a las usadas actualmente en el lago Titicaca en Bolivia. Estas embarcaciones eran impulsadas con una pértiga.

El método huarpe para cazar era "por cansancio". Seguian al animal, por lo general guanacos o ñandues) trotando durante dos o tres días al cabo de los cuales el animal, agotado, no podía avitar su captura.

Los huarpes vivían en los valles cercanos a los ríos. Eran agricultores, sembraban maíz, quínoa, zapallo y calabaza. Aprovechaban para cultivar el agua de los ríos de montaña, formados por el deshielo del verano. Conocían los lugares más adecuados para sembrar y las épocas de siembra y de recolección.

El algarrobo era el árbol que les proporcionaba el alimento más importante de su dieta. Con sus semillas molidas hacían harina para fabricar el patay o "pan indio" y también una bebida alcohólica: la "aloja".

Entotorar: Se destacaron en esta industria. Eran tejedores de fibras vegetales (totora). Confeccionaban cestos o canastas de diferentes formas y tamaños, especialmente para uso doméstico. Estos eran adornados con lanas de diversos colores.

Alfarería: Trabajaban la cerámica fina y fabricaban vasijas y cacharos a los cuales pintaban con figuras casi siempre de formas geométricas.

Religión: Los Huarpes son politeístas. Creen en una divinidad central llamada Hunuc Huar (Dios de la Montaña), pero también adoran al Sol, la Luna y los ríos. Al morir, aún son colocados en sus tumbas con la cabeza dirigida hacia los Andes, donde mora Hunuc Huar.

Fuente(s): argentour.com
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Biografía de Diego de Almagro

(Almagro, España, 1475 - Cuzco, actual Perú, 1538) Conquistador español, descubridor de Chile. Los orígenes de Diego de Almagro son inciertos. Parece que fue hijo ilegítimo de Juan de Montenegro y Elvira Gutiérréz, razón por la que adoptó el nombre de su ciudad natal como apellido.

En 1514 se enroló en la expedición a Panamá de Pedro Arias Dávila. Posteriormente, al tener noticia de los rumores sobre las riquezas que albergaba el Imperio de los incas, unió sus fuerzas con Francisco Pizarro en dos expediciones de conquista que resultaron un fracaso.

Contando con una autorización real obtenida un año antes, en 1530 Francisco Pizarro emprendió en solitario una nueva expedición que le llevaría, tras aprovechar hábilmente las disensiones entre el soberano inca Atahualpa y su hermanastro Huáscar, a la conquista del Imperio Inca.

Los éxitos de Pizarro en Perú movieron a Diego de Almagro a solicitar el permiso real para emprender, por cuenta propia, la conquista de nuevos territorios, lo que le fue inicialmente denegado; no obstante, cuando llegó a Perú, en 1533, lo hizo con un título de igual importancia que el de Pizarro, lo cual causó fricciones entre ambos.

Tras repartirse el tesoro de Atahualpa y ejecutarlo, partieron hacia Cuzco y tomaron la ciudad. La intromisión de Pedro de Alvarado se resolvió con el pago de una indemnización a éste y su retirada, con lo que se evitó un conflicto.

Almagro se dedicó a partir de entonces a la exploración de los territorios del sur del Imperio Inca, en el actual Chile, hasta el valle de Aconcagua. En 1535, el emperador Carlos V lo recompensó con la gobernación de Nueva Toledo, al sur de Perú, y el título de adelantado en las tierras más allá del lago Titicaca.

A su regreso a Perú, en 1537, Almagro ocupó la ciudad de Cuzco, por considerar que pertenecía a su gobernación. Este hecho suscitó un sangriento enfrentamiento entre almagristas y pizarristas que concluyó con la victoria de los hermanos Pizarro en la batalla de las Salinas, en abril de 1538. Hecho prisionero, Almagro fue ejecutado el mes de julio de ese mismo año.

Fuente(s): biografiasyvidas.com
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Los Trece de la Fama

Se denominan Trece de la Fama, o Trece caballeros de la isla del Gallo, a las trece personas que acompañaron a Francisco Pizarro en la conquista del Imperio inca, superando el momento más crítico de la expedición.

Francisco Pizarro inició la conquista del Perú en 1524 con ciento doce hombres y cuatro caballos en un solo navío. Sus socios Diego de Almagro y Hernando de Luque se quedaron en Panamá con la misión de contratar más gente y salir posteriormente con ayuda y víveres en pos de Pizarro. Durante esta época mantuvieron duros enfrentamientos con los indios de la costa sur de Panamá donde Pizarro recibió hasta siete lanzadas y Almagro perdió un ojo que le quebraron de un flechazo.

En mayo de 1527, cuando habían transcurrido dos años y medio de viajes hacia el sur afrontando toda clase de inclemencias y calamidades, llegaron a la isla del Gallo exhaustos. El descontento entre los soldados era muy grande, llevaban varios años pasando calamidades sin conseguir ningún resultado. Pizarro intenta convencer a sus hombres para que sigan adelante, sin embargo la mayoría de sus huestes quieren desertar y regresar.

Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora. Tan solo cruzaron la línea trece hombres: los "Trece de la Fama", o los "Trece caballeros de la isla del Gallo".

Sobre la escena que se vivió en la Isla del Gallo, luego que Juan Tafur le trasmitiera la orden del gobernador Pedro de los Ríos, nos la relata el historiador José Antonio del Busto:1​

El trujillano no se dejó ganar por la pasión y, desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hasta sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miró a todos y evitándose una arenga larga se limitó a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:

— «Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere».

Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea, «no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada». Sus nombres han quedado en la Historia.
José Antonio del Busto

Pizarro y los Trece de la Fama esperaron en la isla del Gallo cinco meses por los refuerzos, los cuales llegaron de Panamá enviados por Diego de Almagro y Hernando de Luque, al mando de Bartolomé Ruiz. El navío encontró a Pizarro y los suyos en la Isla de la Gorgona, hambrientos y acosados por los indios. Ese mismo día, Pizarro ordenó zarpar hacia el sur, dejando en la Gorgona a tres de los “Trece” que se hallaban enfermos, al cuidado de los indios naborías venidos en la nave de Ruiz. Serían recogidos posteriormente por el mismo Pizarro, a su regreso.

Fuente(s): ws.org
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La batalla de Suipacha de 1810

La batalla de Suipacha fue un enfrentamiento ocurrido el 7 de noviembre de 1810 entre las fuerzas del Ejército del Norte enviadas por la Primera Junta de gobierno de Buenos Aires durante la primera expedición auxiliadora al Alto Perú y las fuerzas realistas españolas. Fue el primer triunfo de los ejércitos argentinos en la guerra de independencia.

La batalla se produjo a 25 km de Tupiza, en la población de Suipacha, a orillas del río Suipacha en la provincia de Sud Chichas del Departamento de Potosí en la actual Bolivia, entonces intendencia de Potosí.

Después del desfavorable combate de Cotagaita ocurrido el 27 de octubre, las fuerzas revolucionarias se vieron obligadas a retirarse en dirección a Tupiza sin ser perseguidas por los realistas.

El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir a Nieto con tropas armadas de todos los marinos beteranos, muchos vecinos de la ciudad, los artilleros de Cuzco, fucilería de Oruro y algunos de La Paz, entre los cuales estaban los Granaderos Provinciales de La Plata provenientes de Chuquisaca.

Al día siguiente González Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado al otro día por 1200 realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre. Paraje ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió por la noche un refuerzo de 200 hombres provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería, junto con municiones y la paga de las tropas. Córdoba había recibido informes falsos sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que marchaban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos, tampoco se había enterado de la llegada de refuerzos con municiones y cañones.

