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Los Trece de la Fama

Se denominan Trece de la Fama, o Trece caballeros de la isla del Gallo, a las trece personas que acompañaron a Francisco Pizarro en la conquista del Imperio inca, superando el momento más crítico de la expedición.

Francisco Pizarro inició la conquista del Perú en 1524 con ciento doce hombres y cuatro caballos en un solo navío. Sus socios Diego de Almagro y Hernando de Luque se quedaron en Panamá con la misión de contratar más gente y salir posteriormente con ayuda y víveres en pos de Pizarro. Durante esta época mantuvieron duros enfrentamientos con los indios de la costa sur de Panamá donde Pizarro recibió hasta siete lanzadas y Almagro perdió un ojo que le quebraron de un flechazo.

En mayo de 1527, cuando habían transcurrido dos años y medio de viajes hacia el sur afrontando toda clase de inclemencias y calamidades, llegaron a la isla del Gallo exhaustos. El descontento entre los soldados era muy grande, llevaban varios años pasando calamidades sin conseguir ningún resultado. Pizarro intenta convencer a sus hombres para que sigan adelante, sin embargo la mayoría de sus huestes quieren desertar y regresar.

Allí se produce la acción extrema de Pizarro, de trazar una raya en el suelo de la isla obligando a decidir a sus hombres entre seguir o no en la expedición descubridora. Tan solo cruzaron la línea trece hombres: los "Trece de la Fama", o los "Trece caballeros de la isla del Gallo".

Sobre la escena que se vivió en la Isla del Gallo, luego que Juan Tafur le trasmitiera la orden del gobernador Pedro de los Ríos, nos la relata el historiador José Antonio del Busto:1​

El trujillano no se dejó ganar por la pasión y, desenvainando su espada, avanzó con ella desnuda hasta sus hombres. Se detuvo frente a ellos, los miró a todos y evitándose una arenga larga se limitó a decir, al tiempo que, según posteriores testimonios, trazaba con el arma una raya sobre la arena:

— «Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere».

Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe, pero pasados los primeros instantes de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número de trece, pasaron la raya. Pizarro, cuando los vio cruzar la línea, «no poco se alegró, dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada». Sus nombres han quedado en la Historia.
José Antonio del Busto

Pizarro y los Trece de la Fama esperaron en la isla del Gallo cinco meses por los refuerzos, los cuales llegaron de Panamá enviados por Diego de Almagro y Hernando de Luque, al mando de Bartolomé Ruiz. El navío encontró a Pizarro y los suyos en la Isla de la Gorgona, hambrientos y acosados por los indios. Ese mismo día, Pizarro ordenó zarpar hacia el sur, dejando en la Gorgona a tres de los “Trece” que se hallaban enfermos, al cuidado de los indios naborías venidos en la nave de Ruiz. Serían recogidos posteriormente por el mismo Pizarro, a su regreso.

Fuente(s): ws.org
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El oro de Cajamarca

El oro de Cajamarca
Esta novela corta narra uno de los episodios más oscuros de la conquista de América: las matanzas de incas perpetradas por Francisco Pizarro, que sometió un enorme imperio con solo 200 hombres, junto a la historia y condena de su emperador Atahualpa, que fué ajusticiado después de pagar el rescate más alto que se conoce. En realidad, el verdadero tema es cómo la fiebre del oro degrada al ser humano. El relato parece que está bien fundamentado y basado en «The conquest of Peru» (1843) de William H. Prescott, y se ajusta a lo que se cree que sucedió en realidad.

Acostumbrados a escuchar un discurso almibarado y heroico del descubrimiento y conquista del continente, no está mal conocer algunas de las barbaridades que los españoles cometieron en América, sobre todo cuando alguien nos las narra en un relato tan bien escrito, que cuenta unos sucesos tan extraordinarios que parecen increíbles. Este es uno de esos casos en los que los hechos superan a la imaginación humana con mucho y se hace evidente la frase de Mark Twain: «La realidad se diferencia de la ficción en que la ficción tiene que tener sentido».

El escritor judío Jakob Wassermann (1873-1934) nació en Fürth (Baviera); hijo de un pequeño comerciante, se quedó huérfano a los nueve años y tuvo una dura infancia marcada por un padre severo y una madrastra malvada, de la que se escapaba inventando historias. Con 23 años entró como redactor en la revista satírica Simplicissimus y pudo dedicarse a la literatura. Pronto alcanzó tanto éxito que fué el novelista más leido en Alemania y eclipsó a su amigo Thomas Mann. Escribió unas quince novelas, relatos, teatro, ensayos y una biografía de Cristóbal Colón. Uno de sus temas favoritos era la justicia universal, a la que todo ser humano tiene derecho. Curiosamente, tiene varios relatos históricos ambientados en España. Con notable anticipación, escribió sobre el dilema que le podía presentar a un judío aleman y patriota el triunfo del nacismo en su país. Afortunadamente, murió poco antes de que sucediera todo.


Título: El oro de Cajamarca
Autor: Jakob Wassermann
Páginas: 109
Editorial: Navona

Fuente(s): laantiguabiblos.blogspot.com
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La resistencia Inca frente a la presencia española

La conquista europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas peruanas, como tradicionalmente y erróneamente se ha sostenido que en la tarde sangrienta del 26 de julio de 1533, con la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, había caído el imperio del Tahuantinsuyo, en realidad, ese hecho sólo fue la terminación del inca quiteño Atahualpa, el imperio cayó realmente décadas más tarde.

En este contexto, la finalidad del presente ensayo es fundamentar mediante datos históricos, las principales luchas que libraron los indígenas contra los invasores, después de una tensa resistencia que fue la reacción de rechazo y oposición que liberaron los hombres andinos contra los españoles y su cultura occidental que pretendían implantarla utilizando mecanismos de dominación y explotación sobre un pueblo fiel a sus raíces y a sus costumbres ancestrales.

Esa resistencia costo muchas vidas, pero resalto el valor de un pueblo que se resistía a ser sometido, y quería recuperar lo suyo, que luchaba contra la pólvora, el hierro, el arcabuz y sobre todo contra sus propios hermanos que fueron hábilmente engañados por los españoles, quienes aparecieron como dioses, ofreciendo autonomía y privilegios, pero que reaccionaron ante tal situación, como lo explicaremos en el proceso de resistencia, donde distinguimos dos formas, una de tipo militar o bélica y otra de tipo ideológica

La resistencia militar andina tiene tres fases
, la primera se da, desde un inicio, logrando sus más heroicas hazañas, cuando los generales de Atahualpa, que ofrecieron dura resistencia ante los españoles, se organizaron con la intención de reconquistar el Tahuantinsuyo, siendo uno de ellos Rumiñahui, como manifiesta Juan José Vega que “Mucho costo a España vencerlo y antes de rendirse prefirió perderse en la inmensidad de la selva, tras matar a sus trescientas mujeres, a las cuales se resigno a entregar a la lascivia de los cristianos. Poco después lo quemaron vivo”.

Así también los generales Calcuchimac y Apo Quisquis, que fueron capturados y cruelmente asesinados, poniendo fin al primer intento de resistencia andina; así el historiador Andrade Reimiers, recordando esta tragedia, recuerda al Dr. Edmundo Guillén, dice que el quinto cristiano surgió sobre las cenizas de estos famosos héroes.

