La masacre de Jamestown de 1622
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La masacre indígena de 1622, también conocida como masacre de Jamestown, tuvo lugar en la Colonia de Virginia, en Viernes Santo, el día 22 de marzo de 1622, y fue provocada por una serie de ataques sorpresa de la Confederación Powhatan dirigida por el jefe Opchancanough. Murieron unas 347 personas en el ataque, lo que constituía alrededor de un tercio de la población inglesa de Jamestown.

Jamestown era el lugar en el que se había asentado la primera colonia inglesa en Norteamérica en el año 1607, y era la capital de la Colonia de Virginia. Aunque la propia Jamestown se salvó de la masacre gracias a un aviso en el último minuto, había muchas colonias más pequeñas establecidas a lo largo del río James, tanto río arriba como río abajo. Los atacantes mataron a hombres, mujeres y niños, a la vez que incendiaron hogares y cultivos.

Henrico fue una de las pequeñas comunidades que se encontraban por entonces en plena expansión, y que sufrieron la peor parte de los ataques coordinados indígenas. Muchas de esas colonias fueron abandonadas tras los hechos acaecidos. Uno de los lugares con mayor índice de bajas fue Wolstenholme Towne, y se ha hallado otro lugar en unas excavaciones arqueológicas recientes a 7 millas río abajo de Jamestown.

Jamestown, la capital y asentamiento principal de la colonia, se salvó gracias a la actuación de un chico indio llamado Chanco. Al parecer a Chanco se le encargó matar a su empleador, Richard Pace, pero en lugar de cumplir la orden le despertó por la noche y le avisó del ataque inminente. Pace, que vivía en la rivera contraria del río James, puso a su familia a seguro y remó a través del río hasta llegar a Jamestown, en un intento de avisar al resto de los colonos. Como resultado, se pudieron llevar a cabo preparaciones para defenderse del ataque en esa ciudad. Los asentamientos cercanos, sin embargo, no recibieron aviso alguno.

Durante un ataque sorpresa que duró un día entero, muchas de las comunidades más pequeñas (que eran esencialmente puestos fronterizos de Jamestown) fueron atacadas, incluyendo Henricus, con su colegio para niños indios y colonos. En la ciudad de Martin's Hundred casi la mitad de la población fue asesinada, y en Wolstenholme Towne sólo quedaron en pie dos casas y parte de la iglesia. En total, murieron unos cuatrocientos colonos (un tercio de la población blanca), y alrededor de veinte mujeres fueron capturadas para servir como esclavas para los indios hasta su muerte o el pago de su rescate años después.

Las diferencias culturales entre los indios americanos y los europeos eran tales que cuando los powhatan dieron por terminado el ataque no hicieron ningún otro movimiento durante meses, aparentemente convencidos de que los colonos aceptarían las pérdidas como señal de que los powhatan eran más poderosos y tenían que ser respetados, y que desde ese momento se evitarían los conflictos y cualquier tipo de ruptura de los acuerdos que mantenían. Con esto demostraron una gran incomprensión de la mentalidad de los colonos ingleses y de los gobiernos de ultramar que los apoyaban.

Los ataques del 22 de marzo destruyeron la mayoría de las cosechas de primavera de los colonos y provocaron que abandonasen buena parte de sus asentamientos. Pero también tuvo efectos a largo plazo, ya que se reforzó entre los miembros de la colonia y también entre los ciudadanos de Inglaterra la idea de que los indios eran unos salvajes, y destruyeron la buena imagen de su cultura que se había comenzado a crear durante los años anteriores gracias a Pocahontas y otros miembros de la confederación powhatan.

En Henricus, uno de los asentamientos más alejados de Jamestown, se había construido una escuela muy bien equipada para los niños indios y un colegio para los hijos de los colonos, pero todo este esfuerzo se perdió. Tuvieron que pasar 70 años para que se intentase una experiencia similar —el College of William and Mary, actualmente una universidad—, que recibió la aprobación de la monarquía inglesa gracias a la iniciativa del rector de Henrico Parish, James Blair. Para evitar el riesgo de que recibiese un ataque, la nueva escuela se estableció en Middle Plantation, una ciudad bien fortificada a pocos kilómetros de Jamestown que al cabo de unos años se convertiría en la capital de la colonia y pasaría a llamarse Williamsburg.

Los colonos que sobrevivieron a la masacre del Viernes Santo contraatacaron y, durante el verano y el otoño de 1622, lanzaron ataques contra las tribus powhatan, buscando especialmente destruir las reservas de grano; tuvieron tanto éxito que forzaron al jefe Opchancanough a pedir una negociación. Finalmente se abrieron conversaciones para buscar la paz por medio de intermediarios indios, pero algunos de los líderes de Jamestown, instigados por el capitán William Tucker y el doctor John Potts, envenenaron el licor que se tenían que beber los representantes powhatan en el brindis ceremonial. El veneno mató unos doscientos indios y cincuenta más murieron a manos de los colonos, pero el jefe Opchancanough pudo escapar.

Al cabo de dos años, en 1624, Virginia pasó a ser colonia real de Inglaterra. Este cambio suponía que sería la corona inglesa, y no la compañía Londres de Virginia como hasta ahora, la que tendría autoridad directa sobre el territorio, y por lo tanto serian los favoritos reales los que sacarían provecho de la colonia. Como pasaba en la mayoría de los casos, los colonos siguieron siendo explotados para el beneficio personal de unos pocos, y los intereses de los powhatan fueron todavía más menospreciados. La expansión hacia tierras indias y la ruptura de los acuerdos continuó siendo la forma normal de proceder, con la consecuente irritación de las tribus powhatan.

Pese al incremento de la tensión, no volvió a haber un enfrentamiento de importancia hasta 1644, fecha en la que comenzó la segunda guerra anglo-powhatan, en la que murieron unos quinientos colonos ingleses. En ese momento, las pérdidas ya suponían menos de un 10% del total de la colonia británica, teniendo un impacto considerablemente menor. Opchancanough, que ya era viejo y al que tenían que transportar en camilla, fue capturado y encarcelado en Jamestown, donde uno de sus carceleros lo asesinó.

La muerte de Opchancanough marcó claramente el inicio de la continuada y cada vez más evidente decadencia de la confederación powhatan, anteriormente poderosa; sus miembros abandonaron la zona, se fueron mezclando gradualmente con los colonos o se retiraron a vivir en algunas de las pocas reservas indias que se crearon en Virginia, aunque también estos territorios eran objeto de incursiones y confiscación de tierras por parte de la creciente comunidad blanca.

Actualmente, sólo siete tribus de las cuarenta que formaban la confederación powhatan están reconocidas por Virginia. Las dos reservas más antiguas son Pamunkey y Mattaponi, situados entre los ríos del mismo nombre, dentro del condado de King William pero técnicamente independientes de este.

Fuente(s): ws.org

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La expedición de Los Cayos de San Luis
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La expedición de Los Cayos de San Luis o sencillamente Expedición de Los Cayos, es el nombre con el que son conocidas las dos invasiones que desde Haití organizó el Libertador Simón Bolívar a fines de 1815 llevándolas a cabo durante el año 1816 con la finalidad de liberar a Venezuela de las fuerzas españolas.

Procedente de Jamaica llegó Bolívar a Los Cayos de San Luis, en la isla de Haití, el 24 de diciembre de 1815; trasladándose luego a Puerto Príncipe donde tuvo una entrevista, el 2 de enero de 1816, con el presidente Alexandre Petion, quien se comprometió a facilitarle los recursos necesarios para llevar a cabo su empresa. Posteriormente, tras serle otorgado el poder supremo por parte de una asamblea de los principales jefes refugiados, venezolanos y neogranadinos, Bolívar comenzó a afinar los detalles sobre la expedición contra la costa firme venezolana; con la ayuda del gobernador militar haitiano de Los Cayos, el general Ignacio Marión.

La expedición incluía 1.000 tripulantes patriotas y 1.000 negros haitianos. Entre los expedicionarios se encontraban: Santiago Mariño, José Antonio Anzoátegui, Luis Brión, Carlos Soublette, Manuel Piar, Juan Bautista Bideau, Renato Beluche, José Francisco Bermúdez, Gregor MacGregor, Justo Briceño, Francisco Antonio Zea, Pedro León Torres, Ambrosio Plaza y otros.