El Ejército del Norte tenía inferioridad numérica, 800 realistas con 4 cañones contra 600 patriotas con 2 cañones. Formaban parte del ejército realista de observación los veteranos del Real Borbón y del Cuerpo de Voluntarios del Rey, este al mando del capitán José Fernando de Fontaneda, que habían partido de Buenos Aires en 1809 para reprimir las sublevaciones del Alto Perú y que luego formaron el Batallón Fernando VII.

Cuando el 7 de noviembre la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de Balcarce, este había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.

Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya.

Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron brúscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.

La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Córdoba y Rojas que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.

En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oranenses, tarijeños, cinteños y la Caballería chicheña de Tupiza, comandada por el coronel Pedro Arraya. El 9 de noviembre Castelli ordenó al capitán Martín Miguel de Güemes que con 150 tarijeños montados partiera de Suipacha en dirección a Cinti para capturar al subdelegado y comandante militar Pedro Cabero y a su antecesor, e impedir por allí la huida de los derrotados de Suipacha hacia el Gran Chaco, así como también en posesión al nuevo subdelegado Isidoro Alberti. Güemes, quien estaba al frente de los salteños fue posteriormente a la batalla (ya en Potosí) despojado de su rango militar por desavenencias con Castelli y devuelto a Salta, mientras que sus tropas fueron incorporadas al Ejército del Norte. Evidencias históricas señalan a Güemes como el ejecutante de las acciones de Suipacha, sin embargo Castelli no lo menciona en el parte de batalla.

El ejército realista que luchó en Suipacha sufrió una completa derrota, perdió sus cuatro cañones, sus tiendas de campaña, armas, municiones, 10.000 pesos en plata, víveres y se desintegró por completo.

El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, los jefes realistas del Alto Perú perdieron todo su prestigio, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre apresando a su gobernador Paula Sanz, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de Buenos Aires, ciudad en donde produjo una euforia generalizada.

En el momento de la batalla Juan José Castelli se hallaba en Yavi, desde donde el 8 de noviembre informó a la Junta sobre la victoria, redactando dos días después en Tupiza el parte completo, llevado a Buenos Aires por el mayor de patricios Roque Tollo.

Exmo Señor.
Son las dos de la mañana, y media hora hace, que llegan dos ayudantes del exército, Roxas y Saravia, con el capitan Tollo, dandome de orden del mayor general Balcarce, el parte del resultado feliz para nuestras armas del ataque, que hicieron, los enemigos sobre la retirada de los nuestros de Tupiza á Suipacha, donde se fixaba el quartel general, habiendose destacado una fuerza de más de mil hombres, al mando de D. José Cordoba, con quatro piezas de artilleria. Se alistaron ayer á las tres de la tarde, y nuestra gente los esperó gallardamente, operó la artilleria mandada por Villanueva y Giles, que acababan de llegar con las piezas, municiones, caudal para pago de la gente, y tres divisiones, que venian á mi avanguardia; obró la mosqueteria, y cargó la caballeria, poniendo en fuga vergonzosa el resto de los que no quedaron tendidos en los cerros. Han perdido toda la artilleria y municiones, banderas, armamentos, mulas, monturas, mochilas y demas pidiendo clemencia, que mandé no se les diese. Siguen los nuestros las derrotas hasta alcanzar los montados, y entre ellos el general Cordoba; y es probable que reforzado Balcarse siga hasta Cotagaita á atacar, y tomar los de la reserva, y franquear el paso para Potosí. Luego que tenga mas circunstanciadas noticias reiteraré mi parte para satisfaccion de V. E. bastando decirle, que tengo en mi poder parte de los despojos del atolondrado exército de los rebeldes, que sus banderas estan en presa, que no contamos mas que un oficial, y seis heridos nuestros, y que no se sabe de nuestra tropa entrando las de Tarija, qual es la que mejor se ha portado.
Circúlo estos avisos á las ciudades por medio de sus xefes, para que celebren los triunfos de la patria, y glorias de la lealtad.
Dios guarde á V. E. muchos años. Yavi 8 de noviembre á las dos de la mañana de 1810.—
Exmo. Sr.—Dr. Juan José Castelli.
—Exma. Junta Gubernativa de estas provincias.
Parte de Castelli a la Junta


Este distintivo se utiliza aún hoy en el uniforme de gala de las tropas del Regimiento Dos (RI2) de infantería del Ejército Argentino con actual asiento en la Ciudad de Córdoba, Argentina.

Cumpliendo órdenes de Buenos Aires y como castigo por la represión de 1809 en las rebeliones de Chuquisaca y La Paz, los jefes realistas José de Córdoba y Rojas, Vicente Nieto y Francisco de Paula Sanz fueron capturados en Potosí y ejecutados. A González Balcarce le valió los galones de brigadier y la confianza para avanzar hacia el río Desaguadero, límite del virreinato.>
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Las órdenes religiosas del Virreinato del Perú


Una de las causas del descubrimiento de América fue la difusión de la religión católica y desde la creación del virreinato peruano la sociedad se caracterizó por profesar el catolicismo y por poseer un profundo espíritu religioso.

En el siglo XVII, la Iglesia católica prosperó enormemente: en Lima, con 26 000 habitantes, contaba con diecinueve iglesias y monasterios y el diez por ciento de su población estaba constituido por sacerdotes, canónigos, frailes y monjas, que penetraron profundamente en la vida del pueblo, en cuyas familias era casi una actitud tradicional destinar a uno de los hijos a la vida religiosa y observar rigurosamente los rezos del Ángelus a mediodía y del rosario, además de asistir a las diversas actividades de culto.

Junto con los miembros del clero secular llegaron también los religiosos del clero regular organizados bajo la advocación de un santo y que tuvieron como tarea fundamental la propagación de la fe católica y el adoctrinamiento de los indígenas dispersos por todo el virreinato. Todos ellas fundaron conventos y monasterios y edificaron hermosas iglesias en Lima y otras ciudades del Perú.

Las órdenes religiosas que se establecieron en el Perú fueron la Orden de Predicadores o dominicos, la Orden de Frailes Menores o franciscanos, la Orden de la Merced o mercedarios, la Orden de San Agustín o agustinos y la Compañía de Jesús o jesuitas.

Dominicos. La Orden de Predicadores fue la primera en llegar al Perú con fray Vicente de Valverde en 1532 (destacada actuación en la captura del inca Atahualpa y primer obispo del Cuzco). Su primer convento lo construyó sobre el templo inca del Coricancha, (Cuzco); fundó en Lima la Universidad de San Marcos (1551) e implementó inicialmente el tribunal de la Santa Inquisición. Destacó por su defensa de las poblaciones andinas, siguiendo la lucha del fraile dominico Bartolomé de las Casas, y por su gran labor de adoctrinamiento de las poblaciones indígenas (fray Domingo de Santo Tomás quien fue el primer fraile en estudiar el quechua).

Franciscanos. La Orden de Frailes Menores llegó al Perú en 1533, dedicándose especialmente a las misiones, es decir, a la difusión del catolicismo en el virreinato. Llegó a instalar conventos en Arequipa, Huamanga, Trujillo, Chachapoyas y otras ciudades (construyeron el Convento de Ocopa, en Huancayo). Fue una de las órdenes que más trabajó con misiones a las inhóspitas regiones de la selva.

Mercedarios. La Orden de la Merced arribó al Perú en 1533 y su centro de operación fue la ciudad de Lima. Sin embargo el número de miembros de la orden no fue significativo en comparación con el número de las otras órdenes religiosas. Su carácter misionero hizo que la orden mercedaria llegara a las altas cumbres cordilleranas en búsqueda de indios para evangelizar. Fueron mercedarios Fray Martín de Murúa, cronista que se dedicó a la recopilación de la historia del Tahuantinsuyo y autor de la crónica "Origen y Descendencia de los Incas" y Fray Diego de Porres, misionero dedicado a la enseñanza de la fe católica, apoyándose en instrumentos nativos como el quipu. Explotó bienes inmuebles incursionando en las haciendas y otro tipo de negocios (repartimientos, encomiendas). Logró controlar la Santa Inquisición desde mediados del siglo XVIII.