La segunda fase de reconquista lo constituye
: la reacción de Manco Inca, monarca elegido por Francisco Pizarro para poderse entender con tantos y tan diferentes pueblos que no aceptaban su presencia. Este, en un principio pareció acceder a las propuestas de los extranjeros, pero en su fuero interno siempre abrigó la esperanza de expulsarles de sus tierras, iniciando una verdadera guerra de reconquista, como la llama Edmundo Guillén y la sostuvieron los núcleos incaicos cuzqueños, incluso aquellos que un primer momento prestaron ingenuo apoyo a los españoles, como es el caso de Manco Inca, pues poco tardó en tomar conciencia, vio venir lentamente el desengaño, observando en los españoles una conducta aberrante (violaciones, robos, torturas, saqueos, humillaciones y asesinatos), del respeto pasaron al vejamen como lo refiere Juan José Vega y del cinismo a la burla y él propio Inca pasó a ser víctima de tales afrentas.

Por lo que se las ingenió para escapar de su cautiverio, engaño a Hernando Pizarro, quien lo dejo ir tras el ofrecimiento de traerle una estatua de oro del tamaño de un hombre, reuniendo secretamente a los orejones deplorando ante ellos haber servido a los españoles en el aniquilamiento de los generales atahuallpistas; y los exhortó a desatar la guerra total por recuperar la autonomía pronunciando un discurso que bien puede inscribirse como el primer documento de la lucha libertaria del Perú, testimonio que fue publicado por el cronista español, Pedro de Cieza de León. Manco Inca sometió a los conquistadores españoles a un persistente y eficaz acoso que en un momento hizo peligrar la conquista del Perú.

El momento cumbre de esta etapa histórica, se centra en el cerco del Cuzco, la capital imperial, cuando los ejércitos incas logran aislar a los conquistadores en la sierra central del país. Se lleva entonces a cabo un combate calle por calle, cerro por cerro, en el que perecen, entre otros, Juan, hermano menor del conquistador Francisco Pizarro. Desde Lima, donde se encontraba asimismo Francisco y un grupo de españoles en la recién fundada ciudad, enfrentados a las huestes de Quispe Tito, General inca, parten cuatro expediciones rumbo al Cuzco con el fin de auxiliar a los sitiados.

La resistencia de Manco Inca se debilita después de la batalla de Sacsayhuamán, las tropas indias cercaron la ciudad en cuatro oportunidades, después de 11 meses de luchas, se ven obligados a retirarse al Vilcabamba, iniciándose así la tercera fase: "La resistencia de Vilcabamba", llamada así a la presencia de una parte de la elite incaica en esta región del Cuzco que se afincó buscando restablecer la organización incaica.

Los incas de Vilcabamba(1536 y 1572), se consideraban legítimos herederos de Huayna Cápac y en algunos casos establecieron negociaciones con los primeros gobernantes coloniales del Perú, estos fueron: Manco Inca Yupanqui, Sayri Tupac Inca Titu Cusi Yupanqui Túpac Amaru I, a la muerte del último inca, la resistencia incaica del siglo XVI perdió allí su cabeza más importante, al mismo tiempo que empezaba a correr con fuerza el mito de Inkarri y se difundía toda la simbología utópica evocación de un Tahuantinsuyo armonioso, ubérrimo ideal concerniente al retorno de los incas. (Burga 1988:117-120).

Otra forma de resistencia andina es la ideológica o religiosa, es donde los naturales se resisten a la imposición que pretende hacer asimilar creencias o un tipo de religión extraña a la suya, asimismo, se da un rechazo a los patrones culturales foráneos, tuvo su máximo desarrollo en la década sesenta del siglo XVI, siendo los movimientos más importantes con características religiosas el Taki Onqoy (enfermedad del baile y del canto-1565), que según Manuel Burga “el nombre se originó a consecuencias de las sacudidas y convulsiones que experimentaban los seguidores de este movimiento de salvación reconversos de manera milagrosa a la cultura de los indígenas y romper con los usos de los blancos……” y el movimiento Yanahuara (naturista-1569), que pretendieron seguir rindiendo culto a los dioses andinos, creyendo además que en un tiempo no muy lejano, las huacas y los líderes ancestrales resucitarían y significaría la instauración de un nuevo orden y el restablecimiento del Tahuantinsuyo.

Fuente(s): pronafcaphistoriageografiaperu.ws.com
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Biografía de Vicente de Valverde


Fue un noble y religioso español de la Orden de los Dominicos que participó en la colonización de América junto a su pariente Francisco Pizarro, predicando el Evangelio, y fue conocido por haber bautizado, entre otros, al emperador Inca Atahualpa.

Fue el primer obispo del Cuzco, y por ello el de toda Sudamérica, por ser Cuzco el primer obispado creado en ella.

Nacido en la villa de Oropesa (actual provincia de Toledo) fue hijo de Francisco de Valverde, noble natural de Trujillo y pariente de Francisco Pizarro, y de Ana Álvarez de Toledo, hermana de Fernando Álvarez de Toledo y Herrera, IV señor de Oropesa, por lo que fue su sobrino. Su hermano mayor fue Francisco de Valverde y Álvarez de Toledo, que sirvió en las guerras de Nápoles a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba «el Gran Capitán», y posteriormente acompañó a Francisco Pizarro en la conquista del Perú, quedando allí establecido dando origen a una de las familias más importantes e influyentes en la historia de Perú.

En el año 1515 fue enviado a la Universidad de Salamanca, donde se encontraba en 1523 cuando ingresó en la Orden de los Dominicos, en el en el convento de San Esteban de la misma ciudad, profesando con votos solemnes al año siguiente, de manos del prior Juan Hurtado de Mendoza, confesor de Carlos I de España y arzobispo electo de Granada y Toledo.

De inmediato pasó al colegio de San Gregorio, en Valladolid, cuyos estatutos juró el 17 de septiembre de 1524, donde estudió teología y tuvo como condiscípulo a Bartolomé de Carranza. Tuvo por maestros a Diego Astudillo y a Francisco de Vitoria, llegado de París y a quien escuchará los años 1524-1526. Allí también entró en contacto pleno con las ideas de Bartolomé de las Casas.

Acompañó a su pariente Francisco Pizarro a la conquista del Perú, predicando el Evangelio, y bautizó al inca Atahualpa antes de ser ejecutado, y protagonizó el famoso episodio con la Biblia. Cuenta la leyenda, que Atahualpa escondió la mayor parte de su tesoro en algún lugar desconocido, pero nunca se ha encontrado, ni por los españoles ni por las generaciones posteriores. Ésta leyenda está recogida en un libro, del que existen muy pocos ejemplares, llamado El derrotero Valverde.


Cuando se instituyó la ciudad de Cuzco como sede del primer obispado de aquellos inmensos territorios, por real cédula del 8 de enero de 1537, fue nombrado primer obispo el 8 de septiembre de 1538. Ese mismo año comenzaron las obras de la que sería catedral de Cuzco. El obispado de Cuzco se extendía desde la actual Nicaragua hasta Tierra de Fuego.