El recorrido de la flota comandada por Bolívar fue el siguiente: luego de salir del puerto de Los Cayos, en la parte occidental de Haití, la misma se detuvo 3 días en la isla Beata al sur de la frontera entre Haití y Santo Domingo, para continuar su itinerario en el que los primeros días de abril de 1816 se 8encontraban frente a la costa meridional de la hoy República Dominicana; el 19 de abril de 1816 llegaban a la isla de Vieques cerca de las costas de Puerto Rico, hecho que se celebró con salvas de artillería; el 25 de abril arriban a la isla holandesa de Saba, distante 20 Km de San Bartolomé, desde donde se dirigen hacia la isla de Margarita, librando el 2 de mayo, antes de llegar a ésta, el combate naval de Los Frailes en la que la escuadrilla del almirante Luis Brión sale victoriosa y captura el bergantín español El Intrépido y la goleta Rita. El 3 de mayo de 1816 tocan suelo venezolano en la isla de Margarita, en la que el 7 del mismo mes una asamblea encabezada por el general Juan Bautista Arismendi, ratifica los poderes especiales conferidos a Bolívar en Los Cayos.


Luego de esta ratificación, las fuerzas expedicionarias de Bolívar pasan a Carúpano, donde finalmente desembarcan y proclaman la abolición de la esclavitud para después seguir a Ocumare de la Costa donde desembarcan y llegan hasta Maracay pero deben retirarse acosados por Francisco Tomás Morales dejando parte del parque en la playa y la mitad de sus soldados quienes bajo Gregor MacGregor emprenden la retirada por tierra a través de los valles de Aragua hacia oriente, conocida como la Retirada de los Seiscientos, tras la derrota en el cerro de El Aguacate (14 de julio).

Entre tanto, Santiago Mariño había desembarcado en Barcelona exitosamente el 24 de junio, de inmediato empieza a reunir un nuevo ejército. Envía a Manuel Cedeño y a José Tadeo Monagas a reclutar jinetes en Maturín, mientras él va por hombres a Cumaná y Margarita en compañía de Manuel Piar. Cedeño y Monagas juntaron dos escuadrones que llevaron con José Francisco Bermúdez en Aragua de Barcelona.  

El capitán Felipe Santiago Esteves Acevedo es enviado a evacuar a los patriotas en las costas occidentales. Muy pronto tuvo 350 isleños que envió a Cumaná, donde se les sumaron 700 reclutas locales y otros 1.000 de Aragua. Cuando Bolívar desembarque Mariño inicialmente se negara a acatar su autoridad, pero al final tendrá que ceder.

Tras volver a Haití y organizar una nueva expedición Bolívar zarpó del puerto de Jacmel (18 de diciembre) y llegó a Juan Griego el 28 de diciembre de 1816 y a Barcelona el 31 del mismo mes, donde estableció su cuartel general y planeó la campaña sobre Caracas con la concentración de las fuerzas que operaban en Apure, Guayana y Oriente, pero tras una serie de inconvenientes hicieron que abandonara el plan y se trasladara a Guayana, para tomar el mando de las operaciones contra los realistas en la región

A pesar de los reveses sufridos por los expedicionarios y por el propio Libertador en Ocumare de la Costa, la importancia histórica de la Expedición de los Cayos radica en que la misma permitió que Santiago Mariño, Manuel Piar y luego José Francisco Bermúdez emprendieran la liberación del oriente del país, y que MacGregor con Carlos Soublette y otros jefes se internaran definitivamente en Tierra Firme, para abrir paso al triunfo definitivo de la República.

Fuente: ws.org
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Las órdenes religiosas del Virreinato del Perú
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Una de las causas del descubrimiento de América fue la difusión de la religión católica y desde la creación del virreinato peruano la sociedad se caracterizó por profesar el catolicismo y por poseer un profundo espíritu religioso.

En el siglo XVII, la Iglesia católica prosperó enormemente: en Lima, con 26 000 habitantes, contaba con diecinueve iglesias y monasterios y el diez por ciento de su población estaba constituido por sacerdotes, canónigos, frailes y monjas, que penetraron profundamente en la vida del pueblo, en cuyas familias era casi una actitud tradicional destinar a uno de los hijos a la vida religiosa y observar rigurosamente los rezos del Ángelus a mediodía y del rosario, además de asistir a las diversas actividades de culto.

Junto con los miembros del clero secular llegaron también los religiosos del clero regular organizados bajo la advocación de un santo y que tuvieron como tarea fundamental la propagación de la fe católica y el adoctrinamiento de los indígenas dispersos por todo el virreinato. Todos ellas fundaron conventos y monasterios y edificaron hermosas iglesias en Lima y otras ciudades del Perú.

Las órdenes religiosas que se establecieron en el Perú fueron la Orden de Predicadores o dominicos, la Orden de Frailes Menores o franciscanos, la Orden de la Merced o mercedarios, la Orden de San Agustín o agustinos y la Compañía de Jesús o jesuitas.

Dominicos. La Orden de Predicadores fue la primera en llegar al Perú con fray Vicente de Valverde en 1532 (destacada actuación en la captura del inca Atahualpa y primer obispo del Cuzco). Su primer convento lo construyó sobre el templo inca del Coricancha, (Cuzco); fundó en Lima la Universidad de San Marcos (1551) e implementó inicialmente el tribunal de la Santa Inquisición. Destacó por su defensa de las poblaciones andinas, siguiendo la lucha del fraile dominico Bartolomé de las Casas, y por su gran labor de adoctrinamiento de las poblaciones indígenas (fray Domingo de Santo Tomás quien fue el primer fraile en estudiar el quechua).

Franciscanos. La Orden de Frailes Menores llegó al Perú en 1533, dedicándose especialmente a las misiones, es decir, a la difusión del catolicismo en el virreinato. Llegó a instalar conventos en Arequipa, Huamanga, Trujillo, Chachapoyas y otras ciudades (construyeron el Convento de Ocopa, en Huancayo). Fue una de las órdenes que más trabajó con misiones a las inhóspitas regiones de la selva.

Mercedarios. La Orden de la Merced arribó al Perú en 1533 y su centro de operación fue la ciudad de Lima. Sin embargo el número de miembros de la orden no fue significativo en comparación con el número de las otras órdenes religiosas. Su carácter misionero hizo que la orden mercedaria llegara a las altas cumbres cordilleranas en búsqueda de indios para evangelizar. Fueron mercedarios Fray Martín de Murúa, cronista que se dedicó a la recopilación de la historia del Tahuantinsuyo y autor de la crónica "Origen y Descendencia de los Incas" y Fray Diego de Porres, misionero dedicado a la enseñanza de la fe católica, apoyándose en instrumentos nativos como el quipu. Explotó bienes inmuebles incursionando en las haciendas y otro tipo de negocios (repartimientos, encomiendas). Logró controlar la Santa Inquisición desde mediados del siglo XVIII.

Agustinos. La Orden de San Agustín llegó en 1551 y se instaló en Lima como la Provincia Nuestra Señora de Gracia del Perú, y en varias partes del virreinato peruano, principalmente en la Sierra, extendiéndose incluso hasta el Alto Perú. Tomaron a su cargo el célebre santuario de Copacabana, a orillas del Lago Titicaca, a partir del cual predicaron con gran eficacia la doctrina católica a las poblaciones indígenas.

Jesuitas. La Compañía de Jesús vino al Perú en 1568, como una organización moderna y poderosa, al servicio de la Contrarreforma, es decir, a la lucha contra los protestantes europeos. Con ese antecedente, tuvo gran empuje en su labor misional en el Perú, asumiendo con gran éxito la administración de haciendas y fundando multitud de colegios (también incursionaron en el estudio del quechua y del aimara). Con los años, esta labor adquirió gran prestigio e influencia en los ámbitos políticos, culturales y económicos locales. Los jesuitas fueron expulsados de España y de América por orden de Carlos III, en 1768, preocupado por el poder que ejercían y las posiciones sobre las libertades políticas que dejaban entrever. Esto constituyó un rudo golpe para la cultura y economía del virreinato.

Fuente(s): ws.org
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Biografía de Juan Ponce de León
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Juan Ponce de León (1460–1521), adelantado, fue un explorador y conquistador español, primer gobernante de Puerto Rico y descubridor de la Florida (actual Estados Unidos).

En la cultura popular se asocia su viaje de descubrimiento a Florida con la búsqueda de la fuente de la eterna juventud, sin embargo no hay datos históricos que corroboren esa versión, que probablemente fue un mito posterior. Juan Ponce de León había nacido el 8 de abril de 14603 en Santervás de Campos (actual Provincia de Valladolid). El apellido "de León" no se refiere a su lugar de origen, sino que lo añadieron los descendientes de Pedro Ponce de Cabrera, esposo de la infanta Aldonza, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León, en el siglo XIII. Fue educado en la casa de un familiar en Sevilla, Ramiro Núñez.