Agustinos. La Orden de San Agustín llegó en 1551 y se instaló en Lima como la Provincia Nuestra Señora de Gracia del Perú, y en varias partes del virreinato peruano, principalmente en la Sierra, extendiéndose incluso hasta el Alto Perú. Tomaron a su cargo el célebre santuario de Copacabana, a orillas del Lago Titicaca, a partir del cual predicaron con gran eficacia la doctrina católica a las poblaciones indígenas.

Jesuitas. La Compañía de Jesús vino al Perú en 1568, como una organización moderna y poderosa, al servicio de la Contrarreforma, es decir, a la lucha contra los protestantes europeos. Con ese antecedente, tuvo gran empuje en su labor misional en el Perú, asumiendo con gran éxito la administración de haciendas y fundando multitud de colegios (también incursionaron en el estudio del quechua y del aimara). Con los años, esta labor adquirió gran prestigio e influencia en los ámbitos políticos, culturales y económicos locales. Los jesuitas fueron expulsados de España y de América por orden de Carlos III, en 1768, preocupado por el poder que ejercían y las posiciones sobre las libertades políticas que dejaban entrever. Esto constituyó un rudo golpe para la cultura y economía del virreinato.

Fuente(s): ws.org
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La resistencia Inca frente a la presencia española

La conquista europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas peruanas, como tradicionalmente y erróneamente se ha sostenido que en la tarde sangrienta del 26 de julio de 1533, con la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, había caído el imperio del Tahuantinsuyo, en realidad, ese hecho sólo fue la terminación del inca quiteño Atahualpa, el imperio cayó realmente décadas más tarde.

En este contexto, la finalidad del presente ensayo es fundamentar mediante datos históricos, las principales luchas que libraron los indígenas contra los invasores, después de una tensa resistencia que fue la reacción de rechazo y oposición que liberaron los hombres andinos contra los españoles y su cultura occidental que pretendían implantarla utilizando mecanismos de dominación y explotación sobre un pueblo fiel a sus raíces y a sus costumbres ancestrales.

Esa resistencia costo muchas vidas, pero resalto el valor de un pueblo que se resistía a ser sometido, y quería recuperar lo suyo, que luchaba contra la pólvora, el hierro, el arcabuz y sobre todo contra sus propios hermanos que fueron hábilmente engañados por los españoles, quienes aparecieron como dioses, ofreciendo autonomía y privilegios, pero que reaccionaron ante tal situación, como lo explicaremos en el proceso de resistencia, donde distinguimos dos formas, una de tipo militar o bélica y otra de tipo ideológica

La resistencia militar andina tiene tres fases
, la primera se da, desde un inicio, logrando sus más heroicas hazañas, cuando los generales de Atahualpa, que ofrecieron dura resistencia ante los españoles, se organizaron con la intención de reconquistar el Tahuantinsuyo, siendo uno de ellos Rumiñahui, como manifiesta Juan José Vega que “Mucho costo a España vencerlo y antes de rendirse prefirió perderse en la inmensidad de la selva, tras matar a sus trescientas mujeres, a las cuales se resigno a entregar a la lascivia de los cristianos. Poco después lo quemaron vivo”.

Así también los generales Calcuchimac y Apo Quisquis, que fueron capturados y cruelmente asesinados, poniendo fin al primer intento de resistencia andina; así el historiador Andrade Reimiers, recordando esta tragedia, recuerda al Dr. Edmundo Guillén, dice que el quinto cristiano surgió sobre las cenizas de estos famosos héroes.

La segunda fase de reconquista lo constituye
: la reacción de Manco Inca, monarca elegido por Francisco Pizarro para poderse entender con tantos y tan diferentes pueblos que no aceptaban su presencia. Este, en un principio pareció acceder a las propuestas de los extranjeros, pero en su fuero interno siempre abrigó la esperanza de expulsarles de sus tierras, iniciando una verdadera guerra de reconquista, como la llama Edmundo Guillén y la sostuvieron los núcleos incaicos cuzqueños, incluso aquellos que un primer momento prestaron ingenuo apoyo a los españoles, como es el caso de Manco Inca, pues poco tardó en tomar conciencia, vio venir lentamente el desengaño, observando en los españoles una conducta aberrante (violaciones, robos, torturas, saqueos, humillaciones y asesinatos), del respeto pasaron al vejamen como lo refiere Juan José Vega y del cinismo a la burla y él propio Inca pasó a ser víctima de tales afrentas.

Por lo que se las ingenió para escapar de su cautiverio, engaño a Hernando Pizarro, quien lo dejo ir tras el ofrecimiento de traerle una estatua de oro del tamaño de un hombre, reuniendo secretamente a los orejones deplorando ante ellos haber servido a los españoles en el aniquilamiento de los generales atahuallpistas; y los exhortó a desatar la guerra total por recuperar la autonomía pronunciando un discurso que bien puede inscribirse como el primer documento de la lucha libertaria del Perú, testimonio que fue publicado por el cronista español, Pedro de Cieza de León. Manco Inca sometió a los conquistadores españoles a un persistente y eficaz acoso que en un momento hizo peligrar la conquista del Perú.

El momento cumbre de esta etapa histórica, se centra en el cerco del Cuzco, la capital imperial, cuando los ejércitos incas logran aislar a los conquistadores en la sierra central del país. Se lleva entonces a cabo un combate calle por calle, cerro por cerro, en el que perecen, entre otros, Juan, hermano menor del conquistador Francisco Pizarro. Desde Lima, donde se encontraba asimismo Francisco y un grupo de españoles en la recién fundada ciudad, enfrentados a las huestes de Quispe Tito, General inca, parten cuatro expediciones rumbo al Cuzco con el fin de auxiliar a los sitiados.

La resistencia de Manco Inca se debilita después de la batalla de Sacsayhuamán, las tropas indias cercaron la ciudad en cuatro oportunidades, después de 11 meses de luchas, se ven obligados a retirarse al Vilcabamba, iniciándose así la tercera fase: "La resistencia de Vilcabamba", llamada así a la presencia de una parte de la elite incaica en esta región del Cuzco que se afincó buscando restablecer la organización incaica.

Los incas de Vilcabamba(1536 y 1572), se consideraban legítimos herederos de Huayna Cápac y en algunos casos establecieron negociaciones con los primeros gobernantes coloniales del Perú, estos fueron: Manco Inca Yupanqui, Sayri Tupac Inca Titu Cusi Yupanqui Túpac Amaru I, a la muerte del último inca, la resistencia incaica del siglo XVI perdió allí su cabeza más importante, al mismo tiempo que empezaba a correr con fuerza el mito de Inkarri y se difundía toda la simbología utópica evocación de un Tahuantinsuyo armonioso, ubérrimo ideal concerniente al retorno de los incas. (Burga 1988:117-120).

Otra forma de resistencia andina es la ideológica o religiosa, es donde los naturales se resisten a la imposición que pretende hacer asimilar creencias o un tipo de religión extraña a la suya, asimismo, se da un rechazo a los patrones culturales foráneos, tuvo su máximo desarrollo en la década sesenta del siglo XVI, siendo los movimientos más importantes con características religiosas el Taki Onqoy (enfermedad del baile y del canto-1565), que según Manuel Burga “el nombre se originó a consecuencias de las sacudidas y convulsiones que experimentaban los seguidores de este movimiento de salvación reconversos de manera milagrosa a la cultura de los indígenas y romper con los usos de los blancos……” y el movimiento Yanahuara (naturista-1569), que pretendieron seguir rindiendo culto a los dioses andinos, creyendo además que en un tiempo no muy lejano, las huacas y los líderes ancestrales resucitarían y significaría la instauración de un nuevo orden y el restablecimiento del Tahuantinsuyo.