Vivió en Cuzco la mayor parte de su vida como obispo, residiendo en el palacio de los Marqueses de San Juan de Buenavista, uno de los edificios más notables de Cuzco y del Perú. En uno de sus viajes, cuando se dirigía a Centroamérica, fue capturado por un grupo de nativos de la isla de Puna, donde le torturaron y dieron muerte en represalia por sus intentos de predicarles la religión cristiana.

En 1563, el Virrey del Perú, conde de Nieva, ordenó fundar la villa de Valverde, en honor a esta familia, aunque a partir de 1640 pasó a llamarse Ica, nombre que conserva en la actualidad.

Pablo Neruda dedicó un poema a Atahualpa que aunque está novelado habla de algunos personajes mencionados:

En Cajamarca empezó la agonía. El joven Atahualpa, estambre azul, árbol insigne, escuchó al viento traer rumor de acero. Era un confuso brillo y temblor desde la costa, un galope increíble -piafar y poderío- de hierro y hierro entre la hierba. Llegaron los adelantados. El Inca salió de la música rodeado por los señores. Las visitas de otro planeta, sudadas y barbudas, iban a hacer la reverencia. El capellán Valverde, corazón traidor, chacal podrido, adelanta un extraño objeto, un trozo de cesto, un fruto tal vez de aquel planeta de donde vienen los caballos. Atahualpa lo toma.

No conoce de qué se trata: no brilla, no suena, y lo deja caer sonriendo. "Muerte, venganza, matad, que os absuelvo", grita el chacal de la cruz asesina. El trueno acude hacia los bandoleros. Nuestra sangre en su cuna es derramada. Los príncipes rodean como un coro al Inca, en la hora agonizante. Diez mil peruanos caen bajo cruces y espadas, la sangre moja las vestiduras de Atahualpa. Pizarro, el cerdo cruel de Extremadura hace amarrar los delicados brazos del Inca. La noche ha descendido sobre el Perú como una brasa negra.

Fuente: VicentedeValverde
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El Legado de los Incas

machu pichu ruinasEl legado de las antiguas culturas andinas, como la Chavín, Paracas, Huari, Tiahuanaco y otros, fue la base sobre la que el Imperio de los Incas desarrollaron una civilización agraria y teocrática que, a pesar de su poder y extensión, no pudo resistir el avance de los conquistadores españoles.

El imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud .

incasLa palabra Inca que significa "jefe", "Príncipe". Los conquistadores españoles llamaron a los nativos de la "gente de los Incas" e ignora el nombre que se dio. Los Incas no tenían sistema de escritura, no hay registros históricos más extensos. Su pasado fue reconstruida a través de las leyendas transmitidas por tradición oral. Los primeros hechos se refieren a la figura legendaria del primer gobernante, Manco Cápac I, que se estableció con su familia en el valle del Cuzco y dominó las personas que viven allí a finales del siglo XII. Manco Capac fue sucedido por Sinchi Roca, y Mayta Cápac Yupanqui Lhoque. Con este último, en el siglo IV, en el momento de gran sequía en los Andes centrales, se inició la anexión de los valles que rodean a la tierra de los Incas.

Las ganancias se han consolidado con la destreza militar del soberano Capac Yupanqui, Inca Roca, Huacac Yahu y especialmente Viracocha. Los territorios ocupados se han convertido en control de las guarniciones y los incas los funcionarios. El imperio se organizó la unificación política con el pueblo ex trabajadores por cuenta propia, que continuó disfrutando de una relativa libertad. Se mantuvieron las tradiciones y costumbres locales, pero se impuso elementos de cohesión, como el idioma, la religión (adoración del Sol) y los impuestos.

sobre los incasEl imperio Inca comenzó con históricos Yupanqui Inca Pachacutec, quien ocupó el trono desde 1438. Para él, renunciar a los proyectos del Cuzco, la construcción del templo del sol y de la adopción del sistema de cultivo en terrazas. Dentro de su gobierno, el imperio se expandió hacia el sur hasta el lago Titicaca y el norte de la región de Huánuco. El ejército estaba formado, en su mayoría por combatientes reclutados entre los pueblos subyugados. Pachacútec comenzó a practicar mitmac, un sistema por el cual diversos grupos de habitantes de las regiones conquistadas fueron deportados a otras regiones y se sustituye por los colonos ya pacificada, para evitar disturbios posible.

En el gobierno de Túpac Inca Yupanqui, el hijo y sucesor de Pachacutec, el imperio alcanzó su cenit. Entre 1471 y 1493, los incas conquistaron el altiplano andino y los territorios del norte de Chile y la Argentina de hoy. Una serie de rebeliones, sofocadas con dificultad, estalló en el próximo gobierno, Huayna Cápac de. Con él, el imperio alcanzó su máxima extensión geográfica, pero después de su muerte, se dividió entre sus hijos, Huáscar y Atahualpa. La lucha por el poder los llevó a una guerra civil en el momento de la llegada de los españoles, que tuvieron que conquistar el territorio favorecido por el debilitamiento progresivo del imperio.

lucha españoles incasFrancisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531. Al año siguiente, ha capturado Atahualpa, y en 1533, el mismo año de la muerte, los españoles ocuparon el Cuzco y reconoce Lame Cápac II como emperador. Poco a poco, sin embargo, los conquistadores saquearon y destruyeron los palacios y las ciudades y esclavizaron a la población. La cultura inca desapareció gradualmente, aunque algunos núcleos de resistencia, como el último emperador, Manco Inca, fue decapitado en 1572.

El núcleo de la estructura social y política de los Incas era el ayllu o clan, grupo tribal cuya dirección fue confiada a los miembros de la tercera edad. Cada ayllu destina diez hombres al servicio militar, el cultivo de la tierra y el trabajo en las minas y la construcción de obras públicas. En total, los ayllus forman distritos que formaban parte de las cuatro regiones que dividió el imperio, gobernado por los suyus después de que pertenece a la nobleza.

La organización siguió una rígida jerarquía social. El Inca (emperador), venerado por el pueblo como el hijo del Sol, ejerció el poder supremo y era el jefe de los temporales y religiosas. Para preservar la pureza de la dinastía, se casó con su hermana mayor, aunque se le proporcionen para mantener varias concubinas, y el imperio se transporta a un hijo legítimo, no necesariamente el primogénito. La aristocracia, compuesta por miembros de la familia del emperador, que ocupan los más altos cargos del imperio y la propiedad de las mejores tierras. El segmento social inmediatamente inferior se los curacas o jefes locales. La escala jerárquica continuó con runa Hatum (agricultores y artesanos), que cultivaban sus propias tierras. El trabajo obligatorio fue su tributo a la religión y el Estado. Los yanaconas o siervos, y mitimaes, los prisioneros de guerra, formaron el más bajo estrato social.

sociedad incaDirigida por el Estado, la economía agraria inca fue y, sobre todo basado en el cultivo de la patata y el maíz. Las técnicas eran muy pobres, ya que nadie conocía el arado. Los incas, sin embargo, desarrolló un sistema de canales de riego y acueductos. La tierra pertenecía al Estado y se distribuyen cada año entre los distintos estratos sociales. Por consiguiente, existe la propiedad privada. En la ganadería, también es importante, destacó los rebaños de llama, alpaca y vicuña, que proporcionan carne, leche y lana, y se utilizan en el transporte. El comercio no era importante y no había dinero. Los incas no conocían la rueda, pero construido una excelente red de carreteras que une Cusco con el resto del imperio.