De ascendencia noble, fue paje de Fernando el Católico en la corte de Juan II de Aragón. Estuvo en el ejército durante diez años y combatió en la conquista del reino de Granada junto a su tío Rodrigo cuando contaba 32 años. Granada fue tomada el 2 de enero de 1492 y Juan participó en la marcha triunfal de entrada en la ciudad. Otra de las personas que acudió a esa marcha fue Cristóbal Colón, que descubriría el Nuevo Mundo el 12 de octubre de ese mismo año. Ponce de León, si bien al terminar la Reconquista podría haberse desplazado a las tierra de León, para continuar con una vida dentro del sistema feudal, prefirió participar en la empresa española en ultramar

Pudo haber tomado parte en el segundo viaje de Colón en 1493 y permanecido en la isla de La Española como guerrero durante todo el proceso de la conquista de la Isla.

Se duda de si su primer viaje a América lo hizo con Cristóbal Colón en su Segundo Viaje en 1493 o con Nicolás de Ovando en 1502. En dicho segundo viaje de Colón, este se desplazó hasta una isla guiado por unos indios arahuacos que querían que Colón les protegiera de los indios caribes. El 19 de noviembre de 1493, cuando los navíos entraron en Bahía Boquerón, los indios saltaron al agua y nadaron hacia la costa. Colón bautizó esa isla como San Juan Bautista y 18 años después Ponce de León bautizaría su villa portuaria, Cáparra, como Puerto Rico.

El segundo viaje de Colón, en el que se cree que participó activamente Ponce de León, sirvió para conquistar la isla de La Española, siendo el punto de inflexión la Batalla de la Vega Real. Tras el cese de Cristóbal Colón y de su hermano Bartolomé y por la muerte en el mar de Francisco de Bobadilla, Nicolás de Ovando fue nombrado gobernador de La Española en 1502.

Otros apuntan a que Ponce de León arribó por primera vez al Nuevo Mundo con Nicolás de Ovando en 1502, desembarcando donde actualmente se halla Cockburn Town, en la isla Gran Turca, en las Turcas y Caicos, pero pronto se instaló en La Española.

En 1502 colaboró con Nicolás de Ovando y frenó una rebelión del pueblo taíno en la zona oriental de La Española. Por dicha actuación fue recompensado con el cargo de gobernador de la recién creada provincia de Higüey. En ese cargo alquilaba indios para buscar oro y los que no, trabajaban en los abundantes cultivos de yuca. Ponce de León se hizo rico sirviendo como gobernador sobre todo gracias a ese cultivo de la yuca. El puerto de Higüey, en el Paso de la Mona, era parada obligada para los barcos españoles que regresaban a Europa, ya que el pan que se hacía con la yuca se conservaba muy bien con humedad, era nutritivo y tenía muy buen sabor.5 Debido a esta prosperidad, Ponce construyó una villa en Higüey que llamó Salva León y mandó traer a su esposa e hijos.

En 1502 había contraído matrimonio en Santo Domingo con una mujer indígena5 que servía de mesonera en Santo Domingo, que con su bautizo vino a llamarse Leonor. Con ella tuvo tres hijas, Juana, Isabel y María, y un hijo llamado Luis.

En su estancia en Higüey, escuchó las historias de las riquezas existentes en Borinquén, la Isla de San Juan. A partir de ese momento concentró todos sus empeños en poder acudir a ese sitio, siéndole concedido el permiso necesario. El 12 de agosto de 1508 Ponce de León parte de Higüey para explorar Borinquén. Dio órdenes de plantar yuca en el caso de que las misiones de exploración en busca de oro fueran fracasando.

Fue recibido con los brazos abiertos por Agüeybaná, cacique taíno, y tomó rápidamente el control de la isla. Por este hecho, Ponce de León fue nombrado Gobernador de la misma en 1509.

En 1506, tras la muerte en el Convento de San Francisco de Valladolid de Cristóbal Colón —que había sido designado gobernador militar de sus descubrimientos—, las autoridades españolas rechazaron conceder el mismo privilegio a su hijo Diego. A pesar de la oposición de Diego Colón, Ponce consiguió ser nombrado gobernador.

En 1508, Ponce de León fundó el primer asentamiento en San Juan, Cáparra, actual San Juan, y fundaría también una villa en San Germán. En Cáparra fijó el hogar para su familia, ordenó construir una fundición de oro, repartió trabajadores entre los seguidores españoles y estableció una hacienda en Toa.

Ponce de León, junto con otros conquistadores, forzó a los taínos a trabajar en las minas y a construir fortalezas. Numerosos taínos fallecieron a causa de la exposición a las enfermedades traídas por los marineros europeos y por la carencia de inmunidad ante esas enfermedades. Aunque la Corona había seleccionado para entonces a Ponce de León para colonizar y gobernar la isla de San Juan, Diego Colón había presentado una reclamación en el tribunal superior de Madrid y había ganado sus derechos. Ponce de León fue retirado del cargo en 1511.

Sin embargo, para demostrar el favor real, Fernando el Católico envió a Ponce 30 hombres, religiosos católicos de Sevilla, ganado y caballos, y le otorgó a la isla su propio escudo de armas, el primero del Nuevo Mundo. Para celebrar este gesto del Rey, Ponce llamó a Cáparra, su villa, Puerto Rico.

Lamentablemente, el cacique indígena Agüeybaná, que había dado su beneplácito a Ponce, falleció y le sustituyó su sobrino Agüeybaná II el Valiente, quien opuso resistencia. Los arahuacos se unieron a los caribes para luchar contra los españoles, paralizaron la producción de oro y mataron a la mitad de los españoles. Tras esto, Ponce de León organizó la defensa, logrando abatir a Agüeybaná II y provocando la huida de muchos indios. Debido a la escasez de trabajadores, al notar que la producción aurífera había llegado al máximo y al no desear servir a Diego, pidió un título al Rey Fernando para explorar las áreas al norte de Cuba. Dicho título le fue dado gracias a la intervención a su favor de Bartolomé Colón.

Ponce de León fue a Salva León, donde equipó dos embarcaciones, la más grande a manos de Juan Bono de Quejo y la más pequeña a manos de un timonel llamado Antón de Alaminos, que había participado en el Primer Viaje de Colón en 1492 y que era el que mejor conocía el Caribe. Las dos naves parten a San Germán, donde alistan el buque insignia, la carabela San Cristóbal de Juan. En 1513 partieron las tres naves y navegaron por las Bahamas, llegando a la isla de San Salvador.

Sobre el 27 de marzo, Domingo de Resurrección, avistó una isla, pero no hubo posibilidad de atraque. El 2 de abril, Ponce de León se montó en un bote para dirigirse a tierra, que pensó que sería una isla muy grande. Desembarcó, cruzó la playa y subió a las dunas. Desde lo alto divisó un paisaje plano y boscoso que se extendía hasta el horizonte. Dicho desembarco debió producirse en la costa oriental de la Península de Florida, en un punto aún disputado entre la playa de Melbourne, próxima a Cabo Cañaveral, y la playa de Ponte Vedra, en el norte de Florida, cerca de Jacksonville. Fue allí donde el 8 de abril reclamó toda esa tierra para España, y la llamó la tierra «Florida», debido a la vegetación en flor que vio, o porque llegó allí durante la Pascua Florida, a comienzos de la primavera, identificada con Domingo de Resurrección.

Fueron navegando por la costa oriental hasta una zona por la que fluye ahora el río Saint Johns. En un lugar al que llamó Río de Canas, en el actual Cabo Kennedy, nativos amistosos los invitaron a tierra. En una laguna con forma de cruz, que Ponce bautizó como Río Crucis, dio orden de erigir un pilar de piedra labrada coronado con una cruz de madera y se pusieron a rezar, sufriendo tras de eso un ataque indígena que les obligó a huir. Decidieron seguir con la exploración y navegar hacia el sur, y fueron bordeando los actuales cayos de Florida y remontando la costa occidental hasta el Cabo Romano. En dicha navegación hacia el sur, el 21 de abril, notaron una corriente que, a pesar de tener el viento a su favor, no les permitía avanzar, sino que les hacía retroceder. Los dos navíos que se encontraban más cerca de la tierra fondearon, pero la corriente era tan potente que hacía rehilar los cables del ancla.

Ese fue el descubrimiento de la corriente del Golfo, ya intuida por Cristóbal Colón. La corriente recorría el Caribe hacia el Atlántico y permitió a partir de ese momento una rápida ruta marítima de vuelta a Europa desde las posesiones españolas en América.

El 23 de mayo de 1513, se detuvieron cerca del actual Fort Myers, donde unos indios se acercaron y uno, que sabía algo de español, aprendido posiblemente de otros indios que habrían huido hasta allí, les avisó de que en la costa su jefe tenía mucho oro para comerciar. Sin embargo, una vez desembarcaron, sufrieron otro ataque indígena. En Florida había apalaches, calusas y matacumbes, que se movilizaban mucho de un lado a otro. Los indios usaban flechas con puntas que eran anzuelos de pescar, o puntas normales impregnadas en sangre animal mezclada con veneno de cobra.

Retornó a La Habana y luego volvió de nuevo, deteniéndose en la Bahía de «Chequesta» (Bahía Vizcaína) antes de regresar a Puerto Rico.