Fuente(s): pronafcaphistoriageografiaperu.ws.com
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El legado de la cultura Huari


Wari o Huari fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el siglo VII hasta el XIII d. C., llegando a expandirse hasta los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el norte, Arequipa por el sur y hasta la selva del departamento del Cusco por el este,

La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que se encuentra ubicada unos 15 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Ayacucho. Esta ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio wari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Es, junto al Imperio incaico, una de los dos únicas culturas consideradas «imperiales» aparecidas en el hemisferio sur.

Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac.

Los waris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los waris introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.

Las ciudades wari más conocidas son Pikillaqta (en el Cusco) y Wiracochapampa (en Huamachuco), que a su vez son los territorios extremos del imperio.

La ciudad de Wari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra, tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el mantenimiento de esta gran ciudad.

La tercera época es de declinación y descomposición política económica de los waris, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas colonias.

Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio wari retoman su camino independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a una etapa de franco subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.

Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimu, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el proto señorío inca.

Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio Incaico.

La sociedad wari no tuvo posesión de la moneda ni el mercado, el estado monopolizó el abastecimiento, producción y distribución de los principales recursos. Además los waris utilizaron varias modalidades de producción, tributación e intercambio, el control de la economía se logró a través del establecimiento de centros administrativos provinciales.

El manejo político fue distinto en todo el ámbito nacional e internacional, teniendo en cuenta que los waris convivieron con otra entidad política y religiosa compleja como lo fue Tiahuanaco, al sur.

La ciudad de Wari fue la capital del estado del mismo nombre. Se encuentra a unos 15 km de la actual ciudad de Ayacucho. El núcleo urbano de Wari alcanzó un área de ocupación de unas 2000 hectáreas (su mayor expansión) de la cual quedan como vestigios arqueológicos varias callejuelas con templos amurallados, patios ocultos, tumbas reales y edificios de viviendas de varios pisos1 que forman actualmente el complejo arqueológico Wari.

La mayoría de los edificios estaban cubiertos de yeso blanco, con lo cual la ciudad resplandecía al sol de las montañas.

Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.

En septiembre de 2012, los arqueólogos procedieron a excavar entre los escombros que aún quedaban en la parte más alta de la pirámide escalonada. Al limpiar los pozos de los huaqueros notaron que en el fondo se extendía una capa de ripio (piedras pequeñas) de aproximadamente 100 cm de grosor. Se procedió a retirar esa capa, cuyo peso total fue de unas 33 toneladas. Debajo encontraron seis esqueletos humanos que serían ofrendas humanas, pero el momento cumbre fue cuando apareció la cámara funeraria con un rico ajuar, la primera de la cultura wari hallada intacta.

Dicha cámara funeraria mide 4.5 m de largo, 3.5 de ancho y 1.5 de profundidad, y guardaba 57 fardos con osamentas en posición sentada. En el lado norte de la misma cámara se hallaron tres pequeñas tumbas que corresponderían a mujeres de la nobleza wari. Todas ellas tenían joyas que demostraban su nivel social, pero la del centro parecía tener mayor importancia que las demás. Serían probablemente las esposas principales. Las demás osamentas, en número de 57, serían de otras damas nobles, quizá las esposas secundarias o miembros de la corte, enterradas conjuntamente.


Fuente(s): ws.org
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La Hazaña de los Tres Sargentos

La Sorpresa de Tambo Nuevo, conocida como Hazaña de los Tres Sargentos fue una exitosa acción de caballería llevada a cabo por una partida de Dragones del Ejército del Norte entre el 23 y el 25 de octubre de 1813, en el curso de la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú durante la Guerra de Independencia de la Argentina. Los jinetes incursionaron en primer lugar el cuartel general del coronel realista Saturnino Castro en Yocalla, para luego atacar el puesto avanzado de Tambo Nuevo.

Después de la derrota del general Manuel Belgrano en Vilcapugio
, el 1 de octubre de 1813, el grueso del Ejército del Norte se retiró hacia el este, acampando tras varios días de marchas forzadas en Macha. Las pérdidas en hombres y material habían sido considerables, sobre todo en lo que hace a la artillería. No obstante, Belgrano comenzó a reforzar sus desmoralizadas y exhaustas tropas con el apoyo de patriotas locales que se sumaron a sus filas y le proveyeron vituallas. Pese a su reciente victoria, la situación de los realistas distaba de ser mejor.

El general Joaquín de la Pezuela había perdido más de 200 hombres en Vilcapugio, junto con un buen número de mulas y caballos, único medio de transporte viable en el terreno escarpado del altiplano. Una parte del ejército de Belgrano se retiró a la villa de Potosí, bajo el mando del general Eustoquio Díaz Vélez. A mediados de octubre, Potosí se hallaba asediada desde el norte por un escuadrón realista, comandado por el coronel Saturnino Castro, quien se había apoderado del pueblo de Yocalla. El camino entre las fuerzas de Díaz Vélez y las de Belgrano estaba controlado por el enemigo.

Mientras reorganizaba sus fuerzas en Macha, Belgrano ordenó a sus mejores oficiales diversas tareas de reconocimiento del campamento realista. Uno de ellos, el joven teniente La Madrid, fue elegido para una misión en el cuartel general enemigo en Yocalla. La Madrid encabezaba una partida de cuatro dragones y un guía indígena. El grupo llegó a acercarse a unos 400 m del campamento, tras una noche en la que se produjo una intensa nevada. Allí sorprendieron una patrulla realista que marchaba en la nieve, haciéndose de cinco prisioneros, que fueron enviados inmediatamente a Macha. La presencia y posterior retirada de La Madrid no fue advertida por los hombres de Castro. Sin embargo, un grupo de milicianos locales leales a Pezuela hostigaron su paso a través de la quebrada de Tinguipaya, e informaron a Castro acerca de la ruta de los jinetes.

Cuando los cautivos fueron llevados ante Belgrano, éste reconoció a dos de ellos -un cabo y un soldado raso- como parte del ejército realista que al mando de Pío Tristán se había rendido en Salta. Estos hombres habían jurado no volver a tomar sus armas en contra de los ejércitos independentistas. Belgrano ordenó que fueran fusilados inmediatamente por la espalda. Sus cuerpos fueron decapitados, y sus cabezas, junto con un refuerzo de ocho dragones, le fueron enviadas a La Madrid, quien todavía se encontraba al acecho del enemigo.

La Madrid sabía que Castro, cuyos informantes locales lo tenían al tanto de los movimientos de su partida, había dispuesto que una compañía le preparase una emboscada en la posta de Tambo Nuevo, un puerto de montaña ubicado a unos 25 km al norte de Yocalla. En la noche del 24, La Madrid y sus hombres escalaron una cuesta detrás de la posta. A la cabeza iban tres soldados como exploración avanzada.

Ellos fueron los primeros en llegar a la posición realista. Allí se toparon con un rancho de adobe donde pastaban 50 caballos, mientras que otro rancho estaba custodiado por un centinela. Entre los tres dominaron al custodio y penetraron en el edificio, donde sorprendieron a otros diez hombres durmiendo. Los once fueron tomados prisioneros, aunque más tarde uno de ellos -un sargento- logró escabullirse y dar la alarma. El resto de la sorprendida compañía, pensando que estaban siendo atacados por fuerzas superiores, permanecieron dentro de su refugio, a la vez que intercambiaban disparos con los atacantes.

Al amanecer, La Madrid inició el regreso a Macha con los 10 prisioneros y las armas capturadas. Los tres soldados fueron ascendidos a sargentos por Belgrano, con el título honorífico de Sargentos de Tambo Nuevo.

