
Al final de esta campaña, que significó un serio descalabro para los independentistas, de los 4.300 hombres que partieron de Lima solo retornaron aproximadamente 1.500.
Antecedentes
Tras la batalla de Torata el ejército unido habíase retirado a la villa de Moquegua con la intención de reorganizar sus fuerzas, por el lado realista no se pensaba dejar escapar una victoria que se tenía como segura de tal manera que tras recibir los refuerzos de la división del general José de Canterac, el ejército real pasó a la ofensiva.

Para atacar, el general en jefe José de Canterac formó al ejército real en dos divisiones, la primera a ordenes del brigadier Valdés debía marchar ocultandose tras una colina por la derecha enemiga, atravesar el barranco y posicionarse de la elevación mencionada a fin de flanquear a los independentistas mientras que él junto al general Monet al mando de la segunda división avanzarían de frente en columnas paralelas buscando concentrar el fuego enemigo y permitir a Valdés ocupar la posición indicada.
La batalla
Tan pronto como la división de Canterac se puso a tiro principio la batalla, los independentistas concentraron todos sus esfuerzos en atacar a las fuerzas que tenían enfrente pero al descubrir Alvarado la rapida marcha de Valdés sobre su flanco derecho destacó una guerrilla apoyada por un batallón para interceptarlo pero el batallón del Centro que mandaba Espartero, quien solicitó combatir a pesar de tener un brazo en cabestrillo, batió y disperso las fuerzas contrarias permitiendo que el resto de la división se posicionara en la derecha del ejército unido.
Apercibido de esta ventaja Canterac ordenó avanzar en guerrilla a los batallones Burgos y Cantabria quienes sufrieron numerosas bajas mientras la altura perimitió a la artillería independentista utilizar su metralla, parte de la caballería realista formada por los granaderos de la guardia cargó sobre la artillería logrando apoderarse de sus piezas pero perdiendo 50 individuos en el ataque entre ellos a su comandante Manuel Fernández.

A favor de una ventaja que ofrecía el terreno los bizarros granaderos de los Andes cargaron a los cazadores montados y resistidos y rechazados por estos fueron la mayor parte de aquellos acuchillados y rendidos, acabando casi así el regimiento mas justamente afamado que hasta entonces habían tenido los independientes...
General español Andrés García Camba
Aqui dejo de existir el famoso regimiento de los andes que formaba el principal nervio de la caballería enemiga, y que tanto se había hecho respetar en Chile, en el Perú y en Quito por su buena disciplina y por su extraordinario valor...
Historiador español Mariano Torrente
El balance de la batalla fue desastroso para los republicanos quienes tuvieron 700 hombres muertos y más de 1.000 prisioneros, del lado realista fueron particularmente diezmados el batallón Cantabria y el primer escuadrón de granaderos de la guardia que perdió la mitad de sus soldados entre ellos a su comandante Fernández "uno de los oficiales de mayores esperanzas del ejército español". Las bajas totales realistas fueron estimadas en 150 muertos y 250 heridos.
Combate de Iquique (1823)
Consecuencias
Las noticias de Moquegua llegaron a Lima el 3 de febrero causando gran consternación entre los republicanos, para tratar de reparar este desastre militar la Junta Gubernativa ordenó el alistamiento general de ciudadanos desde la edad de 15 años y se dispuso de igual manera que fueran reclutados para el ejército la tercera parte de los esclavos de la capital y la quinta parte de quienes residían fuera de las murallas también se impusieron cupos en víveres y dinero para sostener la guerra y se dictaron otras medidas de urgencia.
Sin embargo esto no impidió que se generara una honda crisis política que culminó con el Motín de Balconcillo, primer golpe militar de la historia republicana del Perú, el cual supuso la proclamación de José de la Riva Agüero como Presidente de la República.

La jornada desgraciada de Moquegua ha concluido con el ejército de Chile, i solamente quedan algunas reliquias que en nuestro país podrán organizarse. El batallón número 4 ha quedado con 300 i pico de plazas, el número 5 con 60 i tantas, el número 2 con 80. No hemos recibido un recluta porque no los hai en abundancia, i los pocos que vienen son para el ejército del Perú.
Carta del general Pinto a O'Higgins fechada en Bellavista el 11 de abril de 1823
Para el Ejército Real del Perú la campaña fue no solo una gran victoria militar sino también moral que fortaleció al partido realista cuyos soldados en los días siguientes a la batalla entonaban una copla que se hizo famosa: Congresito ¿cómo estamos con el tris-tras de Moquegua? De aqui a Lima hay una legua ¿Te vas?, ¿Te vienes?, ¿Nos vamos? Y efectivamente, tras el motín de balconcillo, el Congreso Constituyente "se fue" y en los meses siguiente Lima volvio a ser ocupada, tras ser abandonada por los republicanos, el 18 de junio ante las vivas de la parte de la población que simpatizaba con la causa realista. Por sus distinguidas acciones fueron ascendidos al grado superior los oficiales Jerónimo Valdés y José de Canterac entre otros.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/
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