La existencia de un indio que hablaba español podría ser indicativa de que algún español había llegado antes a esa zona, aunque también es posible que estos indios fueran informados de la presencia española en la zona por otros que ya habían estado en contacto con ellos.

Existían leyendas de Cíbola , las Siete Ciudades de Oro y de la fuente de la eterna juventud en aquel entonces, por tanto es probable que influyeran en la exploración de Ponce de León.

Se dice que pasó desde entonces su vida buscando la fuente de la eterna juventud, que según una leyenda se encontraba en Florida. Él nunca dijo nada de que buscara la fuente, si bien el explorador Hernando de Escalante Fontaneda en su obra Memoria de las cosas y costa y indios de la Florida, de 1575, afirmó que había ido a buscarla porque le habían hablado de ella indios de Cuba y Santo Domingo. También el historiador "oficial" (y nada fidedigno) Antonio de Herrera y Tordesillas, en sus Décadas, publicadas a principios del 1600, atribuye a Ponce de León esta búsqueda.

Se sabe que esas leyendas sí influyeron algo en otros conquistadores españoles en Norteamérica como Alvar Núñez Cabeza de Vaca, aunque esa influencia fue anecdótica.

En 1514 volvió a España y recibió comisiones para conquistar el Caribe, la isla de Guadalupe y la supuesta «Isla de Florida». Su expedición a Guadalupe en 1515 no fue acertada, y regresó a Puerto Rico donde se quedó hasta 1521.

Su último viaje.Quizá animado por el éxito que había tenido Hernán Cortés en México en 1519, Ponce de León organizó en 1521 una expedición para colonizar La Florida con dos barcos que transportaban aproximadamente 200 hombres, incluyendo a sacerdotes, agricultores y artesanos, 50 caballos y otros animales domésticos además de instrumentos de labranza.

La expedición recorrió la costa suroeste de Florida, en alguna parte de los alrededores del Caloosahatchee River o Charlotte Harbor. Cerca de un gran campamento indígena en Bahía Espero comenzó a construir una colonia. Durante 5 meses todo marchó adecuadamente pero los colonos pronto fueron atacados por los calusa y Ponce de León fue herido por una flecha envenenada en el hombro. Otras fuentes apuntan a que realmente fue una herida de flecha en la pierna, que se le gangrenó.

Después de este ataque, él y los colonos fueron en barco a La Habana, donde pronto murió a causa de la herida. Su tumba está en la catedral de Viejo San Juan, Puerto Rico, en un monumento erigido y costeado por el Casino Español de San Juan. Los restos habían sido exhumados el 18 de junio de 1907 de la Iglesia de San José en San Juan y se custodiaron allí, en espera de la construcción de un mausoleo en la Catedral.

Fuente(s): ws.org
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La Florida española. 1513-1821
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Cuando el conquistador español Juan Ponce de León llegó a Florida en 1513 varias tribus de indígenas vivían en el territorio. Avistó las costas de Florida por primera vez el 27 de marzo de 1513 confundiéndolas con una isla. El día 2 de abril desembarcó. Bautizó a la tierra recién descubierta como "La Pascua Florida" por haberse producido el descubrimiento durante el Domingo de Resurrección de Semana Santa.

En 1521 Ponce de León regresó con equipamiento y colonos para establecer un asentamiento permanente, pero se encontró con la feroz oposición de los indígenas que no cesaban en sus ataques a los colonos españoles. Los registros más antiguos de Florida son de esta época. Pánfilo de Narváez exploró la costa occidental de Florida pero naufragó cuando se disponía a escapar hacia México. Uno de sus oficiales, Álvar Nuñez Cabeza de Vaca, sobrevivió nueve años realizando una sorprendente gesta: atravesó solo y a pie el trecho que separa Florida de México en el primer viaje a través de Norteamérica.

Una vez en México, que entonces se llamaba Virreinato de Nueva España, se las arregló para volver a la metrópoli donde escribió un libro en el que narró su aventura por tierras norteamericanas. Inspirado por el ejemplo de Cabeza de Vaca otro conquistador, Hernando de Soto, organizó en 1539 una nueva expedición a la península. Miembros de esta expedición publicaron más adelante detalles de los nativos de La Florida tales como su estilo de vida o su comportamiento. En 1559, Tristán de Luna y Arellano consiguió establecerse por primera vez en Panzacola durante dos años.

Los franceses empezaron a interesarse por América lo que obligó a los españoles a acelerar sus planes de colonización de sus más recientes descubrimientos. Jean Ribault condujo una expedición a Florida en 1562 y René Goulaine de Laudonnière fundó en 1564 Fort Caroline en las proximidades de la que fue denominada Vacapilatca en tiempos de dominio hispano y que hoy es Jacksonville, un puerto para colonos hugonotes.

Como respuesta los españoles contraatacaron destruyendo el asentamiento francés y fundado San Agustín un año después. Esta San Agustín, cuyo primer gobernador fue Pedro Menéndez de Avilés, fue la primera ciudad permanente de lo que hoy son los Estados Unidos de América. Desde San Agustín los españoles empezaron a levantar misiones católicas a lo largo de toda el territorio.

En 1565 Menéndez de Avilés atacó lo que quedaba de Fort Caroline, aliado a los indígenas Saturigua, matando a todos los soldados franceses (excepto a los católicos) y rebautizó el asentamiento como San Mateo. Dos años después, Dominique de Gourges recobró el fuerte masacrando a todos los defensores españoles. En 1586 el pirata inglés Francis Drake arrasó San Agustín.

A lo largo del siglo XVII los colonos ingleses de Virginia y las Carolinas fueron gradualmente llevando las fronteras españolas que inicialmente se ubicaban a partir de la costa del océano Atlántico en los 36°N (desde aproximadamente la latitud del Cabo Medanoso actualmente llamado Cabo Hatteras), hacia el sur mientras que los asentamientos franceses a lo largo del río Misisipí estrecharon los dominios españoles por el oeste.

Hacia 1595 llegó a la Florida una serie de misioneros franciscanos entre los que se destaca Francisco Pareja, quien escribió los primeros libros en timicua (Timucua) , una lengua indígena en la zona ya extinta tras los ataques ingleses.

En 1702 el coronel inglés James Moore y sus aliados los indígenas Cric atacaron de nuevo la plaza española de San Agustín pero no pudieron hacerse con el control del fuerte. En 1704 Moore y sus soldados empezaron a incendiar misiones españolas en el norte de Florida y asesinar a los indígenas que se mostraban amigables con los españoles.

En 1719 los franceses tomaron el asentamiento español en Pensacola aunque el poder español, tras la invasión inglesa a los territorios actualmente correspondientes a Georgia los españoles se mantenían fuertes en Vacapilatca (en pidgin español-maskoki: Vado de las Vacas, luego de 1820 llamada por los estadounidenses Jacksonville).

Fue durante esta época cuando los indígenas Muscogui o Maskoki protegidos y aliados de España empezaron a migrar hacia Florida donde mezclándose con españoles, otros europeos, otros aborígenes (por ejemplo Apalaches) y melanoafricanos constituyeron la etnia Seminola.

A principios del siglo XIX España ofreció generosas parcelas de tierra en Florida para atraer colonos y estos empezaron a afluir tanto desde España como desde Estados Unidos. Los colonos estadounidenses empezaron a atacar asentamientos indígenas que tomaron su venganza haciendo incursiones en territorio estadounidense. El ejército de los Estados Unidos empezó a franquear la frontera con la Florida Española para perseguir a los seminolas.

En junio de 1817, un grupo de corsarios venezolanos y milicianos veteranos del estado de Georgia tomaron la isla de Amelia en la costa de Florida y proclamaron la República de Florida. Los expedicionarios fueron dirigidos en primera instancia por el general Gregor MacGregor y posteriormente por el corsario francés Luis Aury.

Los norteamericanos expulsaron a los expedicionarios en diciembre de 1817 y continuaron contra los seminolas la campaña patrocinada por Andrew Jackson en 1817-1818, conocida como Primera Guerra Seminola. Al final de la contienda los Estados Unidos controlaban de facto, tras la destrucción del Fuerte Negro, las plazas fuertes más importantes de la Florida Oriental.

El Tratado de Adams-Onís, suscrito entre Estados Unidos y España el 22 de febrero de 1819, puso fin a la soberanía española de Florida. De acuerdo con los términos del tratado, firmado por el ministro de Relaciones Exteriores de España Luis de Onís y el Secretario de Estado estadounidense John Quincy Adams, los Estados Unidos adquirieron Florida al rey de España, Fernando VII, respetando supuestamente a cambio la soberanía de este sobre el territorio de Texas, ya que luego los estadounidenses hicieron trampas, diciendo que Texas era parte de la Florida. El tratado entró en vigor el 10 de julio de 1821.