La incursión tuvo el efecto inesperado de obligar a los realistas a levantar su asedio a Potosí. Castro, convencido de que su escuadrón estaba siendo acechado por una fuerza combinada de 200 soldados, decidió retirarse a Condo, cuartel general de Pezuela. Su retirada permitió a las tropas del general Díaz Vélez reunirse con el ejército de Belgrano en Macha.

La caballería de La Madrid, una vez despejado el camino de enemigos, alcanzó el sitio donde había tenido lugar la Batalla de Vilcapugio, donde halló los cuerpos sin vida de varios camaradas, a los que dio cristiana sepultura. En ese lugar erigió dos picas, donde clavó las cabezas de los realistas ejecutados por Belgrano. Un cartel fue colocado en las picas con la leyenda por perjuros.

Fuente(s): SorpresadeTamboNuevo
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La cultura Tiahuanaco o Tiwanaku

Tiahuanaco
Tiahuanaco fue la cultura más longeva del área andina, por tanto la periodización evolutiva tuvo distintas teorías y postulados que han ido variando a lo largo de la historia. En un principio Wendell Bennett dividió a Tiahuanaco en tres periodos: temprano, clásico y decadente. Esta división cronológica fue replanteada con estudios posteriores. Basándose en la división de Benett, Wallace definió al periodo tiahuanacota temprano como cultura Keya o Qeya.

Posteriormente Ponce Sanginés propuso una cronología en 5 fases, las dos primeras anteceden al periodo temprano que había planteado Benett y corresponden al periodo formativo tardío de América, posteriormente denominado periodo aldeano.

La ciudad de tiahuanaco fue fundada aproximadamente en 1580 a. C.
, como una pequeña villa, y creció a proporciones urbanas entre el 300 y el 500, consiguiendo un importante poder regional en los Andes centrales. En su máxima extensión, la ciudad cubría aproximadamente 6 km², y tuvo un máximo de 40 000 habitantes.

La cultura Tiahuanaco o TiwanakuColapsó repentinamente aproximadamente en el año 1187. La ciudad fue abandonada y su estilo artístico se desvaneció (se perdió o desapareció).

Período Aldeano: épocas I y II 1580 a. C. - 45 d. C.
En este periodo el sitio de Tiwanaku estaba ocupado por una pequeña aldea con casas rectangulares techadas a dos aguas a las que se adosaba un recinto circular, posiblemente destinado a la cocina. Los cimientos eran de piedra y los muros de adobe; pequeñas calzadas unían las viviendas. No se han encontrado vestigios de arquitectura religiosa o monumental, ni tampoco hay indicios de que existieran clases sociales. Los enterramientos se realizaban directamente en cestas de piedra. Los cuerpos hallados indican que se practicaba la deformación craneana. Su economía se basaba en el cultivo de papa, que para su almacenaje era deshidratada en la forma que hoy se conoce como "chuño"; así mismo se cultivaba la oca. Uno de los elementos decisivos fue la domesticación de la llama lo que permitió el pastoreo; formaban caravanas que sirvieron para el intercambio de productos. La lana fue necesaria para la textilería y su carne servía de alimento.

Mantenían un comercio suplementario a través del intercambio de flechas de obsidiana tan características de la cultura Wankarani. Se traía la sodalita para la manufactura de cuentas que utilizaban como ornamento; también se traía helio basalto de las canteras de Querimita. Se conocía el cinabrio, cuyo color rojo se utilizaba en los enterramientos. Se trabajaba el cobre incluyendo el vaciado. Asimismo se trabajaba el oro y la plata. En el periodo aldeano hay dos tipos de cerámica, uno de ellos -que tiene similitud con la Pucara- es incisa y pintada de color marrón, rojo y blanco sobre fondo castaño claro. Son notables las vasijas globulares decoradas con esta técnica, algunas presentan un felino con el cuerpo de perfil y el rostro humanoide de frente. Otras vasijas tienen forma de aves. El segundo tipo carece de pintura y algunas de sus piezas están modeladas en forma antropomórfica (figura humana).

La cultura Tiahuanaco o Tiwanaku
El denominado "Dios de las Varas" fue el dios principal y los tiahuanacotas, este representa a un dios celestial y según algunas hipótesis, esta deidad podría ser el mismo Tunupa de los posteriores reinos aimaras, o el Wiracocha de los tardíos incas.

Históricamente la deidad de los báculos es adorada en la meseta del collao desde tiempos anteriores a los tiahuanacotas y aparece tardíamente en los wari.

Iconográficamente, la representación mejor lograda y conservada del Dios de las Varas se encuentra en la Portada del sol, en donde la deidad aparece en posición central rodeada de seres alados.

Se tiene evidencia que los ritos tiahuanacotas fueron de mucha complejidad y asociados al consumo de sustancias alucinógenas. Las sustancias utilizadas, además de las hojas de coca, fueron las semillas de anadenanthera o el parica y eran consumidas en tabletas; las tabletas fueron representadas en las esculturas tiahuanacotas como el monolito de Bennet y de Ponce, además de haber sido encontradas en las tumbas de Tiwanaku y San Pedro de Atacama. Aparentemente estos alucinógenos se conseguían en enclaves tiahuanacotas en el chapare y eran consumidas tanto por los sacerdotes como por seres humanos sacrificados.

La decadencia política y religiosa de Tiahuanaco ocurrió entre el 950, 1000 y 1100 d. C. La evidencia en el valle de Azapa (Chile) da cuenta de que los sitios de la élite tiahuanacota fueron destruidos sangrientamente, se observaron tumbas arrasadas y cuerpos que fueron profanados y despedazados. En Moquegua, también se observaron sitios tiahuanacotas destruidos violentamente, aunque en el caso de Moquegua también existe la hipótesis de una destrucción por la invasión del estado huari (hipótesis planteada por Moseley en 1991).

En el caso del altiplano, la pérdida del poder se da de manera menos violenta, esto evidenciado por la continuidad de los estilos alfareros tiahuanacotas al rededor del Titicaca, así como la continuidad de las tradiciones funerarias y cotidianas; lo que hace pensar que el estado Tiahuanaco primero perdió su poder en la periferia (casos de Azapa y Moquegua) y luego en el altiplano. Según Pärssinen la pérdida del poder hizo vulnerables a las colonias a los ataques de etnias locales.

En el siglo XI, la capital de Tiahuanaco fue abandonada y empezaron a aparecer varios asentamientos menores en toda la meseta del Collao. El inicio de estos asentamientos menores empieza a aparecer hacia el año 900 d. C. pero a la par los sitios tiahuanacotas (Pajchiri, Khonkho, Lukurmata) continúan siendo habitados. Antes de eso, la ciudad de Tiahuanaco concentraba una población que se estima entre 25 000 y 50 000 habitantes y la evidencia arqueológica de conjuntos habitacionales fuera de la ciudad es escasa. Al parecer ante la pérdida del poder político, grupos poblacionales decidieron emigrar de la ciudad y agruparse en poblaciones independientes por toda la meseta del Collao. El incremento de poblaciones pequeñas se incrementa en función al abandono de la ciudad de Tiahuanaco, en un proceso que termina con el abandono total de la ciudad y la pérdida absoluta del poder periférico.

Los estilos alfareros del Collao nos revelan otros aspectos de la decadencia de Tiahuanaco, aunque todavía son escasos los estudios radiocarbónicos en la mayoría de asentamientos en el valle de Tiahuanaco, para poder determinar con exactitud los asentamientos de la fase V de Tiahuanaco y los pueblos fundados post-Tiahuanaco. Esta problemática en los estudios de la civilización tiahuanacota hace que muchos autores fijen el ocaso de Tiahuanaco en los años 1150 o 1200 (Bermann, Mujica, Ponce Sanginés y Janusek).