Los incas no conocían la escritura, pero su tradición oral fue grabado por los conquistadores españoles. Tenían un peculiar sistema de registro, probablemente utilizado sólo para los números, llamados quipus (cuerdas de varios colores, con nosotros en ciertas posiciones), que sirve para afilar la memoria. Su lengua, el quechua, es un elemento importante de la unidad nacional.

Notables obras de arquitectura inca y la ingeniería. Los edificios de piedra monumentales de gran sencillez y belleza, aunque no utilizó el arco, la columna y la cúpula. Los principales monumentos son el templo de Coricancha en Cuzco, la fortaleza de Sacsahuamán, Pukara y Paramonga y las ruinas de Machu Picchu. Los incas eran artesanos expertos en la extracción de adornos de oro y plata, y partes que no se hizo en estas admirables metales, cobre y cerámica. Excelente tejedores, telas de vicuña decorado con plumas de colores y algodón.

Con una visión política inteligente, los incas incorporaron dioses y creencias de los pueblos conquistados, una religión sincrética que explica la coexistencia de la religión y los cultos y rituales diversos derivados del ciclo agrícola. El dios Sol, Inti, considerado el padre de la nobleza inca, los principales templos estaban dedicados. La reforma religiosa del emperador Pachacutec sustituye por el culto a Inti Viracocha. Según los historiadores, Viracocha era el dios supremo de las civilizaciones pre-incas y fue visto como un héroe civilizador, creador de la tierra, los hombres y los animales.

precolombino
Apu Illapu, señor del trueno y la lluvia, era el protector de los guerreros y campesinos. En tiempos de sequía, ofreció sacrificios. Entre las deidades femeninas, Mamaquilla fue la esposa de Luna, del Sol, alrededor del cual organizar el calendario de fiestas religiosas y agrícolas. Pacha Mama, el nombre de la madre tierra, protegido de los rebaños de llamas. Su equivalente masculino, Pachacamac, era especialmente venerado en la región costera. El mar y las estrellas también representan manifestaciones divinas.

Las ceremonias se llevaron a cabo al aire libre. Los templos eran por lo general una sola caja y viviendas adjunta de los sacerdotes. grandes templos fueron construidos en lugares clave, tales como Cuzco y Vilcas Huamán, considerado el centro geográfico del imperio. Cerca del templo de Cuzco, dedicado a Inti, fueron las "casas de estudio" - donde formó contadores, columnistas y expertos de otros - y la casa de las vírgenes del Sol ", que tuvo que permanecer casto y dedicada a la adoración de Inti, a menos que elegido como concubinas del emperador y se ofreció a los favoritos. La casta sacerdotal, ligada a la nobleza, tenía un gran poder y propiedad de la tierra. Los sacerdotes eran vistos como los funcionarios imperiales y debían lealtad al sumo sacerdote - el Huillac Humu, de noble linaje -, que viven en el templo de Cuzco.

Los sacrificios constituyen una parte esencial de la religión de los incas. En las grandes ocasiones, obligados a sacrificar animales o personas, pero por lo general fueron las ofrendas de flores, bebidas, hojas de coca y la ropa, tirado al fuego sagrado. Las festividades que tienen lugar en las danzas rituales y procesiones, se establecieron de acuerdo con los ciclos agrícolas. Atribuido a las calamidades de cualquier incumplimiento de las normas o ritual que tenía que ser confesado y perdonado a aplacar la ira divina.

Los sacerdotes realizan la función de los curanderos, practica el exorcismo y las predicciones hechas antes de cualquier evento público o privado importante. En las cumbres de los Andes se elevó montones de piedras, a lo que añadió que el viajero a pedirle un buen viaje.

Construido grandes tumbas y monumentos funerarios, como los incas creían en la supervivencia del alma después de la muerte: los que habían obedecido las órdenes del emperador sobrevivido confortado por el Sol, mientras que los rebeldes se mantuvo siempre bajo la tierra.

Fuente: emdiv.com.br
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Documental: El Imperio Inca

incasEl imperio Inca, también llamado Tahuantinsuyo (cuatro direcciones), data del siglo XII. Tuvo su período más próspero en el siglo XV, cuando se expandió geográficamente y culturalmente. 

A mediados del siglo XVI, reunió a más de 12 millones de personas que hablan por lo menos veinte idiomas. 

Habían conquistado un vasto territorio que se extendía a lo largo del Océano Pacífico y los Andes, desde el río Putumayo (que marca hoy en día la frontera norte del Ecuador) hasta el río Maule en Chile central, que cubre aproximadamente 4.800 kilometros de longitud. Francisco Pizarro llegó a territorio inca en 1531.



Fuente: youtube.com
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Biografía de Atahualpa

Atahualpa (quechua: Ata-wallpa 'gallo' ) fue el decimotercero gobernante inca, y aunque tuvo sucesores nombrados por los españoles es considerado como el último emperador incaico. Nació en 1500; sin embargo, el lugar de su nacimiento es aún incierto.


Cuando Huáscar se coronó en Cuzco como emperador le causó mucha preocupación la simpatía de su hermano con el ejército, motivo por el cual le ordenó que se presentara en Cuzco. Atahualpa, convencido por sus generales de que si iba sería muerto, decidió organizar un ejército norteño y se declaró Inca en la ciudad de Quito. De esta manera se dio inicio a la famosa guerra civil inca.


Logró vencer a Huáscar en 1532 en Quipaypan, cerca de Cuzco, tras lo cual Atahualpa se proclamó Inca o emperador, después de haber ganado la guerra se dirigió de inmediato a Cajamarca para conocer a los españoles, después de un inesperado ataque español fue hecho prisionero por Francisco Pizarro.

En prisión mantuvo algunos privilegios: se le permitió seguir administrando el imperio, aprendió a leer y escribir, también mantuvo una relación amistosa con Francisco Pizarro. A los pocos meses fue acusado de traición por los españoles, lo acusaron de ocultar un tesoro, conspiración contra la corona española y de matar a Huáscar. Para su rescate fue obligado a pagar dos habitaciones llenas, una de plata y otra de oro, además de mujeres, entre ellas, su prima Cuxirimay Ocllo quien fue traída desde el Cuzco y entregada como concubina a Francisco Pizarro. Aunque cumplió con su oferta, fue ejecutado de todas formas. Escogió ser ahorcado después de bautizarse como cristiano; la otra opción era morir quemado si no se bautizaba.

Existen algunas dudas sobre el lugar de origen de Atahualpa. El conquistador Pedro Cieza de León Auterio aseguró en una de sus crónicas haber averiguado por las calles de Cuzco el origen de Atahualpa, según él los orejones (nobles) cuzqueños le dijeron que Atahualpa fue mayor que Huáscar y además cuzqueño como él, además descarta que su madre fuera quiteña.