Fuente(s): ws.org

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Google recuerda con 7 exposiciones la influencia de España en USA
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Google ha puesto online siete exposiciones digitales a través de su plataforma Cultural Institute, en las que se reconoce, expone y celebra la influencia de España en los Estados Unidos.

El motivo es la conmemoración del 500 aniversario de la llegada a Florida de Juan Ponce de León y del descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa. Al mismo tiempo que el 300 aniversario del nacimiento de Junípero Serra, fundador de las primeras misiones católicas de California.

Las exposiciones se dedican a la exploración y los viajes, el Océano Pacífico, las instituciones Españolas en USA, el patrimonio intangible…pero la que más me ha gustado es la que habla de la ayuda española durante la Guerra de la Independencia norteamericana.


En ella se afirma rotundamente que el propio Washington llegó a reconocer que sin la ayuda de España no habrían podido ganar la guerra. Y es que, dada sus posiciones en el Mississippi, Luisiana y Florida, España jugó un papel decisivo. No sólo mediante el envío de armas, munición, mantas, ropa e ingentes cantidades de dinero a los colonos norteamericanos, sino también permitiendo que sus barcos se abastecieran gratuitamente en los puertos españoles del Mississippi.

E incluso con acción militar directa bajo el mando de Bernardo de Gálvez, que llegó a tomar a los británicos Fort Bute, Baton Rouge y Pensacola. Por eso hay una estatua suya en Nueva Orléans y otra en la propia capital Washington.

Los textos han sido redactados por el Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Fuente(s): labrujulaverde.com | google.com/culturalinstitute
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Sitio de Cartagena de Indias 1741
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El sitio o batalla de Cartagena de Indias, del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741, fue el episodio decisivo que marcó el desenlace de la guerra del Asiento (1739–1748), uno de los conflictos armados entre España y Gran Bretaña ocurridos durante el siglo XVIII. La victoria de las fuerzas españolas, al mando del teniente general de la Armada Blas de Lezo, prolongó la supremacía militar española en el continente americano hasta el siglo XIX.

La gran flota británica fue avistada el 13 de marzo de 1741, lo que puso en vilo a la ciudad. Antes de disponerse a desembarcar, Vernon silencia las baterías de las fortalezas de Chamba, San Felipe y Santiago. Luego se dispuso a cañonear la fortaleza de San Luis de Bocachica día y noche durante dieciséis días. Bocachica estaba defendida por Carlos Desnaux con 500 hombres que, finalmente, tuvieron que replegarse ante la superioridad ofensiva. Tras esta fortaleza solo quedaba la Fortaleza de Bocagrande como entrada a la bahía. En la primera se destruyeron cuatro barcos para impedir la navegación del estrecho canal y, en la segunda, dos barcos, en contra de la opinión de Blas de Lezo de que no serviría para mucho tras lo visto en Bocachica, para impedir igualmente el acceso a la bahía. El bloqueo del canal de Bocagrande no sirvió para mucho, como había pensado el almirante De Lezo.

Tras esto, Vernon entró triunfante en la bahía y a su vez, todos los defensores en la fortaleza de San Felipe de Barajas tras haber abandonado la fortaleza de Bocagrande. Vernon, creyendo que la victoria era cuestión de tiempo, despachó un correo a Inglaterra dando la noticia de la victoria.
españoles se atrincheraron

Seguidamente, ordenó un incesante cañoneo del castillo de San Felipe por mar y tierra para ablandar a las fuerzas guarnecidas en la fortaleza. En ella solo quedaban 600 hombres bajo el mando de De Lezo y Desnaux. Vernon decide rodear la fortaleza y atacar por su retaguardia. Para ello se adentraron en la selva, lo que supuso una odisea para los británicos que contrajeron la malaria y perdieron a cientos de sus hombres. Sin embargo, llegaron a las puertas de la fortaleza y Vernon ordenó atacar con infantería. La entrada a la fortaleza era una estrecha rampa que De Lezo rápidamente mandó taponar con trescientos hombres armados con tan solo armas blancas, y lograron contener el ataque y causar 1500 bajas a los asaltantes.

La moral de los atacantes bajó considerablemente tras esto y por las epidemias que causaban continuas bajas. Vernon se puso muy nervioso en aquel momento ya que la resistencia a ultranza de los españoles superó con creces sus expectativas y ya había enviado la noticia de la victoria a Gran Bretaña. Vernon discutió acaloradamente con sus generales el plan a seguir. Finalmente decidieron construir escalas y sorprender a los defensores en la noche del 19 de abril.

Los asaltantes, al mando del general Thomas Wentworth, se organizaron en tres columnas de granaderos y varias compañías de casacas rojas. En vanguardia iban los esclavos jamaicanos armados con un simple machete. El avance era lento debido al gran peso de artillería que transportaban y al continuo fuego que salía de las trincheras y desde lo alto de la fortaleza, además de que estaban expuestos en una gran explanada; no obstante, lograron alcanzar las murallas. Pero Blas de Lezo, previendo este ataque, había ordenado cavar un foso en torno a la muralla, con lo que las escalas se quedaron cortas para superar el foso y la muralla, quedando los atacantes desprotegidos y sin saber qué hacer. Los españoles continuaron con su nutrido fuego, lo que provocó una gran masacre en las filas invasoras.


A la mañana siguiente, el 20 de abril, pudieron verse innumerables cadáveres, heridos y mutilados en los alrededores de la fortaleza, poniéndose de manifiesto la gravísima derrota británica. Los españoles aprovecharon para cargar a bayoneta provocando la huida de los británicos. Los españoles lograrían matar a cientos de ellos y hacerse con los pertrechos que abandonaron los sitiadores tras la huida.

Vernon no tuvo más remedio que retirarse a los barcos. Ordenó durante treinta días más un continuo cañoneo, ya que todavía no aceptaban la derrota. Sin embargo, las enfermedades y la escasez de provisiones empezaban a hacer mella en lo que quedaba de tropa. Finalmente, el Alto Mando británico ordena la retirada, de forma lenta y sin cesar de cañonear. Las últimas naves partieron el 20 de mayo. Tuvieron que incendiar cinco de ellas por falta de tripulación.

Los británicos tuvieron entre 8000 y 10 000 muertos y unos 7500 heridos, muchos de los cuales murieron en el trayecto a Jamaica. En Cartagena había sucumbido la flor y nata de la oficialidad imperial británica. Además perdieron 1500 cañones e innumerables morteros, tiendas y todo tipo de pertrechos. Diecisiete buques de guerra resultaron seriamente dañados,12 aunque no se perdió ninguno.Esto suponía un serio revés para la flota de guerra británica, que quedó prácticamente desmantelada y tardó mucho en reponerse.

Mientras tanto, en Gran Bretaña se estuvo celebrando la «victoria» sin conocerse aún el desastroso final. Se acuñaron hasta once tipos diferentes de medallas y monedas conmemorativas ensalzando la toma de Cartagena por parte de las fuerzas angloamericanas. Una de ellas mostraba a Lezo arrodillado ante Vernon, entregándole su espada y con la inscripción «El orgullo de España humillado por Vernon». Estas llegaron a circular por España para la burla de los españoles. En 1742, Vernon, enterado de la muerte de Lezo, rondó de nuevo Cartagena, pero no se atrevió a atacar.

Medalla conmemorativa inglesa de la "toma" de Cartagena por Vernon. En ella aparece el almirante británico sosteniendo un bastón de mando mientras señala a la ciudad. La leyenda dice «Admiral Vernon vhiwing the town of Carthagana», es decir «El almirante Vernon tomando la villa de Cartagena».

Los británicos empezaron a preguntarse cuándo volverían los navíos y hombres que faltaban, y se descubrió la verdad, por lo que el rey Jorge II, avergonzado, prohibió a sus cronistas que hicieran mención alguna de tal suceso. Vernon murió en 1757.

Medalla conmemorativa inglesa, que representa a Blas de Lezo con ambas piernas, arrodillado ante Vernon y entregándole su espada. La leyenda dice: "The pride of Spain humbled by Ad. Vernon", es decir, "El orgullo de España humillado por el almirante Vernon".
En conjunto, la guerra reportó escasos éxitos y muchos problemas a Gran Bretaña, ya que al fracaso de Cartagena de Indias se sumaron varias derrotas cuando los británicos trataron de tomar San Agustín (Florida), La Guaira y Puerto Cabello (Venezuela) y Guantánamo y La Habana (Cuba). No obstante, el contraataque español en la batalla de Bloody Marsh, en Georgia, pudo ser repelido y por ello los combates finalizaron sin cambios fronterizos en América. Por su parte España consiguió mantener sus territorios, y prolongar su supremacía militar en América durante algunas décadas más.