En el caso de la alfarería, la desaparición del estilo tiahuanacota es gradual, por lo menos así lo demuestran estudios hechos en las áreas de Machaca y Caquiaviri, esta última posterior capital de Pacajes.

Fuente(s): wikiTiahuanaco


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Documental: El Imperio Inca

incasEl imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. 

A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. 

Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud. Francisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531.



Fuente: youtube.com
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La Batalla de Huaqui

La Batalla de Huaqui
Fue una batalla ocurrida el 20 de junio de 1811 entre las tropas realistas del Virreinato del Perú y las tropas del gobierno revolucionario de Buenos Aires. Los antecedentes de esta batalla están dados por las acciones que desarrolló el ejército mandado por Juan José Castelli y por Antonio González Balcarce, que tuvo su primer encuentro con el ejército realista al mando del general José Manuel de Goyeneche a fines de octubre de 1810, sin mayores consecuencias y sin ser perseguido por el ejército realista replegándose hacia el sur, y obteniendo en Suipacha clara victoria sobre las fuerzas realistas.

El avance victorioso de las tropas de la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires continuó hacia el norte del Alto Perú y el 20 de junio de 1811 se encontraron junto al río Desaguadero, donde tuvo lugar la batalla.

Dado que Abascal no se fiaba de Castelli, envió refuerzos y abastecimientos a Goyeneche, quien continuó los preparativos bélicos. Advertido Castelli de los preparativos bélicos de Goyeneche, movió su ejército desde el campamento de La Laja, en el que se había instalado a principios de abril, hacia el nuevo campamento en Huaqui, para guarnecer el paso del río Desaguadero (denominado Puente del Inca) y observar los movimientos realistas, lo que constituía una violación flagrante del armisticio firmado por ambas partes.

Huaqui disposicion batallaLa mañana del día 19, los revolucionarios habían localizado sus fuerzas en Huaqui, Caza, y Machaca y echado un puente sobre el río Desaguadero haciendo pasar una columna de 1200 hombres con la excusa de evitar que continuasen las acciones de saqueo llevadas adelante por fuerzas realistas que cruzaban ese río en busca de víveres, debido a que el paso no se hallaba guarnecido. Sin embargo, con este plan pretendían distraer las fuerzas de Goyeneche por el frente y flanco derecho mientras rodeaban a los realistas por la espalda mediante la comunicación establecida con este nuevo puente.

En esta situación de violación del armisticio por los patriotas y franco peligro para todas sus tropas al verse rodeado por todos los flancos, el general Goyeneche determinó el ataque directo con todo su ejército. A las 3 de la mañana del 20 de junio ordenó a los coroneles Juan Ramírez Orozco (con los batallones de los beneméritos), Pablo Astete, tenientes coroneles Domingo Luis Astete y Mariano Lechuga (con 350 efectivos de caballería y cuatro cañones) que atacaran Caza, que es una quebrada sobre el camino de Machaca con comunicación a Huaqui, mientras él se dirigía a la toma de Huaqui con los coroneles Francisco Picoaga y Fermín Piérola al mando de 300 efectivos de caballería, 40 miembros de su guardia y 6 piezas de artillería.

La Batalla de HuaquiAl amanecer, las alturas de los cerros que las tropas españolas debían conquistar estaban tomadas por gran número de independentistas, caballería y fusileros que hacían fuego sobre los españoles con acompañamiento de granadas y hondas. Sin embargo el ejército realista les puso en fuga en pocas horas.

Cuando las tropas independentistas tuvieron noticia de la aproximación de Goyeneche a Huaqui, salieron de dicha población Castelli, Balcarce y Luciano Montes de Oca al mando de 15 piezas de artillería y 2000 hombres, tomando una posición sobre el camino a Huaqui casi inexpugnable, entre la laguna y los montes superiores.

Goyeneche ordenó el avance introduciéndose bajo fuego enemigo sin contestar con un fusilazo, mientras el batallón del coronel Picoaga rompía el fuego, contestado por los independentistas con enorme energía.

Como las tropas independentistas, al reconocer al general Goyeneche, dirigían su fuego contra él, ordenó a uno de sus edecanes que transmitiera la orden de atacar al flanco derecho de su ejército, mantuvo cubierto el camino con el batallón de Piérola y destacó tres compañías para que avanzasen dispersas por el frente mientras él, con el resto de tropa en columna atacaba por la izquierda.

La caballería del ejército de Castelli trató de detener el empuje pero fue arrollada y huyó, junto a todo el ejército rebelde, hacia Huaqui. Goyeneche dio orden de perseguirlos y consiguió tomar el pueblo. El coronel Ramírez comunicó poco después la victoria en Caza.

La batalla terminó en la desbandada de las tropas patriotas, con el saldo para éstas de más de mil hombres perdidos y el abandono de numeroso parque y de artillería. En precipitada retirada, se refugiaron en Potosí y luego en la ciudad de Jujuy.

Consecuencias
Perú el mismo 20 de junio de 1811 estalló la revoluciónMientras tanto en el Perú el mismo 20 de junio de 1811 estalló la revolución que había sido convenientemente preparada. El caudillo tacneño Francisco Antonio de Zela que se había puesto de acuerdo con Castelli conviniendo que mientras él diera el golpe en Tacna, el ejército rioplatense avanzaría hacia el Perú para iniciar la campaña de la libertad de los peruanos, pero la derrota de Huaqui dio por tierra cualquier movimiento planeado en territorio peruano.

La mala impresión que causó en Buenos Aires esta desastrosa derrota (por la pérdida de todo el armamento), hizo que González Balcarce y Castelli fueran relevados y juzgados. También provocó que se pactase una tregua con Montevideo, por el temor del gobierno de Buenos Aires a verse atacado en dos frentes al mismo tiempo.

La derrota de los independentistas rioplatenses en Huaqui fue de tal magnitud que la debilidad que se instaló en el norte tras esa derrota provocó que el general Belgrano luego de hacerse cargo del Ejército del Norte, recibir nuevo armamento, adiestrar a sus tropas, y restablecer la disciplina, tomó una medida extrema: movilizó a toda la población de Jujuy hacia el sur ante la inminente ofensiva española. Este episodio se conoce como el Éxodo Jujeño.

Fuente(s): http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Huaqui
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La Independencia del Perú

La Independencia del Perú
La independencia del Perú fue un periodo histórico en el que a partir de un proceso revolucionario se dio origen y se consolidó la creación de la República del Perú, para erigirse como un estado independiente de la monarquía española, lo que resultó en la ruptura y final del Virreinato del Perú.

La Expedición Libertadora del Perú proveniente de Chile, proclamó en Lima la independencia del Estado peruano. La independencia del Perú fue un capítulo más en las guerras de emancipación hispanoamericanas.

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Manco Cápac o Ayar Manco

Manco Cápac, Manco Inca o Ayar Manco, según algunos cronistas, fue el primer gobernador de la etnia inca en Cuzco. Es el protagonista de las dos leyendas más conocidas sobre el origen de los incas: la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo y la leyenda de los hermanos Ayar.

Tuvo como esposa principal a Mama Ocllo, con quien engendró a su sucesor Sinchi Roca y otras esposas más como Mama Huaco de quien se dice que era una mujer aguerrida. Si bien su figura es mencionada en crónicas y se tiene como base para la explicación histórica del origen de los incas, esta permanece envuelta en el misterio de su existencia o no.