La mayoría de crónicas como las de Santa Cruz Pachacuti y Bernabé Cobo aseguran que Atahualpa nació en Cuzco, mientras que son muy pocos los que afirman un origen quiteño, entre otros a fines del siglo XVI Diego Lobato de Sosa (nacido en 1536 de una supuesta hermana de Atahualpa), y en el siglo XVII Pedro de Mercado. El cuzqueño Inca Garcilaso de la Vega es el principal cronista que presenta esta afirmación.


Existen fuentes, en su mayoría escritas a fines del s. XVI y mediados del XVII, que respaldan su nacimiento en Tahuatinsuyu. El hecho de que Túpac Yupanqui haya nacido en Vilcashuamán y su hijo Huayna Capác en Tomebamba, parece indicar que Atahualpa muy bien pudo haber nacido en Quito, como parte de una política expansionista del Imperio y como una manera de reforzar una conquista de índole político-religiosa (Hugo Burgos Guevara, El Guamán, el Puma y el Amaru). Lastimosamente, al carecer los incas de escritura, nunca se sabrá el origen real de Atahualpa, si bien parece ser actualmente que un origen cuzqueño es lo más probable.

Otros cronistas relatan que vivió en Tomebamba más de 10 años junto a su padre Huayna Cápac, su hermano Ninan Cuyuchi, y el ejército inca (con sus más influyentes generales).

En lo que sí coincide la mayor parte de las crónicas de la época es que Atahualpa estuvo con su padre en Cuzco durante su infancia y juventud, recibiendo en esta ciudad la educación que en su condición de noble le correspondía. Los historiadores ecuatorianos tienen una opinión divida sobre el lugar de nacimiento de Atahualpa, algunos dicen que fue en Quito y otros en el Cuzco. Los historiadores peruanos tienen la opinión de un origen cuzqueño.

Cuando Atahualpa tenía 16 años de edad, su padre Huayna Cápac decidió dejar Cuzco y marchar con él y con su hermano Ninan Cuyuchi hacia el norte del imperio al mando de un gran ejército, dejando a su hijo Huáscar como incap rantin (vicegobernador) de Cuzco.

En Quito, Huayna Cápac encargó a Atahualpa el mando de una campaña militar para someter a los punaneños (del Golfo de Guayaquil) quienes se negaban a pagar sus tributos.

Fue en esta permanencia de más de 10 años junto a su padre y a hábiles generales como Chalcuchímac y Quisquis que Atahualpa aprendió el arte de la administración y el gobierno; los cronistas lo describían intelectualmente como alguien de "vivos razonamientos y con mucha autoridad".

Ahí permanecieron juntos por más de 10 años sofocando rebeliones o conquistando nuevas tierras. En 1525 Huayna Cápac murió en Quito de una extraña enfermedad,[15] y lo mismo sucedió con Ninan Cuyuchi pero en Tomebamba. La epidemia de viruela llegó también a Cuzco y mató a dos de los cuatro correinantes de Cuzco, haciendo que Huáscar sea el preferido de los cuzqueños para asumir el gobierno.

Tras ser nombrado emperador inca por los nobles cuzqueños Huáscar fue víctima de un golpe de estado fallido. Esta acción hizo que reinara la desconfianza en Huáscar, y esta desconfianza a su vez hizo que reinara la antipatía de los nobles incas contra Huáscar.


Preocupado por la estrecha relación de Atahualpa y el poderoso ejército norteño, Huáscar le ordenó que viniera a Cuzco, Atahualpa fue convencido por los generales norteños de no ir ya que si lo hacía sería ejecutado. No se sabe con certeza si fue por protección propia o por ambición, pero Atahualpa organizó ejércitos para que tomaran Cuzco y trajeran consigo a Huáscar.

Terminada la guerra Huáscar fue tomado prisionero por los generales Quisquis y Chalcuchimac. Fue maltratado y traído descalzo hacia Atahualpa. En 1533, cuando Atahualpa estaba preso, ordenó su ejecución por temor a que los españoles le devolvieran el trono, es decir que no llegaron nunca a verse las caras desde que se inició la guerra.


Se puede entender que Atahualpa prisionero mantenía cierto control sobre el imperio, pues ordenó ejecutar a Huáscar y que se le traiga su cráneo revestido de oro para ser usado como vasija. Tal acto sirvió de excusa para acusarlo de fratricidio lo que, sumado a cargos de idolatría, adulterio y otros, le significó una sentencia de muerte por incineración.


La pena de incineración le fue sustituida por la de ahorcamiento, tras ser bautizado bajo el rito católico. Antes, al ser apresado, había echado al suelo una Biblia, pues no pudo escuchar en ella la "palabra de Dios", como anunciara un sacerdote.

Terminada la contienda, Atahualpa se dirigió rápidamente hacia Cajamarca, donde lo esperaban los españoles a quienes quería conocer. Cuando Atahualpa se hallaba en Los baños del inca, a media legua de Cajamarca, Francisco Pizarro envió a Hernando de Soto con 20 jinetes y un intérprete hacia el inca para decirle que lo estaban esperando en Cajamarca. Ahí, Atahualpa sorprendió a la embajada española, ya que según cuentan, Atahualpa nunca se asustó de los caballos que se le acercaron tanto que soplaron en su cara, sin embargo algunos soldados sí se atemorizaron y fueron castigados severamente por ello. Atahualpa confirmó que iría a Cajamarca al día siguiente.


Al día siguiente los españoles se escondieron en los principales edificios incas de la Plaza cajamarqueña y esperaron ansiosos. Unas horas después vieron el fenomenal ingreso de Atahualpa, con un desfile de 30.000 hombres, quienes estaban tan confiados que fueron desarmados. Al entrar a la plaza el único español que le salió al encuentro fue el fraile Vicente de Valverde, quien a través del intérprete Felipillo, aunque otras fuentes dicen que fue Maritinillo o ambos, Valverde efectuó el Requerimiento donde se le ordenó aceptar el cristianismo como religión verdadera y someterse a la autoridad del rey Carlos I de España y al papa Clemente VII.

Acto seguido le entregó un misario y un anillo como regalo, Atahualpa al ver que carecían de significado para él los tiró al suelo; esta acción causó indignación en los españoles, quienes inmediatamente rompieron el silencio al disparar su artillería y fusiles. Atahualpa nunca aceptó la religión católica en forma consciente, lo hizo solo para que cambien de condena; de la hoguera a la horca. Esto está tan evidente, por eso arrojó la Bilbia en el suelo.


Los súbditos que cargaban el anda de Atahualpa fueron también matados sin piedad, cuando algunos caían eran reemplazados de inmediato. Al ver esta situación uno de los conquistadores intentó matar al inca con un cuchillo, pero Francisco Pizarro lo impidió atajándolo (inclusive se lastimó la mano al hacerlo) y ordenó que "nadie tocase al inca". La matanza fue completa, más de 20.000 soldados incas murieron, y también fue asesinado el señor de Chincha, amigo íntimo de Atahualpa.


Como resultado Atahualpa fue apresado en un palacio de Cajamarca; según Guaman Poma de Ayala estuvo sumergido en una época de depresión porque le quitaron a su coya (mujer), su riqueza y su reino. Cuenta que lloró, no comió mucho y dormía poco.