Como resultado de esta batalla España fortaleció el control de su Imperio en América durante 70 años más aproximadamente y con él la prolongación de la rivalidad marítima entre españoles, franceses y británicos hasta comienzos del siglo XIX. Para el Reino Unido, las consecuencias a medio plazo fueron mucho más graves. Gracias a esta victoria sobre los británicos, España pudo mantener unos territorios y una red de instalaciones militares en el Caribe y el Golfo de México que serían magistralmente utilizados por el teniente coronel Bernardo de Gálvez para jugar un papel determinante en la independencia de las colonias británicas de Norteamérica, durante la llamada guerra de independencia estadounidense, en 1776. La Guerra del Asiento se fundiría más tarde en la Guerra de Sucesión Austríaca, por lo que Gran Bretaña y España no firmaron la paz hasta el Tratado de Aquisgrán, en 1748.

España renovó tanto el derecho de asiento como el navío de permiso con los británicos, cuyo servicio se había interrumpido durante la guerra. Sin embargo, esta restitución duraría apenas dos años, ya que por el Tratado de Madrid (1750), Gran Bretaña renunció a ambos a cambio de una indemnización de 100.000 libras. Estas concesiones, que en 1713 parecían tan ventajosas (y constituyeron unas de las cláusulas del Tratado de Utrecht), se habían tornado prescindibles en 1748. Además, entonces ya parecía claro que la paz con España no duraría demasiado (se rompió de nuevo en 1761, al sumarse los españoles a la Guerra de los Siete Años en apoyo de los franceses), así que su pérdida no resultaba para nada catastrófica.

Sátira británica de 1740, en la que se puede leer la leyenda «Los españoles construyen castillos en el aire, los británicos le otorgan su importancia al comercio».
Una curiosa consecuencia de esta campaña fue la que se derivó del oficial británico, Lawrence Washington, quien había participado en el sitio. Dio a su hacienda en Virginia (hoy Estados Unidos), el nombre de Mount Vernon, en honor a su almirante. Esa hacienda quedó posteriormente en manos del medio hermano de Lawrence, George Washington, líder revolucionario norteamericano y primer presidente de los Estados Unidos de América, por lo que Mount Vernon es hoy un emplazamiento histórico.

Fuente(s): ws.org
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Colón fue el primer hombre que... puso un huevo de pie
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El huevo de Colón es definido por la RAE como una "cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio". Girolamo Benzoni en su Historia del Nuevo Mundo (Venecia, 1565) cuenta la siguiente historia:
Estando Cristóbal Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo: 'Sr. Colón, incluso si vuestra merced no hubiera encontrado las Indias, no nos habría faltado una persona que hubiese emprendido una aventura similar a la suya, aquí, en España que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía y literatura'. Colón no respondió a estas palabras pero, habiendo solicitado que le trajeran un huevo, lo colocó sobre la mesa y dijo: 'Señores, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo lo haré, desnudo y sin ayuda ninguna'. Todos lo intentaron sin éxito y cuando el huevo volvió a Colón éste al golpearlo contra la mesa, colocándolo sutilmente lo dejó de pie. Todos los presentes quedaron confundidos y entendieron lo que quería decirles: que después de hecha y vista la hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla.
De esta historia viene el dicho popular de que "Colón fue el primer hombre que... puso un huevo de pie" y que se use la expresión "como el huevo de Colón" para describir algo que parecía complejo o difícil y que resulta simple o sencillo una vez entendido.

Quince años antes Giorgio Vasari recoge una historia similar en su obra Vidas de pintores, escultores y arquitectos (Florencia, 1550).2 El joven arquitecto italiano Filippo Brunelleschi había diseñado una cúpula extremadamente grande y pesada para la catedral de Santa María del Fiore y los gobernantes de la ciudad pidieron que se les enseñara el modelo pero él se negó proponiendo en su lugar que quien lograra poner un huevo de pie sobre una mesa de mármol construyera la cúpula porque de esa manera se descubriría el talento de cada cual.

Todos los maestros lo intentaron pero ninguno lo consiguió y cuando le llegó el turno a Filippo lo golpeó delicadamente contra el mármol y consiguió dejarlo en pie. Los demás protestaron diciendo que ellos podían haber hecho lo mismo y Filippo contestó riendo que también habrían podido construir la cúpula si hubieran visto el modelo o el diseño.

Ambas historias son de dudosa verosimilitud, pero son ingeniosas e ilustran bien la idea, y probablemente ésa es la razón de que se popularizaran.

Fuente(s):  ws.org
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Biografía de Edward Vernon
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Fue un oficial naval inglés. En vida fue apodado Old Grog debido a su chaqueta grogram. Sus primeras acciones de importancia acontecieron en el marco de la Guerra de Sucesión Española, donde participó en las batallas de Málaga (1704) y Barcelona (1705). En 1720 fue nombrado Comodoro de Port Royal (Jamaica).

En noviembre de 1739, al estallar la Guerra del Asiento contra España, Vernon fue nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas navales británicas en las Indias Occidentales. Su primera acción en la guerra fue la captura de Portobelo, un puerto panameño que formaba parte de la ruta que seguía la Flota de Indias. El éxito fue enormemente celebrado por los británicos, que se entregaron a todo tipo de celebraciones y realizaron numerosos homenajes a Vernon, a quien convirtieron en un héroe nacional.

El propio rey Jorge II de Gran Bretaña asistió a una cena celebrada en su honor en 1740. En Inglaterra se le dio el nombre de "Portobello Farm" a una granja que en el siglo XIX daría nombre a "Portobello Road" al oeste de Londres.

En 1741 comandó una gran flota formada por 186 naves y 23.600 hombres que tenía como objetivo tomar el puerto español de Cartagena de Indias, principal puerto del Virreinato de Nueva Granada, defendido por el almirante español Blas de Lezo. Tras un largo asedio en el que las fuerzas británicas penetraron en el interior de la bahía, se tomó la decisión de levantar el sitio al fracasar un ataque contra el fuerte de San Felipe y considerarse que las fuerzas, mermadas por la enfermedad y sobre todo por la heroica actuación de los infantes de marina de la tropas españolas, que pusieron en fuga a los británicos.

Se considera esta, una de las mayores, si no la mayor derrota naval de la historia de Inglaterra, además del ridículo británico de acuñar monedas conmemorando una victoria que jamas llego a producirse como se ha dicho anteriormente. El Rey Jorge de Inglaterra, prohibíó cualquier tipo de comentario acerca de esta impresionante derrota.

La flota de Vernon prosiguió sus operaciones en el Caribe durante año y medio más sin ningún éxito en el ataque fallido contra Santiago de Cuba. Vernon volvió a Inglaterra con el grueso de la flota en 1742.

Vernon culpó de la derrota en Cartagena de Indias al general Thomas Wentworth, al mando de las tropas terrestres, lo que provocó un agrio debate que persistió duante cierto tiempo. Fue ascendido en 1745 a Almirante de la flota del Mar del Norte. Sin embargo, la publicación de dos panfletos, en los que hacía públicas sus desavenencias con el Almirantazgo, hizo que se le retirara del listado de almirantes en 1746. Después de su muerte, acaecida en 1757, su sobrino hizo instalar un monumento en su honor en la Abadía de Westminster, en cuyo epitafio figura la frase "...y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria", reflejo de sus desavenencias con Wentworth.

Lawrence Washington, medio hermano del que sería primer presidente de Estados Unidos, George Washington, combatió en Cartagena de Indias junto a Vernon y por ello decidió llamar Mount Vernon a la plantación que tenía en Virginia. Otro hecho curioso es que el grog, bebida popular entre los marineros, también recibió su nombre como homenaje a Vernon, ya que fue él quien sugirió diluir el ron con agua y zumo de lima.

Lo que se está ocultando es el episodio ocurrido en enero de 1721 cuando Vernon regresa desde Jamaica a Inglaterra: se encontró con el navío Catalán (62 cañones), al mando del entonces jefe de escuadra don Antonio Serrano, combate del que Vernon salió muy mal parado (no llegó a Inglaterra hasta mucho después), poniendo a la fuga a su navío HMS Mary.


Fuente(s): ws.org
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La resistencia Inca frente a la presencia española
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La conquista europea no fue aceptada pacíficamente por las poblaciones indígenas peruanas, como tradicionalmente y erróneamente se ha sostenido que en la tarde sangrienta del 26 de julio de 1533, con la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, había caído el imperio del Tahuantinsuyo, en realidad, ese hecho sólo fue la terminación del inca quiteño Atahualpa, el imperio cayó realmente décadas más tarde.

En este contexto, la finalidad del presente ensayo es fundamentar mediante datos históricos, las principales luchas que libraron los indígenas contra los invasores, después de una tensa resistencia que fue la reacción de rechazo y oposición que liberaron los hombres andinos contra los españoles y su cultura occidental que pretendían implantarla utilizando mecanismos de dominación y explotación sobre un pueblo fiel a sus raíces y a sus costumbres ancestrales.