Algunos historiadores consideran a Manco Cápac un personaje mítico poniendo así en duda su existencia como personaje histórico. Sin embargo, la mayoría de autores lo consideran un personaje real, y basan sus argumentos en pruebas como la descendencia de su familia real llamada Chima Panaca, la cual mantuvo su lugar en la nobleza inca hasta la conquista. También se basan en pruebas arqueológicas como su propio palacio, el Inticancha (ahora Coricancha), ambos prevalecen en el Cusco moderno y según las crónicas fueron hechas por Manco Cápac. La historia oficial dice que Manco Cápac fue un personaje histórico.

Manco Cápac es el protagonista de las dos principales leyendas que explican el origen del  Imperio inca. Ambas leyendas coinciden en que fue él el fundador de la etnia inca en Cusco, en que su esposa principal fue Mama Ocllo.

La Leyenda de los hermanos Ayar
La leyenda de los hermanos Ayar es una leyenda en la tradición oral inca en la cual se cuenta que cuatro hermanos con sus cuatro esposas llegan a Cusco tras pasar una serie de aventuras.

Uno de estos cuatro hermanos, Ayar Manco, llegaría a fundar la ciudad inca de Qosqo (Cusco actual) siendo así el primer gobernante del  Imperio inca llamado desde entonces Manco Cápac.

La Leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo
Leyenda en la cual se cuenta que Manco Cápac y Mama Ocllo, pareja de esposos y hermanos hijos del dios sol, nacen de las espumas del lago Titicaca, con la misión de fundar la capital del futuro imperio en un lugar fértil. El sitio de fundación sería marcado por el lugar donde se hundiría el báculo sagrado de Manco Cápac, cosa que sucedió en el valle del río Huatanay, en Cusco.

Sin embargo, al carecer de una tradición escrita, a no ser de aquella que se inició con la publicación de "Comentarios reales de los incas", obra del Inca Garcilaso de la Vega, la autenticidad de esta leyenda como leyenda inca se pone en duda. Algunos afirman inclusive que Garcilaso fue el autor intelectual de esta leyenda cerca del año 1609.

Manco Cápac, es protagonista de dos leyendas más conocidas sobre el origen de los incas, sin embargo, la historia oficial tiene su propia versión en base a crónicas.

Biografía
Manco Cápac probablemente nació en Tambutoco, el lugar de uno de los muchos descansos que hicieron los sobrevivientes de su etnia: Taipicala al escapar de las invasiones Aimaras en el Altiplano andino. Su padre se llamó Apu Tambo, el cual dio lugar luego a que los jefes locales se llamen así. El éxodo en el cual nació Manco Cápac duró 20 años aproximadamente y recorrieron sólo 500 kilómetros llevando un estilo de vida seminómade.


Las leyes
Manco Cápac hizo muchas leyes humanas y sabias, condenando con pena capital el homicidio, el adulterio y el hurto; mandó que cada uno tomase mujer de su propia familia, pero nunca antes de los 20 años de edad; propuso el culto del sol como primera divinidad, y le labró un templo en el Cusco, e inmediata a él una casa para las vírgenes consagradas a aquella deidad, las cuales debían ser de la sangre real de los incas.

Fundación del curacazgo inca
Manco Cápac nació en medio de un lento éxodo, y para cuando murió su padre tuvo que continuar la dirección de su etnia calculada en una decena de familias (ayllus).
La trayectoria que recorrieron los Taipicala según las versiones oficiales concuerda claramente con la trayectoria descrita en la leyenda de los hermanos Ayar, mas no en el tiempo que les tomó hacerlo. Al llegar al valle de Cusco, los incas derrotaron a tres pequeñas etnias (Sahuares, Huallas y Ayar Uchos o Alcahuisas).

El terreno que ocuparon inicialmente los incas en Cusco fueron los alrededores de donde hoy está la Plaza de Armas de Cusco, en esa época era una zona pantanosa atravesada por dos riachuelos. En Cusco, Manco Cápac fundó cuatro barrios llamados: Chumbicancha (barrio de tejedores), Quinticancha (barrio del picaflor), Sairecancha (barrio de tabaco) y Yarambuycancha.

Lucha por la prevalescencia
Una vez establecidos en Cusco, Manco Cápac y su etnia ocupaban sólo una pequeña fracción del territorio del valle de Cusco, otras etnias más poderosas ocupaban el mismo valle e inclusive por el norte amenazaba un estado confederado de Ayamarcas y Pinaguas. Todas estas etnias veían a los incas como una etnia invasora y ciertamente lo eran. Manco Cápac durante su permanencia en el gobierno tuvo que luchar y defenderse de los continuos ataques de estas etnias. En algunas ocasiones, su sucesor Sinchi Roca tuvo que pelear él mismo en la defensa contra estas etnias.

Muerte
Tras una muerte natural, dejando a su hijo, Sinchi Roca, como sucesor, Manco Cápac fue momificado y guardado en el inticancha hasta el reinado de Pachacútec, quien ordenó su traslado al templo del lago Titicaca. En Cusco sólo quedó una estatua en su honor. Fue Pachacútec también quien inventó y esparció las leyendas del origen de los incas como un intento de "divinizar" las hazañas incas y de promover la identidad, y por ende la unificación de su imperio.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/
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Sistemas de trabajo en el Antiguo Perú

El trabajo representó la principal actividad del  Imperio inca y presentó estas formas: ayni, minka y mita.

Minka
La minca, minka, o minga, es el trabajo que se realizaba en obras a favor del ayllu y del Sol (Inti), un impuesto en trabajo y por turno, que tenía por beneficiario al Estado, donde concurrían muchas familias portando sus propias herramientas y alimento.

Las familias participaban en la construcción de locales, canales de riego, fortalezas, minas, cultivo de tierras estatales, así como la ayuda en la chacra de las personas incapacitadas huérfanos y ancianos.

Cuando el ayllu convocaba al trabajo de la minca, pero las personas que no asistían al trabajo eran expulsados del ayllu y perdían su derecho a la tierra.

Ayni
Era un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu, destinado a trabajos agrícolas y a las construcciones de casas.

El ayni consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a miembros de una familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran, como dicen: "hoy por ti, mañana por mi" y en retribución se servían comida y bebida durante los días que se realizaban el trabajo.

Esta tradición continúa en muchas comunidades campesinas del Perú, ayudándose en las labores de cocina, pastoreo y construcción de viviendas.

Mita
La mita era un sistema de trabajo a favor del Estado Imperial del Tahuantinsuyo, donde se movilizaban multitudes de indígenas a trabajar por turno en labores de construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos, templos, acueductos, explotación de minas, etc.

Existía una mita para servicios especiales como las labores de cargueros del Sapa Inca, músicos, chasquis y danzantes, los obligados a cumplir esta labor eran los adultos hombres casados, más no las mujeres, cuya edad oscilaba entre los 18 y 50 años.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/
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La Cultura Kallawaya

La cultura Kallawaya (también Callahuaya y Kolyawaya) es una cultura aborigen originaria de las poblaciones de Curva, Chajaya, Khanlaya, Huata Huata, Inka y Chari, alrededores de Charazani, provincia de Bautista Saavedra, Departamento de La Paz, Bolivia.

Inmemorialmente la cultura kallawaya se ha centrado en el estudio y ejercicio de la medicina tradicional itinerante, y sus sanadores recorren los caminos del Inca en busca de plantas medicinales.

Se han dado diversas interpretaciones para el significado de su nombre que para algunos, a partir del idioma aymara, significa País de los Médicos (aymara: kallawaya, 'País de los Médicos' )?. Otros, desde el quechua interpretan como "llevar en la espalda plantas" o como una referencia a la planta medicinal polipodiácea kalawala (Polypodium pycnocarpum).


Medicina

La medicina kallawaya ejercida actualmente por unos 2000 hombres, utiliza plantas, animales, productos humanos, minerales, amuletos y terapias.