En prisión Atahualpa organizó a espaldas de los españoles dos ejércitos, uno bajo el mando de Chalcuchímac para que fuese a Cajamarca a liberarlo y el otro bajo el mando de Quisquis para que tomase Cuzco y eliminara cualquier vestigio de Huáscar. Estando preso se hizo amigo de Pizarro, y le tuvo admiración a Hernando Pizarro, de quien dijo era un gran señor. También jugaba mucho a la "Taptana", un juego de mesa inca que algunos historiadores confundieron con el ajedrez. Según crónicas, aprendió castellano en veinte días.


Los funerales del inca, pintura de Luis Montero que representa a Atahualpa muerto. En prisión, Atahualpa ofreció a cambio de su liberación llenar dos habitaciones de plata y una de oro "hasta donde alcanzara su mano", los españoles aceptaron y de inmediato se mandó la orden a todo el Imperio inca de que enviasen la mayor cantidad posible de oro y plata hacia Cajamarca. Después de cumplir su parte los españoles lo sentenciaron a muerte por idolatría, fratricidio, poligamia, incesto y lo acusaron de ocultar un tesoro.

Se le concedieron las dos últimas opciones: ser bautizado como cristiano y luego ahorcado o ser quemado vivo. Al escoger la primera opción fue bautizado con el nombre cristiano de Francisco. Se cree que Francisco Pizarro lloró su muerte. (Pedro Pizarro narra en su crónica: "yo vi llorar al Marqués").


Fue ejecutado el 26 de julio de 1533. La noticia de su muerte originó una gran anarquía, muchas etnias dominadas por los incas se sublevaron e intentaron recuperar su independencia.

Fue enterrado en la iglesia de Cajamarca pero unos días después su cadáver desapareció misteriosamente; probablemente sus súbditos lo rescataron para momificarlo y enterrarlo junto con sus antepasados. Tras su muerte, muchos incas partidarios de Huáscar (como Manco Inca) se unieron a los españoles para derrotar a Chalcuchimac, Quisquis y los demás partidarios de Atahualpa.

Extraido en Wikipedia
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Videos de La Conquista del Perú

La Conquista del Perú (1532-1533) es el proceso histórico de anexión del  Imperio Inca al Imperio español. Felipe Guamán Poma de Ayala, cronista del país, señala el primer contacto entre un español y un inca, entre Pedro de Candía y Huayna Cápac. Sin embargo, fue a principios de 1532 que un ejército incaico se topó con los Conquistadores españoles, durante la guerra civil entre los dos herederos al trono cuzqueño, Huáscar y Atahualpa, hijos del recién difunto Emperador Inca, Huayna Cápac.

En este encuentro, Atahualpa fue tomado preso por Francisco Pizarro y semanas después fue ejecutado. Sin embargo, tras la conquista española y desmoronamiento Inca, focos inconexos de resistencia aborígen existieron hasta 1574.



La conquista del Perú - 1




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La conquista del Perú - 3




La conquista del Perú - 4




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Videos de Francisco Pizarro

Francisco Pizarro González, Marqués (Trujillo, Cáceres, 16 de marzo de 1478 — Lima, 26 de junio de 1541) fue el explorador y conquistador español del Perú, gobernador de Nueva Castilla (actual territorio peruano) con sede de gobierno en La Ciudad De Los Reyes (Lima). Es recordado por haber logrado imponerse sobre el  Imperio Inca con ayuda de diversos cacicazgos locales, conquistando el mencionado estado imperial cuyo centro de gobierno se ubicaba en el hoy Perú, y estableciendo una dependencia española sobre él. Si bien tuvo el título de marqués, fue "marqués sin marquesado"; sus descendientes tuvieron el título de marqueses de la Conquista. Sin embargo, es muy posible que le fuera concedido el título de marqués de los Atavillos, siendo este el título utilizado por el cronista don Francisco López de Gomara en su Historia General de las Indias, capítulo CXXXII. Para sus huestes indígenas era conocido como Apu (Jefe, Señor, General) o Machu Capitán (Viejo Capitán).



Fuente(s): http://www.youtube.com/watch?v=o854fLMklTM&feature=related
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La Batalla de Cajamarca

La captura de Atahualpa o Batalla de Cajamarca fue un ataque sorpresa al Inca y su escolta real que realizó Francisco Pizarro. Tuvo lugar por la tarde del 16 de noviembre de 1532 en la plaza mayor de Cajamarca. Fue una acción fugaz y sangrienta que acabaría automáticamente con la captura del Inca.


Antecedentes
Los días previos al encuentro en Cajamarca transcurrieron en medio de un muy profundo análisis entre ambos jefes militares. Atahualpa, gracias a su espía Ciquincharayauqe, había confirmado su teoría de que los españoles no eran dioses. Sin embargo, en vez de dejar expuesta tal cosa, procuró que los partidarios de Huáscar (en adelante "huascaristas") siguieran pensando que lo eran. De tal forma, él sería el que derrotaría y capturaría a los dioses, lo cual lo legitimaría totalmente como gobernante del Imperio ante sus propios enemigos. Por otro lado, Francisco Pizarro también desplegaba sus piezas de modo inteligente. Evitó en todo momento que los atahualpistas conocieran el verdadero poder de las armas españolas, de tal modo que siempre se mantuviera el elemento sorpresa. Tenía planeado capturar al Inca en medio de la plaza aprovechando el desconcierto general.

Según se relata en el libro Historia y Conquista del Perú, escrito en el siglo XIX por William H. Prescott, en la invasión española a la plaza de la ciudad, cualquier intento de asalto a los ejércitos del Inca que guardaban el valle hubiera sido un suicidio. La retirada tampoco era una opción, porque todo gesto que se pudiera interpretar como una debilidad que redujera el poderío que los españoles deseaban ostentar sería una invitación a una persecución y ser atrapados en los pasos de las montañas controlados por los incas.

Para invitar al Inca despachó a su capitán Hernando de Soto, aunque luego enviaría a su propio hermano junto a una tropilla de jinetes por si la situación se complicaba. Sin embargo, dejó claramente establecido que de ninguna forma se debía dar muestra alguna de los recursos bélicos de su tropa ni del poder de los caballos. Pizarro observaría todo desde una torre de la fortalecilla que domina la plaza.

El encuentro de Cajamarca
Soto llegó a Cajamarca acompañado de, entre otros, el intérprete Felipillo de Poechos (Hernando Pizarro lo haría con Martinillo). El campamento en los baños de Pultumarca debió ofrecer una vista sorprendente a los conquistadores. Acostumbrados a ver tribus bárbaras en su estancia en el Centro de América y aún en los actuales territorios de la costa colombiana, uno de ellos narra:

"Y eran tantas las tiendas... que cierto nos puso harto espanto; porque no pensamos que indios pudieran tener tan soberbia estancia, ni tantas tiendas, ni tan a punto; lo cual hasta allí en las indias nunca se vio; que nos causó a todos los españoles harta confusión y temor...".
Miguel de Estete

LLegados al palacete donde descansaba el Inca, Felipillo tomó la palabra y demandó la presencia de éste. Un orejón iría donde su señor con el mensaje y los españoles quedarían a la espera de alguna respuesta. Sin embargo, transcurría el tiempo y quien sí hizo su aparición fue un encabalgado Hernando Pizarro, que irrumpió con rabia en el recinto. Sin bajarse del animal, se dirigió a Soto preguntándole por el motivo de su demora, a lo que éste respondió "aquí me tiene diciendo ya sale Atabalipa... y no sale". Pizarro le ordenó muy molesto a Martinillo que llame al Inca, pero como nadie salía, se encolerizó aún más y dijo "¡Decidle al perro que salga...!"