Esa resistencia costo muchas vidas, pero resalto el valor de un pueblo que se resistía a ser sometido, y quería recuperar lo suyo, que luchaba contra la pólvora, el hierro, el arcabuz y sobre todo contra sus propios hermanos que fueron hábilmente engañados por los españoles, quienes aparecieron como dioses, ofreciendo autonomía y privilegios, pero que reaccionaron ante tal situación, como lo explicaremos en el proceso de resistencia, donde distinguimos dos formas, una de tipo militar o bélica y otra de tipo ideológica

La resistencia militar andina tiene tres fases
, la primera se da, desde un inicio, logrando sus más heroicas hazañas, cuando los generales de Atahualpa, que ofrecieron dura resistencia ante los españoles, se organizaron con la intención de reconquistar el Tahuantinsuyo, siendo uno de ellos Rumiñahui, como manifiesta Juan José Vega que “Mucho costo a España vencerlo y antes de rendirse prefirió perderse en la inmensidad de la selva, tras matar a sus trescientas mujeres, a las cuales se resigno a entregar a la lascivia de los cristianos. Poco después lo quemaron vivo”.

Así también los generales Calcuchimac y Apo Quisquis, que fueron capturados y cruelmente asesinados, poniendo fin al primer intento de resistencia andina; así el historiador Andrade Reimiers, recordando esta tragedia, recuerda al Dr. Edmundo Guillén, dice que el quinto cristiano surgió sobre las cenizas de estos famosos héroes.

La segunda fase de reconquista lo constituye
: la reacción de Manco Inca, monarca elegido por Francisco Pizarro para poderse entender con tantos y tan diferentes pueblos que no aceptaban su presencia. Este, en un principio pareció acceder a las propuestas de los extranjeros, pero en su fuero interno siempre abrigó la esperanza de expulsarles de sus tierras, iniciando una verdadera guerra de reconquista, como la llama Edmundo Guillén y la sostuvieron los núcleos incaicos cuzqueños, incluso aquellos que un primer momento prestaron ingenuo apoyo a los españoles, como es el caso de Manco Inca, pues poco tardó en tomar conciencia, vio venir lentamente el desengaño, observando en los españoles una conducta aberrante (violaciones, robos, torturas, saqueos, humillaciones y asesinatos), del respeto pasaron al vejamen como lo refiere Juan José Vega y del cinismo a la burla y él propio Inca pasó a ser víctima de tales afrentas.

Por lo que se las ingenió para escapar de su cautiverio, engaño a Hernando Pizarro, quien lo dejo ir tras el ofrecimiento de traerle una estatua de oro del tamaño de un hombre, reuniendo secretamente a los orejones deplorando ante ellos haber servido a los españoles en el aniquilamiento de los generales atahuallpistas; y los exhortó a desatar la guerra total por recuperar la autonomía pronunciando un discurso que bien puede inscribirse como el primer documento de la lucha libertaria del Perú, testimonio que fue publicado por el cronista español, Pedro de Cieza de León. Manco Inca sometió a los conquistadores españoles a un persistente y eficaz acoso que en un momento hizo peligrar la conquista del Perú.

El momento cumbre de esta etapa histórica, se centra en el cerco del Cuzco, la capital imperial, cuando los ejércitos incas logran aislar a los conquistadores en la sierra central del país. Se lleva entonces a cabo un combate calle por calle, cerro por cerro, en el que perecen, entre otros, Juan, hermano menor del conquistador Francisco Pizarro. Desde Lima, donde se encontraba asimismo Francisco y un grupo de españoles en la recién fundada ciudad, enfrentados a las huestes de Quispe Tito, General inca, parten cuatro expediciones rumbo al Cuzco con el fin de auxiliar a los sitiados.

La resistencia de Manco Inca se debilita después de la batalla de Sacsayhuamán, las tropas indias cercaron la ciudad en cuatro oportunidades, después de 11 meses de luchas, se ven obligados a retirarse al Vilcabamba, iniciándose así la tercera fase: "La resistencia de Vilcabamba", llamada así a la presencia de una parte de la elite incaica en esta región del Cuzco que se afincó buscando restablecer la organización incaica.

Los incas de Vilcabamba(1536 y 1572), se consideraban legítimos herederos de Huayna Cápac y en algunos casos establecieron negociaciones con los primeros gobernantes coloniales del Perú, estos fueron: Manco Inca Yupanqui, Sayri Tupac Inca Titu Cusi Yupanqui Túpac Amaru I, a la muerte del último inca, la resistencia incaica del siglo XVI perdió allí su cabeza más importante, al mismo tiempo que empezaba a correr con fuerza el mito de Inkarri y se difundía toda la simbología utópica evocación de un Tahuantinsuyo armonioso, ubérrimo ideal concerniente al retorno de los incas. (Burga 1988:117-120).

Otra forma de resistencia andina es la ideológica o religiosa, es donde los naturales se resisten a la imposición que pretende hacer asimilar creencias o un tipo de religión extraña a la suya, asimismo, se da un rechazo a los patrones culturales foráneos, tuvo su máximo desarrollo en la década sesenta del siglo XVI, siendo los movimientos más importantes con características religiosas el Taki Onqoy (enfermedad del baile y del canto-1565), que según Manuel Burga “el nombre se originó a consecuencias de las sacudidas y convulsiones que experimentaban los seguidores de este movimiento de salvación reconversos de manera milagrosa a la cultura de los indígenas y romper con los usos de los blancos……” y el movimiento Yanahuara (naturista-1569), que pretendieron seguir rindiendo culto a los dioses andinos, creyendo además que en un tiempo no muy lejano, las huacas y los líderes ancestrales resucitarían y significaría la instauración de un nuevo orden y el restablecimiento del Tahuantinsuyo.

Fuente(s): pronafcaphistoriageografiaperu.ws.com
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El legado de la cultura Huari
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Wari o Huari fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el siglo VII hasta el XIII d. C., llegando a expandirse hasta los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el norte, Arequipa por el sur y hasta la selva del departamento del Cusco por el este,

La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que se encuentra ubicada unos 15 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Ayacucho. Esta ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio wari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Es, junto al Imperio incaico, una de los dos únicas culturas consideradas «imperiales» aparecidas en el hemisferio sur.

Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac.

Los waris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los waris introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.

Las ciudades wari más conocidas son Pikillaqta (en el Cusco) y Wiracochapampa (en Huamachuco), que a su vez son los territorios extremos del imperio.

La ciudad de Wari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra, tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el mantenimiento de esta gran ciudad.

La tercera época es de declinación y descomposición política económica de los waris, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas colonias.

Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio wari retoman su camino independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a una etapa de franco subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.

Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimu, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el proto señorío inca.

Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio Incaico.

La sociedad wari no tuvo posesión de la moneda ni el mercado, el estado monopolizó el abastecimiento, producción y distribución de los principales recursos. Además los waris utilizaron varias modalidades de producción, tributación e intercambio, el control de la economía se logró a través del establecimiento de centros administrativos provinciales.

El manejo político fue distinto en todo el ámbito nacional e internacional, teniendo en cuenta que los waris convivieron con otra entidad política y religiosa compleja como lo fue Tiahuanaco, al sur.

La ciudad de Wari fue la capital del estado del mismo nombre. Se encuentra a unos 15 km de la actual ciudad de Ayacucho. El núcleo urbano de Wari alcanzó un área de ocupación de unas 2000 hectáreas (su mayor expansión) de la cual quedan como vestigios arqueológicos varias callejuelas con templos amurallados, patios ocultos, tumbas reales y edificios de viviendas de varios pisos1 que forman actualmente el complejo arqueológico Wari.

La mayoría de los edificios estaban cubiertos de yeso blanco, con lo cual la ciudad resplandecía al sol de las montañas.

Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.

En septiembre de 2012, los arqueólogos procedieron a excavar entre los escombros que aún quedaban en la parte más alta de la pirámide escalonada. Al limpiar los pozos de los huaqueros notaron que en el fondo se extendía una capa de ripio (piedras pequeñas) de aproximadamente 100 cm de grosor. Se procedió a retirar esa capa, cuyo peso total fue de unas 33 toneladas. Debajo encontraron seis esqueletos humanos que serían ofrendas humanas, pero el momento cumbre fue cuando apareció la cámara funeraria con un rico ajuar, la primera de la cultura wari hallada intacta.

Dicha cámara funeraria mide 4.5 m de largo, 3.5 de ancho y 1.5 de profundidad, y guardaba 57 fardos con osamentas en posición sentada. En el lado norte de la misma cámara se hallaron tres pequeñas tumbas que corresponderían a mujeres de la nobleza wari. Todas ellas tenían joyas que demostraban su nivel social, pero la del centro parecía tener mayor importancia que las demás. Serían probablemente las esposas principales. Las demás osamentas, en número de 57, serían de otras damas nobles, quizá las esposas secundarias o miembros de la corte, enterradas conjuntamente.