Los conocimientos, transmitidos por los padres y abuelos a los muchachos y niños, en su conjunto conforman un patrimonio intangible. Además de sus conocimientos en materia de medicina natural, los Kallawaya comparten una cosmología, un conjunto de coherentes creencias, rituales, mitos, valores y expresiones artísticas que le proporcionan una vision original del mundo, de la cual depende su concepción de la salud, que une la naturaleza, lo espiritual, la sociedad y la persona.

Los Kallawaya han conservado una detallada clasificación antigua de las plantas y animales, que puede proceder de la época incaica. Por otra parte, a la vez que médicos viajeros, los Kallawaya son agricultores. Usan aún sus trajes tradicionales y en el caso de los hombres los identifican sus ponchos rojos con listas de otros colores y el sombrero.


Origen

Existen diversas hipótesis sobre el origen de los Kallawaya. La arqueología de la zona está influenciada por el Tiwanaku expansivo y la subsiguiente cultura Mollo. Se sabe por las crónicas, que en el  Imperio inca cuyos saberes médico-religiosos sintetizaron, los kallawaya tenían un estatus especial, practicaban la medicina tradicional llevando plantas medicinales de un sitio a otro y eran encargados de cargar el anda del Inca. Se les reconocía un territorio autónomo mucho más amplio que la región que habitan actualmente, en una franja de pisos ecológicos que van de los 1.000 hasta los 5.000 m.s.n.m. lo cual les proporcionaba acceso a una variedad de plantas medicinales y una interrelación con culturas del altiplano y las tierras bajas, que pudo haber sido la base de su medicina itinerante.

Camino precolombino de los kallawayas

Con un recorrido de 80 km atravesando la cordillera de Apolobamba, ascendiendo hasta los 4 500 y los 5 100 msnm para posteriormente atravesar el paso de Sunchulli, hasta llegar a las faldas del Akamani, la montaña mágica de los kallawayas. La población de Curva, capital mundial de los médicos itinerantes, y el camino precolombino de Niño Corini, conducen hasta Charazani donde se encuentran aguas termales.


Actualidad

Los Kallawalla actuales hablan además de quéchua, aymara y castellano, una lengua propia, usada entre ellos y en los rituales y práctica médica. Es esta lengua, kalliawayai quiere decir "iniciado" en el saber. Los lingüistas han logrado demostrar que esta lengua tiene una base léxica principalmente procedente del idioma puquina aunque la gramática y base morfológica es principalmente quechua con algunos afijos del puquina que se hablaba en el  Imperio inca y que está presente en la toponimia andina boliviana. Actualmente, las poblaciones principales como Charazani y Curva en la provincia de Bautista Saavedra, son de habla quechua predominantemente.

La cultura kallawaya fue declarada por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, en el año 2003.
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Manco Inca Yupanqui

Manco Inca Yupanqui, también conocido como Manco Cápac II, fue el primero de los cuatro rebeldes incas de Vilcabamba. Escapó de los ejércitos de Atahualpa en Cusco y ofreció ayuda a los conquistadores españoles creyendo que lo liberarían de las "malignas tropas de Quito".

Lo nombraron Emperador inca, pero después de los múltiples abusos que cometieron con él y su pueblo, decidió escaparse y rebelarse. En 1536 casi libera Cusco y expulsa a los españoles, sin embargo se refugió en Vilcabamba al tener que dar de baja a sus tropas por el excesivo tiempo que estaba tomando la guerra. Finalmente fue asesinado en 1544 (algunas fuentes indican 1545) por 7 españoles que lo traicionaron

Origen y entronación
Manco Inca liderando la rebelión, detalle de pintura de Juan Bravo, en la municipalidad del Cusco.

Manco Inca fue uno de los más de 600 hijos de Huayna Cápac, probablemente nació en 1515, en Cusco.

Cuando las tropas de Atahualpa tomaron dicha ciudad bajo el mando del general Quisquis, mataron a los descendientes de Huayna Cápac, a los partidarios de Huáscar y todo aquél que pudiera intentar tomar el lugar del Inca. Por esta razón Manco Inca se vio obligado a huir evitando cualquier contacto con los atahualpistas.

El 14 de noviembre de 1533 se la volo Francisco Pizarro y su contingente tanto inca como español. Éste y otros hechos como la matanza de Atahualpa llevaron a Manco Inca a creer que los españoles eran "salvadores" enviados por los dioses. Al presentarse a Pizarro éste le respondió:

"Has de saber que yo vine con el único propósito de protegerte y liberarte de esta gente de Quito, podeis creer que yo no vengo en provecho mío." Existen dos versiones sobre el fin de Chalcuchímac. Una de ellas dice que para convencer al joven inca, Pizarro quemó vivo a Chalcuchímac delante de aquél.

Por otro lado, José A. del Busto cita a Pedro Sancho de la Hoz cuando afirma que el general ya había muerto un día antes del arribo de Manco Inca:

"Informado el Gobernador de todas estas acusaciones y comprobando cuánto de verdad había en ello, mandó que fuese quemado vivo en medio de la plaza, y así se hizo, que los principales y más familiares suyos eran los que ponían más diligencia en prender el fuego (...) toda la gente de la tierra se alegró infinito de su muerte, porque era muy aborrecido de todos por conocer lo cruel que era".
'Pedro Sancho de la Hoz

En la mañana del sábado 15 de noviembre, día de San Eugenio, las tropas hispano-indígenas ingresaron a la capital (Cusco) por el cerro de Carmenca (actual barrio de San Blas) para luego bajar por un camino que llevaba a un río y que posteriormente bautizaron como "El callejón de la Conquista" o "La calle de los Conquistadores". Tras saquear el Coricancha, los templos y palacios más importantes del Cuzco, Francisco Pizarro coronó a Manco Inca como Sapa inca.

Bajo el vasallaje español
Las tropas de Quisquis se enfrentaron al ejército combinado de Manco Inca y Pizarro. Pintura de Juan Bravo para la municipalidad de Cusco.

Una vez nombrado, Manco Inca solicitó a Pizarro que le dé permiso para organizar un ejército que combatiera a las tropas del general atahualpista Quisquis, Pizarro, además de darle el permiso, lo apoyó con caballos y soldados españoles.

Unos espías informaron a Manco Inca de las intenciones de las tropas de Quisquis para atacar Jauja, dándole la opción de enviar justo a tiempo a su ejército bajo el mando de su hermano; Paullu Inca. Tras la batalla, Quisquis y sus guerreros se vieron obligados a retirarse hacia Tarma. Sin embargo, fueron expulsados también de Tarma ya que sus habitantes eran huascaristas.

Finalmente, Quisquis fue asesinado por sus propios soldados quienes se negaban a seguir combatiendo a los españoles.

Muerte

En 1545 (algunos sostienen que fue en 1544), Alonso de Toro, teniente gobernador de Cusco ofreció una oportunidad a los almagristas que habían traicionado a España. Les dijo que si mataban a Manco Inca les perdonaría, y así fue. Un día de 1545, en Vilcabamba 7 almagristas asesinaron a Manco Inca delante de su hijo.

Su hijo, Titu Cusi Yupanqui, sería más tarde cronista, y narró la muerte de su padre. Escribió el último mensaje que le dio agonizante: "No te dejes engañar con sus melosas palabras, son todas mentiras, si tú les crees te engañarán como lo hicieron conmigo". Las cabezas de los 7 españoles que asesinaron a Manco Inca fueron exhibidas en las plazas y calles de Vitcos y Vilcabamba.
Le sucedió su segundo hijo, Sayri Túpac Inca, quien renunció y dejó el trono a su hermano mayor (hijo mayor de Manco Inca) llamado Titu Cusi Yupanqui y cuando este murió le dejó el trono a su hermano llamado Túpac Amaru I. Los cuatro incas de Vilcabamba fueron de la familia de Manco Inca.

Extraido en Wikipedia
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