Tras el agravio, Ciquinchara se presenta ante todos a observar la situación y procede a llamar a Atahualpa, mencionando a Pizarro como aquél que lo había ofendido en Maixicavilca. Es justamente tras esto que se aparece el Atahualpa, caminando hacia el lugar y procediendo a sentarse sobre un banco colorado, siempre tras una cortina que únicamente dejaba ver su silueta. De éste modo, podía observar al enemigo sin ser visto; con lo que estaba en una perfecta posición para estudiarlos.

De inmediato, Soto se acerca a la cortina, aún encabalgado, y le presenta la invitación a Atahualpa, aunque éste ni siquiera lo miró. Más bien, se dirigió a su súbdito y le susurró algunas cosas. Pizarro, irascible como ninguno, perdió nuevamente los papeles y comenzó a vociferar una serie de cosas que acabaron por llamar la atención del Inca, quien ordenó se remueva la cortina. Su mirada ahora sí se dirigía a los españoles... o muy particularmente al osado que lo había llamado "perro". Sin embargo, apartó su mirada de él, mostrando el mayor desprecio, y se dirigió a Soto, diciéndole que le avise a su jefe que al día siguiente iría a verlos donde ellos estaban y que ahí deberían pagarle todo lo que tomaron durante su estancia en sus tierras.

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Hernando Pizarro, sintiéndose desplazado, le dijo a Martinillo que le comunique al Inca que entre él y el capitán Soto no había diferencia, porque ambos eran capitanes de Su Majestad. Atahualpa no se inmutó y siguió bebiendo de un vaso. Sin embargo,Soto le comentó al Inca que aquél era hermano del Gobernador. Éste nuevamente hizo poco caso al personaje, pero finalmente se dirigió a él diciéndole que sabía la forma en que humilló a varios caciques echándoles cadenas y que su espía le contó que él solo había matado a 3 cristianos, a lo que el impulsivo Pizarro contestaría que su espía era un bellaco y que un solo español bastaba para matar a todos los indios porque eran todos unas gallinas y que si él lo deseaba, podía demostrarlo yendo a la guerra a su lado. Esto iba completamente en contra del plan de su hermano, pero afortunadamente el Inca solo lo tomó como una bravuconada. Los españoles convencieron al inca de solo llevar sirvientes y no soldados al encuentro como gesto de buena voluntad, aunque de igual modo Atahualpa llevo a algunos cientos de soldados de su guardia imperial. Atahualpa marcho con 30.000 a 70.000 sirvientes (según la fuente) ocultando unos pocos guerreros, Pizarro los esperaba con 180 españoles, 37 caballos y cerca de 15.000 guerreros locales.

Desarrollo

Atahualpa aceptó la invitación, y encabezó una lenta y ceremoniosa procesión de miles de hombres, mayormente bailarines, músicos y cargadores de servicio. La marcha le tomó buena parte del día, causando la desesperación en Francisco Pizarro y sus hombres, porque no querían pelear de noche. Esto es notable porque a estas alturas de la campaña de conquista del Tahuantinsuyo, los españoles ignoraban que los incas no combatían de noche por motivos rituales.

Escondidos dentro de la ciudad, las tropas españolas no presentaron resistencia durante el ingreso del Inca a la ciudad. Tuvo lugar un incidente cuando el fraile Vicente de Valverde se aproximó al Inca y le ordenó que renunciara a su religión pagana y que aceptara en cambio al catolicismo como su fe y a Carlos I de España, como soberano. Atahualpa se sintió insultado y confundido por estas demandas de los españoles. Si bien seguramente Atahualpa no tenía intenciones de acceder a las demandas de los españoles, según las crónicas de Garcilaso de la Vega, el Inca intentó algún tipo de discusión sobre la fe de los españoles y su rey, pero los hombres de Pizarro se comenzaron a poner impacientes.

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De repente, sonaron las dos piezas de artillería que estaban en una torre. Los españoles de a caballo, así como los de a pie, salieron organizadamente con sus objetivos bien claros: los encabalgados, a "barrer" con la gente y sembrar el pánico con la gran cantidad de sangre y los poderosos ruidos de los cascos de sus caballos, que acompañaban con cascabeles para hacer aún más bulla. Los de a pie fueron directamente a capturar al Inca, logrando de éste modo que tanto el ejército del Inca, que estaba desarmado por orden suya (porque pensaba capturar a los españoles como a animales), como la población se desmoralicen.

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Como resultado del encuentro entre 4.000 a 7.000 sirvientes del Inca murieron y otros 7.000 fueron heridos o capturados, los españoles tuvieron solo un muerto (aunque no mencionan las bajas de los indios que les ayudaron) y varios heridos.

Extraido en Wikipedia
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La Conquista de Bolivia

La conquista del  Imperio Inca por Francisco Pizarro abrió el camino para la sumisión de la Bolivia actual en el año 1535 y el establecimiento de la Real Audiencia de Charcas, parte esencial del Virreinato del Perú, que abarcó todo lo que hoy es el territorio boliviano.

Aunque la historia de Bolivia en el período virreinal se halla muy ligada al Perú, el origen de la división de ambos territorios se encuentra en las capitulaciones de Carlos V, revisadas en 1534, que asignaban a Pizarro doscientos sesenta leguas desde Tumbes al sur, y otras doscientos a Almagro al sur de éstas.

Inicios
Juan de Saavedra, adelantado de Almagro, llegó en 1535 al Titicaca y al valle de La Paz, para luego fundar Paria (Oruro) y Tupiza en 1536 al sur. La conquista del territorio y los asentamientos se realizaron primordialmente en el altiplano. Gonzalo Pizarro dirigió una expedición al Collao (Collasuyo) y Pedro de Anzures fundó Chuquisaca en 1539, actual Sucre. La Gasca, después de la pacificación del Perú, mandó fundar la ciudad de La Paz en 1548 por el capitán Alonso de Mendoza y en el año 1559 se creó la Real Audiencia de Charcas con sede en Chuquisaca, dependiente del virreinato cuya capital era Lima, con jurisdicción sobre la actual Bolivia y los territorios de Puno, Atacama, Tucumán, Paraguay y Buenos Aires.

Expansion
En 1561 Ñuflo de Chávez fundó Santa Cruz de la Sierra y el virrey Francisco de Toledo mandó crear Cochabamba en 1571, Tarija en 1574 y Tomina en 1575 para proteger el territorio de los ataques de los chiriguanos. Desde el altiplano se comenzó la exploración de las tierras bajas: Andrés Manso, por el Chaco, Álvarez Maldonado y Gómez de Tordoya, el país de los chunchus, al norte del departamento de La Paz y Diego Alemán, al límite del país de los mojos en el departamento del Beni. También se inició la conquista de Tucumán, se funda Mizque en 1603 y Oruro en 1605 por Manuel Castro de Padilla. Se organizan expediciones a Moxos, Chaco y Chiquitos.