Fuente(s): ws.org
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La batalla de Vitoria de 1813
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La batalla de Vitoria fue librada el 21 de junio de 1813 entre las tropas francesas que escoltaban a José Bonaparte en su huida y un conglomerado de tropas españolas, británicas y portuguesas al mando de Arthur Wellesley, el futuro duque de Wellington.

La victoria aliada sancionó la retirada definitiva de las tropas francesas de España (con la excepción de Cataluña) y forzó a Napoleón a devolver la corona del país a Fernando VII por el tratado de Valençay de 1813.

El acuerdo definitivo de paz entre la España del ya rey Fernando VII y el nuevo rey de Francia Luis XVIII se firmó el 20 de julio de 1814. Previamente, el 30 de mayo se firmaba un primer acuerdo en París —aunque el embajador español no lo pudo firmar a no tener poderes plenipotenciarios—, finalizando así la Guerra de la Independencia Española.

Tras la dura derrota sufrida por los franceses en la batalla de los Arapiles, las tropas napoleónicas se vieron incapaces de detener al ejército aliado en su camino a Madrid, el cual fue evacuado en julio de 1812. Al mes siguiente, Wellington entró en la capital y, tras desplegar unas divisiones en la zona para asegurarla, marchó con el grueso del ejército hacia el norte, donde asedió Burgos. Sin embargo, los franceses resistieron en la plaza fuerte y le forzaron a retirarse el 21 de octubre.

Posteriormente, los aliados volvieron a abandonar Madrid para retirarse de nuevo a Salamanca y posteriormente a Ciudad Rodrigo, donde se reorganizaron durante el invierno. Mientras tanto, las fuerzas francesas, ya gravemente mermadas y desorganizadas por la dura campaña en España, se redujeron aún más cuando varias divisiones fueron desplazadas de la península ibérica para cubrir otros frentes europeos debido a la desastrosa campaña de Rusia llevada a cabo por Napoleón.

Tras la llegada de la primavera, Wellington avanzó de nuevo hacia el noreste, llevando consigo un gran ejército formado por británicos, portugueses, españoles y alemanes. Se afirma que al cruzar la frontera se dio la vuelta y exclamó: «Adiós Portugal, nunca os volveré a ver». El ejército se fue engrosando sobre la marcha con efectivos de los ejércitos y guerrillas españolas de los territorios liberados, que se agrupaban para asestar el golpe final. Wellington alcanzó el valle del Esla el 20 de mayo de 1813. Este movimiento inquietó a los franceses, por lo que el mariscal Jean-Baptiste Jourdan retiró a los 58 000 hombres que había desplegado para reocupar el área entre los ríos Duero y Tajo, y los concentró de nuevo en Burgos, dispuesto a asegurar las comunicaciones con el sur de Francia.

El ejército aliado se puso entonces en marcha para cortar esta vía de escape a Jourdan, que ya planeaba abandonar el suelo español para poner a salvo la corte de José Bonaparte. Al mismo tiempo los suministros británicos comenzaron a dirigirse a Santander. Por lo tanto, a medida que avanzaban las tropas aliadas, incrementaban sus fuerzas en vez de disminuirlas, y acortaban sus líneas de suministros en vez de alargarlas.

Cuando José Bonaparte abandonó Madrid pensó en reforzar la línea del Ebro estableciendo su cuartel general en Miranda de Ebro. Al enterarse que las tropas de Wellington habían cruzado el río los días 14 y 15 de junio por Polientes, San Martín de Lines y Puente de Arenas, José Bonaparte se apresuró a llegar a Miranda y luego a la Llanada Alavesa, la región llana en torno a Vitoria, donde se concentraron los ejércitos franceses. Sin embargo los invasores tuvieron que desplegar parte de sus fuerzas al norte, para detener al general Girón, marqués de las Amarillas, que avanzaba hacia Bilbao con 15 000 hombres. Al mismo tiempo, los 20 000 hombres del Ejército del Norte, mandado por el general Clausel tuvieron que moverse hacia Navarra para intentar destruir a la División de Navarra, formada por los 8000 guerrilleros navarros, aragoneses y alaveses de Espoz y Mina, que habían sido reforzados por las guerrillas guipuzcoanas de Gaspar de Jáuregui, con otros 3000 hombres más. Estas guerrillas habían demostrado ya ser muy capaces de derrotar en batalla campal a los franceses cuando los números eran parejos. Si el general Girón enlazaba con ellas, la totalidad del ejército francés corría el riesgo de ser copado.

El Ejército del Mediodía (Armée du Midi) se situó en primera línea en una posición entre el alto de Jundiz y el pueblo de Subijana de Álava, con algunos puestos adelantados cubriendo la entrada en el valle del río Zadorra (la Llanada) por el desfiladero de La Puebla.

La segunda línea estaba formada por dos divisiones del Ejército del Centro (Armée du Centre), comandado por el conde D'Erlon, en una posición a ambos lados del Camino Real enfrente del pueblo de Gomecha.

Ambas líneas miraban al oeste, ya que José Bonaparte estaba convencido de que el ataque aliado, si llegaba, vendría por esa dirección.

La Guardia Real y la mayoría de la caballería se situaban en reserva al oeste de Vitoria, en las cercanías de Zuazo. El Ejército de Portugal (Armée du Portugal), a las órdenes de Reille, se desplegó al norte del campo de batalla, a lo largo del Zadorra, entre los pueblos de Arriaga y Durana, vigilando el paso del río y ocupando otras tres poblaciones en la orilla norte: Abechuco, Gamarra Mayor y Gamarra Menor.

En total 58 000 hombres y 153 cañones.

A las 08:30 la mañana del 21 de junio, las tropas de Hill empezaron a abrirse paso hacia los Altos de la Puebla. Fueron los españoles de la 1ª División, al mando del general Morillo, los primeros en lanzarse colina arriba. El propio Morillo fue herido en esta acción.

La 2ª división angloportuguesa se unió a la lucha y los franceses fueron desalojados de los Altos de la Puebla. Los británicos avanzaron y conquistaron Subijana, pero no pudieron seguir adelante debido al fuego proveniente de la 4ª División de Conroux, perteneciente al Ejército del Mediodía francés.

La columna de Graham atacó la derecha imperial (Ejército de Portugal), al mando de Reille. La 6ª División española, a las órdenes de Longa, atacó y tomó Gamarra Menor y continuó hasta Durana, un punto muy importante porque el Camino Real en dirección a Bayona pasaba por allí y se podría cortar la retirada francesa. Gamarra Mayor fue atacada por la 5ª División angloportuguesa.

Tras una serie de duros enfrentamientos, la 3ª División al mando de Thomas Picton rompió el frente central francés y las defensas napoleónicas se derrumbaron. Los franceses iniciaron entonces una huida desesperada hacia la frontera de su país, dejando tras de sí 8000 bajas entre muertos y heridos y 2000 prisioneros, perdiendo 152 de los 153 cañones que portaban. Los aliados sufrieron 4500 bajas.

José Bonaparte, completamente aterrorizado cuando un regimiento de húsares británicos se lanzó a la carga contra su berlina, montó su caballo abandonando el tesoro que procedía del saqueo del patrimonio español.

Consumada la victoria aliada, el general Álava tomó una unidad de caballería británica y penetró en su ciudad natal evitando que vencedores y vencidos realizaran saqueos en la ciudad, como llevaban haciendo en numerosas ciudades y sí harían posteriormente, por ejemplo, en San Sebastián.

Miles de soldados se lanzaron sobre el cuantioso botín que los imperiales se llevaban a Francia y estaban dejando en su huida: oro, plata, joyas, sedas, valiosos vestidos, orfebrería, etc. Los aliados (en especial los británicos) abandonaron toda persecución de los franceses y se entregaron al reparto del botín, lo que irritó a Wellington, quien escribió: "The British soldier is the scum of the earth, enlisted for drink" («El soldado británico es la escoria de la tierra, se alista por un trago») [cita requerida].

El colapso de la disciplina en las filas aliadas, que permitió saquear tanta riqueza, implicó que los franceses, a pesar de sufrir 10 000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, pudieran escapar para luchar otro día.

Las noticias de la victoria insuflaron nuevas fuerzas a prusianos y rusos, que todavía estaban recuperándose de las derrotas de Lützen y Bautzen. Austria, que hasta entonces había dudado en unirse a la nueva coalición antinapoleónica, entró de nuevo en guerra.

Con posterioridad, las fuerzas aliadas se reagruparon y ocuparon San Sebastián y Pamplona. En diciembre se inició la invasión desde las bases del País Vasco francés.

Fuente(s): BatalladeVitoria
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