Potosí
El territorio boliviano jugó un importante papel en la economía americana cuando en 1545 se descubrieron las minas de Potosí y se fundó la ciudad homónima que alcanzaría un gran desarrollo. En Charcas florecieron La Plata (Sucre), capital política de la Audiencia y Potosí, su capital económica. La impresionante riqueza de mineral de plata del Cerro Rico de Potosí dio lugar a que esa ciudad tuviera en el año 1611, unos 160.000 habitantes, constituyéndose en una de las cinco urbes más grandes del mundo de entonces.

Potosí alimentó en gran parte a la corona española durante los siglos XVII y XVIII y financió en buena medida las guerras europeas emprendidas por Felipe II y sus sucesores. La plata viajaba a lomo de mula hasta el Callao, desde allí se embarcaba a Panamá, de allí nuevamente en mulas a Nombre de Dios o Portobelo, donde se difundía por toda Europa. Para abastecerse de mano de obra indígena los españoles utilizaron la institución inca de la mita. El virrey Toledo reglamentó su funcionamiento en sus famosas instrucciones: debía pagárseles directamente y no a través de los curacas (caciques de las comunidades); debían residir en barrios adecuados, su estancia se limitaba a cuatro meses y se prohibía que los mitayos procedieran de las tierras bajas ya que la gran altitud los diezmaba.


La Iglesia y las Misiones Jesuiticas
En 1671 los jesuitas obtienen de la Real Audiencia de Charcas el privilegio de fundar misiones en Moxos y Chiquitos. También pusieron en marcha la Universidad de San Francisco Xavier en Charcas.

La evangelización comenzó en 1535 con la entrada de los primeros monjes franciscanos. Posteriormente la Iglesia intensificó su importante papel, fundando en 1552 el Obispado de Charcas, con sede en Chuquisaca, el arzobispado en 1609, y en 1605 los obispados de La Paz y Santa Cruz.

Organización Social
La sociedad boliviana se hallaba conformada por blancos españoles y criollos que eran por lo general funcionarios reales, encomenderos, azogueros y grandes comerciantes, y que vivían en las ciudades, al igual que Mestizos, artesanos y pequeños comerciantes. Los indígenas, muy numerosos, trabajaban las tierras y las minas de los españoles bajo el sistema de mita, encomienda o jornal, y disponían también de las tierras de las comunidades.

Extraido en Wikipedia
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Francisco Pizarro

Francisco Pizarro González, Marqués (Trujillo, Cáceres, 16 de marzo de 1478 — Lima, 26 de junio de 1541) fue el explorador y conquistador español del Perú, gobernador de Nueva Castilla (actual territorio peruano) con sede de gobierno en La Ciudad De Los Reyes (Lima).

Es recordado por haber logrado imponerse sobre el  Imperio Inca con ayuda de diversos cacicazgos locales, conquistando el mencionado estado imperial cuyo centro de gobierno se ubicaba en el hoy Perú, y estableciendo una dependencia española sobre él.

Si bien tuvo el título de marqués, fue "marqués sin marquesado"; sus descendientes tuvieron el título de marqueses de la Conquista.

Sin embargo, es muy posible que le fuera concedido el título de marqués de los Atavillos, siendo este el título utilizado por el cronista don Francisco López de Gomara en su Historia General de las Indias, capítulo CXXXII. Para sus huestes indígenas era conocido como Apu (Jefe, Señor, General) o Machu Capitán (Viejo Capitán)

Hijo natural del capitán Gonzalo Pizarro, desde muy joven participó en las guerras locales entre señoríos y acompañó a su padre en las guerras de Italia. En 1502, embarcó en la flota que llevaba a las Indias a Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española.

Hombre inquieto y de fuerte carácter, no logró adaptarse a la vida sedentaria del colonizador, razón por la que decidió participar en la expedición de Alonso de Ojeda que exploró América Central (1510) y luego en la de Vasco Núñez de Balboa que descubrió el océano Pacífico (1513). Francisco Pizarro

Entre 1519 y 1523, sin embargo, se instaló en la ciudad de Panamá, de la cual fue regidor, encomendero y alcalde, lo que le permitió enriquecerse. Conocedor de los rumores que hablaban de la existencia de grandes riquezas en el  Imperio Inca, decidió unir la fortuna que había amasado con la de Diego de Almagro para financiar dos expediciones de conquista (1524-1525 y 1526-1528), que se saldaron con sendos fracasos.

A causa de las penalidades sufridas en el segundo intento, Pizarro se retiró a la isla del Gallo con doce hombres, mientras Almagro iba a Panamá en busca de refuerzos. Los «trece de la fama» aprovecharon para explorar parte de la costa oeste de América del Sur, región que denominaron Perú, tal vez por la proximidad del rio Virú, y tuvieron constancia de la existencia de una gran civilización.

No obstante, ante la negativa del gobernador de Panamá a conceder más hombres a Almagro, en 1529 Pizarro viajó a España a fin de exponer sus planes al rey Carlos I, quien, en las capitulaciones de Toledo (26 de julio de 1529), lo nombró gobernador, capitán general y adelantado de las nuevas tierras, designación real esta que provocó el recelo y la frustración de Almagro.

De regreso en Panamá (1530), Pizarro preparó una nueva expedición de conquista, y en enero de 1531 embarcó con un contingente de 180 hombres y 37 caballos hacia Perú.

Informado de la guerra que enfrentaba al emperador inca Atahualpa con su hermanastro Huáscar, el 16 de noviembre de 1532 el conquistador español se entrevistó en la ciudad de Cajamarca con Atahualpa y, tras exhortarle sin éxito a que abrazase el cristianismo y se sometiera a la autoridad de Carlos I, lo capturó en un sangriento ataque por sorpresa.

El inca acordó con los extranjeros llenar de oro, plata y piedras preciosas una habitación a cambio de su libertad, pero de nada le sirvió cumplir su parte del pacto, pues Pizarro, reforzado por la llegada de Almagro al frente de un centenar de arcabuceros, acusó a Atahualpa de haber ordenado el asesinato de Huáscar desde la prisión y de preparar una revuelta contra los españoles y ordenó su ejecución, que se cumplió el 29 de agosto de 1533.

A continuación se alió con la nobleza inca, lo cual le permitió completar sin apenas resistencia la conquista de Perú, empezando por Cuzco, la capital del Imperio (noviembre de 1533), y nombrar emperador a Manco Cápac II, hermano de Huáscar.

Poco después, Pizarro y Almagro se enemistaron por la posesión de Cuzco, y si bien primero unieron sus fuerzas para sofocar la rebelión indígena dirigida por Manco Cápac contra el dominio español (1536), acabaron por enfrentarse abiertamente en la batalla de las Salinas, en abril de 1538. Derrotado y prisionero, Almagro fue procesado, condenado a muerte y ejecutado por Hernando Pizarro, hermano del conquistador (8 de julio de 1538).

La venganza de los partidarios de Almagro, liderados por su hijo, se produjo el 26 de junio de 1541, fecha en que Pizarro murió asesinado en su palacio de Lima, ciudad que él mismo había fundado a orillas del río Rímac seis años antes.

Extraido en Biografias y Vidas.
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